Archives for posts with tag: El hombre que nunca existió

Hola a todos:

Como todo el mundo (supongo) ando haciendo varias cosas a la vez. Hace poco acabé una traducción (os contaré más la semana que viene), estoy traduciendo la tercera novela de mi serie juvenil (Pink, ¿ángel o demonio?), corrigiendo la traducción de la novela de otro autor, y gracias a Paloma Caral mi primera novela El hombre que nunca existió ha sido completamente revisada. Ya que estaba en ello decidí echarle un vistazo a la versión inglesa y a la portada, ya que en aquella época lo cierto es que fui a lo simple (que en sí no es malo….). Cuando busqué imágenes para usar para mi portada, y ya que la historia es un poco especial, acabé con un par que me parecieron interesantes. No sé exactamente por qué, pero use fotos distintas para las dos  portadas, la de la versión inglesa y la del la española. Aprovechando que voy a tener que hacer cambios, y que me gustaría cambiar el texto, he estado hablando con mi amiga Lourdes Vidal (que domina el Photoshop y se dedica a diseñar interiores cuando yo no le estoy dando la lata con los libros) y decidimos que sería mejor escoger una de las dos portadas y trabajar con esa. Entonces recordé que por aquel entonces yo había encontrado otra foto que me gustaba mucho, pero no conseguí hacerla encajar en la portada. Y pensé que os podría pedir la opinión. ¿Cuál os gusta más?

Ésta es la que usé para la versión inglesa:

Man English

Man English

Ésta la versión española:

Hombre

Hombre

Y ésta la imagen que nunca usé:

Model of businessman standing on leather shoe uid 1171195

Por si ayuda a tomar la decisión os dejo la descripción y el primer capítulo de la novela:

Descripción:

‘El hombre que nunca existió es una versión humorosa de la saga familiar y la novela de intriga política. Llena de personajes inolvidables y eventos extraordinarios, ésta es una novela como ninguna otra. Original, única, y excitante, les hará reir, llorar y preguntarse cuál es la solución al misterio central.
El protagonista, Jesús, es feo. Extraordinariamente feo. Tanto que su familia y conocidos están convencidos de que tal fealdad tiene que significar algo. Algún poder maléfico, o un destino especial. La verdad es que las cosas que suceden alrededor de Jesús son un poco especiales. Su padre biológico es todo un misterio. Lo único que llega a descubrir es que ha tenido otros hijos tan feos como él. Su hermana es una niña prodigio que alcanza la fama con todo lo que hace (escribir, actuar, trabajar para el gobierno), su madre se mete en política y llega a ser presidenta, su mejor amiga se convierte en una innovadora en tecnología de ordenador y llega a ser una de las mujeres de negocios con más éxito del país, a su cuñado también se le da bien la política. Por supuesto no es oro todo lo que reluce. También hay adulterios, hijos secretos, incesto…¿Y Jesús? A él se le dan bien los deportes, la banca, el mundo del cine, y a pesar de su fealdad, los que le conocen le quieren. Pero, ¿se puede ser feliz sin saber de dónde se viene?
Si los personajes de ‘Los Simpson’ se encontraran de repente en el set de ‘ El Ala Oeste’ sus aventuras encajarían perfectamente en ‘El hombre’.
Realismo Mágico y sátira política se combinan para crear una experiencia de lectura diferente. Atrévanse a probar algo distinto. No se arrepentirán.

1

Nacimiento

 

Adelina, Adela para sus amigos finos, era la chica más bella del pueblo. No sólo eso, sino que era la heredera de una familia rica y casi aristocrática, lo que aumentaba su atracción a los ojos de sus pretendientes. Los padres de sus amigos la adoraban y la ponían de ejemplo a sus hijos; entre las chicas era la más popular y la que dictaba la moda. Todos los hombres de una cierta edad la miraban con lujuria y los chicos la consideraban la tía más buena y deseable del lugar. Adela estaba en la carta a los Reyes Magos de todo el mundo y su lista de Romeos era casi tan larga como las Páginas Amarillas. Algún gracioso sugirió que la familia debería instalar un semáforo para evitar colisiones entre los hombres de su vida.

Con todas las idas y venidas, no fue de extrañar que su padre, don Severo, austero como su nombre indica, serio y poco dado a frivolidades, no tuviera ni la menor idea de quién era el bebé. Porque cuando Adelina, contra todas las reglas, consejos de las revistas de moda y de las famosas de turno, empezó a engordar a ojos vista y no quedó duda de que estaba embarazada. El hecho de que siempre hubiera estado delgada como un fideo aceleró las cosas y lo que al principio eran sólo rumores del servicio, pronto se convirtió en la comidilla de lo mejor, y lo peor, de la sociedad. Incluso su padre, que pasaba la mayoría del tiempo lejos de casa, ocupado con los negocios y distanciado de su familia, se dio cuenta de lo que todos los demás ya habían percibido. Don Severo rogó, amenazó e intentó sobornar y chantajear a su hija sin resultado alguno. Adelina se negó a revelar el nombre del padre de la criatura. Ni siquiera quiso hacer lo decente y tener un aborto, legal o turístico, como muchas de sus amigas. No, a ella no le importaba la vergüenza y la humillación que les traería a sus padres. Quería aquel niño y lo tendría. Nadie le había dicho nunca que no a Adelina y no estaba preparada a sentar un precedente.

El nacimiento del bebé fue un gran acontecimiento. La tozudez de Adelina triunfó de nuevo y se negó a ir al hospital.

—¡Estás loca! ¿Por qué no vas al hospital como todo el mundo?

Doña Remedios, su madre, le preguntó por millonésima vez, más y más desesperada cuanto más se acercaba el parto. Ella, como su marido, no era tan moderna como para entender conceptos como parto natural o la importancia de un ambiente acogedor para el recién nacido. De acuerdo que un parto es una cosa natural, pero no pensaba que tuviera que suponer un enorme dolor para la madre y una inconveniencia para la familia. ¿Cómo de acogedor podía ser para un bebé nacer rodeado de los aullidos de su madre con todo el mundo corriendo como lunáticos?

—Precisamente porque eso es lo que haría todo el mundo, eso no es para mí, no, de ninguna manera.

Adelina quería un nacimiento en casa. Había contado con un médico privado para solucionar cualquier imprevisto, pero con lo que no había contado era con lo ocupados que estaban los médicos porque la mayoría trabajaban en el sector público y privado a la vez.

Cuando, por fin, llegó su médico, lo único que pudo hacer fue examinar al recién nacido. El bebé, un niño, no era demasiado bonito y ni siquiera tenía aspecto saludable. Era pequeño, delgado, oscuro y cubierto de pelo negro de la cabeza a los pies como un cachorro de hombre lobo. Doña Remedios fue la primera que lo sujetó en los brazos. El bebé, que ni siquiera había llorado hasta entonces, abrió los párpados. Sus ojos, verdes con pintas amarillas y con pupilas alongadas como las de un gato, hicieron que su abuela exclamara:

—¡Jesús, tiene los ojos del diablo!

El comentario pasó a la leyenda y tradición familiar y siempre salía a relucir cuando discutían la selección de nombres porque Adelina, que estaba muy fresca y alerta después del parto, le dijo a su madre:

—¡Sí! ¡Jesús! ¡Eso es! ¡El nombre perfecto!

Doña Remedios miró a su hija.

—¿Jesús? Pero ese no es uno de los nombre de familia. ¿Y qué dirá la gente no religiosa? Podrían ofenderse.

—¿Y por qué? No le llamo Dios ni Jesucristo. Y los nombres bíblicos siempre han sido populares, y los nombres de profetas… De todas formas, el mundo está lleno de Mohammeds. ¿Por qué tengo yo que ser más respetuosa que los demás? Aunque Dios tiene un cierto no sé qué… O Satán… Lucifer no está nada mal.

—Jesús está bien, muy bien —dijo doña Remedios para evitar males mayores.

Se dijo a si misma que quizás el nombre le traería buena suerte al niño y le protegería del maligno destino que sus ojos parecían anunciar. Y como no cambiara de apariencia, el niño necesitaría toda la suerte que pudiera conseguir. No era feo, al menos no en un sentido convencional de la palabra. No tenía una nariz grande ni deformada, y los ojos, a pesar de su color tan peculiar y de una forma algo especial, no eran ni demasiado pequeños ni enormes y no estaban muy juntos. El pelo, que no le creció en la cabeza hasta que se le cayó del resto del cuerpo, era negro, brillante y crecía de punta, a pesar de los mejores esfuerzos de niñeras, peluqueros, parientes y médicos.

