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Hola a todos:

Mañana será publicada la segunda novela en mi serie juvenil Asuntos angélicos 2. Dimensiones de Greg. Y se me ocurrió que para recordároslo, le dedicaría un post individual.

Primero quería compartir un video que preparé, que aunque lo incluí en un post la semana pasada, como estaba al final de todo, creo que pasó desapercibido. Así que hoy lo pongo al principio.

Un fragmento de la novela:

El viernes me pareció ver a un tipo al que no había visto nunca antes, de pie delante de mi casa. Cuando salí echó a andar hacia mí, o eso me pareció, pero Seth pasó en coche y se ofreció a llevarme y yo accedí. Cuando volví a ver al mismo tío esperando a cierta distancia cuando Sylvia, Lorna y yo salimos de la escuela, no supe qué pensar. Creí que desaparecería durante el rato que íbamos a pasar en la biblioteca. Y no le vi cuando salimos de allí o de camino a la parada de autobús. Pero tan pronto como arrancó el autobús, le vi de pie en la acera al otro lado de la calle.

El tío aquel me estaba empezando a asustar. No se lo había contado a Lorna y Sylvia porque ¿qué podían hacer ellas de todas maneras? Sylvia empezaría a hablar de acoso, como siempre, y Lorna se preguntaría si era un buen candidato para una relación amorosa. Aunque, para ser justa con ella, de hecho no. Era alto, muy delgado, pálido, con pinta de Goth, con un vestuario nada impresionante… No, no era de los que Lorna consideraría un buen candidato a novio. Y por lo menos debía tener veinticinco años o más. ¿Por qué nos estaba siguiendo? O, mejor dicho, ¿por qué me estaba siguiendo a mí?

El hombre misterioso que sigue a Pink

El hombre misterioso que sigue a Pink

No es que me asuste fácilmente, en mi opinión, pero empecé a andar más deprisa. Estaba oscureciendo y aún me quedaba un trozo para llegar a mi casa, y aunque el vecindario era seguro… Él también aceleró. “No te asustes. ¡No te asustes!” me iba repitiendo mentalmente. No me funcionó demasiado bien. Estaba a punto de echar a correr cuando el tipo ese gritó:

—Pink… ¡Pink!

Vale, eso era raro. ¿Cómo narices sabía cómo me llamaba?

—Pink… —yo me había parado. Me alcanzó—. Soy yo. —Le miré. Yo…

—¿Quién eres exactamente?

—Me siguen gustando las trufas Lindt.

—¿G?

Él sonrió y asintió.

El G original

El G original

—Me pensaba que te habían hecho ir de vuelta… a casa. No me di cuenta de que simplemente te iban a dar otro cuerpo.

Se encogió de hombros.

—Yo tampoco. No, me han dado otra misión.

—Ya veo. ¿De nuevo aquí?

—No exactamente.

—¿Entonces dónde?

—Dallas.

—¿Cómo? Está lejos. ¿Tienes el día libre, o está tu protegido por aquí, o qué?

—¿Libre? No tenemos tiempo libre.

—Tenéis un contrato de mierda, entonces.

Él se rio y se encogió de hombros.

—No está tan mal considerando los tipos de contratos que mi jefe suele ofrecer —dijo. Ahora me tocó a mí sonreír.

—Así que, ¿qué haces por aquí?

—Quería ver cómo estabas.

No empecéis todos… “Oh, qué mono” porque estamos hablando de un demonio.

—Estoy bien. Gracias.

—Me alegro. ¿Se está cuidando bien de ti Dashiell?

—Podrías preguntárselo a él. Nunca he tenido muy claro que es lo que pensáis conseguir vosotros siguiéndome todo el rato. Me has dado tantas versiones distintas de la historia… Y Dashiell… Es mucho más estricto y dedicado exclusivamente a la misión de lo que lo eras tú.

Suspiró. Su nuevo cuerpo le daba un aspecto más vulnerable.

—Echo de menos estar conectado contigo.

Ahora estaba llevando las cosas demasiado lejos.

—Si haces memoria, la tal conexión se rompió hace tiempo. Debería irme. Se está haciendo tarde.

—Te acompaño a casa.

Me daba una sensación muy rara el tener a G andando a mi lado, pero sin parecerse para nada al que solía ser. Muy extraño.

—¿Cómo están Lorna y Sylvia?

—Bien. Bueno, más o menos. Lorna ha decidido que ha llegado la hora de encontrar a su hombre perfecto, y Sylvia decidió ir a por ello y diseñó un programa de ordenador para ayudarla. Y creó un perfil e incluso una especie de retrato digital. Y se parece algo a Dashiell, así que ahora Lorna cree que él podría ser su hombre perfecto. Y él no ha sido de gran ayuda.

Dashiell

Dashiell

—¿Qué ha hecho?

Le conté a G su idea de crear una tapadera para mantenerse en contacto conmigo haciendo que todas le ayudásemos en su proyecto.

—No deberían haberme apartado de tu caso —se quejó.

—Oh, estoy segura de que ella estará bien. Lorna es dura de pelar.

—¿Y Sylvia?

—No estoy tan segura sobre Sylvia. Se está comportando de forma rara últimamente. Nos dijo que puede que hubiera conocido a alguien pero no quiere contarnos ningún detalle. Y siempre parece estar distraída. Creo que algo se cuece, pero por algún motivo no quiere hablar de ello. Estoy preocupada, aunque normalmente suele tener los pies en tierra.

Él se acarició la barbilla, que en su cuerpo actual era muy prominente.

—Veré si puedo descubrir algo.

—Estoy segura de que debes estar ocupado con tu misión, sea lo que sea. No quiero que te metas en líos con tu jefe por no hacer tu trabajo y mezclarte en asuntos humanos.

Se encogió de hombros.

—A mi “jefe”, como insistes en llamarle, le gustan los líos. Le hacen superarse a sí mismo. Siempre consigue encontrarle un lado ventajoso a algo que a primera vista parece haber salido mal.

—Muy emprendedor. Suena a spin doctor.

—¡Desde luego!

Sonreí y le miré atentamente. Sí, daba una sensación muy rara, porque aunque, por supuesto, la voz tampoco era la suya, e incluso el acento era diferente —un deje sureño lento y pausado que el G de antes no tenía— a mí me seguía sonando como él. O quizás solo era mi mente gastándome una broma.

—Parece que tu misión no te tiene muy ocupado. Supongo que no puedo saber de qué va.

Él hizo una mueca. Le había tocado un punto sensible.

—Es un aburrimiento. Se supone que tengo que hacerle de niñera a un niño pequeño, tiene unos siete u ocho años, porque a uno de nuestros analistas se le ocurrió sugerir que tiene el potencial para convertirse en un tipo peligroso en el futuro, un líder letal y chiflado de las masas, o un supervillano, o un cerebro criminal… Algo así. Si te digo la verdad, hasta ahora es un niño la mar de aburrido, ni siquiera es particularmente malo o travieso. Quizás Sylvia debería venir a trabajar con nosotros. Sus programas puede que nos resultaran más útiles que nuestros métodos de investigación. Revisando historias, leyendas, libros antiguos, observando las estrellas… Supersticiones tontas si quieres mi opinión.

Me hizo reír.

—Nunca hubiese creído que eras un escéptico, cuando mostrabas tanta pasión por la profecía esa que tiene que ver conmigo.

—Bueno, es mejor no arriesgarse. Y es una profecía muy famosa y de buena reputación, no un puzle de unir los puntos.

Le miré intentando adivinar la verdad.

—Pero de todas formas no importa, porque en realidad no se refiere a mí. ¿No?

—Por supuesto.

¿Se sonrojó? A mí me lo pareció, pero no estaba segura de lo mucho que el cuerpo huésped mostraría las emociones reales del demonio. ¿Tenían emociones de verdad? Yo no le creía. Me preguntaba si volvería a  creerle alguna vez.

Pink

Pink

—Por supuesto que confío en tu discreción con respecto a mi misión.

