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Hola a todos:

No sé si recordaréis que hace unos meses pedí consejo en el blog sobre una novela romántica que estaba planeando, pidiendo sugerencias sobre títulos, nombres, recetas… Vamos, de todo. Y hace unas semanas como parte de un blog hop sobre los personajes de las  novelas que estábamos escribiendo mencioné a los principales protagonistas de la mía.  Pues bueno I Love Your Cupcakes (Me encantan tus cupcakes) está acabada en borrador, y ando corrigiéndola, poniéndola guapa, y haciendo todas esas cosas que se hacen antes de lanzar nuestras creaciones al mundo.

Pero como hace tiempo que vengo hablando de ella, me pareció que podría compartir al menos el principio con vosotros, para que no os quejéis de que no os tengo al tanto. Y la probable portada.

I Love Your Cupcakes (Me encantan tus cupcakes) de Olga Núñez Miret. Portada de Lourdes Vidal

I Love Your Cupcakes (Me encantan tus cupcakes) de Olga Núñez Miret. Portada de Lourdes Vidal

Prólogo. Ahora

 

—¡Cámara, acción!

Dulcinea (Dulce para sus amigos) se quedó paralizada. Veía hablar al productor pero su mente iba a mil por hora y no procesaba nada. “¡Dios mío! ¿Cómo me he metido en este lío? ¿Por qué me he dejado convencer?” se preguntó. El codazo de Adelfa la despertó:

—¡Vamos! ¡Solo tenemos 45 minutos para crear la Madre de todos los Cupcakes.

—Pues si eso es lo que tenemos que hacer, ¡a la carga!

 

Capítulo 1. Inicios (Hace tres años)

A Dulcinea le encantaba su nombre. Siempre le había parecido que le sentaba como un guante. Tanto era así, que si la hubieran llamado de otra manera estaba convencida de que se habría cambiado el nombre a Dulcinea. OK, no era el nombre más típico para una chica norteamericana, pero su madre, Carmen, era española, y siempre había opinado que la dama/amor imaginario de Don Quijote se merecía una segunda oportunidad y un papel más importante que el que le había tocado. También le encantaba el hecho de que el diminutivo era Dulce. Y si había algo que le gustaba a su madre eran las cosas dulces. Carmen era la mejor pastelera amateur de entre las madres de todas sus amigas y dudaba que hubiera muchos profesionales de la repostería y los postres que pudieran competir con ella. Su talento culinario alcanzó tal popularidad que mucha gente le pedía que les diera recetas o les enseñara cómo preparar pasteles hasta el punto que decidió hacer un cursillo de cocina y postres en el instituto local de enseñanza para adultos y siguió con él hasta su fallecimiento. Era de justicia y totalmente apropiado que su hija fuera Dulce.

—¿Qué me dices entonces? Llevas demasiado tiempo luchando contra tu destino. ¿Cuántas carreras y trabajos distintos has probado? —le preguntó Adelfa su mejor amiga, que aunque siempre apoyaba sus ideas, desde luego no se mordía la lengua en cuanto a expresar su opinión —. Déjame contar…

—¿…las maneras? —bromeó Dulce.

—No te pongas Shakesperiana conmigo.

—Es Elizabeth Browning, no Shakespeare.

—¿Ves como llevo razón? Sé que adoras los libros pero…si al menos pudieras hacer algo útil con ello quizás, pero así…Vale, volvamos a lo que estábamos hablando antes de la interrupción literaria. Peluquería…— Adelfa contó uno con los dedos.

Ahora, si esto fuera una película, vendría un montaje de unos cuantos cortes de pelo con poca gracia y nada chic, una permanente quemada hasta el punto de que se cayeran mechones de pelo, aunque el mayor desastre de Dulce siempre fue el tinte y el color. Una paleta de colores naranja brillantes e inesperados, verdes fosforescentes, e incluso efectos tricolor habían salido de sus manos y sellado su salida de la escuela de peluquería por la puerta de atrás.

—Azafata… —Dos.

La película mostraría ahora como a Dulce se le caían las bolsas de equipaje al intentar colocarlas en el compartimento superior, como le aplastaba el pie con el carrito de la comida a un pasajero, le echaba el café por encima a otro, y como se caía sentada encima de varios pasajeros y pasajeras. Nunca se le había dado bien llevar tacones y al final decidió que viajar constantemente tampoco era lo suyo. Por lo menos no le vomitó encima a nadie.

—Horticultura y jardinería ornamental… —Tres.

Esto podría ponerse feo, especialmente si os gustan las flores y las plantas. Nadie podía acusar a Dulce de tener la mano partida para la jardinería. Aparte de composiciones rocosas sin plantas, nada había sobrevivido a sus experimentos como jardinera. Y sus diseños de jardines parecían algo salido de El Bosco. Adelfa solía bromear y decirle que tendría éxito si se especializase en jardines para Goths. Aunque que ella supiera a los Goths no les iba demasiado el aire libre ni los jardines.

—Empresariales… —Cuatro.

De hecho, los estudios le fueron bien. Aunque Dulce prefería la ficción y la literatura no le disgustaban los números y el estudiar en general. Así que la parte teórica no le había ido mal. Una vez llegó el momento de aplicarlo a situaciones de la vida real, ella era demasiado amable y bien educada y no se arriesgaba lo suficiente, no le gustaba la competición salvaje y no era agresiva así que jamás tuvo éxito. Aunque se planteó dedicarse a la enseñanza, los profesores con más carisma eran los que tenían muchas anécdotas personales que contar, especialmente sobres sus éxitos y los fracasos de los demás. Y ella quería hacer algo que requiriera ponerse con las manos en la masa.

—Fotografía… —Cinco.

Dime, ¿no creéis que hoy en día con las cámaras digitales es totalmente imposible hacer una mala foto? Pues bien, si conocierais a Dulce sabrías que estáis equivocados. Mala iluminación, ángulos imposiblemente antiartísticos, partes del cuerpo en lugar del todo. Ni siquiera una top model quedaría bien en sus manos.

—Cuidar de niños…

—Vale, vale. Si estás intentando que me sienta mejor, estás haciendo un trabajo estupendo. Y no le pasó nada malo a ninguno de los bebés. Solo que no estoy hecha para ello. No todo el mundo tiene tanta suerte como tú, Adelfa. Siempre te ha gustado mezclar cosas y analizarlas. Has nacido para ser química y lo has sabido de siempre.

A Adelfa se le había dado bien la química desde muy joven y siempre había impresionado, primero a los maestros y luego a los profesores de universidad, con su talento. Cuando se graduó varias de las más grandes compañías farmacéuticas se la disputaron, aunque ella escogió enseñar en la universidad local y dedicarse a su propia investigación. Pero su éxito profesional no parecía bastarle. Y a pesar de su aspecto (hermoso color café con leche, boca hecha para besarla, curvas en los lugares adecuados y un trasero que hasta Beyoncé estaría orgullosa de lucir) volvía a estar de duelo por otra relación amorosa fallida.

—Sí, pero aún no he encontrado una fórmula que si se la damos a los hombres haga que los idiotas y los perdedores se vuelvan fluorescentes.

Dulce no pudo evitar imaginarse los resultados de tal preparado. ¡Valdría millones!

—Quizás te haría falta estudiar magia en lugar de química para eso. Aunque mi experiencia en el tema es muy limitada diría que la ciencia y los mejores cerebros han fallado miserablemente al intentar encontrar la fórmula para la relación perfecta.

—Probablemente no es culpa de los tíos. Soy yo. Parece que tengo un talento especial echar a perder incluso al mejor tío.

Dulce odiaba ver así a su amiga. Primero porque no tenía razón. Segundo, porque era su amiga y la apoyaría en lo que fuera. Y tercero, porque su último novio, Melvin, no era el mejor tío ni con diferencia. Desde luego los había tenido peores, pero Melvin era uno de esos tipos que se creen que coleccionar mujeres es un hobby de categoría y que cuanto mejores sean las mujeres, más valor tienen para él. Les iba a la zaga, usaba todos los trucos románticos a su alcance, y entonces, una vez las tenía aseguradas, se iba a por otra, a por el siguiente reto, la siguiente joya en la colección.

—Estoy segura de que si quisieras podrías echar a perder a alguien, pero no, no es culpa tuya. Tienes razón; era un idiota y un perdedor. Y vale, también tienes razón sobre mí. Nada de lo que he hecho hasta ahora ha funcionado. Y sí, es cierto, se me da bien la repostería, pero ¿cómo voy a vivir de eso?

El talento repostero de Dulce había sido objeto de muchas conversaciones entre las dos amigas a través de los años, pero últimamente Adelfa le había estado dando la lata a Dulce más de lo habitual con ello.

—¿Por qué no preparamos algún pastel y luego hablamos? Una de las recetas de tu madre. ¿Por qué no aquel pastel que llevaba chocolate, almendras tostadas, huevo, mantequilla, leche, harina y levadura?

—¿Reina de Saba? ¿Pero tendremos todos los ingredientes a mano? —preguntó Dulce.

Adelfa se echó a reír mientras cogía las llaves del coche.

—¡Vamos a comprar! ¡Y necesitaremos unas cuantas cosas más!

—Helado, crema…

—Y también algunos snack salados, para equilibrar la dieta un poco. Al menos el gilipollas me dejó antes de que nos fuéramos a vivir juntos y no tendré que perder el tiempo trasladando trastos. ¡Deprisa! ¡No gastemos ningún tiempo de cocinar!

Una vez de vuelta en su apartamento (de hecho el piso bajo de una casa convertida en un par de apartamentos, con la ventaja de que ellas tenían el patio y un viejo pero aún energético limonero todo para ellas) vaciaron las bolsas de la compra, se pusieron los delantales y se echaron manos a la obra. Adelfa también había comprado una buena reserva de bebidas y se sirvió un vaso de vino tinto y una limonada para Dulce.

—Un día de estos tendremos que conseguir que bebas alcohol. Esta postura anti-alcohólica es demasiado remilgada y aburrida.

—Conoces perfectamente bien mi opinión sobre la bebida, Adelfa. No es nada religioso, ni siquiera moral, aunque no es que pueda decir que me guste lo que le puede hacer a la gente. Es…

—Cuestión de sabor. Ya lo sé, ya lo sé.

—No me importa usarlo para cocinar. De hecho debo admitir que ayuda con algunas recetas. Mucho.

—Ya sabes lo que pienso sobre eso. Como dice el dicho: Me gusta cocinar con vino. ¡A veces hasta lo pongo en la comida!