Don Severo decidió mantenerse a la espera y observar si con el tiempo el niño desarrollaría algún parecido con alguien conocido.

—¿A ti que te parece, Reme? ¿No crees que se parece un poco a aquel chico con el que Adelina salió? Ese Charlie, el mecánico

—¿Quieres decir el chico de los coches ruidosos? Me parece que era el dueño de un garaje, pero no, él era rubio, rubio de verdad.

—¿Estás segura de que no puedes convencerla para que te lo diga?

—Ya conoces a Adelina, nadie la puede obligar a hacer nada que no quiera.

—Ni siquiera estoy convencido de que ella misma sepa quién es el padre —dijo don Severo.

—¡Seve!

Adelina sabía quien era el padre, pero se empeñó en olvidarlo y, a base de intentarlo, al final de su vida insistiría en que Jesús era hijo suyo y de nadie más.

A pesar de lo fantástico y misterioso de sus orígenes, Jesús creció, aunque de manera muy lenta para la paciencia de su abuela y de su niñera, ya que Adelina volvió a su vida de antes. Leía novelas para chicas, iba a tomar café con las amigas y acudía a fiestas y a bailes. Era raro, ya que el pueblo era bastante anticuado y un escándalo como aquél hubiera manchado la reputación de la familia para siempre.

Adelina, incluso después del parto, seguía siendo la chica más guapa del lugar, su padre seguía siendo el más rico y todos los habitantes debieron llegar a la conclusión de que el nacimiento de Jesús fue el resultado de una conspiración diabólica que no había tenido nada que ver con Adelina, víctima inocente de la situación. Adelina abandonó a su hijo de igual manera que había abandonado juguetes, ropas y accesorios que ya no estaban de moda o de los que se había aburrido. Por supuesto, siempre estaba la cuestión de la expresión malévola del niño que hacía difícil que se integrara o lo aceptaran, ya que todo el mundo prefería mirarle a la cara lo mínimo imprescindible.

Jesús creció como un niño cualquiera, habló y caminó a la edad que le correspondía y sufrió las enfermedades de rigor, sin demostrar las características diabólicas que había predicho su abuela. Como el niño no veía en la casa a ningún otro hombre que a su abuelo, asumió que debía ser su padre. La primera vez que le llamó papá, don Severo no le oyó y no pasó nada. La segunda vez, mientras su abuelo leía las noticias financieras, le tiró de los pantalones.

—¿Qué pasa? —le preguntó don Severo apartando la vista del periódico.

—¿Papá?

Don Severo palideció y le abofeteó dos veces en las mejillas. Se levantó a toda prisa y se fue a la cocina.

—¡Qué demonios! ¡Yo no soy tu jodido padre!

Jesús podía oír los gritos que salían de la cocina mientras don Severo hablaba con su mujer.

—¡Ese niño me ha llamado papá! ¡Te lo puedes creer! ¿Qué demonios anda diciendo la gente?

—No hace falta enfadarse tanto. Nadie ha dicho nada semejante. El niño está confuso, debe haber notado que otros niños tienen padre y habrá pensado… ¡Pobrecito!

—¿Pobrecito? Te juro que si me lo llama otra vez…

Jesús era demasiado joven para entender la conversación, pero mayor para comprender que don Severo no era su padre y que esa no era la solución al enigma de su nacimiento. Parecía que, a diferencia de otros niños, él no tenía padre.

Durante los primeros años de su vida, se había formado una leyenda con él de protagonista. Todo el mundo sabía lo que había dicho su abuela cuando le vio abrir los ojos por vez primera, y la gente que lo había visto susurraba que, en efecto, parecía el hijo del diablo. La verdad era que exageraban un poco. De lo que no cabía duda era que el niño se parecía a un malo de los cómics antiguos o de las películas del oeste. Algunos optimistas insistían en que tenía futuro en las series de la tele, si no le importaba encasillarse.

Cuando Jesús tenía 5 años, su madre llegó a casa una noche y entró en el comedor donde sus padres y su hijo cenaban. Después de una pausa para aumentar la emoción, les sonrió y dijo:

—¡Tengo noticias! ¡Muy buenas noticias! ¡Me caso!

A don Severo se le cayó el tenedor, Doña Remedios se atragantó y Jesús siguió jugueteando con la comida. Nunca le habían gustado las acelgas.

—¿Quién es el afortunado? ¿Te casas con su padre? —preguntó don Severo mirando a Jesús.

—¿Su padre? ¿Estás loco? ¡Por supuesto que no! ¿Para qué iba a hacer algo así? No, me caso con Senén.

—¿Quién? —don Severo había abandonado cualquier intento de estar al corriente de los jóvenes con los que salía su hija.

—¿Senén, el hijo del alcalde? —doña Remedios siempre había estado más dotada para el cotilleo que su marido y le sonaba el nombre. Senén era un chico bastante guapo. Lo habría heredado de su madre, porque el alcalde no era precisamente Brad Pitt.

Adelina asintió.

—Eso no está mal —dijo don Severo. El alcalde, don Raúl, también era rico y de buena familia. No tan buena como la suya, por supuesto, pero considerando el comportamiento de Adelina, no era un mal enlace. Mucho mejor de lo que hubiera esperado.

—Tendremos que organizar una fiesta de compromiso —dijo doña Remedios, levantándose de la mesa para ir a consultar las revistas.

—No creo que haya tiempo para todo eso. Lo que tenemos que organizar sin pérdida de tiempo —dijo Adelina, sonriendo porque sí, estaba de nuevo embarazada.

Todo fue algo precipitado. A pesar de los mejores esfuerzos de doña Remedios debido a la notoriedad de las dos familias, la organización llevó más tiempo del previsto, y cuando llegó el día de la boda no había duda alguna de que Adelina estaba embarazada. Tuvo el bebé, esta vez en un hospital, poco después de su regreso de la luna de miel. Habían decidido con antelación que los recién casados se trasladarían a vivir con el alcalde, quien se había quedado viudo hacía unos años y quería compañía. Además, Adelina no tenía muchas ganas de quedarse con sus padres y don Raúl, el padre de Senén, tenía un cocinero fabuloso. Su familia había mantenido empleada a la niñera de Senén, Felisa, de modo que la niña se llamó Estefanía porque a su madre le encantaban las revistas de famosos y creyó que el nombre le traería buena suerte.

Jesús estaba contento con lo sucedido, ya que creía que Senén podía ser su padre, porque no había prestado atención al comentario de Adelina cuando anunció que se casaba. Decidió preguntarle a Senén, ya que Adelina siempre evitaba dar respuestas concretas cuando le preguntaba algo sobre su paternidad. En una de las muchas tardes, en las cuales Adelina se iba de compras con sus amigas y Senén se quedaba viendo el canal de deportes, Jesús decidió que era el momento adecuado. Debido a la reacción de su abuelo cuando le llamó papá, pensó que esa no era una buena estrategia, así que le preguntaría directamente.

—Senén, ¿eres mi papá?

—¿Yo, tu padre? No conocí a tu madre hasta después de que tú hubieras nacido. Bastante más tarde, para ser exactos. ¿Y cómo se te ocurre que yo pudiera tener un niño con una cara como la tuya? ¿Me has mirado bien? ¿Y a tu madre? Debió haber estado borracha aquella noche. Eso o estaba muy oscuro. Tío, te juro que si hubiera tenido un hijo con una cara como esa me mataba. Pero si me quieres llamar papá, no hay problema, siempre que no haya alguien delante.

Jesús llegó a la conclusión de que Senén era el padre de su hermana, pero no el suyo, y que quizás jamás llegaría a tener padre propio. Con respecto a la oferta de llamarle papá, decidió pensárselo. De todas formas, padre o no, Jesús adoraba a su hermana, quien había sido mucho más afortunada con su aspecto físico. Era tan bonita como su madre, quizás más, y todo el mundo decía que ahora Adelina había dado a luz a un ángel para compensar.

Jesús, con su cara peligrosa y cruel, tenía que soportar bromas y chistes de niños y adultos. Aunque era por naturaleza pacífico y no le gustaban las peleas y la violencia, se vio envuelto en peleas debido al acoso escolar y se ganó la reputación de violento y peligroso, aunque él creía que sólo era valiente. Se unió a una banda de chicos de la escuela, los más traviesos y problemáticos, los únicos que le aceptaron, pero tuvo que dejarlo, ya que con su cara le echaban las culpas de todo lo que pasaba, incluso de cosas con las que no tenía nada que ver. A pesar de todo, Jesús seguía siendo un optimista y confiaba en un futuro feliz.