—De todas formas no conozco ningún detalle. Y no me veo yendo a matar al niño ese solo por si acaso.

—Te sorprenderías de lo que llegan a hacer algunas personas.

—¿Cómo te llamas ahora? —le pregunté.

—Peter Pratt. —No sé qué cara debí poner, porque añadió— Eh, no lo escogí yo.

—No me acostumbro a la pinta que tienes ahora.

Se miró de cabeza a pies.

—De nuevo, no lo escogí yo. Aunque supongo que los humanos tampoco escogen su aspecto, a menos que sean muy ricos con cirugía plástica y ese tipo de cosas, pero incluso con eso hay límites.

Me limité a asentir.

—Ya sé que me has dicho que no es como en las historias y las pinturas y todo eso, pero ¿qué aspecto tienes de verdad? No cuando adoptas un cuerpo humano sino…

—No tenemos cuernos, ni una cola y un tridente y no somos de color rojo. No tenemos un aspecto físico como lo entendéis vosotros. Somos una energía espiritual. Algo parecido al show de luces que usa Azrael. Aunque en su caso es una luz brillante. En el nuestro… es oscuridad, como si fuera un agujero negro. No es realmente un agujero negro pero sí una especie de vacío, como la ausencia de luz, por explicarlo de alguna manera.

Los dos nos quedamos callados. Estábamos muy cerca de mi calle. Se paró.

—Será mejor que me vaya ahora. Cuídate. Y no se lo digas a Dashiell. No es una visita oficial y no creo que le hiciese mucha gracia saber que he venido.

—Adiós.

Él me cogió la mano derecha entre sus dos manos, me dio un apretón y se fue. Había sido una visita muy rara. Y sospechaba que no sería la última.

Antes de que se me olviden, los enlaces al libro:

Asuntos angélicos 2. Dimensiones de Greg

Asuntos angélicos 2. Dimensiones de Greg

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Kobo:

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Nook:

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Y, como sé que os gustan, os dejo un video, probablemente la canción más famosa que habla de ángeles en los últimos años.

Gracias a todos por leer, ver y oír, y ya sabéis, si os ha interesado, dadle al me gusta, comentad, compartid, y haced CLIC!

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Hola a todos:

Como todo el mundo (supongo) ando haciendo varias cosas a la vez. Hace poco acabé una traducción (os contaré más la semana que viene), estoy traduciendo la tercera novela de mi serie juvenil (Pink, ¿ángel o demonio?), corrigiendo la traducción de la novela de otro autor, y gracias a Paloma Caral mi primera novela El hombre que nunca existió ha sido completamente revisada. Ya que estaba en ello decidí echarle un vistazo a la versión inglesa y a la portada, ya que en aquella época lo cierto es que fui a lo simple (que en sí no es malo….). Cuando busqué imágenes para usar para mi portada, y ya que la historia es un poco especial, acabé con un par que me parecieron interesantes. No sé exactamente por qué, pero use fotos distintas para las dos  portadas, la de la versión inglesa y la del la española. Aprovechando que voy a tener que hacer cambios, y que me gustaría cambiar el texto, he estado hablando con mi amiga Lourdes Vidal (que domina el Photoshop y se dedica a diseñar interiores cuando yo no le estoy dando la lata con los libros) y decidimos que sería mejor escoger una de las dos portadas y trabajar con esa. Entonces recordé que por aquel entonces yo había encontrado otra foto que me gustaba mucho, pero no conseguí hacerla encajar en la portada. Y pensé que os podría pedir la opinión. ¿Cuál os gusta más?

Ésta es la que usé para la versión inglesa:

Man English

Man English

Ésta la versión española:

Hombre

Hombre

Y ésta la imagen que nunca usé:

Model of businessman standing on leather shoe uid 1171195

Por si ayuda a tomar la decisión os dejo la descripción y el primer capítulo de la novela:

Descripción:

‘El hombre que nunca existió es una versión humorosa de la saga familiar y la novela de intriga política. Llena de personajes inolvidables y eventos extraordinarios, ésta es una novela como ninguna otra. Original, única, y excitante, les hará reir, llorar y preguntarse cuál es la solución al misterio central.
El protagonista, Jesús, es feo. Extraordinariamente feo. Tanto que su familia y conocidos están convencidos de que tal fealdad tiene que significar algo. Algún poder maléfico, o un destino especial. La verdad es que las cosas que suceden alrededor de Jesús son un poco especiales. Su padre biológico es todo un misterio. Lo único que llega a descubrir es que ha tenido otros hijos tan feos como él. Su hermana es una niña prodigio que alcanza la fama con todo lo que hace (escribir, actuar, trabajar para el gobierno), su madre se mete en política y llega a ser presidenta, su mejor amiga se convierte en una innovadora en tecnología de ordenador y llega a ser una de las mujeres de negocios con más éxito del país, a su cuñado también se le da bien la política. Por supuesto no es oro todo lo que reluce. También hay adulterios, hijos secretos, incesto…¿Y Jesús? A él se le dan bien los deportes, la banca, el mundo del cine, y a pesar de su fealdad, los que le conocen le quieren. Pero, ¿se puede ser feliz sin saber de dónde se viene?
Si los personajes de ‘Los Simpson’ se encontraran de repente en el set de ‘ El Ala Oeste’ sus aventuras encajarían perfectamente en ‘El hombre’.
Realismo Mágico y sátira política se combinan para crear una experiencia de lectura diferente. Atrévanse a probar algo distinto. No se arrepentirán.

1

Nacimiento

 

Adelina, Adela para sus amigos finos, era la chica más bella del pueblo. No sólo eso, sino que era la heredera de una familia rica y casi aristocrática, lo que aumentaba su atracción a los ojos de sus pretendientes. Los padres de sus amigos la adoraban y la ponían de ejemplo a sus hijos; entre las chicas era la más popular y la que dictaba la moda. Todos los hombres de una cierta edad la miraban con lujuria y los chicos la consideraban la tía más buena y deseable del lugar. Adela estaba en la carta a los Reyes Magos de todo el mundo y su lista de Romeos era casi tan larga como las Páginas Amarillas. Algún gracioso sugirió que la familia debería instalar un semáforo para evitar colisiones entre los hombres de su vida.

Con todas las idas y venidas, no fue de extrañar que su padre, don Severo, austero como su nombre indica, serio y poco dado a frivolidades, no tuviera ni la menor idea de quién era el bebé. Porque cuando Adelina, contra todas las reglas, consejos de las revistas de moda y de las famosas de turno, empezó a engordar a ojos vista y no quedó duda de que estaba embarazada. El hecho de que siempre hubiera estado delgada como un fideo aceleró las cosas y lo que al principio eran sólo rumores del servicio, pronto se convirtió en la comidilla de lo mejor, y lo peor, de la sociedad. Incluso su padre, que pasaba la mayoría del tiempo lejos de casa, ocupado con los negocios y distanciado de su familia, se dio cuenta de lo que todos los demás ya habían percibido. Don Severo rogó, amenazó e intentó sobornar y chantajear a su hija sin resultado alguno. Adelina se negó a revelar el nombre del padre de la criatura. Ni siquiera quiso hacer lo decente y tener un aborto, legal o turístico, como muchas de sus amigas. No, a ella no le importaba la vergüenza y la humillación que les traería a sus padres. Quería aquel niño y lo tendría. Nadie le había dicho nunca que no a Adelina y no estaba preparada a sentar un precedente.

El nacimiento del bebé fue un gran acontecimiento. La tozudez de Adelina triunfó de nuevo y se negó a ir al hospital.

—¡Estás loca! ¿Por qué no vas al hospital como todo el mundo?

Doña Remedios, su madre, le preguntó por millonésima vez, más y más desesperada cuanto más se acercaba el parto. Ella, como su marido, no era tan moderna como para entender conceptos como parto natural o la importancia de un ambiente acogedor para el recién nacido. De acuerdo que un parto es una cosa natural, pero no pensaba que tuviera que suponer un enorme dolor para la madre y una inconveniencia para la familia. ¿Cómo de acogedor podía ser para un bebé nacer rodeado de los aullidos de su madre con todo el mundo corriendo como lunáticos?