Dulce se encogió de hombros y las dos se rieron y se dedicaron a cocinar. Las dos amigas pelaron las almendras, mezclaron la mantequilla y el azúcar, trituraron las almendras en trocitos pequeños, separaron las yemas de las claras del huevo, derritieron el chocolate con un poco de leche y añadieron todos los ingredientes (y la harina y la levadura). Vertieron la mezcla en un molde, la metieron en el horno caliente y salieron al patio después de haber lavado los cacharros, a esperar a que el horno obrara su magia. Hacía poco que se habían comprado una silla/columpio doble y las dos se sentaron de un salto, meciéndose hacia atrás y hacia adelante lentamente.

—¿Alguna idea? ¿Cómo podemos convertir mi talento para la repostería en un negocio? Bueno, debería decir “nuestro” talento para la repostería, ya que tú eres la que siempre consigue descubrir la perfecta combinación y la cantidad de ingredientes que asegura que los pasteles o las masas hagan lo que se supone que deben hacer —dijo Dulce.

—De acuerdo, tú eres la Diosa de los Sabores y yo la Reina de la Química y de calcular las cantidades y la temperatura del horno. No estaba pensando en dejar mi trabajo, especialmente la investigación, aunque siempre podría trabajar menos horas, pero podríamos experimentar después de mi trabajo y yo podría dejar preparadas instrucciones precisas para que las puedan seguir otros miembros del personal que nos ayudarían con la repostería —dijo Adelfa.

—¿Personal? ¡Dios mío! Si tú vas a crear una metodología y recetas detalladas, quizás yo podría escribir un libro de cocina. O un libro de repostería y dulces. Siempre son populares y me encantan los libros, aunque nunca he escrito nada largo. Bueno, supongo que escribir un libro de recetas no es lo mismo que escribir otro tipo de libros.

Adelfa se estaba mordiendo el labio inferior, un hábito que tenía desde pequeña y al que volvía cuando se ponía a pensar, especialmente cuando estaba sola.

“Un libro de cocina. No es mala idea, pero como plan de negocios…Por lo que he observado, los libros de ese tipo que se venden bien suelen o haber sido escritos por famosos, por chefs conocidos (por ejemplo porque tienen un programa de televisión), o libros asociados con un restaurante o un local famoso. Creo que tendríamos que tenerlo en cuenta para cuando nuestra pastelería/cafetería se convierta en un éxito. Entonces podemos expandirnos y producir todo tipo de productos de mercado, no solo libros, sino quizás también nuestra propia marca de utensilios de cocina, podríamos asociarnos con algún distribuidor de harina y esencias pasteleras orgánicas y prestarles nuestra marca, delantales, libros de cocina para niños, videos, programas de televisión…

Dulce se sintió como solía cuando le entraba el pánico. Tuvo una sensación vívida de que las pecas le crecían y ocupaban toda su cara, su ojos verdes estaban a punto de salir proyectados de las órbitas y su pelo pelirrojo (o rubio caoba como insistía Adelfa) se ponía de punta. Sorprendentemente, cuando en ocasiones como ésta había conseguido verse en un espejo, solo tenía pinta de asustada y estaba pálida, aunque no acababa de creerse que el espejo no estuviese gastándole una broma. Ella sabía lo que sentía.

—¡Respira Adelfa! ¡Respira! Quizás deberíamos empezar por el principio. ¿Estamos hablando de una pastelería, o una cafetería o…?

—¿Y por qué no una mezcla de las dos?

Sí, ¿y por qué no?

 

Gracias por leer, y si os ha interesado, ya sabéis, dadle al me gusta, comentad y compartid. Y os mantendré informados del lanzamiento oficial. 

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Hi all:

I’m not sure how many of you will remember that a few months back I was asking for suggestions of titles, images, names of characters, well, most of everything, for a romantic novel I was planning on writing. And recently I talked about it as part of a blog hop where writers were talking about his characters. Guess what! I’ve written it!

‘I Love Your Cupcakes’ (the blame for the title is all mine) is in the process of being edited, corrected, translated, polished and made-up. But I thought I’d leave you with the beginning (and the likely cover):

Prologue. Now

‘Camera, Action!’

Dulcinea (Dulce for her friends) was frozen in place. She could see the producer talking but her mind was on overdrive and nothing went in. “Oh my God! How did I ever get into this situation! What have I let myself into!” she thought. Adelfa’s elbow on her side made her wake up:

“Come on! We have 45 minutes to create the Killer Cupcake to end all Killer Cupcakes!”

“Well, if that’s what we have to do, let’s do it!”

 

 

Chapter 1. Beginnings (Three years ago)

Dulcinea loved her name. She had always felt it suited her to a T. So much so, that if she hadn’t been called that she was convinced she would have changed her name to Dulcinea. OK, it wasn’t the most typical name for an American girl, but her mother, Carmen, was Spanish and she always thought that the imaginary lady/love of Don Quijote deserved a second chance and a bigger role than she had ever been given. She also adored the fact that if it was shortened to Dulce, its meaning was ‘Sweet’ in Spanish. And if there was something her mother had loved was everything sweet. Carmen was the best amateur baker amongst all her friends’ mothers and she doubted that many professionals of baking and desserts could have competed with her. Her culinary skills got so popular and so many people asked her to give them their recipes or teach them how to bake that she ran a course on desserts and cooking at the local adult college until her death. It was only fair and fitting that even her daughter was Dulce.

“What do you say, then? You’ve been fighting against fate long enough. How many careers and jobs have you tried?” Adelfa, her best friend, had always been supportive of all her ideas, but was nothing if not opinionated. “Let me count…”

“…the ways?” Dulce joked.

“Don’t get Shakespearean on me.”

“Elizabeth Browning not Shakespeare.”

“See what I was saying? I know how much you love books, but…if you could do anything practical with it maybe, but as it is…So, back to what we were talking about before the literary interruption. Hairdressing…” Adelfa counted one with her fingers.

Now if this was a movie it would show a montage of a few less than graceful and chic haircuts, a burnt perm to the point of loss of clumps of hair, although Dulce’s crowning disaster had always been coloring. A full palette of unintentional bright oranges, greens, and even tri-color effects had come out of her hands and sealed her exit from hairdressing school.

“Air stewardess…” Two.

The movie would now show Dulce dropping the bags when trying to secure them in the overhead locker, pushing the trolley over somebody’s foot, dropping hot coffee on another passenger’s lap, and falling seated repeatedly on several passengers. She’d never been any good wearing heels and decided the continuous traveling didn’t suit her either. At least she wasn’t sick on anybody.

“Horticulture and ornamental gardening…” Three.

This could now get scary, especially if you’re fond of flowers and vegetables. Green fingers was something nobody could accuse Dulce of. Other than rock gardens with no plants, nothing survived her attempts at gardening. And her garden designs looked like something out of El Bosco. Adelfa used to joke that she might be OK if she specialized on gardens for Goths. Not that Goths liked fresh-air that much.

“Business Studies…” Four.

Actually, the studies had been OK. Although Dulce preferred fiction and literature, she didn’t mind numbers or studying in general. So the theoretical part had been fine. Once it came to applying it to real-life situations, she was too soft and not enough of a risk-taker, didn’t like cutthroat competition and wasn’t aggressive so she never made it. Although she considered teaching it, the most engaging teachers were always those who had plenty of personal anecdotes to tell. And she wanted something more hands on.

“Photography…” Five.

Now, wouldn’t you think that with digital cameras it is impossible to take a terrible picture? Well, if you knew Dulce and saw her pictures you’d know that’s wrong. Bad lights, bad angles, body parts instead of the whole. Not even a proper top model would look good in her hands.

“Child-minding…”

“OK, OK. If you’re just trying to make me feel better, you’re doing a great job. And nothing bad happened to any of the babies. I’m just not cut out for it. Not everybody is as lucky as you, Adelfa. You’ve always liked mixing things and analyzing things. You’re a born Chemist and have always known it.”

Adelfa had been good at Chemistry since she was very young and had awed teachers and later professors with her skills. When she finished university she had several of the biggest Pharmaceutical companies fighting for her, although she’d chosen to teach at the local university and work on her own research. But her professional success did not seem to be enough for her. And despite her looks (beautiful café-au-lait color, kissable mouth, curves in all the right places, and a bum Beyoncé would be happy to call her own) she was once again mourning another failed relationship.

“Yes, but I’m yet to find a formula that applied to men will make the idiots and losers fluorescent.”

Dulce could not help but visualize the results of such a preparation. It would be worth billions!

“Maybe you’d need to train in magic rather than Chemistry for that. From my very limited experience on the subject I’d say that science and the best minds have failed miserably when trying to find a formula for the perfect relationship.”

“It’s probably not the guys’ fault. It’s me. I can ruin the nicest guy it seems.”

Dulce hated seeing her friend that way. First she wasn’t right. Second, she was her friend and she’d back her up no matter what. And third, her latest boyfriend, Melvin, was not the nicest guy. She’d had worse, but Melvin was one of these guys who seemed to think collecting women was a worthy hobby and the better the women, the higher their value for him. He’d pursue them, use every trick in the romantic book, and then, once they were secured, move on to another, to the next challenge, to the next jewel in the collection.

“I’m sure if you wanted you could ruin somebody, but no, it isn’t your fault. You’re right; he was an idiot and a loser. And OK, you’re also right about me. Nothing I’ve done so far has worked out. And yes, it’s true, I’m good at baking, but how am I going to make a living out of that?” Dulce’s baking skills had been the subject of many conversations between the friends for many years, but recently Adelfa had been badgering Dulce more than usual about it.

“Let’s bake something and then we can talk. One of your mother’s recipes. What about that cake that had chocolate, toasted almonds, eggs, butter, milk, flour and baking powder?”

“Queen of Saba? But will we have all the ingredients around?” Dulce asked.

Adelfa laughed picking up the car keys.

“Let’s go shopping! We’ll need a few other things too!”

“Ice-cream, cream…”

“And some salty snacks too, to even things out. At least the wanker left me before we ever moved in together and I won’t have to spend any time moving stuff. Quickly! Let’s not waste any baking time!”

Once back at their apartment (in reality the ground floor of a house that had been converted to a couple of apartments, with the advantage that they had the patio and an old but still zesty lemon-tree all to themselves) they unpacked, put their aprons on and got on with their baking. Adelfa had also stocked on drinks and served herself a glass of red wine and lemonade for Dulce.

“One of these days we’ll have to get you drinking alcohol. It’s too prim and proper this non-alcohol stance of yours.”

“You know full well how I feel about alcohol, Adelfa. It’s not a religious thing, or even a moral thing, although I can’t say I like what it can do to people. It’s…”

“A taste thing. I know, I know.”