Senén, a quien su padre siempre había intentado encaminar hacia el mundo de la política, tuvo una idea o «una idea» como él diría, haciendo gestos con los dedos y decidió formar un partido político. Se lo comentó a su padre, que siempre había sido su confidente en cosas serias y masculinas y le encontró en uno de sus usuales períodos de reposo postpandrial en la biblioteca cuando se empeñaba en decir que estaba leyendo, aunque, por lo general, consistía en adormilarse después de beber algo de alcohol y fumar un cigarro.

—No es tan complicado y creo que lo tengo todo a mi favor, no puedo fallar. Nuestra situación financiera es muy holgada —resumió Senén.

—Incluso mejor que el triste día en que tus suegros nos abandonen.

Senén asintió. También se le había ocurrido, aunque, por supuesto, quería muchísimo a don Severo y doña Remedios.

—Adelina es muy bella, tiene mucho estilo y todo el mundo la adoran. Será una gran baza. Además, Estefanía es preciosa y lista, y muy adelantada para su edad  Y no quiero hablar de mí, pero siempre he tenido don de gentes, estudié Derecho y Políticas en una buena universidad.

—Sí, ya lo sé, las mujeres siempre te han encontrado irresistible, pero me parece que te has olvidado de un par de cosas.

—¿Cuáles?

—Para empezar, de tus ideas políticas. Dime, ¿de qué tendencia eres? ¿Hay alguna idea en particular que quieras promover?

Senén miró a su padre para comprobar si bromeaba. Estaba sentado en su sofá favorito, cigarro en la mano derecha, brandy en la izquierda, con aspecto muy serio.

—¿Ideas políticas? ¿Y eso importa? Las que me lleven adonde quiero llegar. Creo que las ideas políticas hoy en día no son tan importantes como hace años. Yo no veo ninguna diferencia palpable entre partidos que se llaman de derechas o de izquierdas. La gente y las personalidades son las que ganan las elecciones. El envoltorio y la marca son más importantes que el producto en una sociedad de consumo. Con la imagen adecuada estoy seguro de que triunfaré, sea cual sea mi orientación política. Seguramente, seré liberal, con énfasis en el medioambiente, que estos días lo verde es muy popular y hay que hablar del medioambiente todo el tiempo, pero apoyando valores tradicionales, aunque respetando la diversidad y multiplicidad étnica. También pondré atención en la salud y en la educación. Por supuesto, nos mantendremos flexibles. Si las cosas no funcionan, siempre podré cambiar el enfoque para atraer más votos.

—Ya veo —dijo don Severo—. Un poco de esto, un poco de aquello y nada de sustancia. Flexibilidad y adaptabilidad ayudan cuando no se tienen ni honestidad ni principios.

Senén volvió a mirar a su padre perplejo. Nunca le había percibido en su progenitor ni honestidad ni integridad en los negocios o la política, y se rumoreaban cosas bastante feas sobre su vida privada, aunque él había preferido no indagar a fondo. De todas formas, nunca se puede confiar en la palabra de honor de un político.

Justo entonces, don Raúl se puso a reír.

—Te estoy tomando el pelo, Senén. Por supuesto que tienes razón, tu programa suena fantástico. Supongo que sólo quieres ser senador. No, ¿por qué no presidente? Si Reagan y Bush Jr. han sido presidentes de los Estados Unidos, ¿por qué no tú? Eres más atractivo, más joven, más dinámico y más saludable de lo que Reagan fue jamás. Y Bush, de acuerdo, no eres miembro de MENSA, pero comparado con Bush, eres Einstein. Por supuesto, Obama es algo distinto. Bueno, quizás no seas tan distinto, aparte del color, y tú y Adelina sois más guapos que los Obama. Y esto no es América. Aquí los cuelgues de la gente son distintos.

Senén sonrió a su padre, aunque no entendió del todo la conclusión de su parrafada, pero recordó que su padre había mencionado dos cosas.

—¿Y segundo?

—¿Segundo? —El alcalde se quedó callado, pero finalmente añadió: —Ah, sí, Jesús.

Senén se había olvidado de Jesús. Eso era algo más complicado. Una esposa con un hijo sin padre reconocido, por muy hermosa que fuera, no era una gran ventaja para una carrera política, generalmente en los inicios y de manera particular en un país que aún era un poco patriarcal. Las cosas habían mejorado mucho, pero si él tuviera un hijo secreto sería algo distinto. Le hubiera dado una reputación más interesante. Pero Jesús… Quizás si iniciaran el rumor de que Jesús era hijo de alguien conocido, un torero o un cantante famoso o un actor, las mujeres se volverían locas. Pero con una cara como la suya nadie se lo creería, y siempre estaba el pequeño detalle de que no tenía la menor idea de quién era hijo.

Senén había estado tan encandilado con Adelina que no había insistido en que le contara quién era el padre. Ahora necesitaba la ayuda de su esposa y ella tenía la sartén por el mango y lo sabía. Nunca se lo diría.

Dejar al niño con los abuelos en el pueblo era una opción, pero Adelina jamás aceptaría. Ella quería estar presente si se manifestaban sus poderes diabólicos. Todas las madres se quejan en algún momento de que sus niños son diablillos, pero Adelina quería el reconocimiento que se merecía si su hijo era de verdad el diablo. De lo más profundo de sus filones intelectuales, Senén extrajo una posible solución: caridad. Caridad era una buena cualidad para los políticos. Demostraría que tenían corazón y se preocupaba de la gente. Pero lo haría en el momento adecuado, porque con la crisis la paciencia de la gente para grandes gestos se estaba acabando. Podían decir que habían adoptado a Jesús cuando sus padres, amigos de la familia, se murieron. Arreglar el papeleo no sería demasiado difícil, ya que su padre era alcalde y eso para algo había de servir. Por supuesto, los vecinos del pueblo sabrían la verdad, pero ellos no se quedarían allí cuando todo estuviera arreglado. Además, a la gente siempre se la podía comprar o silenciar si fuera necesario.

Decidió contárselo a Adelina.

—¡Adelina! ¡Adela!

—¡Sí, cariño!

Ella llevaba uno de sus modelitos sexys. Senén se preguntó por qué llevaría algo así a media tarde, pero sus hormonas se dispararon y tuvo problemas manteniendo la concentración.

—Adelina, he tenido una idea.

—Sigue, sigue. ¿Es sucia? —le preguntó, poniendo los brazos alrededor de su cintura y enganchándose a él como una lapa.

–No ese tipo de idea —dijo él, intentando desengancharse—. Necesito hacer algo. Cariño, para, hablo en serio. Estaba hablando con mi padre y he pensado que estaría bien formar un partido político. Tenemos dinero y somos la pareja más atractiva del pueblo.

—¡Y no tenemos escrúpulos! —Adelina interrumpió el ataque a su marido y se sentó en el sillón—. Sí, tú tienes suficiente cerebro, aunque no se necesita mucho de eso. ¿Qué dijo tu padre?

—Piensa que es una buena idea. Hemos hablado de la orientación política.

—Eso no importa mucho estos días.

Senén sonrió. Adelina y él estaban sincronizados en muchos aspectos.

—Pero mencionó a Jesús y podría quedarse aquí.

Adelina negó con la cabeza.

—Sabes mi opinión sobre ese tema, lo hemos discutido muchas veces. Le quiero cerca para poder estar al día de los acontecimientos.

—Pero no puedes creer de verdad que él vaya a ser especial, ¿no?

Adelina sonrió de una manera que siempre hacía que Senén se sintiera como un idiota.

—De acuerdo, pero se me ha ocurrido una idea que puede funcionar y nos hará quedar bien en lugar de…

—De hacerme quedar como una fulana.

—Podríamos decir que sus padres murieron, que eran amigos nuestros y que lo adoptamos por la bondad de nuestro corazón.

—¿Pero la gente de aquí? Bueno, no nos quedaríamos aquí. ¡Podría funcionar! ¡Gran idea! Viajar, conocer a gente famosa, la tele. ¡Debo ir de compras!

—¿Crees que le importará a Jesús?

—¿A Jesús? No, estará contento de dejar este lugar y tener un poco más de espacio. Más gente, más oportunidades de que su apariencia pase desapercibida. Y con esa historia al menos tiene un padre, aunque sea un difunto.