—Precisamente porque eso es lo que haría todo el mundo, eso no es para mí, no, de ninguna manera.

Adelina quería un nacimiento en casa. Había contado con un médico privado para solucionar cualquier imprevisto, pero con lo que no había contado era con lo ocupados que estaban los médicos porque la mayoría trabajaban en el sector público y privado a la vez.

Cuando, por fin, llegó su médico, lo único que pudo hacer fue examinar al recién nacido. El bebé, un niño, no era demasiado bonito y ni siquiera tenía aspecto saludable. Era pequeño, delgado, oscuro y cubierto de pelo negro de la cabeza a los pies como un cachorro de hombre lobo. Doña Remedios fue la primera que lo sujetó en los brazos. El bebé, que ni siquiera había llorado hasta entonces, abrió los párpados. Sus ojos, verdes con pintas amarillas y con pupilas alongadas como las de un gato, hicieron que su abuela exclamara:

—¡Jesús, tiene los ojos del diablo!

El comentario pasó a la leyenda y tradición familiar y siempre salía a relucir cuando discutían la selección de nombres porque Adelina, que estaba muy fresca y alerta después del parto, le dijo a su madre:

—¡Sí! ¡Jesús! ¡Eso es! ¡El nombre perfecto!

Doña Remedios miró a su hija.

—¿Jesús? Pero ese no es uno de los nombre de familia. ¿Y qué dirá la gente no religiosa? Podrían ofenderse.

—¿Y por qué? No le llamo Dios ni Jesucristo. Y los nombres bíblicos siempre han sido populares, y los nombres de profetas… De todas formas, el mundo está lleno de Mohammeds. ¿Por qué tengo yo que ser más respetuosa que los demás? Aunque Dios tiene un cierto no sé qué… O Satán… Lucifer no está nada mal.

—Jesús está bien, muy bien —dijo doña Remedios para evitar males mayores.

Se dijo a si misma que quizás el nombre le traería buena suerte al niño y le protegería del maligno destino que sus ojos parecían anunciar. Y como no cambiara de apariencia, el niño necesitaría toda la suerte que pudiera conseguir. No era feo, al menos no en un sentido convencional de la palabra. No tenía una nariz grande ni deformada, y los ojos, a pesar de su color tan peculiar y de una forma algo especial, no eran ni demasiado pequeños ni enormes y no estaban muy juntos. El pelo, que no le creció en la cabeza hasta que se le cayó del resto del cuerpo, era negro, brillante y crecía de punta, a pesar de los mejores esfuerzos de niñeras, peluqueros, parientes y médicos.

Don Severo decidió mantenerse a la espera y observar si con el tiempo el niño desarrollaría algún parecido con alguien conocido.

—¿A ti que te parece, Reme? ¿No crees que se parece un poco a aquel chico con el que Adelina salió? Ese Charlie, el mecánico

—¿Quieres decir el chico de los coches ruidosos? Me parece que era el dueño de un garaje, pero no, él era rubio, rubio de verdad.

—¿Estás segura de que no puedes convencerla para que te lo diga?

—Ya conoces a Adelina, nadie la puede obligar a hacer nada que no quiera.

—Ni siquiera estoy convencido de que ella misma sepa quién es el padre —dijo don Severo.

—¡Seve!

Adelina sabía quien era el padre, pero se empeñó en olvidarlo y, a base de intentarlo, al final de su vida insistiría en que Jesús era hijo suyo y de nadie más.

A pesar de lo fantástico y misterioso de sus orígenes, Jesús creció, aunque de manera muy lenta para la paciencia de su abuela y de su niñera, ya que Adelina volvió a su vida de antes. Leía novelas para chicas, iba a tomar café con las amigas y acudía a fiestas y a bailes. Era raro, ya que el pueblo era bastante anticuado y un escándalo como aquél hubiera manchado la reputación de la familia para siempre.

Adelina, incluso después del parto, seguía siendo la chica más guapa del lugar, su padre seguía siendo el más rico y todos los habitantes debieron llegar a la conclusión de que el nacimiento de Jesús fue el resultado de una conspiración diabólica que no había tenido nada que ver con Adelina, víctima inocente de la situación. Adelina abandonó a su hijo de igual manera que había abandonado juguetes, ropas y accesorios que ya no estaban de moda o de los que se había aburrido. Por supuesto, siempre estaba la cuestión de la expresión malévola del niño que hacía difícil que se integrara o lo aceptaran, ya que todo el mundo prefería mirarle a la cara lo mínimo imprescindible.

Jesús creció como un niño cualquiera, habló y caminó a la edad que le correspondía y sufrió las enfermedades de rigor, sin demostrar las características diabólicas que había predicho su abuela. Como el niño no veía en la casa a ningún otro hombre que a su abuelo, asumió que debía ser su padre. La primera vez que le llamó papá, don Severo no le oyó y no pasó nada. La segunda vez, mientras su abuelo leía las noticias financieras, le tiró de los pantalones.

—¿Qué pasa? —le preguntó don Severo apartando la vista del periódico.

—¿Papá?

Don Severo palideció y le abofeteó dos veces en las mejillas. Se levantó a toda prisa y se fue a la cocina.

—¡Qué demonios! ¡Yo no soy tu jodido padre!

Jesús podía oír los gritos que salían de la cocina mientras don Severo hablaba con su mujer.

—¡Ese niño me ha llamado papá! ¡Te lo puedes creer! ¿Qué demonios anda diciendo la gente?

—No hace falta enfadarse tanto. Nadie ha dicho nada semejante. El niño está confuso, debe haber notado que otros niños tienen padre y habrá pensado… ¡Pobrecito!

—¿Pobrecito? Te juro que si me lo llama otra vez…

Jesús era demasiado joven para entender la conversación, pero mayor para comprender que don Severo no era su padre y que esa no era la solución al enigma de su nacimiento. Parecía que, a diferencia de otros niños, él no tenía padre.

Durante los primeros años de su vida, se había formado una leyenda con él de protagonista. Todo el mundo sabía lo que había dicho su abuela cuando le vio abrir los ojos por vez primera, y la gente que lo había visto susurraba que, en efecto, parecía el hijo del diablo. La verdad era que exageraban un poco. De lo que no cabía duda era que el niño se parecía a un malo de los cómics antiguos o de las películas del oeste. Algunos optimistas insistían en que tenía futuro en las series de la tele, si no le importaba encasillarse.

Cuando Jesús tenía 5 años, su madre llegó a casa una noche y entró en el comedor donde sus padres y su hijo cenaban. Después de una pausa para aumentar la emoción, les sonrió y dijo:

—¡Tengo noticias! ¡Muy buenas noticias! ¡Me caso!

A don Severo se le cayó el tenedor, Doña Remedios se atragantó y Jesús siguió jugueteando con la comida. Nunca le habían gustado las acelgas.

—¿Quién es el afortunado? ¿Te casas con su padre? —preguntó don Severo mirando a Jesús.

—¿Su padre? ¿Estás loco? ¡Por supuesto que no! ¿Para qué iba a hacer algo así? No, me caso con Senén.

—¿Quién? —don Severo había abandonado cualquier intento de estar al corriente de los jóvenes con los que salía su hija.

—¿Senén, el hijo del alcalde? —doña Remedios siempre había estado más dotada para el cotilleo que su marido y le sonaba el nombre. Senén era un chico bastante guapo. Lo habría heredado de su madre, porque el alcalde no era precisamente Brad Pitt.

Adelina asintió.

—Eso no está mal —dijo don Severo. El alcalde, don Raúl, también era rico y de buena familia. No tan buena como la suya, por supuesto, pero considerando el comportamiento de Adelina, no era un mal enlace. Mucho mejor de lo que hubiera esperado.