“And I don’t mind it for cooking. I must admit it does help with some recipes. A lot.”

“You know what I think about it. As the saying goes: I like to cook with wine. Sometimes I even put it in the food!”

Dulce shrugged and they both laughed and got on with the cooking. The two friends peeled almonds, mixed butter and sugar, mashed the almonds into tiny bits, separated the egg-yolks from the whites, melted the chocolate with a little bit of milk and then added all the ingredients (plus the flour and the baking powder). They put the mix in a baking mold in a warm oven and went out in the patio after washing the implements, to wait for the oven to do its magic. They had recently bought a double swing chair and they both jumped on it moving backwards and forwards at a slow pace.

“So…any ideas? How could we turn my baking skills into a business? Actually, I should say “our” baking skills, as you’re the one who can work out the right combination and amount of ingredients to make the cakes or pastry do what it should” Dulce said.

“OK, you’re the Goddess of Flavors and I’m the Queen of Chemistry and calculating measurements and oven temperature. I wasn’t planning on leaving my job, especially the research bit, although I could always work fewer hours, but we could experiment after my work and I could come up with precise instructions that could be followed by other staff who’d help with the baking” Adelfa said.

“Staff? Goodness! If we’re going to have detailed methodology and recipes, maybe I could write a cookery book. Or a baking and sweets book. They are always popular and I love books, although have never written anything long. However, I guess writing a recipe book isn’t quite like writing other kinds of books.”

Adelfa chewed her bottom-lip, a habit she’d had from childhood and she’d go back to when she was thinking, especially when alone.

“A Cookery book. It isn’t a bad idea, but as a business proposition…For what I’ve seen the books of that kind that sell well are usually either written by celebrities, people who are well-known chefs (because they have a program on the TV), or books associated with a famous restaurant or location. I think we should keep it in mind for when our bakery/coffee shop becomes a success. Then we can branch out and produce all kinds of marketable products, not only books, but maybe a range of cookery utensils, maybe join in with some organic flour and flavorings distributors and rubber-stamp our label on them, aprons, children’s cookery books, videos, TV programs…”

Dulce felt as she did at times of panic. She had the vivid sensation that her freckles were growing and taking over the whole of her face, her green eyes were about to be power-ejected from their orbits and her ginger (or strawberry blonde according to Adelfa) hair was standing on end. Surprisingly enough, at times such at this when she’d managed to get to a mirror, she only looked scared and pale, but she wasn’t truly convinced the mirror wasn’t just playing a trick on her. She knew what she felt.

“Breathe Adelfa! Breathe! Maybe we should start at the beginning. Are we talking about a bakery, a coffee shop, or…?”

“And why not a mix of the two?”

Yes, why not?

 

I Love Your Cupcakes by Olga Núñez Miret (cover by Lourdes Vidal)

I Love Your Cupcakes by Olga Núñez Miret (cover by Lourdes Vidal)

 Thanks for reading, and you know if you’ve enjoyed it, like it, share, and comment. I’ll keep you updated and make a big announcement when it is published, of course! (I hope it should be in a few weeks!) Any ideas to promote are welcome!

Ah, and as I told you, I’ve started reviewing books for BTS-e Magazine and one of my reviews is published in the current number. Check it out here! (And of course, check all the rest of the content)

http://issuu.com/btsemag/docs/sept-oct-2014/123?e=5491198/9147732

 

Una vez psiquiatra... de Olga Núñez Miret Portada de Ernesto Valdés

Una vez psiquiatra… de Olga Núñez Miret Portada de Ernesto Valdés

No hace falta que os diga que el mercado de los libros es muy competitivo. Todos hemos soñado con ver nuestros nombres en las grandes librerías (y confesadlo, también en cines y televisión: Basado en la obra de…). Hay muchas formas de promocionar nuestras obras e intentar conseguir que lleguen al mayor número de lectores posible. Una forma segura de aumentar el alcance de nuestras obras es traducirlas a otros idiomas. Yo lo he hecho con  mis propios libros que están disponibles en inglés y español y sé que muchos autores lo han pensado, pero creen que los precios son prohibitivos.

Si os interesa lo que habéis leído hasta ahora, os propongo una cosa. Ya que mis circunstancias personales han cambiado y voy a dedicarme más de lleno al negocio de los libros y la escritura, he decidido ofrecer mis servicios de traducción. Como no soy traductora profesional (llevo 22 años viviendo en Inglaterra, he trabajado aquí de psiquiatra, tengo la Licenciatura y el Doctorado de la Universidad de Sussex en Literatura Americana y un Masters en Criminología de la Universidad de Leicester, vamos, que llevo muchos años hablando y escribiendo inglés) no cobraría los mismos precios (£60 por cada 1000 palabras es lo que sugiere la sociedad de traductores británica. Yo pienso cobrar $30 o €30 por 1000 palabras) aunque os puedo asegurar que si no me veo capaz de hacer un buen trabajo con vuestro libro o historia, os lo diré y por supuesto no cobraré nada.

Como soy escritora y sé lo importante que son las promociones también incluiría en el precio la creación y difusión de un post en mi blog sobre vuestra novela u obra (cuando esté publicada) o una nota de prensa si preferís, traducción de la descripción y el blurb, y de 5 o 6 Tweets que queráis utilizar para promocionar la obra.

Y para celebrar que empiezo una nueva etapa, os ofrezco un 10% de descuento por un plazo limitado. Los primeros que lleguen se lo llevan.

¡Suerte y a expandirse, que hay mucho lector suelto por ahí!

Si queréis conectar conmigo, me podéis dejar un comentario, y también os dejo mi página de web (donde está mi correo) y mi página de autor en Facebook al final del post. (No os preocupéis si no responde enseguida que ando algo itinerante estos días.)

Gracias por leerme, y si os interesa, dadle al me gusta, comentad, compartid y poneos en contacto!

Olga Núñez Miret, writer, psychiatrist and now translator!

I don’t need to remind you that the book selling market is extremely competitive. We all dream of seeing our names in the biggest bookstores (and go on, admit it, you’ve also thought about having your names in the big and the small screen: Based on a book by…). There are many ways to promote your writing and trying to reach the highest number of readers possible. A sure way to become accessible to a larger market is to get your works translated to other languages. I have done it with my own books that are available in English and Spanish and I know many authors have thought about it, but believe the prices are unaffordable.

If you’re interested in what you’ve read so far, I have a proposal for you. My personal circumstances have changed and I’ve decided to dedicate myself fully to the business of writing and book. As part of this move I’m going to offer my services as translator. I’m not a professional translator (I’m from Barcelona, studied Medicine there and have now lived in the UK for 22 years, working as a psychiatrist and have achieved a BA in American Literature at the University of Sussex and an MSc on Criminology at the University of Leicester) and therefore would not charge the same prices (the website of the British Translators suggests £60 per 1000 words. I plan to charge $30 or €30 per 1000 words) although I can guarantee that if I don’t think I’m able to do a quality job translating your book or story I’ll tell you and of course I won’t charge.

As I’m a writer myself I know how important it is to promote your books and included in the price I would create a post about your new novel in my blog (once it’s published) or would translate a press release if you prefer, I would translate the description and blurb, and 5 or 6 Tweets that you’d like to use to promote the book.

And to celebrate the beginning of a new era, I offer you a 10% discount for a limited period only. On a first come, first served basis.

Good luck and go and expand. Don’t miss any readers!

If you want to contact with me elsewhere, this is my website:

http://www.OlgaNM.com

My Facebook author page:

http://on.fb.me/14z9enl

Thanks for reading and if you’ve found it interesting, share, comment, like and contact me! (And don’t be too worried if I don’t reply straight away. I’m going through an itinerant phase in my life, so it’s going to be catch me if you can, but I’ll be checking regularly!)

Escaping Psychiatry by Olga Núñez Miret Cover by Ernesto Valdés

Escaping Psychiatry by Olga Núñez Miret Cover by Ernesto Valdés

Podcast de Ondas de la Bahía

Podcast de Ondas de la Bahía

Hola a todos:

Os he hablado en muchas ocasiones de varios grupos de autores a los que pertenezco, y también os he comentado sobre algunas de las inicitativas que organizan (antologías, entrevistas itinerantes, blog tours…). Una de las mejores cosas de estos grupos,es que somos gente diversa, con variadas experiencias personales, y conocemos a gente que se dedica a todo, médicos, correctores, artistas, aventureros, deportistas…

Una de las autoras de nuestro grupo y muy admirada por todos, Blanca Miosi, nos presentó a Freddy Piedrahíta, un as de la radio que estaba muy interesado en promocionar la lectura, y fascinado por el movimiento de los escritores indies. Freddy muy generosamente nos ofreció espacio en su programa, y se propuso ir entrevistando a los autores del grupo. Después de un hiato de unos meses, el programa a vuelto al aire, y me tocó el turno a mí.

Así que por si os interesa escucharme (la verdad es que yo casi no me reconozco a mí misma, pero en fin), os dejo un enlace al podcast de la entrevista. Ya os daréis cuenta de que me enrollo como una persiana, y como le he comentado a más de una persona, desde luego a la radio como profesión no me voy a dedicar.

https://www.spreaker.com/user/emotionalhealth1/ondas-de-la-bahia-14

Por cierto, si os gusta (incluso si no os gusta, que ya os digo que yo no tengo mucha gracia para eso), no os perdáis las entrevistas de los demás compañeros, que de todo hay. Y el resto del programa tampoco tiene desperdicio.

Aquí os dejo la página de Facebook de Freddy donde anuncia su programa:

https://www.facebook.com/freddy.piedrahita.3?fref=ts

Y la del Rincón Literario, para que obtengáis más información:

https://www.facebook.com/pages/El-Rinc%C3%B3n-Literario/761131157250097?notif_t=fbpage_fan_invite

Gracias por leer y escuchar, y ya sabéis, si lo habéis encontrado interesante, dadle al me gusta, compartid, comentad, y haced CLIC!

imagen de emisora de radio

imagen de emisora de radio

Después de daros la lata hablando sobre este libro mucho tiempo, aquí está. Por fin he publicado Una vez psiquiatra… Como ya sabéis soy psiquiatra forense de día, y escritora a ratos libres, y aunque este libro no es una crónica de mis casos (afortunadamente, como veréis los que la leáis), la protagonista de las tres historias, Mary, también es psiquiatra y escritora. Almas gemelas no somos pero… afinidad la  hay.