Don Raúl sonrió cuando Senén le contó su idea sobre Jesús y dijo que arreglaría todos los trámites. Se libraría de Jesús, que le daba escalofríos cada vez que le veía. Por supuesto, se volvería a quedar solo, pero valía la pena con tal de no volver a ver a Jesús. Además, estaría apoyando la carrera de su hijo. Uno debe ser generoso con cuestiones de familia.

Todo fue muy rápido y sin contratiempos. Un mes más tarde se marcharon con una montaña de maletas a la gran ciudad o, para ser más precisos, a la capital. Fue el principio de su gran aventura en la ciudad.

Muchas gracias  a todos por leer (y ayudarme a escoger), a Lourdes y a Paloma por el trabajo en equipo, y por favor, si os gusta, pues eso, pero sobre todo, comentad, compartid, y si queréis más información sobre la novela, sí hay enlaces al lado pero también hay varios posts con información sobre ella de cuando la publiqué, en el blog, incluyendo entrevistas con los personajes, etc. Ah, y si tenéis sugerencias sobre el tipo de letra, también se agradecen. 

Hi all:

Apart from working on my WIP (currently I’m translating the third novel in the series to Spanish) and translating and editing some other books (I’ll tell you about my new translation next week) I’ve been looking at my older books. The Spanish version of my first novel The Man Who Never Was has undergone some revision and as I was thinking of the book, I wondered about the cover, that originally was my own effort. I’ve been talking to my friend Lourdes who has a very good hand with designs (she does interior design) and knows Photoshop in an out and I asked her to have a look at the original covers, with the idea of, at least, changing the text. But, at the time, not sure why now, other than because I liked the two images, I used a different image for each cover, the Spanish and the English one, and I wanted to ask  you which one do you prefer.

To add to the mix, originally I had found another image I really liked, but with my lack of skills I didn’t manage to make it work, but now that might be another possibility.

These are the images:

This is the one I used for the English version:

Man English

Man English

For the Spanish version I used this one:

Hombre

Hombre

And this is the other image, that I never used:

Model of businessman standing on leather shoe uid 1171195To help in the decision (or confuse matters more, who knows) I thought I’d leave you the description and the first chapter.

Description:

The Man Who Never Was

The protagonist, Jesús, is ugly. Extraordinarily ugly. He is so ugly that his friends and relatives are convinced that behind that ugliness there must be something else. A malefic power or possiblyr a momentous fate. The truth is that fairly special things happen wherever Jesús is. His biological father is a mystery. He only manages to discover that he seems to have fathered quite a few other extremely ugly boys like him during his career. His sister (half-sister) is a child-prodigy who excels at everything she does (writing, career in foreign relations, acting…), his mother becomes the president of the country, his own bank is successful, his best-friend Vero is a computer tycoon, his brother-in-law also makes it in politics…But for all the success and money around him he still feels unsettled. He tries sports, banking, cinema but nothing provides the answers he wants. Who was his father? This is a family saga where everything goes: from politics to retirement homes, from sport to cinema, from adultery to incest but nothing is taken too seriously.

If you enjoyed Isabel Allende’s ‘House of the Spirits’ and love ‘The West Wing’, combined with a touch of comedy, this is your book!

First Chapter:

1. Birth

Adelina (Adele for her posh friends) was the most beautiful girl in the village. Not only that, but she was the heiress of a very well-off and quasi-aristocratic family, and that increased her appeal for prospective beaux. She was beloved by the parents of all her friends; she was fashionable and popular with the girls; she was lusted after by men of a certain age. And she was considered hot-property by guys her own age. Adele was in everybody’s wish list, and her list of Romeos was nearly as long as the Yellow Pages. Some witty person had suggested that her family needed a system of traffic lights to avoid fatal crashes for the men in her life.

With all the comings and goings, her father, Don Severo, who was austere, serious, and not given to frivolities, didn’t have a clue of who the father might be. Because when Adelina started gaining weight, against all the rules and regulations of the fashion magazines and celebrities of the moment, it became quite evident that she was pregnant. Her always having been thin as a stick only accelerated matters, and what initially was gossip amongst the help soon became common knowledge of the best (and worst) of society. Even her father, Don Severo, who was always away, busy with business, and distant from his family and everyday life, finally realised what everybody had noticed ages before. He begged, he threatened, he tried and bribe his daughter, but all to no avail. She refused point blank to reveal the name of the father of the creature. And she didn’t even want to do the decent thing and have an abortion (legal maybe by pulling some strings, or a touristy one) like many of her friends. No, she didn’t care about the shame and embarrassment she might bring upon her parents. She wanted that child, and she’d have it. Nobody had ever said no to Adelina, and she wasn’t prepared to set a precedent in that occasion.

The birth was a big event. Adelina’s stubbornness had won again and she had refused to go to a hospital.

“You’re mad! Why won’t you go to hospital like everybody else?” Doña Remedios, her mother, asked for the millionth time, in desperation, as the birth got closer and closer. Doña Remedios, like her husband, was quite traditional and not trendy enough to understand concepts like natural birth or the importance of a friendly environment for the newborn. Birth might be natural, but she didn’t think it should be a pain for the mother or an inconvenience for the mother’s family. How friendly can it be for a baby to be born to her mother’s screaming her head off and everybody running around like lunatics?

“Precisely because that’s what everybody else would do. That won’t do for me. No.”

She wanted a home-birth. She had counted on their private medical care to provide in case of any problems, but not on how busy doctors were (especially as most of them worked both in the public and the private sector). By the time their physician turned up he was only able to examine the new born. He didn’t look particularly pretty or even wealthy. He was small, thin, very dark, and all covered in black hair, like a tiny werewolf. Doña Remedios was the first one to hold him in her arms. Immediately, the baby, who hadn’t even cried, opened his eyelids. His eyes, green with yellow sparks, and with elongated pupils like a cat’s, made his grandmother gasp and say: ‘Jesus! He has the devil’s eyes!’

That comment became part of the family’s lore and was always mentioned when discussing their choice of names, because Adelina, who was notably fresh and alert after giving birth, told her mother:

“Yes! Jesús! That’s it! Perfect name!”

Remedios looked at her daughter.

“Jesús? But…That’s not one of the traditional names in the family. And what about non-religious or Christian people? They might find it offensive.”

“But why? I’m not calling him God. And people have always used Biblical names, and names of prophets…Anyway, the world is full of Mohammeds, so why should I be that respectful?…Although God…has a ring to it…Or…Satan…Lucifer…”

“Jesús will be fine. Sure.” Remedios agreed to avoid even worse. And she reflected that maybe it would bring the child good luck and protect him from whatever fate those eyes seemed to announce. And unless his looks changed, he would need all the luck he could get. He wasn’t ugly, not in a conventional sense. He didn’t have a bent or big nose, and the eyes, despite their peculiar colour, weren’t either too small or too big, not too close to each other. His hair, that didn’t grow in his head until it fell off the rest of his body, was black, shiny, and growing straight, in spite of the best efforts of nannies, hairdressers, relatives and doctors.

Don Severo observed and waited to see if the boy would grow up to show any resemblance to anybody.

“What do you think, Reme? Don’t you think he looks a bit like that boy she went out with…Charlie? The garage guy?”

“You mean the guy with the noisy cars? No, he was blond. Real blond too.”

“I don’t know…Are you sure you can’t make her tell you?”

“You know Adelina. Nobody can make her do anything she doesn’t have a mind to.”

“You know? I’m not sure she even knows who the father is?”

“Seve…”

Adelina knew perfectly well who the father was, but she worked hard to forget it, and by the end of her life she would insist that Jesús was her child and hers only.

However fantastic or mysterious his origins, Jesús grew up, but annoyingly slow for his grandmother and his nanny, because her mother went back to her previous life. She read chick-lit, went for tea or coffee with her friends, and attended balls and parties. It was somewhat peculiar, as the village was quite old-fashioned and normally a scandal like that tainted individuals and families for ever. But Adelina, even after the birth, was still the prettiest of the place, her father was still the wealthiest, and all the inhabitants seemed to reach the conclusion that Jesús’s birth was the result of some evil conspiracy and it had nothing to do with Adelina who was an innocent victim of the situation. And Adelina abandoned her son in the same way she had previously abandoned toys, clothes and accessories when they weren’t fashionable anymore or she grew bored of them. Of course, there was always the matter of the child’s malevolent expression that made him very difficult to fit in or be accepted, as people didn’t want to look at his face for any longer than necessary.