—Tendremos que organizar una fiesta de compromiso —dijo doña Remedios, levantándose de la mesa para ir a consultar las revistas.

—No creo que haya tiempo para todo eso. Lo que tenemos que organizar sin pérdida de tiempo —dijo Adelina, sonriendo porque sí, estaba de nuevo embarazada.

Todo fue algo precipitado. A pesar de los mejores esfuerzos de doña Remedios debido a la notoriedad de las dos familias, la organización llevó más tiempo del previsto, y cuando llegó el día de la boda no había duda alguna de que Adelina estaba embarazada. Tuvo el bebé, esta vez en un hospital, poco después de su regreso de la luna de miel. Habían decidido con antelación que los recién casados se trasladarían a vivir con el alcalde, quien se había quedado viudo hacía unos años y quería compañía. Además, Adelina no tenía muchas ganas de quedarse con sus padres y don Raúl, el padre de Senén, tenía un cocinero fabuloso. Su familia había mantenido empleada a la niñera de Senén, Felisa, de modo que la niña se llamó Estefanía porque a su madre le encantaban las revistas de famosos y creyó que el nombre le traería buena suerte.

Jesús estaba contento con lo sucedido, ya que creía que Senén podía ser su padre, porque no había prestado atención al comentario de Adelina cuando anunció que se casaba. Decidió preguntarle a Senén, ya que Adelina siempre evitaba dar respuestas concretas cuando le preguntaba algo sobre su paternidad. En una de las muchas tardes, en las cuales Adelina se iba de compras con sus amigas y Senén se quedaba viendo el canal de deportes, Jesús decidió que era el momento adecuado. Debido a la reacción de su abuelo cuando le llamó papá, pensó que esa no era una buena estrategia, así que le preguntaría directamente.

—Senén, ¿eres mi papá?

—¿Yo, tu padre? No conocí a tu madre hasta después de que tú hubieras nacido. Bastante más tarde, para ser exactos. ¿Y cómo se te ocurre que yo pudiera tener un niño con una cara como la tuya? ¿Me has mirado bien? ¿Y a tu madre? Debió haber estado borracha aquella noche. Eso o estaba muy oscuro. Tío, te juro que si hubiera tenido un hijo con una cara como esa me mataba. Pero si me quieres llamar papá, no hay problema, siempre que no haya alguien delante.

Jesús llegó a la conclusión de que Senén era el padre de su hermana, pero no el suyo, y que quizás jamás llegaría a tener padre propio. Con respecto a la oferta de llamarle papá, decidió pensárselo. De todas formas, padre o no, Jesús adoraba a su hermana, quien había sido mucho más afortunada con su aspecto físico. Era tan bonita como su madre, quizás más, y todo el mundo decía que ahora Adelina había dado a luz a un ángel para compensar.

Jesús, con su cara peligrosa y cruel, tenía que soportar bromas y chistes de niños y adultos. Aunque era por naturaleza pacífico y no le gustaban las peleas y la violencia, se vio envuelto en peleas debido al acoso escolar y se ganó la reputación de violento y peligroso, aunque él creía que sólo era valiente. Se unió a una banda de chicos de la escuela, los más traviesos y problemáticos, los únicos que le aceptaron, pero tuvo que dejarlo, ya que con su cara le echaban las culpas de todo lo que pasaba, incluso de cosas con las que no tenía nada que ver. A pesar de todo, Jesús seguía siendo un optimista y confiaba en un futuro feliz.

Senén, a quien su padre siempre había intentado encaminar hacia el mundo de la política, tuvo una idea o «una idea» como él diría, haciendo gestos con los dedos y decidió formar un partido político. Se lo comentó a su padre, que siempre había sido su confidente en cosas serias y masculinas y le encontró en uno de sus usuales períodos de reposo postpandrial en la biblioteca cuando se empeñaba en decir que estaba leyendo, aunque, por lo general, consistía en adormilarse después de beber algo de alcohol y fumar un cigarro.

—No es tan complicado y creo que lo tengo todo a mi favor, no puedo fallar. Nuestra situación financiera es muy holgada —resumió Senén.

—Incluso mejor que el triste día en que tus suegros nos abandonen.

Senén asintió. También se le había ocurrido, aunque, por supuesto, quería muchísimo a don Severo y doña Remedios.

—Adelina es muy bella, tiene mucho estilo y todo el mundo la adoran. Será una gran baza. Además, Estefanía es preciosa y lista, y muy adelantada para su edad  Y no quiero hablar de mí, pero siempre he tenido don de gentes, estudié Derecho y Políticas en una buena universidad.

—Sí, ya lo sé, las mujeres siempre te han encontrado irresistible, pero me parece que te has olvidado de un par de cosas.

—¿Cuáles?

—Para empezar, de tus ideas políticas. Dime, ¿de qué tendencia eres? ¿Hay alguna idea en particular que quieras promover?

Senén miró a su padre para comprobar si bromeaba. Estaba sentado en su sofá favorito, cigarro en la mano derecha, brandy en la izquierda, con aspecto muy serio.

—¿Ideas políticas? ¿Y eso importa? Las que me lleven adonde quiero llegar. Creo que las ideas políticas hoy en día no son tan importantes como hace años. Yo no veo ninguna diferencia palpable entre partidos que se llaman de derechas o de izquierdas. La gente y las personalidades son las que ganan las elecciones. El envoltorio y la marca son más importantes que el producto en una sociedad de consumo. Con la imagen adecuada estoy seguro de que triunfaré, sea cual sea mi orientación política. Seguramente, seré liberal, con énfasis en el medioambiente, que estos días lo verde es muy popular y hay que hablar del medioambiente todo el tiempo, pero apoyando valores tradicionales, aunque respetando la diversidad y multiplicidad étnica. También pondré atención en la salud y en la educación. Por supuesto, nos mantendremos flexibles. Si las cosas no funcionan, siempre podré cambiar el enfoque para atraer más votos.

—Ya veo —dijo don Severo—. Un poco de esto, un poco de aquello y nada de sustancia. Flexibilidad y adaptabilidad ayudan cuando no se tienen ni honestidad ni principios.

Senén volvió a mirar a su padre perplejo. Nunca le había percibido en su progenitor ni honestidad ni integridad en los negocios o la política, y se rumoreaban cosas bastante feas sobre su vida privada, aunque él había preferido no indagar a fondo. De todas formas, nunca se puede confiar en la palabra de honor de un político.

Justo entonces, don Raúl se puso a reír.

—Te estoy tomando el pelo, Senén. Por supuesto que tienes razón, tu programa suena fantástico. Supongo que sólo quieres ser senador. No, ¿por qué no presidente? Si Reagan y Bush Jr. han sido presidentes de los Estados Unidos, ¿por qué no tú? Eres más atractivo, más joven, más dinámico y más saludable de lo que Reagan fue jamás. Y Bush, de acuerdo, no eres miembro de MENSA, pero comparado con Bush, eres Einstein. Por supuesto, Obama es algo distinto. Bueno, quizás no seas tan distinto, aparte del color, y tú y Adelina sois más guapos que los Obama. Y esto no es América. Aquí los cuelgues de la gente son distintos.

Senén sonrió a su padre, aunque no entendió del todo la conclusión de su parrafada, pero recordó que su padre había mencionado dos cosas.

—¿Y segundo?

—¿Segundo? —El alcalde se quedó callado, pero finalmente añadió: —Ah, sí, Jesús.

Senén se había olvidado de Jesús. Eso era algo más complicado. Una esposa con un hijo sin padre reconocido, por muy hermosa que fuera, no era una gran ventaja para una carrera política, generalmente en los inicios y de manera particular en un país que aún era un poco patriarcal. Las cosas habían mejorado mucho, pero si él tuviera un hijo secreto sería algo distinto. Le hubiera dado una reputación más interesante. Pero Jesús… Quizás si iniciaran el rumor de que Jesús era hijo de alguien conocido, un torero o un cantante famoso o un actor, las mujeres se volverían locas. Pero con una cara como la suya nadie se lo creería, y siempre estaba el pequeño detalle de que no tenía la menor idea de quién era hijo.