Una vez psiquiatra... Diseño de Ernesto Valdés

Una vez psiquiatra… Diseño de Ernesto Valdés

Una vez psiquiatra…lo tiene todo: personajes intrigantes, estilo novela negra, excitante acción, situaciones peligrosas, crimen, asesinos en serie, religión, secretos de familia, revelaciones psicológicas, enfermedades mentales, trauma, debates sobre prejuicios y moralidad, juicios contestados, investigaciones policiales, corrupción, y misterio. Si os gustan: Miénteme, Mentes Criminales y El silencio de los corderos y no os asusta adentraros en los abismos oscuros de la mente, atreveos a seguid leyendo.

Una vez psiquiatra… es una colección de tres historias (‘Carne de cañón’, ‘Trabajo en equipo’ y ‘Memoria’) protagonizadas por Mary, una psiquiatra y escritora. Ella está empeñada en dedicarse totalmente a su carrera literaria pero las circunstancias y sus amigos parecen conspirar para arrastrarla de nuevo al mundo de la psiquiatría. Mary se enfrenta a todo tipo de retos: profesionales, emocionales y muy personales. ¿Conseguirá Mary escapar de la psiquiatría ilesa, o una vez psiquiatra, siempre psiquiatra?

http://viewBook.at/Unavezpsiquiatra

Yo había publicado las tres historias que componen Una vez psiquiatra… en inglés, por separado y solo en formato electrónico. Después de traducirlas, con la ayuda editorial de Alexia Jorques y su equipo, y con la fabulosa portada de Ernesto Valdés, aquí llegan por primera vez en español. Para presentar el libro en sociedad publiqué ‘Carne de Cañón’ en Wattpad por entregas. Sé que algunos de vosotros lo habéis leído y me habéis dejado comentarios muy amables, pero otros me dijisteis que preferís esperar a leerlo todo enterito.

Pues, ala, aquí está vuestra oportunidad.

¡Muchas gracias por leer, y como siempre, si os ha gustado no os olvidéis de darle al me gusta, comentar, compartir, y por supuesto, hacer CLIC!

Os dejo un enlace a otro post donde os hablo sobre Una vez psiquiatra… y otros planes.

https://olganm.wordpress.com/2014/01/03/4199/

Hi all:

Finally the so long expected time has come. My book Escaping Psychiatry has seen the light. As you know I’m a forensic psychiatrist by day and a writer any spare time I can find, and although this book is not about my personal experiences (thankfully. You’ll see what I mean when  you read it), the main character, Mary, is a psychiatrist and writer, like me. It is a work of fiction (well, several) but…

Banner for Escaping Psychiatry. By Ernesto Valdes

Banner for Escaping Psychiatry. By Ernesto Valdes

Escaping Psychiatry has it all: intriguing characters, noir style, thrilling pursuits, dangerous situations, crime, serial killers, religion, family secrets, murder, psychological insights, mental illness, trauma, debates about prejudice and morality, heated trials, police investigations, corruption, and mystery. If you enjoy Wire in the Blood, Cracker and Lie to Me and you are not scared of going deeper and darker, dare to read on.

Escaping Psychiatry is a collection of three stories (‘Cannon Fodder’, ‘Teamwork’ and ‘Memory’) with the same protagonist, Mary, a psychiatrist and writer. She is trying to develop her literary career but circumstances and friends conspire to keep dragging her back to psychiatry. Professional, emotional and very personal challenges confront Mary. Will she manage to escape psychiatry unscathed?

http://viewBook.at/EscapingPsych

And in Barnes and Noble (Nook):

http://bit.ly/1f0qHfL

I have published the three stories in electronic format separately before (I’ve unpublished them now to avoid confusion), but this edition collects them all, with a great cover by Ernesto Valdés, and a brand new epilogue that promises more adventures. I am working on publishing it in other electronic formats and paper copies should be available soon…ish. I’ll keep you posted.

Thanks so much for reading, and if you’ve enjoyed it, don’t forget to like, share, comment, and of course, get CLICKING!

I leave you some links to previous posts with samples:

https://olganm.wordpress.com/2014/01/03/plans-for-2014-escaping-psychiatry-is-coming-have-a-look-and-check-free-sample/

https://olganm.wordpress.com/2013/02/12/focus-on-escaping-psychiatry-series-3-novellas-psychiatrist-thrillers-crime-and-tasters/

Olga Núñez Miret y su nuevo libro: Una vez psiquiatra….

Como muchos conocéis, desde hace algún tiempo circula por Internet, de blog en blog, un cuestionario o entrevista de nueve preguntas básicas a escritores independientes. Se trata de una idea muy interesante que permite conocer un poco más a los escritores que participamos en esta iniciativa, sus obras, sus hábitos de trabajo, de promoción y sus opiniones acerca de la publicación de libros.

Lola Marine

Imaginaos mi sorpresa cuando la maravillosa autora Lola Mariné (que es una gran favorita también de mi madre) se ofreció a pasarme el testigo de la entrevista. No creo que pueda contaros nada que no sepáis ya de Lola y de sus obras Nunca fuimos a Katmandú (y por cierto, ahora sí que ha ido a Katmandú), Gatos por los tejados y Habana Jazz Club pero aquí (http://gatosporlostejados.blogspot.com.es/)    podéis poneros al día de sus últimas noticias.

OLGA

El cuestionario y mis respuestas:

1. ¿Cuántas obras tienes publicadas?

Empecé a publicar mis obras, en Octubre del 2012 y desde entonces he publicado en español y (casi) simultáneamente en inglés. Mi primera novela El hombre que nunca existió (The Man Who Never Was) es una saga familiar, influenciada por el realismo mágico, con personajes algo esperpénticos, que se mueven en el mundillo de la política, los deportes, el cine…y centrada en un personaje ausente y misterioso. Después publiqué una novela corta juvenil Gemela Maldad (Twin Evils?) donde los protagonistas son dos gemelos completamente opuestos en todo y que se llevan a matar, y mi obra más reciente es una novela corta romántica donde el lector puede escoger entre tres posibles finales (uno feliz, uno triste, y uno neutral), Click Me Happy! (Feliz al primer clic!) también disponible en inglés. He publicado tres novelas cortas en inglés dentro de la serie Escaping Psychiatra, que siguen las aventuras de Mary, psiquiatra y escritora, que se ve envuelta en casos que ponen a prueba sus dotes psicológicas y de investigación. Estoy a punto de publicarla en un solo volumen (con un epílogo) en inglés y en español (con el título Una vez psiquiatra…).

2. ¿Autopublicación o editorial?

De momento solo he probado la autopublicación. En mi experiencia muy pocas editoriales aceptan manuscritos de autores desconocidos. Me interesé por la posibilidad de encontrar agente para otro proyecto en el que sigo trabajando (una serie de novelas juveniles) pero aunque hubo algo de interés, no resultó en nada firme. Desde entonces he leído muchas historias de autores que después de firmar con un agente han visto pasar el tiempo sin obtener ningún resultado.

Supongo que a todos nos gustaría encontrar una editorial que cuidara de nosotros, nos ofreciera un buen contrato, nos dejara tomar todas las decisiones importantes, que encontrara el editor/corrector ideal para nosotros, y que se dedicara al marketing de nuestra obra. Sospecho que aparte de para muy contados autores/estrella, ese tipo de editorial no existe ya, e incluso autores apoyados por editoriales deben montar sus propias campañas de marketing y hacer el trabajo duro, no dedicarse solo a escribir.

Por otro lado la autopublicación te permite controlar cuándo (y no hay larguísimas esperas como con las editoriales tradicionales) publicas, quiénes son tus colaboradores (editores, correctores, artistas que compongan las portadas), escoger el precio de tus obras, si quieres ofrecerlas en promoción, y te ofrecen unos derechos de autor más elevados que en un contrato editorial corriente. Si uno tiene talentos varios, se puede autopublicar sin más gastos que el tiempo (y naturalmente un ordenador para crear el libro). Es difícil ser un experto en todos los aspectos de publicar un libro y de promocionarlo, y uno no se da cuenta de ello hasta que no lo intenta, pero también se pueden adquirir una gran cantidad de talentos, y quizás descubrir habilidades que uno no sabía tuviera. Es una opción que antes no existía, y aunque no te asegura el éxito, al menos te ofrece una oportunidad de presentar tus obras al público. Y eso es mucho.

3. ¿Planificas las historias al detalle antes de escribirlas o las dejas surgir sobre la marcha?

Yo llevo escribiendo desde muy joven. Varias de las historias que he publicado las escribí hace tiempo y luego me he dedicado a revisarlas y ponerlas al día. Algunas, como El hombre que nunca existió empezó como una novela corta, inspirada por mis lecturas de autores como Isabel Allende. Al cabo de los años la recuperé, le añadí detalle y acabó en novela. El germen de mis novelas suele ser una idea que se me ocurre. Si me sigue rondando por la cabeza varios días, o incluso semanas, y no me abandona, sé que tengo que escribir sobre ella. Puede ser una situación curiosa que se me ocurre y me hace pensar en cómo llegaron los personajes hasta allí y qué pasó luego. Otras veces puede ser un: ¿Qué pasaría si…? Si la idea se arraíza suelo tomar notas, aunque a veces me pongo a escribir directamente y no siempre sé exactamente qué va a pasar. Algunas de las obras las he planeado más que otras, pero no soy una gran planeadora (y cuando lo soy mis planes no suelen ir como yo esperaba).

4. ¿Cómo promocionas tus obras?

Cuando empecé a publicar, sospecho que como mucha gente, leí mucho sobre el proceso, y los consejos sobre el marketing y las promociones. Yo no tenía ningún tipo de presencia en las redes sociales, así que seguí los consejos, y ahora tengo un blog (publico en español e inglés regularmente, incluyendo reseñas de otros autores y posts con autores invitados), una cuenta en Twitter (también hago Tweets en los dos idiomas), en Facebook, Tumbler, Stumble, Pinterest…He hecho alguna promoción de libros gratuitos en Amazon, en una ocasión en combinación con otra autora, soy miembro de varios grupos de escritores y he publicado antologías con otros autores, que se ofrecen gratuitas como promoción. Yo preferiría hacer algo más personal (y suelo hablar sobre ello cuando tengo ocasión), pero el tiempo es limitado y los esfuerzos no siempre van parejos con la inversión que se hace en ellos. Espero que un día de estos se me ocurra algo realmente original para probarlo y ver como va, porque hacer lo que hacen los demás estos días no da grandes resultados.

5. ¿Cuánto tiempo dedicas a escribir?