Jesús grew up like any other child, walking and talking at the normal ages, and suffering all the usual illnesses, without demonstrating in any way the evil nature his grandmother had predicted. Because the child didn’t see any other man in the house but his grandfather, he assumed he must be his father. The first time he called him Dad, Don Severo didn’t hear him and nothing happened. On the second occasion, while his grandfather was reading the financial news, he pulled at his trousers. Don Severo looked down at him.

“What’s the matter?”

“Dad?”

Don Severo paled and slapped him twice on the cheeks before getting up and storming past him to the kitchen, saying:

“What the hell? I’m not your fucking father!”

Jesús could hear shouting from inside the kitchen. Don Severo was talking to his wife.

“That child called me Dad! Can you believe that! What on earth have people been saying?”

“There’s no need to get so angry. Nobody has been saying such a thing. He’s just confused. He must have noticed other children have a father and he thought…Poor thing.”

“Poor thing? I tell you, if he calls me that again…”

Luckily Jesús was too young to understand the full conversation, but he was old enough to understand that Don Severo wasn’t his father and that wasn’t the solution to the enigma of his birth. It seemed that, in contrast with the other boys, he didn’t have a father.

During the first years of his life, a legend had grown about him. Everybody knew what his grandmother had said when she had first seen him open his eyes, and the people who’d seen him whispered that he looked like the devil’s son indeed. The truth was they were exaggerating somewhat. There was no denying, though, that the child looked like a cartoon or old-Western baddie. Some optimistic people insisted that he could have a profitable career in a TV soap. That is, if he didn’t mind getting typecast.

When Jesús was five years old his mother came home one evening and entered the dining room, where her parents and her son were having tea. She smiled at them and said:

“I have some news! Great news! I’m getting married!”

Don Severo dropped his fork, Doña Remedios nearly chocked, but Jesús carried on playing with his food. He’d never really liked broccoli.

“Who is the lucky  one? Are you marrying his father?” Don Severo asked, looking at Jesús.

“His father? Are you mad? Of course not! Why would I want to do such a thing? No, I’m marrying Senén.”

“Who?” Don Severo had given up on trying to keep up with all the young men she was dating.

“Senén…The mayor’s son?” Doña Remedios, who’d always been better at gossip-related activities, asked. Quite a handsome boy. He’d taken after his mother, because the mayor wasn’t precisely a picture.

Adelina nodded.

“Well…That’s not too bad.” Don Severo said. The mayor, Don Raúl, was also quite rich and from a good family. Not as good as theirs, of course, but considering Adelina’s behaviour, it was quite a good match. Better than he would have dared to hope for.

“We’ll have to organise an engagement party and…” Doña Remedios said, getting up from the table ready to check her magazines.

“I don’t think we’ll have time for all that. What we need to organise, and rather quickly, is the wedding.” Adelina said, beaming, or should we say glowing? Because yes, she was pregnant again.

It was all a bit of a rush. Despite Doña Remedios’s bests efforts due to the notoriety of the two families things took a fair amount of organising, and by the time of the wedding there was no doubt that Adelina was pregnant again. She had the baby, this time in hospital, shortly after their return from the honeymoon. They had decided beforehand that the newlyweds would move in with the mayor, who had lost his wife a few years earlier and wanted some company. Also, Adelina wasn’t that keen on staying at her parents, and Don Raúl, Senén’s father, had a fantastic cook. And they had always kept his nanny, Felisa, in employment, so… The little girl was called Stephanie, because her mother loved women’s magazines and thought the name might bring her good luck. Jesús was really happy with all the events, as he believed Senén might be his father, as he hadn’t paid much attention to Adelina’s comment when she announced her wedding. He decided to ask Senén directly, as Adelina had always been vague in her replies as to his parenthood. One of the many afternoons when Adelina had gone shopping with friends and Senén was watching the Sports Channel Jesús decided to broach the subject. Due to his grandfather’s reaction he felt calling him dad wasn’t a good approach. He went for direct questioning.

“Senén? Are you my dad?”

“Me? Your dad? I never met your mother until after you were born. Quite a long time after, if you want the truth. And how can you imagine I could possibly have a child with a face like yours? Have you looked at me? And at your mother? She must have been very drunk that night. Either that or it was very dark. Mate, in all honesty, if I had a child with such a face I’d kill myself. But…if you want to call me Dad, that’s fine, as far as there’s no one around.”

Jesús understood that Senén was his sister’s father, not his, and that he might never have his own father. Regarding the offer to call him Dad, he decided to think about it. Anyway, father or no father Jesús adored his sister, who had been much luckier in the looks department. She was as pretty as her mother had been at her age, possibly even more, and everybody was saying that Adelina had now given birth to an angel, to balance things out.

Jesús, with his cruel and dangerous-looking face, had to bear jokes and taunts from children and grown-ups. Although he was by nature a pacifist and disliked fights and violence, due to all the persecution and bullying, he got involved in fights quite a few times, and got a reputation of violent and dangerous, although he believed he was only brave. He joined a gang of children from school, amongst the naughtiest and most troublesome, the only ones who accepted him, but he had to quit it, because with his face he was blamed for any misdeeds that happened. Even the ones he had nothing to do with.

In spite of all that, Jesús was an optimist and believed his future would be happy. Senén, whose father had always tried to guide him towards the world of politics, had had an idea. Or “an idea” as he’d say, finger twitching and all. He had decided that he should create a political party. He resolved to tell his father, who had always been his confidant in serious and manly things. He caught him at one of his usual after meals rest periods in the library that he insisted in calling reading, but mostly consisted of napping after some alcohol and smoking.

“It isn’t so complicated. And I think I have all the cards in my hand. I can’t fail. We have a comfortable financial situation.” Senén explained.

“Even better the sad day when your in-laws…are no longer.”

Senén nodded. That had also crossed his mind, although, of course, he really loved Don Severo and Doña Remedios.

“And Adelina, my wife, is beautiful, and has a sense of style, and all, men and women, adore her, and she’ll be a great asset. And Stephanie…she’s gorgeous, and clever, and so advanced for her age! And…I don’t want to talk about me, but…I’ve always been good with people, studied Law and Politics at a good university, and…”

“Yes, and women have always been after you because they find you irresistible. I know, I know. That’s all true. You aren’t wrong. But I think you’ve forgotten a couple of things.”

“What?”

“First: your politics. I mean, what is your political option? Any particular ideas you want to promote?”

Senén looked at his father, to see if he was joking. No, he was sitting at his favourite sofa, cigar in right hand, brandy on his left, looking terribly serious.

“Politics? Does it really matter? Whatever will get me where I want to be. I don’t think nowadays political ideas are that very important. I can’t myself see any difference between parties professing to be right or left wing. It’s people and personalities who win elections. The packaging is more important than the product in a consumerist society. With the right image I’m sure I’d make it whatever I decide my political tenets are. Liberal, eco-friendly, because green is very popular at the moment and you have to talk environment all the time, but supporting traditional values, although with respect for diversity. And an emphasis on health and education. Of course we’ll remain flexible. If things don’t work well we can always change our ideas mid-way if that will attract more voters.”

“Oh, I see. Wishy-washy. It will do. Flexibility and adaptability are good when there is neither honesty nor principles.”

Senén again looked at his father, perplexed. He’d never noticed his father’s honesty or integrity in business or politics in the past. And there were some ugly rumours about his personal life, but he’d never wanted to ask. Anyway, you can never trust the word of honour of a politician. Just then, Don Raúl started laughing.

“I’m pulling your leg, Senén. Of course you’re right. Your programme sounds great. I imagine you only want to be a senator. Or MEP…No, not that…Or…let’s not stop there. Why not President? If Reagan and Bush Jr. have been presidents in the USA, why not you? You are definitely far more attractive and younger, dynamic and in better health than Reagan ever was, and if you’d tried I’m sure you’d also have been a better actor. No sweat. And Bush…OK,  you aren’t a member of MENSA, but compared to Bush…Einstein ”

Senén laughed and his father did the same. But then he remembered his father had a second but.

“And second?”

“Second?” The mayor looked puzzled, but suddenly remembered. “Oh yes, second. Jesús.”