Senén había estado tan encandilado con Adelina que no había insistido en que le contara quién era el padre. Ahora necesitaba la ayuda de su esposa y ella tenía la sartén por el mango y lo sabía. Nunca se lo diría.

Dejar al niño con los abuelos en el pueblo era una opción, pero Adelina jamás aceptaría. Ella quería estar presente si se manifestaban sus poderes diabólicos. Todas las madres se quejan en algún momento de que sus niños son diablillos, pero Adelina quería el reconocimiento que se merecía si su hijo era de verdad el diablo. De lo más profundo de sus filones intelectuales, Senén extrajo una posible solución: caridad. Caridad era una buena cualidad para los políticos. Demostraría que tenían corazón y se preocupaba de la gente. Pero lo haría en el momento adecuado, porque con la crisis la paciencia de la gente para grandes gestos se estaba acabando. Podían decir que habían adoptado a Jesús cuando sus padres, amigos de la familia, se murieron. Arreglar el papeleo no sería demasiado difícil, ya que su padre era alcalde y eso para algo había de servir. Por supuesto, los vecinos del pueblo sabrían la verdad, pero ellos no se quedarían allí cuando todo estuviera arreglado. Además, a la gente siempre se la podía comprar o silenciar si fuera necesario.

Decidió contárselo a Adelina.

—¡Adelina! ¡Adela!

—¡Sí, cariño!

Ella llevaba uno de sus modelitos sexys. Senén se preguntó por qué llevaría algo así a media tarde, pero sus hormonas se dispararon y tuvo problemas manteniendo la concentración.

—Adelina, he tenido una idea.

—Sigue, sigue. ¿Es sucia? —le preguntó, poniendo los brazos alrededor de su cintura y enganchándose a él como una lapa.

–No ese tipo de idea —dijo él, intentando desengancharse—. Necesito hacer algo. Cariño, para, hablo en serio. Estaba hablando con mi padre y he pensado que estaría bien formar un partido político. Tenemos dinero y somos la pareja más atractiva del pueblo.

—¡Y no tenemos escrúpulos! —Adelina interrumpió el ataque a su marido y se sentó en el sillón—. Sí, tú tienes suficiente cerebro, aunque no se necesita mucho de eso. ¿Qué dijo tu padre?

—Piensa que es una buena idea. Hemos hablado de la orientación política.

—Eso no importa mucho estos días.

Senén sonrió. Adelina y él estaban sincronizados en muchos aspectos.

—Pero mencionó a Jesús y podría quedarse aquí.

Adelina negó con la cabeza.

—Sabes mi opinión sobre ese tema, lo hemos discutido muchas veces. Le quiero cerca para poder estar al día de los acontecimientos.

—Pero no puedes creer de verdad que él vaya a ser especial, ¿no?

Adelina sonrió de una manera que siempre hacía que Senén se sintiera como un idiota.

—De acuerdo, pero se me ha ocurrido una idea que puede funcionar y nos hará quedar bien en lugar de…

—De hacerme quedar como una fulana.

—Podríamos decir que sus padres murieron, que eran amigos nuestros y que lo adoptamos por la bondad de nuestro corazón.

—¿Pero la gente de aquí? Bueno, no nos quedaríamos aquí. ¡Podría funcionar! ¡Gran idea! Viajar, conocer a gente famosa, la tele. ¡Debo ir de compras!

—¿Crees que le importará a Jesús?

—¿A Jesús? No, estará contento de dejar este lugar y tener un poco más de espacio. Más gente, más oportunidades de que su apariencia pase desapercibida. Y con esa historia al menos tiene un padre, aunque sea un difunto.

Don Raúl sonrió cuando Senén le contó su idea sobre Jesús y dijo que arreglaría todos los trámites. Se libraría de Jesús, que le daba escalofríos cada vez que le veía. Por supuesto, se volvería a quedar solo, pero valía la pena con tal de no volver a ver a Jesús. Además, estaría apoyando la carrera de su hijo. Uno debe ser generoso con cuestiones de familia.

Todo fue muy rápido y sin contratiempos. Un mes más tarde se marcharon con una montaña de maletas a la gran ciudad o, para ser más precisos, a la capital. Fue el principio de su gran aventura en la ciudad.

Muchas gracias  a todos por leer (y ayudarme a escoger), a Lourdes y a Paloma por el trabajo en equipo, y por favor, si os gusta, pues eso, pero sobre todo, comentad, compartid, y si queréis más información sobre la novela, sí hay enlaces al lado pero también hay varios posts con información sobre ella de cuando la publiqué, en el blog, incluyendo entrevistas con los personajes, etc. Ah, y si tenéis sugerencias sobre el tipo de letra, también se agradecen. 

Hola a todos:

Como recordaréis, después de hablar un poco sobre los libros en audio, decidí dedicarles un post al mes, así que hoy os traigo los audiolibros de un autor conocido, querido y prolífico, que nos había visitado con una de sus novedades, y que además publica sus audios usando sonolibro que yo no conocía, así que me pareció una buena ocasión para explorar otras opciones, tanto para lectores (y oyentes) como para escritores. Esta la definición que ofrece Sonolibro de lo que es:

Los sonolibros son dramatizaciones en audio, con actores, efectos de sonido y música. Recreamos libros, relatos e historias para que puedas disfrutar de una experiencia inmersiva, alejada de los tradicionales audiolibros. –

Para más información (incluyendo un video):

http://www.sonolibro.com/pages/que-es-sonolibro#sthash.6sjwTGX4.dpuf

Autor Mario Escobar

Autor Mario Escobar

El autor es nuestro buen amigo Mario Escobar.

Licenciado en Historia y Diplomado en Estudios Avanzados en la especialidad de Historia Moderna, ha escrito numerosos artículos y libros sobre la Inquisición, la Reforma Protestante y las sectas religiosas. Trabaja como director ejecutivo de una ONG y es director de la revista Nueva Historia para el Debate, colaborando como columnista en distintas publicaciones.

Apasionado por la historia y sus enigmas ha estudiado en produndidad la HIstoria de la Iglesia, los distintos grupos sectarios que han luchado en su seno, el descubrimiento y colonización de América; especializándose en la vida de personajes heterodoxos españoles y americanos.

http://www.sonolibro.com/audiolibros/autor/mario-escobar#sthash.D4VCZDhQ.dpuf

En esta página podéis encontrar sus libros en audio. Como muestra decidí dejaros unos cuantos (y hablando de muestras, la página de sonolibro os da la opción de escuchar una muestra para que os animéis).

El Secreto de los Assassini de Mario Escobar

El Secreto de los Assassini de Mario Escobar

EL SECRETO DE LOS ASSASSINI

Las aventuras de este trio son perfectas para escucharlas en un audiolibro dramatizado en español. El secreto de los assassini es un“thriller” que nos entretendrá mientras realizamos un viaje largo, o por las tardes paseando, o mientras se realizan labores automáticas.

Hércules Guzmán Fox, George Lincoln y Alicia Mantorella van a ver interrumpido su viaje de placer. Al salvar a Yamilé de sus perseguidores, se van a ver involucrados en una aventura que jamás podrían haber imaginado. Los acontecimientos les llevarán desde el caudaloso Nilo y los desiertos de Egipto, hasta Turquía y Grecia; y todo ello con el trasfondo de un conflicto bélico, del que no saben si podrán salir indemnes.

En este sonolibro* sabremos cómo Hércules, en un acto de generosidad, va a ser capaz de renunciar a lo que más quiere.