Como muchos autores que conozco, la escritura no es mi principal dedicación (de momento). Soy psiquiatra, así que dedico el tiempo que puedo a la escritura. Antes solía tener temporadas (cuando no estaba estudiando o preparando algún proyecto de trabajo) donde dedicaba varias horas al día a escribir y más los fines de semana, y temporadas en que no podía dedicarle nada de tiempo. Ahora, con los esfuerzos de promoción y el intentar mantener una presencia en las redes sociales, aparte de escribir posts para el blog, suelo dedicarle los ratos que puedo durante la semana y unas cuantas horas el fin de semana, cuando el resto de mis obligaciones me lo permiten.

6. ¿Has cambiado algún final después de escribirlo?

No en papel, aunque ha veces tenía decidido un final, y al ir escribiendo el libro o relato se hace evidente que ese final ya no encaja. Con Click Me Happy!, después de algunos comentarios sobre El hombre que nunca existió me planteé ofrecerle al lector la posibilidad de escoger entre dos finales, uno feliz y uno triste (ya que es un romance). Cuando seguí escribiéndola, me di cuenta de que yo suelo preferir finales neutrales, así que añadí un tercero, que sería el que seguramente hubiese escogido yo. Por los comentarios la mayoría de gente prefiere el feliz, aunque creen que el final triste es el más realista. Algún lector que otro, prefiere el final neutral, como yo.

7. ¿Ebook o libro de papel?

Yo me resistí mucho a la idea del ebook, y de hecho solo me compré un lector electrónico después de haber publicado en ese formato, ya que me pareció hipócrita decirle a la gente que leyera mi libro en un formato que yo no había usado. Y la verdad es que me encanta, especialmente ahora que por la edad necesito gafas para leer, y eso no es un problema con un ebook. La cuestión del espacio también es una ventaja, ya que yo entre estudios y mi afición a la lectura, tengo libros por todas partes, y había decidido intentar ir más a la biblioteca o donar los libros una vez los leyera. El problema es que me gustan los libros también como objetos y no puedo resistirme a entrar a tiendas y librerías. Para viajar, un libro electrónico es fantástico, y muy fácil. Si tiene uno tiempo y espacio, los libros siguen ejerciendo una fascinación que le falta al aparato electrónico. Y adoro las librerías. No hay un equivalente a ellas en línea (ni Goodreads ni Amazon…). De momento…

8. ¿Cuánto dura tu proceso de documentación?

Para los libros que he escrito hasta ahora suelo documentarme sobre la marcha. De momento no he escrito ninguna novela histórica ni que me haya requerido un largo proceso de documentación, pero si que he tenido que comprobar datos y detalles. He usado mi experiencia profesional en Una vez psiquiatra… y eso resulta muy útil. En Click Me Happy! las experiencias del personaje principal, Lilith, que es una bibliotecaria alérgica a las redes sociales y a los gadgets electrónicos, (y la que no le gustan la novelas románticas) se inspiran (con un poco de exageración) en cosas que he observado o me han pasado desde que me uní al loco mundo de las redes sociales.

9. ¿Algún consejo a los nuevos escritores?

Recientemente he estado pensando en organizar algún seminario o charla sobre la autopublicación, para contarle a la gente que sabe aún menos que yo, lo poco que he aprendido desde que empecé. La verdad es que no me considero cualificada como para dar muchos consejos. Si alguien quiere ponerse a escribir para hacerse famoso y ganar mucho dinero, yo le aconsejaría que ni siquiera empiece. Escribir puede ser más o menos duro para diferentes personas (no todos los autores somos iguales), pero editar, corregir, reescribir, promocionar…eso es duro para todo el mundo. Y con muy pocas (ninguna) garantías de éxito. Si no disfrutas escribiendo para ti, y para tus lectores imaginarios, si no sientes la comezón de expresar tus sentimientos, tu imaginación, tus vivencias…escribiendo, no lo hagas. Naturalmente si quieres escribir sobre tus vivencias, tu historia familiar, etc., hazlo, pero si decides publicar, prepárate para ello. No es un sprint, es una carrera de fondo, y hay que perseverar, y eso es difícil incluso si te gusta lo que haces.  ¿Más consejos? No te tomes demasiado en serio. Grandes escritores han tardado años en ser reconocidos, y muchos jamás llegaron a recibir la atención que se merecían. Escribe el mejor libro que puedas, intenta que sea lo más profesional posible (corrección, portada, formato), y cuenta tu historia. Con suerte alguien querrá leerla. En breve: si algo te funciona, sigue haciéndolo. No dejes nunca de escribir. Cuídate. No te olvides de que no estás solo (y pertenecer a un grupo de autores, le da a uno perspectiva, aparte de ayuda práctica y apoyo moral) y no te asustes de probar cosas nuevas. Mucha suerte.

Y ahora, para no desmerecer en nada a mis ilustres predecesores, le paso el turno  a Adelfa Martín, una escritora a la que he conocido a través de las redes y a la que admiro por la variedad de su obra, por su conciencia social, y por su capacidad para seguir trabajando y descubriéndonos la belleza y las tragedias de la vida. Entre sus obras encontramos: Desde el  otro lado de la vida (novela autobiográfica), Ciento ochenta y cinco poemas con pilón (poesía social),  La trata (narrativa social) , Irene, valor y solidaridad (ciencia ficción),  La  heredera (fantasía, ciencia ficción y romance).

Portada de la novela La Trama de Adelfa Martín

Portada de la novela La Trama de Adelfa Martín

Aquí la podéis conocer mejor y acceder a una muestra de sus obras.

Y por si queréis estar aún más al día, podéis acceder a su más rabiosa actualidad en sus dos blogs:

http://cuentosyotrosfantasmas.blogspot.com

Y su blog de promoción:

http://adelfamartinsobrequeescribo.blogspot.mx/

Y por supuesto, como siempre, gracias por leer, y si os ha gustado, acordaos de dadle al me gusta, comentad, compartid y haced clic!

Hola a todos:

Este es mi primer post del 2014, y el último de los especiales navideños, y me pareció adecuado hablar un poco de mis planes para el nuevo año. Yo no sé vosotros, pero yo tengo bastantes cambios planeados, de trabajo, vida…En cuanto a la escritura, eso es quizás lo que tengo más claro. Muchos ya sabréis que he estado traduciendo una serie de historias (thrillers psicológicos) con una psiquiatra de protagonista, Mary. En español la he llamado Una vez psiquiatra…, y ya está lista para la publicación (gracias a la ayuda de Alexia Jorques y su equipo editorial, y con una fabulosa portada de Ernesto Valdés). Con un poco de suerte (y he de reconocer que últimamente no he tenido mucha, al menos buena) espero publicarla a finales de enero. Estoy escribiendo una serie de novelas juveniles, estoy revisando algunas historias que escribí hace tiempo, y espero publicar alguna de ellas (dentro de no demasiado), y se me ha ocurrido hace muy poco el germen de una idea para una historia/novela romántica (ya que parece que Click Me Happy! (Feliz al primer clic!) ha sido bien recibida. Como Una vez psiquiatra… es lo primero en mi lista, me pareció buena idea empezar un año con un post sobre ella. Algunos de vosotros quizás hayáis leído la primera historia del libro ‘Carne de cañón’ que he publicado en Wattpad. Os dejo el enlace por si no habéis tenido ocasión de leerla. De hecho, gente que ha leído las otras partes me han comentado que les han gustado más, pero ésta fue como empezó la historia y le tengo cariño.

Enlace a ‘Carne de cañón’ en Wattpad (os advierto que hay 9 partes, por si los despistes): http://www.wattpad.com/28235987-una-vez-psiquiatra-carne-de-ca%C3%B1%C3%B3n

Os dejo también la descripción, la portada, y el principio de la segunda historia ‘Trabajo en equipo’ para que os hagáis una idea de por dónde pueden ir los tiros.

Descripción: ‘Una vez psiquiatra…’ lo tiene todo: personajes intrigantes, estilo novela negra, excitante acción, situaciones peligrosas, crimen, asesinos en serie, religión, secretos de familia, revelaciones psicológicas, enfermedades mentales, trauma, debates sobre prejuicios y moralidad, juicios contestados, investigaciones policiales, corrupción, y misterio. Si os gustan: ‘Miénteme’, ‘Mentes Criminales’ y ‘El silencio de los corderos’ y no os asusta adentraros en los abismos oscuros de la mente, atreveos a seguid leyendo.

‘Una vez psiquiatra…’ es una colección de tres historias protagonizadas por Mary, una psiquiatra y escritora. Ella está empeñada en dedicarse totalmente a su carrera literaria pero las circunstancias y sus amigos parecen conspirar para arrastrarla de nuevo al mundo de la psiquiatría. Publicada anteriormente como una serie de tres novelas cortas independientes en inglés, esta es su primera publicación en español, y este volumen presenta las tres historias y un epílogo que completa la previa narración y a la vez abre la puerta a nuevas aventuras para Mary y sus amigos.

En ‘Carne de cañón’, Phil, un abogado que es muy buen amigo de Mary le pide que le prepare un informe sobre uno de sus clientes, un hombre Afro-Americano llamado Caín White. Caín es muy devoto y le han acusado de incitar un motín durante un sermón religioso. Aunque sus acciones no han sido jamás violentas, a alguna gente le parece que el contenido de sus discursos es inflamatorio y perturbador. Dice que oye la voz de Dios. Y por si no bastara con eso insiste en que Dios es negro y su mensaje parece ser de Nacionalismo Negro. ¿Es Caín un loco, está alucinando, víctima de una mente calenturienta, a la búsqueda de la atención mediática, o es un Santo? Para intentar responder a estas cuestiones Mary habla con su familia y amigos. Aunque concluye que Caín está cuerdo, la investigación de Mary destapa revelaciones muy dañinas sobre su vida familiar, sus creencias y las actitudes de la gente del lugar. Quién es santo y quién es pecador está abierto al debate. Cuanto más se mezcla Mary en las vidas de Caín y de sus allegados más se da cuenta de cómo de peligrosos pueden llegar a ser los secretos. Como bombas de relojería a punto de estallar en cualquier momento.

Trabajo en equipo’. El Capitán Tom McLeod, del departamento de la policía de San Francisco, invita a Mary a cenar a su casa con su esposa. Cuando conoce al otro invitado, un joven detective, Justin, ella se da cuenta rápidamente de que esto es algo más que una comida de amigos. El compañero, mentor, y poco menos que padre de Justin, el Sargento David Leaman, fue asesinado hacía un par de meses durante una investigación rutinaria. Justin fue testigo de lo ocurrido pero insiste en volver al trabajo inmediatamente y se niega a ir hacer terapia. Tom y otros en el departamento están preocupados por su salud mental pero no han conseguido convencerle para que acepte ayuda profesional. Mary y Justin se resisten a cooperar con la informal consulta/trampa organizada por sorpresa, pero después de discutirlo deciden intentarlo. Al principio parece ser un caso de duelo sin resolver, pero las cosas no están tan claras como parecen y Mary acaba envuelta personalmente en el caso, lo que amenaza su objetividad profesional. ¿Quién es el verdadero experto en temas del alma y del corazón?