He’d forgotten Jesús. That was a bit more complicated. A wife with a child out of wedlock, however beautiful, wasn’t much of an ace in a political career, especially one at its very beginning. Particularly in their country that was still a bit…male-centred. Things had improved notably, but…If he’d had a secret son…that would have been different. It would have given him some cache. But Jesús…Maybe if they started a rumour that Jesús was the son of somebody famous, a bullfighter, or a famous singer, or an actor, women would go crazy. But, with such a face nobody would believe it. And, there was the little detail that he didn’t really have any idea whose child he was. Senén had been so taken by Adelina at first that he hadn’t insisted in her telling him who the father was. And now…he needed her and she had the upper hand and knew it. She’d never tell him now. Still…Leaving him with his grandparents at the village was an option, but Adelina would never accept. It wasn’t because of her concern about the child’s welfare. But she wanted to be present if and when his diabolical powers manifested. All mothers complain at some point of their children being little devils, but Adelina wanted full credit if her son was real evil. From the deepest of Senén’s intellectual recesses he extracted a possible solution. Charity. Charity was a good thing for a politician. It showed he had a heart. But one needed to get into the wagon in time, because people’s patience for grand gestures was wearing thin. They could say they had adopted Jesús when his parents, family friends, died. Sorting out the paperwork wouldn’t be that difficult. His father was the mayor after all, and that had some advantages. Of course people in the village knew the truth, but they wouldn’t be staying there once everything was sorted. And people could always be bought. Or silenced, if necessary. He decided to tell Adelina.

“Adelina! Adele!”

“Yes, darling!”

She was wearing one of her sexy numbers. Senén wondered, for a second or two, why she’d be wearing that in the middle of the afternoon, but then his hormones took over and he had problems keeping down to business.

“Adelina…I’ve had an idea.”

“Go on. Is it dirty?” She asked, putting her arms around his waist and wrapping herself around him dangerously close.

“Not that kind of idea.” He said, trying to disentangle himself. “I need something to do…Stop that. I’m trying to be serious. No, politics. I was talking to my father. Why not form a political party? We have money, we are the most attractive couple in town…”

“And we have no scruples. Yes, I see. You have a point.” She stopped her advances towards her husband and sat down on the sofa. “Yes, you have enough brains, not that one needs much on that department and…What did your father say?”

“He thinks it’s a good idea. We talked about politics.”

“Oh, that doesn’t matter much nowadays.”

Senén smiled. Adelina and he were in synch in more ways than one.

“But he mentioned Jesús. You wouldn’t want to leave him behind, would you?”

Adelina shook her head.

“You know my feelings on that. We’ve discussed it enough times. I want him near enough to keep watch on any developments.”

“You can’t really believe he’s going to be…special in any way, can you?”

Adelina smiled in a way that always made Senén feel like an idiot.

“OK. Fine. But I came up with an idea that might work and make us look good rather…”

“Than make me look like a slut. OK, shoot.”

“We could say his parents died, they were our friends, and we adopted him out of the kindness of our hearts.”

“But people here…Of course we wouldn’t stay here…Yes, it could work. Great idea! Travelling, meeting all famous people, TV…Must go shopping!”

“Do you think Jesús will mind?”

“Jesús? No. He’ll be happy to leave this place and have a bit of space. More people, more opportunities to go unnoticed in the looks department. And with that story at least he gets to have a father, even if it’s a dead one.”

Don Raúl smiled when Senén told him his idea about Jesús and said he’d sort the paperwork out. Maybe all the education hadn’t been completely wasted after all!

And he’d get rid of Jesús who gave him a chill every time he saw him. Of course he’d go back to being on his own, but it was a small price to pay to not see Jesús again. And he’d be supporting his son’s career. One had to be generous when it came to one’s family. At least that was his excuse.

Everything went notably smoothly and quickly. A morning about a month later they left with their mountains of luggage towards the big city, or, to be more precise, towards the capital. They were very impressed on arrival. They all had an opinion. How many votes! How chic! How many kids! Guaaaaa! That was the beginning of their great adventure in the city.
Thank  you all for reading, and please like (if you want), but especially, share, and comment. There are a number of posts I wrote including interviews with characters and all manner of things shortly after publication if you want to read more about it, and links to the book on the side, although a new cover might be coming soon. All feedback greatly appreciated! Ah, and suggestions for the choice of font will also be welcome! 

 

Podcast de Ondas de la Bahía

Podcast de Ondas de la Bahía

Hola a todos:

Os he hablado en muchas ocasiones de varios grupos de autores a los que pertenezco, y también os he comentado sobre algunas de las inicitativas que organizan (antologías, entrevistas itinerantes, blog tours…). Una de las mejores cosas de estos grupos,es que somos gente diversa, con variadas experiencias personales, y conocemos a gente que se dedica a todo, médicos, correctores, artistas, aventureros, deportistas…

Una de las autoras de nuestro grupo y muy admirada por todos, Blanca Miosi, nos presentó a Freddy Piedrahíta, un as de la radio que estaba muy interesado en promocionar la lectura, y fascinado por el movimiento de los escritores indies. Freddy muy generosamente nos ofreció espacio en su programa, y se propuso ir entrevistando a los autores del grupo. Después de un hiato de unos meses, el programa a vuelto al aire, y me tocó el turno a mí.

Así que por si os interesa escucharme (la verdad es que yo casi no me reconozco a mí misma, pero en fin), os dejo un enlace al podcast de la entrevista. Ya os daréis cuenta de que me enrollo como una persiana, y como le he comentado a más de una persona, desde luego a la radio como profesión no me voy a dedicar.

https://www.spreaker.com/user/emotionalhealth1/ondas-de-la-bahia-14

Por cierto, si os gusta (incluso si no os gusta, que ya os digo que yo no tengo mucha gracia para eso), no os perdáis las entrevistas de los demás compañeros, que de todo hay. Y el resto del programa tampoco tiene desperdicio.

Aquí os dejo la página de Facebook de Freddy donde anuncia su programa:

https://www.facebook.com/freddy.piedrahita.3?fref=ts

Y la del Rincón Literario, para que obtengáis más información:

https://www.facebook.com/pages/El-Rinc%C3%B3n-Literario/761131157250097?notif_t=fbpage_fan_invite

Gracias por leer y escuchar, y ya sabéis, si lo habéis encontrado interesante, dadle al me gusta, compartid, comentad, y haced CLIC!

imagen de emisora de radio

imagen de emisora de radio

Como muchos conocéis, desde hace algún tiempo circula por Internet, de blog en blog, un cuestionario o entrevista de nueve preguntas básicas a escritores independientes. Se trata de una idea muy interesante que permite conocer un poco más a los escritores que participamos en esta iniciativa, sus obras, sus hábitos de trabajo, de promoción y sus opiniones acerca de la publicación de libros.

Lola Marine

Imaginaos mi sorpresa cuando la maravillosa autora Lola Mariné (que es una gran favorita también de mi madre) se ofreció a pasarme el testigo de la entrevista. No creo que pueda contaros nada que no sepáis ya de Lola y de sus obras Nunca fuimos a Katmandú (y por cierto, ahora sí que ha ido a Katmandú), Gatos por los tejados y Habana Jazz Club pero aquí (http://gatosporlostejados.blogspot.com.es/)    podéis poneros al día de sus últimas noticias.

OLGA

El cuestionario y mis respuestas:

1. ¿Cuántas obras tienes publicadas?

Empecé a publicar mis obras, en Octubre del 2012 y desde entonces he publicado en español y (casi) simultáneamente en inglés. Mi primera novela El hombre que nunca existió (The Man Who Never Was) es una saga familiar, influenciada por el realismo mágico, con personajes algo esperpénticos, que se mueven en el mundillo de la política, los deportes, el cine…y centrada en un personaje ausente y misterioso. Después publiqué una novela corta juvenil Gemela Maldad (Twin Evils?) donde los protagonistas son dos gemelos completamente opuestos en todo y que se llevan a matar, y mi obra más reciente es una novela corta romántica donde el lector puede escoger entre tres posibles finales (uno feliz, uno triste, y uno neutral), Click Me Happy! (Feliz al primer clic!) también disponible en inglés. He publicado tres novelas cortas en inglés dentro de la serie Escaping Psychiatra, que siguen las aventuras de Mary, psiquiatra y escritora, que se ve envuelta en casos que ponen a prueba sus dotes psicológicas y de investigación. Estoy a punto de publicarla en un solo volumen (con un epílogo) en inglés y en español (con el título Una vez psiquiatra…).

2. ¿Autopublicación o editorial?