* Sonolibro: audiolibro en español dramatizado con distintas voces para cada personaje, música y efectos sonoros, que proporciona al oyente una increíble experiencia inmersiva.

http://www.sonolibro.com/audiolibros/mario-escobar/el-secreto-de-los-assassini#sthash.c46RrPCb.dpuf

El mesías ario de Mario Escobar

El mesías ario de Mario Escobar

EL MESIAS ARIO

A medio camino entre la novela de aventuras clásica y el thriller más contemporáneos, esta novela histórica nos lleva, a través de tres argumentos  que van apareciendo como salidos de una muñeca rusa,  a una endiablada búsqueda llena de enigmas, persecuciones y giros. Pasaremos por  por Madrid, Lisboa, Colonia, Viena, Sarajevo y Munich, hasta llegar a una conclusión electrizante.

Madrid, verano de 1914. Varios profesores se han automutilado en la Biblioteca Nacional y dos agentes, Hércules Guzmán Fox y George Lincoln, tienen que averiguar por qué lo han hecho. Todo parecer tener relación con un enigmático libro traído a Europa por Vasco de Gama en su primer viaje a la India. Los agentes deberán emprender una vertiginosa carrera que los lleva de una clave a otra, descifrando mensajes ocultos durante siglos. Un rompecabezas que deberá resolverse antes de que Europa entre en guerra y las profecías se cumplan.

http://www.sonolibro.com/audiolibros/mario-escobar/el-mesias-ario#sthash.7bI16e70.dpuf

La conspiración del Maine de Mario Escobar

La conspiración del Maine de Mario Escobar

LA CONSPIRACION DEL “MAINE”

Alguien escuchó esta conversación entre dos importantes políticos estadounidenses a finales de 1898:

– Estados Unidos necesita Cuba. No me interesa cómo, pero hágalo, general.

–  Lo tenemos todo planeado señor. Podemos mandar un acorazado a La Habana, hundirlo nosotros mismos y echarles la culpa los españoles; tendremos la excusa perfecta para declararles la guerra.

–  Pero la guerra …

–  No se preocupe, señor; no tienen absolutamente nada que hacer

Un  thriller de ritmo trepidante, lleno de secretos oficiales, conspiraciones y luchas de poder, que nos lleva desde los bajos fondos de La Habana a los elegantes salones de Washington.  Esta obra dramatizada por los actores, con un ritmo frenético, transporta al lector hasta la conspiración sin resolver que marcó la historia de España y del mundo.

http://www.sonolibro.com/audiolibros/mario-escobar/la-conspiracion-del-maine#sthash.HwIk00b1.dpuf

Apocalipsis de Mario Escobar

Apocalipsis de Mario Escobar

Apocalipsis. Saga Completa

La criminóloga Priscila Serrano es una joven agente del FBI, que se especializa en perseguir asesinos ritualistas.. Cuando empiezan a morir sacerdotes en la ciudad de Miami, su jefa le asigna el caso.  Fuerzas sobrenaturales parecen controlar al asesino y….

Aparecen los cadáveres de varias chicas jóvenes en Nueva Orleans y en el lugar del crimen hay signos de ceremonias de vudú, el FBI envía a Priscila a la ciudad. Las chicas eran vírgenes y ……

Un anciano religioso sospecha que el nuevo arzobispo de su diócesis podría estar involucrado en unas muertes extrañas a las que rodea un halo sobrenatural. Priscila conoce al arzobispo y ….

Una de las becarias que acompañan al nuevo candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos hace una llamada desesperada a Priscila Serrano, diciéndole que ha notado un misterioso comportamiento en el candidato, y ….

Interpretado por: Jose D. – Nilo

http://www.sonolibro.com/audiolibros/mario-escobar/apocalipsis-saga-completa#sthash.WlM38fQM.dpuf

Apocalipsis también está disponible por partes y podéis acceder a ellas en la página del autor.

Gracias a Mario Escobar por traernos sus audios, gracias a todos vosotros por leer, y ya sabéis, dadle al me gusta, comentad, compartid, y haced CLIC!

 

Hola a todos:

Los que me conocéis ya sabéis que llevo algo más de dos años publicando libros y posts en este blog (escribiendo llevo mucho más tiempo), en español e inglés. Vivo, he estudiado (Psiquiatría y Literatura Americana, incluyendo un Doctorado, y un Masters en Criminología) y trabajo en Inglaterra hace muchos años y lo cierto es que no me lo pensé mucho y me pareció lo más normal publicar en los dos idiomas, aunque eso significase pasar más tiempo antes de poder publicar (ya que intento publicar las dos versiones a la vez).

Portada de mi segunda publicación una novela corta juvenil

Portada de mi segunda publicación una novela corta juvenil, Gemela Maldad

Por otro lado, el traducir un texto ayuda a leerlo, a empaparse de él en más detalle, y a la vez a editar el original, ya que se lee más despacio y uno se da cuenta de cosas que se pueden escapar en una lectura rápida.

Hace poco empecé a traducir obras de otros, y me pasa lo mismo. Llego a adentrarme y a vivir con el libro durante mucho tiempo y si observo algo en el original también se lo hago saber al escritor. El proceso es más complicado que con mis libros, ya que la interpretación de los textos requiere trabajar directamente con el autor para clarificar cualquier aspecto que deje lugar a dudas.

Después de unos meses de dedicarme a ello y disfrutarlo (aunque es un trabajo que requiere dedicación y muchas horas) he decidido ajustar mis precios (ahora $40 por mil palabras de texto) en similares condiciones a las anteriores. Puedo proporcionar una muestra de traducción corta (una página o página y media) gratuita, o una más larga (un capítulo o una cuantas páginas) al precio mencionado, que descontaría del precio final si el proyecto sigue adelante. La mayoría de los autores hasta ahora han preferido pagar a plazos y eso no es un problema (aunque necesitaría el pago completo antes de entregar el manuscrito final), y la traducción también incluye la descripción/sinopsis del libro, el blurb (incluyendo la biografía si se usa en la versión papel), unos cuantos Tweets de promoción (si el autor quiere), y una nota de prensa o un post para un blog también traducido, sin extra coste. (Como suelo publicar reseñas en mi blog y en otros lugares, también publico una reseña del libro completo, aunque al aparecer como traductora, no podría subir la reseña a las tiendas, al menos la versión traducida).

Y la versión inglesa, Twin Evils?

Y la versión inglesa, Twin Evils?

Más recientemente varios autores a los que conozco me han pedido que repasara y corrigiera traducciones de sus obras, para asegurarse de que no había erratas. Este también es un trabajo fascinante (ya que me permite aprender del trabajo de otros traductores) y como es mucho más rápido cobro aproximadamente $100 por 100 páginas.

Aparte de traducciones largas y correcciones como las mencionadas también ofrezco traducciones más cortas (blogs, notas de prensa, biografías para la página de autor de Amazon y otros canales de venta, Tweets, sinopsis y descripciones, cartas a editoriales o agentes, entrevistas…) por precios muy razonables. Preguntad y lo hablamos.

Si queréis más detalles de mis obras aquí os dejo mi página de web.

http://www.OlgaNM.com

Y la portada de Virgin of the Sun de Jordi Díez, que me encantó y disfruté mucho traduciendo. Y la siguiente novela que he traducido para otro autor está casi lista…pero de momento mantenemos el misterio.

Virgin of the Sun by Jordi Díez (translation: Olga Núñez Miret)

Virgin of the Sun by Jordi Díez (translation: Olga Núñez Miret)

Gracias a todos por leer, y si os ha interesado, ya sabéis, dadle al me gusta, comentad, compartid y haced CLIC. Y si os interesa una traducción, dejadme una nota y nos ponemos en contacto. Por supuesto clientes que ya hayan usado mis servicios tienen un descuento especial.

Nota: Ah, varios autores me han preguntado sobre hacer traducciones por un porcentaje de las regalías/royalties. Lo he pensado aunque de momento debido a cuestiones de tiempo no podría hacerlo, pero me lo plantearé en el futuro, quizás participar en algún proyecto muy especial de vez en cuando. Si lo hago, lo anunciaré y a ver si hay interés. Intercambio de servicios también entra dentro de las posibilidades.