En ‘Memoria’ Mary huye de su apartamento después de un difícil encuentro con su amigo Phil, y desaparece. Cuando la encuentran descubren que la han golpeado en la cabeza, raptado y violado. Debido a su traumatismo craneal, al principio no se acuerda de lo que pasó ni de muchos otros detalles de su vida. Ella jamás recupera la memoria del asalto y le resulta muy difícil aceptar algo que ni siquiera puede recordar. Sus relaciones y toda su vida se ven trastornadas por el traumático incidente. Las pistan indican hacia un asesino en serie, que en el caso de Mary no pudo terminar su trabajo. Pero algunas cosas no acaban de encajar. ¿Quién perturbó al asesino? ¿Por qué la dejó allí tirada y aún viva? El crimen y su investigación impactan profundamente a Mary que decide que necesita reconsiderar su vida y empezar de nuevo.

El epílogo nos muestra a Mary durante el juicio de su raptor y vemos cómo ha cambiado su vida. ¿Conseguirá por fin dejar la psiquiatra, o una vez psiquiatra, siempre psiquiatra?

Aunque estas historias son ficticias, la autora, una psiquiatra forense, aporta su experiencia y conocimientos al material, diferenciándolo de las típicas novelas de crimen. Olga está pensando en escribir más historias en la misma serie. Si os parece una buena idea, decídselo. Enlaces y formas de contactarla están disponibles al final del libro.

Portada:  

Portada de mi futuro libro

Portada de mi futuro libro

 Fragmento (inicio) de ‘Trabajo en equipo’:

Es verdad lo que dicen. ‘No hay nada gratis.’ Debería haberlo sabido. Mary se había preguntado por qué el Capitán Tom McLeod la había invitado a cenar a su casa. Él era amigo de Phil y ella le había conocido cuando Phil estaba dándole consejo legal a uno de los hombres del capitán con respecto a una queja de brutalidad policial. Él también la había ayudado a informarse sobre el trabajo de los perfiladores psicológicos para uno de sus libros. Le debía una. Cuando la había invitado a ir a una cena familiar no pudo decirle que no. Ahora, esperando en la puerta, con un ramo de flores para su esposa Maureen, y una botella de vino español, Mary se preguntó cómo había sabido que ella estaba en la ciudad, y por qué se había molestado en buscarla. ¿Solo para invitarla a cenar? Parecía mucho esfuerzo. Quizás solo era su mente desconfiada…

—Hola Mary. Encantado de verte después de tanto tiempo.

Tom McLeod estaba tan elegante como siempre. No era la típica imagen del policía con la colilla en la boca y la camisa arrugada. Aunque ya tenía la cincuentena y el pelo le griseaba, siempre vestía con trajes oscuros y elegantes, iba bien afeitado, y con zapatos relucientes. Pero, ¿incluso en casa?

—Hola Tom. Éstas son para tu mujer. Y esto… para ti —le dijo, dándole las flores y el vino.

—Gracias. Una elección excelente.

Mary sonrió, aunque no estaba demasiado convencida de la sinceridad de su comentario. Le había pedido consejo al vendedor cuando le tocó escoger vino ya que no entendía naba sobre ello y casi nunca bebía.

—¿Cómo supiste que estaba aquí?

—Estaba hablando con Phil y me dijo que ibas a venir a San Francisco. Algo que ver con información para un libro. No me contó demasiado.

Vértigo de Hitchcock. Los escenarios, los edificios, el antiguo San Francisco, el colonialismo español… quizás. Depende de lo que consiga encontrar.

—Suena interesante. Maureen está en la cocina dando los toques finales a la comida.

Un hombre joven, rubio ceniza, ojos azules y cara de niño se levantó del sofá cuando entraron en la sala.

—Ah, éste es Justin Kelly, uno de los detectives de mi departamento. La doctora Mary Miller. Amiga de la familia.

—Mary, por favor —dijo ella tendiéndole la mano. Él se la dio mirándola con preocupación.

Mary fue a decirle hola a Maureen y a cotillear con ella dejando solos a los dos hombres. Maureen era una de las pocas mujeres que Mary conocía que parecía haber nacido para ser ama de casa, madre y que además, lo disfrutaba de verdad. Después de hablar un poco sobre los dos hijos de los McLeods, Tony y Patrick, Mary decidió empezar sus pesquisas.

—¿Y entonces quién es ese Justin? —preguntó Mary.

—Oh, pobre chico. Lo está pasando muy mal. Tiene un pasado muy traumático. Uno de los hombres de Tom, el Sargento David Leaman… ¿Le conociste? le tomó bajo su protección y le trató como a un hijo. Hizo un muy buen trabajo con él. Recientemente, hace unos dos meses, estaban trabajando juntos en un caso y… mataron al Sargento Leaman. Tom está muy preocupado por Justin, que parece haber reaccionado de una forma muy extraña a la situación. Insiste en que solo quiere volver al trabajo, ni quiere hablar con nadie ni quiere hacer terapia.

Así que de eso iba. Una consulta informal. Eso era lo que quería Tom. De acuerdo, pero al menos se lo podría haber dicho antes. Por más que quisiera dejar su carrera de psiquiatra a un lado y dedicarse a su otra carrera, nunca funcionaba. La psiquiatría siempre la arrastraba de vuelta como un imán.

—¿Está casi listo? —preguntó Tom desde la sala.

—Sí. ¡Listo!

La cena fue algo extraña. Era evidente que Justin no era un visitante asiduo de la casa y no sabía qué decir. Y tampoco parecía ser muy hablador. Estaba sentado frente a Mary y le preguntó:

—¿Doctora en qué?

—Literatura y cine, ¿no? —contestó Tom por ella. Cuando Tom se distrajo con la conversación de su mujer ella añadió:

—También estudié Medicina. Y Psiquiatría. Aún llevo algún caso de vez en cuando.

Había dado en el blanco. Su expresión cambió y se quedó aún más callado. Poco después de eso dijo que tenía que hacer una llamada. No tardó mucho y cuando volvió siguió tan callado como antes. Justin y ella se disculparon y se marcharon juntos temprano. Una vez en la calle cuando él abrió la boca para despedirse, Mary dijo:

—Escúchame, no sabía nada de esto. Le pregunté a Maureen en la cocina y me contó lo que le había pasado al Sargento Leaman. Lo siento mucho. Pero Tom no me había dicho nada. Ahora me doy cuenta de por qué me invitaron, y debo añadir que me pareció raro desde un principio, pero siempre me han ayudado y han sido muy amables conmigo así que no podía decir que no sin motivos. Solo quería que supieras que no vine aquí con la intención de analizarte o nada por el estilo. Buenas noches. Y buena suerte.

Cuando ella se dio la vuelta para irse él le preguntó:

—¿Podemos… hablar? ¿En privado? ¿Confidencialmente?

—Si tú crees que te puede servir de algo…

—Oh, no lo sé. No hablo mucho. David era una de las pocas personas con las que he hablado… Y también con su esposa Lea, pero menos… Está demasiado apesadumbrada ahora mismo para molestarla contándole cómo me siento.

—Vayamos a alguna parte. ¿Conoces algún sitio por aquí?

—Hay una cafetería y lugar de comidas rápidas no muy lejos de aquí que está abierto toda la noche. Nunca hay muchos clientes.

Tenía razón. Había un par de personas comiendo, pero por lo demás el lugar estaba completamente muerto. Mary pidió un chocolate a la taza y él helado y un café. Él comió una cucharada del helado y lo apartó a un lado.

—¿No tienes apetito? No comiste mucho tampoco en casa de los McLeod.

—No. No me apetece comer.

—¿Has perdido peso?

—Probablemente. La ropa parece que me viene grande — él se quedó callado. Mary siguió preguntando.

—¿Duermes bien?

—De hecho no… Me quedo dormido rápidamente, pero luego… Me despierto en mitad de la noche. Tengo unas pesadillas terribles…Veo como le disparan en la cabeza a David una y otra vez…

—¿Lo viste todo? Sabía que estabas allí pero no me di cuenta.

—Sí, estaba allí. Cuando cierro los ojos no puedo dejar de verle cayendo contra el suelo. Sí, ya lo sé, stress post-traumático y todos esos rollos. No me importa lo que le llames, no voy a dejar que me venza. No después de todo lo que he pasado. Mi padre me pegaba palizas, bueno, en realidad me torturaba… Envió a mi madre al hospital una vez detrás de otra hasta que una vez… la golpeó, ella se dio con la cabeza contra la barandilla y murió. Yo le empujé por las escaleras abajo. Estaba borracho… No murió, pero quedó en coma, como un vegetal. Finalmente murió hace un par de años pero la verdad es que no me importó nada. Fue un alivio. Yo tenía catorce años cuando pasó todo. Y entonces me enviaron a un orfanato, y me lie con las drogas, la bebida, y… otras cosa. David me pilló durante un robo. Yo tenía dieciséis años, y no sé por qué, pero le di pena. Lea dice que probablemente le recordé al hijo que perdió de niño. Fuera por lo que fuera, se interesó por mí, me llevó a su casa y… ¡No puede estar muerto! —Justin se echó a llorar y Mary se quedó callada, y le ofreció un pañuelo al cabo de unos minutos.

—Hacía mucho que no lloraba. Me hace sentir estúpido y…

—¿Vulnerable?… Somos todos seres humanos y tenemos sentimientos y nos pueden herir. Y nos duele. Está permitido, ¿sabes?

—No. A mí no. Si dejo que todo salga afuera… Es como una lata llena de aire a alta presión. Si no tengo cuidado, explotará. Mary. ¿Puedo llamarte Mary?

—Por supuesto.

—Es la única forma en que puedo seguir adelante con mi vida es intentando olvidar lo que me pasó antes. Dave me solía decir que yo no podía controlar lo que me hizo el bastardo de mi padre, y que él había recibido su castigo, y más me valía concentrarme en el resto de mi vida y en mi futuro, porque sobre eso sí que tenía control y podía decidir lo que quería hacer. Yo lo podía cambiar, podía convertirme en lo que quisiera si lo intentaba con suficiente tenacidad.