De momento solo he probado la autopublicación. En mi experiencia muy pocas editoriales aceptan manuscritos de autores desconocidos. Me interesé por la posibilidad de encontrar agente para otro proyecto en el que sigo trabajando (una serie de novelas juveniles) pero aunque hubo algo de interés, no resultó en nada firme. Desde entonces he leído muchas historias de autores que después de firmar con un agente han visto pasar el tiempo sin obtener ningún resultado.

Supongo que a todos nos gustaría encontrar una editorial que cuidara de nosotros, nos ofreciera un buen contrato, nos dejara tomar todas las decisiones importantes, que encontrara el editor/corrector ideal para nosotros, y que se dedicara al marketing de nuestra obra. Sospecho que aparte de para muy contados autores/estrella, ese tipo de editorial no existe ya, e incluso autores apoyados por editoriales deben montar sus propias campañas de marketing y hacer el trabajo duro, no dedicarse solo a escribir.

Por otro lado la autopublicación te permite controlar cuándo (y no hay larguísimas esperas como con las editoriales tradicionales) publicas, quiénes son tus colaboradores (editores, correctores, artistas que compongan las portadas), escoger el precio de tus obras, si quieres ofrecerlas en promoción, y te ofrecen unos derechos de autor más elevados que en un contrato editorial corriente. Si uno tiene talentos varios, se puede autopublicar sin más gastos que el tiempo (y naturalmente un ordenador para crear el libro). Es difícil ser un experto en todos los aspectos de publicar un libro y de promocionarlo, y uno no se da cuenta de ello hasta que no lo intenta, pero también se pueden adquirir una gran cantidad de talentos, y quizás descubrir habilidades que uno no sabía tuviera. Es una opción que antes no existía, y aunque no te asegura el éxito, al menos te ofrece una oportunidad de presentar tus obras al público. Y eso es mucho.

3. ¿Planificas las historias al detalle antes de escribirlas o las dejas surgir sobre la marcha?

Yo llevo escribiendo desde muy joven. Varias de las historias que he publicado las escribí hace tiempo y luego me he dedicado a revisarlas y ponerlas al día. Algunas, como El hombre que nunca existió empezó como una novela corta, inspirada por mis lecturas de autores como Isabel Allende. Al cabo de los años la recuperé, le añadí detalle y acabó en novela. El germen de mis novelas suele ser una idea que se me ocurre. Si me sigue rondando por la cabeza varios días, o incluso semanas, y no me abandona, sé que tengo que escribir sobre ella. Puede ser una situación curiosa que se me ocurre y me hace pensar en cómo llegaron los personajes hasta allí y qué pasó luego. Otras veces puede ser un: ¿Qué pasaría si…? Si la idea se arraíza suelo tomar notas, aunque a veces me pongo a escribir directamente y no siempre sé exactamente qué va a pasar. Algunas de las obras las he planeado más que otras, pero no soy una gran planeadora (y cuando lo soy mis planes no suelen ir como yo esperaba).

4. ¿Cómo promocionas tus obras?

Cuando empecé a publicar, sospecho que como mucha gente, leí mucho sobre el proceso, y los consejos sobre el marketing y las promociones. Yo no tenía ningún tipo de presencia en las redes sociales, así que seguí los consejos, y ahora tengo un blog (publico en español e inglés regularmente, incluyendo reseñas de otros autores y posts con autores invitados), una cuenta en Twitter (también hago Tweets en los dos idiomas), en Facebook, Tumbler, Stumble, Pinterest…He hecho alguna promoción de libros gratuitos en Amazon, en una ocasión en combinación con otra autora, soy miembro de varios grupos de escritores y he publicado antologías con otros autores, que se ofrecen gratuitas como promoción. Yo preferiría hacer algo más personal (y suelo hablar sobre ello cuando tengo ocasión), pero el tiempo es limitado y los esfuerzos no siempre van parejos con la inversión que se hace en ellos. Espero que un día de estos se me ocurra algo realmente original para probarlo y ver como va, porque hacer lo que hacen los demás estos días no da grandes resultados.

5. ¿Cuánto tiempo dedicas a escribir?

Como muchos autores que conozco, la escritura no es mi principal dedicación (de momento). Soy psiquiatra, así que dedico el tiempo que puedo a la escritura. Antes solía tener temporadas (cuando no estaba estudiando o preparando algún proyecto de trabajo) donde dedicaba varias horas al día a escribir y más los fines de semana, y temporadas en que no podía dedicarle nada de tiempo. Ahora, con los esfuerzos de promoción y el intentar mantener una presencia en las redes sociales, aparte de escribir posts para el blog, suelo dedicarle los ratos que puedo durante la semana y unas cuantas horas el fin de semana, cuando el resto de mis obligaciones me lo permiten.

6. ¿Has cambiado algún final después de escribirlo?

No en papel, aunque ha veces tenía decidido un final, y al ir escribiendo el libro o relato se hace evidente que ese final ya no encaja. Con Click Me Happy!, después de algunos comentarios sobre El hombre que nunca existió me planteé ofrecerle al lector la posibilidad de escoger entre dos finales, uno feliz y uno triste (ya que es un romance). Cuando seguí escribiéndola, me di cuenta de que yo suelo preferir finales neutrales, así que añadí un tercero, que sería el que seguramente hubiese escogido yo. Por los comentarios la mayoría de gente prefiere el feliz, aunque creen que el final triste es el más realista. Algún lector que otro, prefiere el final neutral, como yo.

7. ¿Ebook o libro de papel?

Yo me resistí mucho a la idea del ebook, y de hecho solo me compré un lector electrónico después de haber publicado en ese formato, ya que me pareció hipócrita decirle a la gente que leyera mi libro en un formato que yo no había usado. Y la verdad es que me encanta, especialmente ahora que por la edad necesito gafas para leer, y eso no es un problema con un ebook. La cuestión del espacio también es una ventaja, ya que yo entre estudios y mi afición a la lectura, tengo libros por todas partes, y había decidido intentar ir más a la biblioteca o donar los libros una vez los leyera. El problema es que me gustan los libros también como objetos y no puedo resistirme a entrar a tiendas y librerías. Para viajar, un libro electrónico es fantástico, y muy fácil. Si tiene uno tiempo y espacio, los libros siguen ejerciendo una fascinación que le falta al aparato electrónico. Y adoro las librerías. No hay un equivalente a ellas en línea (ni Goodreads ni Amazon…). De momento…

8. ¿Cuánto dura tu proceso de documentación?

Para los libros que he escrito hasta ahora suelo documentarme sobre la marcha. De momento no he escrito ninguna novela histórica ni que me haya requerido un largo proceso de documentación, pero si que he tenido que comprobar datos y detalles. He usado mi experiencia profesional en Una vez psiquiatra… y eso resulta muy útil. En Click Me Happy! las experiencias del personaje principal, Lilith, que es una bibliotecaria alérgica a las redes sociales y a los gadgets electrónicos, (y la que no le gustan la novelas románticas) se inspiran (con un poco de exageración) en cosas que he observado o me han pasado desde que me uní al loco mundo de las redes sociales.

9. ¿Algún consejo a los nuevos escritores?

Recientemente he estado pensando en organizar algún seminario o charla sobre la autopublicación, para contarle a la gente que sabe aún menos que yo, lo poco que he aprendido desde que empecé. La verdad es que no me considero cualificada como para dar muchos consejos. Si alguien quiere ponerse a escribir para hacerse famoso y ganar mucho dinero, yo le aconsejaría que ni siquiera empiece. Escribir puede ser más o menos duro para diferentes personas (no todos los autores somos iguales), pero editar, corregir, reescribir, promocionar…eso es duro para todo el mundo. Y con muy pocas (ninguna) garantías de éxito. Si no disfrutas escribiendo para ti, y para tus lectores imaginarios, si no sientes la comezón de expresar tus sentimientos, tu imaginación, tus vivencias…escribiendo, no lo hagas. Naturalmente si quieres escribir sobre tus vivencias, tu historia familiar, etc., hazlo, pero si decides publicar, prepárate para ello. No es un sprint, es una carrera de fondo, y hay que perseverar, y eso es difícil incluso si te gusta lo que haces.  ¿Más consejos? No te tomes demasiado en serio. Grandes escritores han tardado años en ser reconocidos, y muchos jamás llegaron a recibir la atención que se merecían. Escribe el mejor libro que puedas, intenta que sea lo más profesional posible (corrección, portada, formato), y cuenta tu historia. Con suerte alguien querrá leerla. En breve: si algo te funciona, sigue haciéndolo. No dejes nunca de escribir. Cuídate. No te olvides de que no estás solo (y pertenecer a un grupo de autores, le da a uno perspectiva, aparte de ayuda práctica y apoyo moral) y no te asustes de probar cosas nuevas. Mucha suerte.