Hola a todos:

Como sabéis os he estado hablando de mi novela en preparación ‘I Love Your Cupcakes (Me encantan tus cupcakes)’ hace tiempo. Por fin ha visto la luz! O en su caso, ha salido del horno”

I Love Your Cupcakes (Me encantan tus cupcakes) versión española de Olga Núñez Miret. Portada de Lourdes Vidal

I Love Your Cupcakes (Me encantan tus cupcakes) versión española de Olga Núñez Miret. Portada de Lourdes Vidal

Si se os cae la baba con los programas de cocina televisivos y creéis que el chocolate es una de las Siete Maravillas del Mundo, seguid leyendo…

I Love Your Cupcakes (Me encantan tus cupcakes) es un romance “dulce”, una fantasía virtual alta en calorías y una aventura divertida. ¡Atreveos a dadle un mordisco!

Dulce, Adelfa y Storm, los protagonistas de ‘I Love Your Cupcakes’ (Me encantan tus cupcakes) son socios de negocios, amigos, y comparten algunas “interesantes” conexiones familiares. Dulce está cansada de que todos los hombres solo se fijen en sus pasteles. Su amiga Adelfa, aunque profesora de química, no consigue encontrar la receta para la relación perfecta. Y Storm, el tercero de los socios de su pastelería/cafetería/librería/galería de arte y ex-cuartel de bomberos, es un artista que no domina el arte del amor. ¿Cómo iban a imaginarse que en el plató del concurso “¿Tienes lo que hace falta para convertirte en la próxima estrella de la repostería?” iban a encontrar acoso sexual, tramposos, peleas, amistad y también amor?

Con perros, coches de bomberos, autobuses (escolares y Londinenses de dos pisos), artistas, químicos, ingenieros, arquitectos, intriga, escándalos, bigamia…y muchos, muchos postres, ‘I Love Your Cupcakes’ es una comedia romántica con un corazón muy dulce. No esperéis realismo intenso o lecciones sobre lo dura que es la vida. Encontraréis malos malísimo, tramposos, buenazos, bichos raros y personajes encantadores a pesar de sus defectos. Sobretodo os puedo prometer buen humor, amistad, sonrisas, espíritu comunitario y muchos pasteles. ¡Probadlo! ¡Estoy segura de querréis más!

Espero que lleguéis a apreciar a Dulce, Adelfa, Storm y sus amigos tanto como yo. Y si es así, por favor, decídmelo. ¡No me importaría seguir escribiendo más aventuras sobre ellos y hornear más pasteles!

Espero que poco a poco esté disponible en todas partes. De momento y en versión electrónica (también espero que aparezca en papel, pero lleva un poco más de tiempo):

En Amazon (en todas las tiendas):

http://bit.ly/1sDPZJS

En Kobo:

http://bit.ly/1rsEYaH

En Apple (i-Tunes):

http://bit.ly/10eL71l

Y si usáis Page Foundry:

http://bit.ly/1rzXNKJ

Scribd:

http://bit.ly/1yvsc1j

Por si os pica la curiosidad, os dejo el enlace a un post que publiqué hace un par de semanas donde compartí el principio de la novela:

https://olganm.wordpress.com/2014/09/09/i-love-your-cupcakes-me-encantan-tus-cupcakes-mi-nueva-novela-romantica-y-muy-dulce-esta-al-caer-y-aqui-os-dejo-el-principio/

Y por si os entra el hambre o simplemente queréis alegraros la vista sin acumular las calorías, os dejo el enlace a mi board con pasteles, cupcakes y otras cosas ricas, en Pinterest:

http://www.pinterest.com/olganm7/food-ideas-for-pos-book/

Gracias por leer, espero que os animéis a echarle un vistazo, y si os ha interesado, ya sabéis, dadle al me gusta, comentad, compartid, y haced CLIC!

Hoy he publicado un post en inglés con un par de reseñas de libros, pero ando rezagado con mis lecturas en español así que decidí compartir una historia que escribí hace mucho, y que creo que os traerá recuerdos (a algunos. Los más jovenes igual ni sabéis de qué estoy hablando).

Espero que os guste.

Girl with magnifying glass Image courtesy of Naypong / FreeDigitalPhotos.net

Girl with magnifying glass Image courtesy of Naypong / FreeDigitalPhotos.net

VER PARA CREER/3D

—¿Qué está mirando toda esa gente?

—¿Dónde?

–Ahí… —le dijo la mujer alta, impaciente, a su compañera, señalando a una tienda cercana.

Podrían haber sido hermanas, aunque probablemente sólo eran amigas. Las dos tenían unos cuarenta años, llevaban gabardinas y bolsas de la compra, la única diferencia entre las dos era que una era unos centímetros más alta que la otra. El centro comercial era un buen lugar para pasar otra mañana aburrida mientras sus maridos trabajaban, sobretodo en un día lluvioso.

A unos pasos de ellas habían al menos unas veinte personas, todas mirando al escaparate de una tienda grande. Parecía que estuvieran en trance, fascinados, sin apenas moverse…

—Vamos a ver —dijo la mujer baja.

Cuando llegaron allí, empujaron a un par de jóvenes y se plantaron en primera fila, para tener mejor vista.

—Ah, es otra de esas tiendas con posters del Ojo Mágico.

Había dos enormes posters  y una pequeña nota con instrucciones.

—Yo jamás he conseguido ver nada—dijo la mujer alta—. No creo que se pueda. Creo que nos están tomando el pelo. Como en el cuento del traje nuevo del emperador.

Un niño cerca de ellos dijo que él lo podía ver.

—¡Tonterías! —dijo la mujer alta.

—¿Por qué no pruebas con las gafas? Yo me he dejado las mías en casa— le sugirió su amiga.

—De acuerdo, de acuerdo, lo intentaré.

La mujer alta se puso las gafas, y se concentró en el póster de la derecha. Bizqueó, se balanceó hacia delante y hacia atrás, y entonces…

—Ah, sí…¡Es increíble!…Hay una puerta…parece…muy real…Casi puedo tocar la empuñadura…—ella levantó la mano y…

—Bueno, pues yo sigo sin ver nad…— la mujer baja se interrumpió a media frase —¿Dónde estás? ¿A dónde has ido?”

Su amiga no estaba en ningún sitio. Miró a su alrededor, entró en la tienda… Nada. Desaparecida. Se debía haber ido mientras ella estaba entretenida con el póster.

—Es de muy mala educación dejarme tirada así— se murmuró a sí misma.

El mismo niño le susurró a su padre:

—La señora en el póster…La de la derecha…¿La ves? Está en medio de un espacio vacío y negro, y parece sorprendida…¿No crees que se parece mucho a la señora que estaba aquí al lado hace unos minutos? Creo que es ella.

—¡No digas tonterías! ¡Es solo un póster!

El niño miró a su padre, nada convencido. Detrás de ellos, la señora baja echó un último vistazo a su alrededor, miró al póster, se prometió a sí misma que la próxima vez traería las gafas, y que jamás le volvería a hablar a su amiga de compras. ¡Desparecer de esa manera no se hacía!

Gracias por leer y si os ha gustado, y sabéis, dadle al me gusta, comentad y compartid!

Hola a todos. Y a os había comentando que tengo unos cuantos proyectos, entre ellos una serie de novelas juveniles (que estoy traduciendo, muy lentamente porque siempre me aparecen cosas más urgente). Y se me ocurrió que como introducción a las novelas podría publicar una novela corta juvenil del género de fantasía,  romance paranormal, que escribí hace un tiempo pero aún no había publicado. Si todo va como está previsto estará lista para la publicación en unas semanas.