—Por supuesto que tenía razón. Pero no es siempre fácil. A veces necesitamos ayuda, no somos lo suficientemente fuertes. Necesitamos comprender cómo nos sentimos para seguir adelante. No podemos bloquearlo todo.

—Lo estoy intentando. Lo estoy intentando con tanto empeño como puedo. Dave era… Iba a decir que era como mi padre, pero dadas las circunstancias eso sería un insulto. Era como mi padre hubiera sido si me hubieran dado a escoger…Me aceptó cuando yo estaba tocando fondo, me ayudó con toda la mierda de desengancharme de las drogas y el alcohol, me enseñó a comportarme de forma civilizada en compañía decente y consiguió convencer al departamento de policía de que yo me merecía una oportunidad… con mi pasado… Oh, no sé por qué te estoy contando todo este rollo.

—No te preocupes.

—Yo no hablo mucho. No es mi estilo. Incluso con Dave. Hacíamos cosas, me daba consejos, pero no era tampoco un tipo de estos afectuosos, todo abrazos y gestos. Siempre me enseñó a poner al mal tiempo buena cara, a no quejarme y seguir trabajando.

—Debía ser un hombre muy fuerte.

—Sí. No hace mucho, Lea me dijo que había perdido a un hijo. De su primer matrimonio. Su hijo se ahogó en un accidente cuando tenía seis años, y su mujer murió en un accidente de tráfico el año siguiente. Nunca le contó nada más sobre ellos, o habló de sus sentimientos. Y nunca me habló de ellos. Tenía una foto de su hijo en el dormitorio, pero nunca me atreví a preguntarle.

—Era su forma de sobreponerse a ello. Pero no todo el mundo es igual, Justin, y no es un signo de debilidad hablar de nuestros sentimientos. Está bien si ayuda.

—Llevo tiempo intentando volver a trabajar. Me dieron unos días libres, luego me dieron de baja por razones familiares y ahora no quieren que vuelva todavía. Insisten en que tendría que ir a terapia para superar su muerte, pero me he negado. Sé que el Capitán McLeod quería que yo tuviera un asesoramiento psicológico de cómo estoy antes de volver al trabajo. Supongo que debe ser por si acaso me convierto en un maníaco homicida y disparo a todos los que vea, o algo así.

—Como te dije antes, no me dijo nada, así que no sé qué puede preocuparles, aunque Maureen me dijo que les parecía que tú habías reaccionado de forma extraña a su muerte, sin decir nada, ni expresar tus sentimientos.

—¿Qué quieren que haga? ¿Echarme a llorar? No lo haré. ¿Por qué tengo que expresar mis sentimientos a su manera? ¿Y para qué necesito terapia? ¿Va a devolverle la vida a Dave?

—Por supuesto que no. Pero podría ayudarte a aceptarlo…

—Lo único que podría ayudarme a aceptarlo sería atrapar al jodido cerdo que le hizo eso y matarlo —los ojos de Justin relucían, le temblaban los labios, las venas de su cuello estaban hinchadas, y su respiración se había vuelto muy superficial.

—Justin… Eres policía. No puedes tomarte la justicia por tu mano.

—¿Y quién va a detenerme? ¿Quién? Este odio es la única cosa que me hace levantarme por las mañanas, y lo último en lo que pienso cuando me voy a la cama.

—La venganza y el odio son emociones muy destructivas. Has aprendido a controlar tu comportamiento y tu ira, no dejes que lo estropeen todo y te hagan perder el control.

Mary se preguntó si su consejo era muy adecuado. El joven, evidentemente, no solo estaba sufriendo el duelo por su amigo, también estaba deprimido y quizá su odio e ira eran las únicas cosas que le daban algo por lo que vivir. La única persona en la que confiaba había muerto. Debía ser como volver a quedarse huérfano.

—Quizá tengas razón. Sé que Dave no habría estado de acuerdo con lo que estoy diciendo, pero me vuelve loco. No paro de fantasear sobre ello. Pienso una y otra vez en matarle. No pegándole un tiro, sino matándole con mis propias manos. Quiero ver como se le escapa la vida gota a gota a ese desgraciado… Perdona, no debería hablar así.

—Hablar sobre eso no es ningún problema. Si dado el momento lo hicieras… eso sí que sería un problema.

Justin la miró a los ojos y luego retiró la mirada y la fijó en el suelo.

—Lo sé, lo sé. Ahora hablarás con el Capitán McLeod y no tendré la más mínima oportunidad de volver hasta que vaya a terapia. Es culpa mía. Debería haberme callado.

—Justin,  el Capitán McLeod no me pidió que te evaluara. Al menos aún no. Y si lo hiciera yo solo podría hablar con él de lo que tú me dieras permiso. Habría asuntos de confidencialidad. Yo nunca accedería a hacer nada si tú no estuvieras de acuerdo. Aunque, si me pides mi opinión, creo que necesitas ventilar tus sentimientos y no dejar que te destruyan. Lo que sientes es perfectamente razonable y normal. Pero si no te permites sentirlo podría convertirse en un problema.

—¿Y con quién podría hablar sobre ello?

—Quizás lo de la terapia no sea tan mala idea.

—Oh no, no puedo hablar con uno de los consejeros de la policía. No me fío de ellos. Y no tienen ni idea de lo que hablan. Pero contigo… sí que hablaría. Es fácil hablar contigo.

Perdonad que quedara algo largo, pero quería que os hicieráis un poco de idea. Gracias por leer, y si os ha gustado, dadle al like, comentad, compartid, haced clic…Y ¡Feliz Año 2014!

Hi all:

In the last of my holiday season special posts, I thought as we’ve just had the big opening of the year 2014, it might be the time to think about what we’re going to be doing next year. I don’t know you, but I’m planning for big changes. Job, life in general, writing… Probably writing is the thing I’m clearer about. My first plan is to publish Escaping Psychiatry (that I had published as three separate novellas) as a single book, with an epilogue and a fabulous new cover by the very talented Ernesto Valdés.

I’ve mentioned a Young Adult series in the past. I’m planning on finishing writing the whole of it before publishing it, and I’m at the moment writing the second novel. We’ll see. (The title of the series, if it doesn’t change, is: Angelic Business). Recently I’ve had some ideas for a new romance (as it seems that Click Me Happy! has been well received by those who’ve read it). I’m also planning on revisiting some of my finished works and there’s one I think will see the light soonish…

As a teaser, and because I hope Escaping Psychiatry should be published (with a bit of luck, and I must confess I haven’t had much of that recently) by the end of January, I leave you with the description, the cover, and a bit of the second story ‘Teamwork’. I hope you enjoy it and I’ll keep you up-to-date on my progress.

Description:

‘Escaping Psychiatry’ has it all: intriguing characters, noir style, thrilling pursuits, dangerous situations, crime, serial killers, religion, family secrets, murder, psychological insights, mental illness, trauma, debates about prejudice and morality, heated trials, police investigations, corruption, and mystery. If you enjoy ‘Wire in the Blood’, ‘Cracker’ and ‘Lie to Me’ and you are not scared of going deeper and darker, dare to read on.

‘Escaping Psychiatry’ is a collection of three stories with the same protagonist, Mary, a psychiatrist and writer. She is trying to develop her literary career but circumstances and friends conspire to keep dragging her back to psychiatry. Initially published as three separate novellas, this volume compiles the three stories and adds an epilogue that brigs closure to previous narrations whilst at the same time opening avenues for new adventures for Mary and her friends.

In ‘Cannon Fodder’, Phil, a lawyer who is good friends with Mary asks her to provide a report on one of his clients, a young African-American man called Cain White. Cain is a very religious man and has been accused of inciting a riot at a religious meeting. Although his actions have never been violent, some people find the content of his speech inflammatory and disturbing. He says he can hear God’s voice. And more important he insists that God is black and his appears to be a Black Nationalist message. Is Cain insane, deluded, misguided, looking for media-attention, or a Saint? To find an answer to these questions Mary talks to his family and friends. Although she concludes he is sane,Mary’s investigation uncovers some very damaging revelations about his family life, beliefs and local attitudes. Who is a saint and who is a sinner is a matter for debate. The more Mary gets involved in the lives of Cain and those close to him the more she realises how dangerous secrets are. Like time-bombs ready to set off any minute.
‘Teamwork’: Captain Tom McLeod, from the San Francisco Police Department, invites Mary for a meal at home with his wife. When she meets their other guest, a young detective called Justin, she quickly realises there is an agenda well beyond a friendly meal. Justin’s partner, mentor and father figure, Sgt David Leaman, was killed a couple of months earlier during a routine investigation. Justin witnessed the event but he insists in going back to work and refusing any therapy or counselling. Tom and others at the department are concerned about his mental state but have failed to convince him to accept professional help. Both Mary and Justin are reluctant to engage in the ambush/informal consultation organised, but eventually decide to give it a try. At first sight it appears to be a straight forward case of unresolved grief, but things aren’t as clear-cut as they appear and Mary ends up getting too personally involved with the case, to the detriment of her professional objectivity. Who is the real expert in matters of the heart and soul?
In ‘Memory’, Mary runs out of her apartment after a difficult encounter with her friend Phil, and goes missing. When she is found it seems that she was hit in the head, abducted and raped. As a result of the head injury she initially cannot recall what happened or remember many details of her life. She never recovers memory for the assault and finds it difficult to come to terms with something she cannot recall. Her relationships and her whole life are left in turmoil following the traumatic incident. The clues point towards a serial killer who could not finish his job in her case. But some things do not fit in. Who disturbed the killer? Why was she left there? The crime and the investigation surrounding it have a profound impact on Mary who decides that she needs to reconsider her life and start anew.
The epilogue revisits Mary at the point of the trial of her abductor and sees what changes have taken place in her life. Will she finally manage to Escape Psychiatry?

Although these stories are fictional, the author, a forensic psychiatrist, brings her expertise and insight to the material, lifting it above a standard crime caper. Olga is thinking of writing more stories in the series. If you’d be interested in reading them, let her know.Links and points of contact available at the end of the book.

Cover:

 

Cover of my new book

Cover of my new book

  

Beginning of ‘Teamwork’:

It’s true what they say. ‘There’s no such a thing as a free lunch.’ She should have known. Mary had wondered why Capt. Tom McLeod had invited her for dinner at home. He was one of Phil’s friends and she’d met him while Phil was giving legal advice to one of Tom’s men regarding a complaint of police brutality. He’d also been instrumental in helping her research the role of the profiler for one of her books. She owed him one. When he asked her to a family dinner she couldn’t say no. Now, at his door, with a bunch of flowers for his wife, Maureen, and a bottle of Spanish wine, she wondered how he knew she was in town, and why he had bothered to trace her. Only for dinner? It seemed like too much of an effort. Maybe it was her suspicious mind…

“Hi Mary. Lovely to see you after all this time.”