Y ahora, para no desmerecer en nada a mis ilustres predecesores, le paso el turno  a Adelfa Martín, una escritora a la que he conocido a través de las redes y a la que admiro por la variedad de su obra, por su conciencia social, y por su capacidad para seguir trabajando y descubriéndonos la belleza y las tragedias de la vida. Entre sus obras encontramos: Desde el  otro lado de la vida (novela autobiográfica), Ciento ochenta y cinco poemas con pilón (poesía social),  La trata (narrativa social) , Irene, valor y solidaridad (ciencia ficción),  La  heredera (fantasía, ciencia ficción y romance).

Portada de la novela La Trama de Adelfa Martín

Portada de la novela La Trama de Adelfa Martín

Aquí la podéis conocer mejor y acceder a una muestra de sus obras.

Y por si queréis estar aún más al día, podéis acceder a su más rabiosa actualidad en sus dos blogs:

http://cuentosyotrosfantasmas.blogspot.com

Y su blog de promoción:

http://adelfamartinsobrequeescribo.blogspot.mx/

Y por supuesto, como siempre, gracias por leer, y si os ha gustado, acordaos de dadle al me gusta, comentad, compartid y haced clic!

Como os prometí he decidido presentar una selección de artículos en mi blog. Y para empezar les dejos con Jesús que nos relata algunos de los episodios de su vida que yo he contado en El hombre que nunca existió.

Os habéis preguntado alguna vez como os sentiríais si la gente os juzgara con sólo veros? Yo estoy acostumbrado a ello. Me llamo Jesús y nací feo (bueno, supongo que sigo siendo feo, pero llevo tantos años viéndome que ya no me doy cuenta). Muy feo. Mi nacimiento de hecho se ha convertido en leyenda familiar,

y sale a relucir cada vez que hay alguna reunión o acontecimiento de familia. Ya sabéis: bodas, bautizos, comuniones, entierros…

Mi abuela siempre me dice que yo le pegué un susto de muerte cuando nací. Mi madre, Adelina, a la que nunca le gustó hacer las cosas como los demás, decidió no ir al hospital y me tuvo en casa. Por lo visto estaba aullando como una desesperada (el médico llegó tarde. Andaba muy ocupado el buen hombre) y yo nací…pues lo mejor que pude. Fotos no he visto, porque nadie se atrevió a sacarme una foto. Nací cubierto de pelo negro y abrí los ojos al nacer, sin llorar ni nada. Mi abuela al verme cubierto de pelo (‘como un monito, me decía, y siempre añadía, ‘pero aun más feo y más peludo’) y con aquellos ojos exclamó ‘Jesús!’. Parece que se pensó que yo era como el diablo. 

Me quedé con el nombre porque a nadie se le ocurrió ninguno mejor, y pensaron que igual me protegería…

La cuestión es que la leyenda de mi nacimiento me ha seguido toda la vida, y todo el mundo me mira preguntándose si de veras hay algo diabólico en mí y cuando se manifestará. Hay que reconocer que la gente es algo tonta, pero mi cara y mi aspecto me ha complicado algo la vida. Aunque en realidad sospecho que mi vida habría sido complicada aunque me hubiera parecido a Johnny Depp.

Mi madre, Adelina, se casó cuando yo tenía unos 5 o 6 años, con el hijo del alcalde. Senén. Hombre guapo, nada complicado…Amable conmigo. Ninguna queja. Decidió que nos mudaríamos a la capital e intentaría meterse en política. Podéis leer más detalles sobre la campaña y cosas así en el libro. Yo sólo sé lo que me contaron después y las pocas cosas que recuerdo, pero nunca se me ha dado mucho lo de la política…Siempre se lo he dejado a otros de la familia.

No, mucho más interesante que eso fue…Tuve una hermana…Estefanía, aunque siempre la llamamos Estefie…Medio-hermana, de hecho, pero eso nunca tuvo ninguna importancia. Fue un bebé precioso y todo el mundo pensó que ella y yo éramos como la bella y la bestia (o ángel y demonio). No me importó nunca demasiado. Al fin al cabo ella era niña y es normal que las niñas sean más favorecidas que los niños.

El día de las elecciones (Senén era candidato a la alcaldía por la capital) después de votar (eso también fue bastante divertido…Senén primero salió en zapatillas, luego se le olvidó el carnet de identidad, tuvo que ir al baño… ¡tuvimos que volver a casa 3 veces!) mi madre se fue a un spa y dejó a Senén con Carmen. ¿Qué quién es Carmen? Carmen era una abogada a la que Senén conocía hacía años (me parece que habían salido juntos) y se estaba encargando de organizar su carrera política…O eso es lo que yo creía entonces. Carmen y Senén se encerraron en la oficina ‘a trabajar’ y yo estaba en la sala, cuando de repente Estefie, que no llegaba al año, dijo: ¡Hola! y empezó a hablar con total fluidez. ¡Casi me caigo al suelo redondo! Hasta entonces sólo había balbuceado, y había dicho ‘mama’ y ‘papa’ una horas antes, pero no una conversación entera…Me dijo que tuvo que empezar a hablar porque todo estaba hecho un lío en nuestra casa. Yo se lo fui a contar a la cocinera (la niñera tenía la tarde libre y no había nadie más en la casa. Pensándolo bien Senén y Carmen deberían haber estado cuidándonos pero…) y en lugar de decírselo decidí llevarla de la mano a la sala por si no me creía. Cuando Estefie le empezó a hablar la pobre Delfina se desmayó…Afortunadamente no se hizo daño. Ahora si que no había nadie a quien se lo pudiera decir, porque Senén y Carmen seguían encerrados en la oficina, y por los ruidos que se oían parecía que ocupados, así que estuve charlando con mi hermana. Era muy lista y tenía un gran sentido común. Me dijo que no me podía contar lo que estaba pasando porque yo era demasiado joven (¡el nervio!) y me consoló sobre los problemas en la escuela, diciéndome que las cosas cambiarían y que no tendría que hacer de malo en los juegos mucho más tiempo. Tenía razón…De hecho y desde entonces siempre tuvo razón.

Cuando Senén y Carmen por fin salieron de la oficina se quedaron muy sorprendidos, pero también algo avergonzados cuando mi hermana les empezó a hablar. Yo no entendí lo que Estefie les estaba diciendo, algo sobre Carmen montando a Senén y otras cosas…Por aquel entonces no tuvo mucho sentido para mí. Cuando nuestra madre volvió y ella le contó sobre las reuniones de Carmen y Senén en la oficina, me di cuenta de que era algo realmente malo, ya que Adelina echó a Carmen (casi) a patadas y empezó a dormir sola, relegando a Senén a otra habitación. Senén siempre me pareció triste desde entonces, pero Estefie se convirtió en toda una estrella. Televisión, revistas, todo el mundo la quería para ellos. Y por asociación yo también me hice popular, porque pasé a ser el hermano de ‘la niña fantástica’.

¡Y como era de fantástica!

Si quieren leer más échenle un vistazo a ‘El hombre que nunca existió’

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Gracias y Feliz Navidad!

Hoy, Estefie, la hermana de Jesús, responde preguntas de su familia, sobre él y las aventuras de toda la familia en ‘El hombre que nunca existió.’ En lugar de escribir nos ha enviado un audio post.

Aquí está. Espero que les guste.

El hombre que nunca existió (audio blog 5)

Enlace a El hombre que nunca existió

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Y un video de mi libro. Usen el enlace de arriba si desean conectar directamente con la página de Amazon.

http://www.youtube.com/embed/qvUitFG2D20

Aqui hay una página sobre mi libro en Ask David donde pueden dejar críticas y comentarios (que se los agradeceré mucho, especialmente si son Buenos): The Man Who Never Was Gracias!

Y un importante anuncio. Mi gran amiga y escritora de mucho talento, Deborah Palumbo, aparecerá este viernes, 30 de Noviembre, para hablarnos de su más reciente novela en la serie ‘The Undeparted’. Estoy segura de que les encantará. No se lo pierdan!

Living in the Gap

“Ruffled feathers and endless squawking over a minor difficulty is typical of a crow’s life. I lean back on the counter and realize that could be my line….”

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