Para que no os aburráis mientras tanto he decidido dejaros el principio de la novela, a ver que os parece…Es cortita (unas 40 páginas, siempre quedan más largas en español, será que hablamos mucho)…

Espero que os guste:

Gemela Maldad

La amiga de Hilda, Rut, era la chica más bonita y encantadora de la pequeña ciudad donde vivían. Su pelo rubio era brillante y fino como la seda, sus ojos azules como zafiros, su boca roja como el coral. Si hubiera vivido en una época diferente los juglares le habrían dedicado sus canciones. Rut era el orgullo y deleite de Yorktown. Y era lista, y generosa, y amable. Lo tenía todo.

Rut también tenía un hermano. Max era su gemelo, pero casi nadie habría adivinado que estaban emparentados. Él era muy alto y delgado, su pelo espeso, rizado y negro como el carbón, sus ojos grises como la pizarra, y su boca tenía labios delgados que casi nunca sonreían. Él era la oveja negra de la familia, y a Rut y a él la gente les llamaba ‘el ángel y el demonio’.

Hilda los conocía a los dos de toda la vida. Eran de la misma edad, y de hecho sus familias se conocían desde antes de que ellos nacieran. Sus padres solían salir en citas dobles y se casaron en una boda doble. Vivían en casas contiguas y era como si todos fueran miembros de la misma familia. Hilda siempre había sentido que era su obligación ser la amiga de Rut y Max. La tarea había sido muy fácil con Hilda, que era amiga de todo el mundo, pero Max nunca había sido un chico fácil de querer. Cuando jugaban juntos de niños, él torturaba a los animales, a los insectos, se peleaba con otros niños…Rut siempre había intentado alejarse de él y evitarle, ya que no soportaba ningún tipo de violencia, pero Hilda no era nada delicada, y Max siempre había asumido que Hilda estaba de acuerdo con lo que él hacía. Ella le había dicho muchas veces que no le gustaba su comportamiento pero él insistía que sus palabras eran sólo una pose. Max siempre era tan desagradable como podía con su hermana. Ponía animales muertos en su cama, gusanos en su comida, le arruinaba los vestidos…Una vez Hilda detuvo a Max cuando estaba a punto de prenderle fuego al pelo de su hermana, que estaba durmiendo. Rut se despertó con la discusión y le pegó un bofetón cuando se enteró de lo que estuvo a punto de hacer, pero él sólo se rio. Ni amenazas de Rut, ni advertencias de sus padres, ni castigos de sus profesores obtenían resultados, ya que a él no le importaban.

El verano del diecisiete cumpleaños de los gemelos, Max le había dado un descanso a todo el mundo y había decidido irse de acampada con otros jóvenes. Las dos familias habían tenido un par de semanas de paz y habían estado preparando la fiesta de cumpleaños de los dos, tranquilos y en perfecta calma.

“¡Hilda! ¡Hilda!”

“¡Oh no, ha vuelto!” Murmuró Esteban, el padre de Hilda.

“¡Hilda!”

“Ve a ver qué quiere antes de que acabemos todos sordos o locos.” Le ordenó su madre, Mandy.

“Vale, vale. Ya voy.”

“¡Hilda!”

Hilda marchó hacia el jardín sintiéndose como una mártir. ¡La de sacrificios que tenía que hacer para mantener la paz! Max estaba agitado corriendo por todo el jardín. Abrió la boca y empezó a decir:

“¡Hi…Ah, estás aquí.”

“Sí Max. Aquí estoy. ¿Siempre tienes que ser tan ruidoso?”

“¡Cállate! Quiero enseñarte algo.” Él agarró a Hilda del brazo y la arrastró por encima de la pequeña valla que separaba los jardines.

“Ten cuidado, ¿no?”

“Perdona. Ven, deprisa.”

Hilda y Max entraron en su casa a través de la puerta del salón que daba al jardín. Hilda le dijo hola al pasar a la madre de Max, Eleonor, y a su padre, Patrick. Rut estaba sentada en su habitación con la puerta abierta.

“¡Oh Rut! ¿Cómo…?”

Max empujó a Hilda hacia su cuarto.

“No le hables. No has venido aquí para hablar con ella. Has venido a ver algo.”

“¿Cuándo vas a crecer de una vez, Max? Sabes que también soy amiga de tu hermana y…”

“Para, por favor. Mira…”

Max encendió la luz. Su habitación estaba pintada de negro, las paredes y el techo, con extrañas inscripciones cabalísticas y dibujos diabólicos. Siempre estaba oscuro allí. Una vez hizo la luz, se quitó la camiseta y le enseñó la espalda a Hilda.

“¿Qué te parece?”

Hilda se quedó sin habla. Era un tatuaje increíble. Un águila negra, con las alas extendidas, atacando a una paloma blanca. El pico del águila goteaba sangre, y el color rojo del tatuaje era muy intenso y vivo, parecía latir. La paloma tenía los ojos azules y llevaba una espiga de trigo en el pico. Los ojos del águila eran grises y las alas brillaban iridiscentes. Era un tatuaje extremadamente vívido. Y su significado estaba tan claro que Hilda no lo podía ignorar. Max siempre llamaba a Rut ‘paloma blanca’. Incluso le cantaba la canción a veces. Era horrible.

“¿Por qué lo has hecho, Max?”

“Había este tío que era increíblemente bueno haciendo tatuajes muy cerca de donde acampamos. Es mi diseño propio.”

“Ya me había dado cuenta.”

“¿Por qué no te gusta? ¿No te parece bueno?”

“Es bueno. Increíblemente bueno. Pero, ¿qué significa?”

“¿Significa?…Nada. Es sólo un tatuaje.”

Max intentó usar su cara más inocente, pero no le era nada natural. No convencía a nadie.

“No me gusta la simbología.” Dijo Rut.

“Simbología. Que palabra más bella. Me encanta como hablas, como un libro.”

“Adiós Max.”

Rut le dio la espalda a Max y se dirigió hacia la puerta.

“¡Espera, espera! ¡Me he hecho otro tatuaje!”

“Si es como éste preferiría no verlo, gracias.”

“Oh no, es muy diferente. Adivina dónde está.”

Rut había parado y se había girado a mirar a Max, pero sacudió la cabeza y siguió andando.

“No me interesan tus juegos, Max. Tengo cosas que hacer.”

Max corrió hacia la puerta para impedir que Hilda saliera.

“Anda…He estado fuera dos semanas y ni siquiera me has preguntado cómo me fue o cómo estoy, o nada. Te he echado de menos, ¿sabes? Y tú ni siquiera te preocupas lo suficiente como para preguntarme.” Se quejó.

tampoco me has preguntado nada. Sólo llegaste chillando…”

“Vale, lo siento. Se lo tenía que enseñar a alguien o hubiera explotado. No se lo había enseñado a nadie.”

“Entonces ¿es una sorpresa?”

“Sí, sí. Tú no lo contarás, ¿no?”

Max y sus secretos. Hilda había sido elegida su confidente oficial hacía muchos años y nunca había conseguido librarse del privilegio. Aunque Max nunca lo confesaba todo. Siempre se guardaba algo. Eso a veces hacía las cosas un poco más fáciles para Hilda. A veces. A veces las hacía aún peores.

“Se lo tendrás que enseñar a tus padres. Lo descubrirán de todas maneras.”

“Se lo enseñaré, pronto….Pero mientras tanto no digas nada, ¿de acuerdo?”

“Vale.”

“Ahora, adivina dónde está el otro tatuaje.”

Pues ahí está. Os mantendré informados de su publicación. Si os ha gustado, no creo que tarde mucho. Y si queréis intentar adivinar dónde tiene Max el otro tatuaje…Bienvenidos…

Gracias por leer.

Ah, y el viernes, autora inviada. Judith Priay.

Living in the Gap

“Ruffled feathers and endless squawking over a minor difficulty is typical of a crow’s life. I lean back on the counter and realize that could be my line….”

Opinión y actualidad

Opinión sobre noticias y asuntos de actualidad

Los escritos de Héctor Browne

Blog (algo literario y algo viejo) de un Licenciado en Letras, diplomado en edición, y Profesor de Lenguaje.

Priscilla Bettis, Author

The making of a horror novelist.

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