Tom McLeod was as smart as usual. Not the typical image of the cop with a fag in his mouth and an untidy shirt. Although in his fifties and with greying hair, he was always dressed in neat dark suits, clean-shaven, and with shiny shoes. Even at home, though?

“Hi Tom. These are for your wife. And this…for you” she said, handing him the flowers and wine.

“Thank you. Excellent choice.”

Mary smiled, although she wasn’t truly convinced of the honesty of his comment. She had asked for the shop assistant’s advice when choosing the wine as she understood nothing about it and hardly ever drank.

“How did you know I was here?”

“I was talking to Phil and he told me you were coming to San Francisco. Research? He didn’t tell me much about it.”

“Hitchcock’s Vertigo. The scenery, the buildings, the old San Francisco, Spanish colonialism…Maybe…Depends on what I can find.”

“It sounds good. Maureen is in the kitchen putting the last touches on the meal.”

A young man, ash blonde, with blue eyes and a baby face, stood up from the sofa when they walked in.

“Oh. This is Justin Kelly, one of the detectives in my department. Dr. Mary Miller. A friend of the family.”

“Mary, please” she said, offering her hand. He shook it, looking at her with…worry?

Mary went to say hello to Maureen and do a bit of gossiping, leaving the men alone. Maureen was one of the very few women she knew who seemed born for the role of housewife and mother and truly enjoyed it. After some chitchat about the McLeods’ two sons, Tony and Patrick, Mary decided to proceed with her investigation.

“Who is this Justin, then?” Mary asked.

“Oh…Poor guy. He’s going through a really hard time. He comes from a very traumatic background. One of Tom’s men, Sgt. David Leaman…did you meet him?…took him under his wing and…treated him like a son. A truly good job he did with him. Recently…about two months ago, they were working together in a case and…Sgt. Leaman was killed. Tom is quite concerned about Justin, who seems to have reacted very weirdly to the whole thing. He just wants to go back to work, won’t talk to anybody, won’t have counselling…”

So that was it. An informal consultation. That’s what Tom wanted. Fair enough, but at least he could have told her. However hard she tried to leave psychiatry behind and get on with her other career, it didn’t seem to work. She was always pulled back.

“Is it nearly ready?” Tom asked from the dining room.

“Yes. Ready!”

Dinner was somewhat weird. It was evident that Justin wasn’t a regular visitor to the house and didn’t quite know what to say. And he didn’t seem the talkative type either. He was sitting opposite Mary, and asked her:

“Doctor in what?”

“Literature and film, aren’t you?” Tom replied for her. Once Tom got distracted by his wife’s conversation she added:

“I also studied Medicine. And Psychiatry. I still work at it sometimes.”

She’d hit the target. His face changed and he became even quieter. Shortly after, he said that he needed to make a phone call. He wasn’t too long and remained as quiet as before when he returned. Both Justin and she made their apologies quite early and left together. Once in the street, as he opened his mouth to say goodbye, Mary said:

“Listen, I didn’t know anything about it. I asked Maureen in the kitchen and she told me what happened to Sgt. Leaman. I’m terribly sorry. But Tom hadn’t told me anything. I can see why he invited me, and I must say I found it a bit weird at the time, but he’d always been helpful and kind to me, I couldn’t say no for no reason. I just wanted you to know that I didn’t come here with the intention of analysing you or anything like that. Goodnight then. And good luck.”

As she turned to leave, he asked:

“Could we…talk? In confidence?”

“If you think it might help…”

“Oh, I don’t know. I don’t talk much. David was one of the few people I’ve ever talked to…And his wife Lea, but less…She’s too distraught to bother her with the way I’m feeling right now.”

“Let’s go somewhere. Do you know any place?”

“There’s an all-night diner not very far away from here. There’re never too many people there.”

He was right. There were a couple of people having something to eat, but otherwise the place was dead quiet. Mary ordered a hot chocolate and he had some ice-cream and coffee. He had a spoonful of the ice-cream and put it to one side.

“No appetite? You didn’t eat much at the McLeods either.”

“No. I don’t feel like eating.”

“Have you lost weight?”

“Probably. Clothes seem loose now.” He went quiet. Mary asked.

“Are you sleeping all right?”

“Not really…I fall asleep easily enough, and then…I wake up in the middle of the night. I keep having these horrible nightmares…I can see David being shot in the head over and over again…”

“Did you see it?…I knew you’d been there, but I didn’t realise…”

“Yes. I was there. When I close my eyes I keep seeing him…falling down…Yes, I know…post-traumatic stress and all that crap. I don’t care what you call it; I’m not going to let it beat me. Not after what I’ve been through. I was beaten up by my father, tortured by him, really…He sent my mother and me to hospital time and again until one day…he hit her; she knocked her head against a banister and died. I pushed him downstairs, he was drunk…He didn’t die but ended up in a coma, like a vegetable. He finally died a couple of years ago and I couldn’t have cared less. It was a relief. I was 14 when all that happened. And then…They put me in a children’s home, and I did drugs, and drank, and…other things…And David caught me at a robbery…I was 16 at the time, and…I don’t know what it was, but he felt sorry for me. Lea says I probably reminded him of the son he lost as a child. Anyway, he took an interest, took me home with him and…He can’t be dead!” Justin burst out crying and Mary kept quiet, offering him a tissue after a few minutes.

“I hadn’t cried…for a long time. It makes me feel stupid and…”

“Vulnerable?…We’re all human and we hurt. It’s allowed, you know?”

“No. Not me. If I let everything come out…It’s a can of worms, Mary…Can I call you Mary?”

“Sure you can.”

“It’s…The only way I can get on with my life is by forgetting what went on before. Dave used to tell me that I didn’t have control over what the bastard of my father did to me, and that he’d been punished for it, and I might as well concentrate on the rest of my life, because over that…I had some control and I could decide what to do. I could change it over; I could become anything I wanted if I just tried hard enough.”

“He was right, of course. But it isn’t always that easy. We need help sometimes, we aren’t that strong. We need to understand how we feel to move on. We cannot block everything out.”

“I am trying. I am trying very hard…Dave was…I was going to say like my father, but that’s an insult given the circumstances. He was like my father would have been if I had been given a choice…He accepted me when I was at my lowest, helped me through all the crap of coming off drugs and alcohol, taught me how to behave in civilised company, and managed to convince the police department that I deserved a chance…with my past…Oh, I don’t know why I’m telling you all this shit.”

“It’s fine.”

“I don’t talk. It isn’t my way. Even with Dave…We did things, he gave me advice, but he wasn’t the touchy-feely kind of guy, and he always taught me to put a brave face on things and get on with it.”

“He must have been a very strong man.”

“Yes. He didn’t…Not long ago Lea told me about the son he lost. From his first marriage. His son drowned in an accident when he was six, and his wife died in a car-crash a year later. He never told her anything else about them, or talked about his feelings. And he never mentioned them to me. He had a picture of his son in his bedroom, but I never dared to ask.”

“That was his way of coping, then. Not everybody is the same, Justin, and it isn’t a weakness to talk about the way one feels. It’s OK.”

“I’ve been trying to go back to work for ages. They gave me time off following the shooting, gave me compassionate leave, and now don’t want me to go back. They insisted that I have bereavement counselling, but I refused. I know Capt. McLeod wanted me to have an assessment, a psychological assessment, of how I was before I went back. I imagine just in case I became a homicidal maniac and shot everybody in sight or something like that.”

“As I said, he didn’t tell me anything, so I don’t know their worries. Although Maureen told me that they felt you’d reacted in a rather weird way to his death, not saying anything, not expressing any feelings.”

“What do they want me to do? Cry? I won’t. Why do I have to express myself their way? And what do I need counselling for? Is it going to bring Dave back?”

“No. Of course not. It might help you come to terms with…”

“The only thing that could help me come to terms with it would be to catch the fucking bastard who did this to him, and kill him.” Justin’s eyes were bright, his lips trembling, the veins in his neck bulging, and his breathing had become shallow.

“Justin…You’re a policeman. You can’t take justice in your own hands.”

“And who is going to stop me? Who? This hatred is the only thing that makes me get up in the morning, the last thing I think of before I go to bed.”

“Revenge and hatred are destructive emotions. You’ve learned to control your behaviour and your anger, don’t let them get the better of you.”

Mary wondered if her advice was the wisest thing to tell him. That young man was evidently not only bereaved, but also depressed, and maybe his anger was the only thing he was living for. The only person he trusted had died. He must have felt an orphan all over again.

“Maybe you’re right. I know Dave wouldn’t have approved of what I’m saying, but it drives me mad. I keep fantasising over it. I think about killing him. Not shooting him, but killing him with my own hands. I want to see the life escaping from that bastard…Sorry…I shouldn’t talk like that.”

“Talking about it isn’t a problem. If you came to do it…that would be a problem.”

Justin looked at her in the eyes, and then looked down.

“I know. I know. Now you’ll talk to Capt. McLeod and I won’t have a chance of ever going back until I’ve undergone therapy. It’s my own fault. I should have shut up.”

“Justin…Capt. McLeod didn’t ask me to assess you. At least not yet. And I could only talk to him about whatever you allowed me to. There are confidentiality issues. I would never agree to do anything without your consent. Although, if you ask me, I think you need to ventilate your feelings and not let them destroy you. What you feel is perfectly normal and reasonable. If you refuse to allow yourself to feel it, though, it might become a problem.”

“Who can I talk to about it?”

“Maybe counselling isn’t such a bad idea.”

“Oh no, I can’t talk to one of the police counsellors. I don’t trust them. And they don’t know what they’re talking about. But I’ll talk to you…You’re easy to talk to.”

Thank you for reading. Sorry it ended up being a bit long but I wanted to give a bit of an idea…And if you’ve enjoyed it, please comment, share, and like! And Happy New Year 2014!

El sabañon

Blog de Adrián Gastón Fares, director de cine y escritor argentino (nacido en Buenos Aires, Lanús)

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Frederic Sealey

Frederic Sealey is an American entrepreneur and investor with an extensive experience in capital investment, commercial real estate development and venture capital management. carl frederic sealey

Cage Dunn: Writer, Author, Teller-of-tall-tales

Manic, obsessed, driven to story - all story. Read, write, think, do; dabble, plan, play, do. Do more - More - MORE!

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