Archives for posts with tag: traducciones

Hola a todos:

Los que me conocéis ya sabéis que llevo algo más de dos años publicando libros y posts en este blog (escribiendo llevo mucho más tiempo), en español e inglés. Vivo, he estudiado (Psiquiatría y Literatura Americana, incluyendo un Doctorado, y un Masters en Criminología) y trabajo en Inglaterra hace muchos años y lo cierto es que no me lo pensé mucho y me pareció lo más normal publicar en los dos idiomas, aunque eso significase pasar más tiempo antes de poder publicar (ya que intento publicar las dos versiones a la vez).

Portada de mi segunda publicación una novela corta juvenil

Portada de mi segunda publicación una novela corta juvenil, Gemela Maldad

Por otro lado, el traducir un texto ayuda a leerlo, a empaparse de él en más detalle, y a la vez a editar el original, ya que se lee más despacio y uno se da cuenta de cosas que se pueden escapar en una lectura rápida.

Hace poco empecé a traducir obras de otros, y me pasa lo mismo. Llego a adentrarme y a vivir con el libro durante mucho tiempo y si observo algo en el original también se lo hago saber al escritor. El proceso es más complicado que con mis libros, ya que la interpretación de los textos requiere trabajar directamente con el autor para clarificar cualquier aspecto que deje lugar a dudas.

Después de unos meses de dedicarme a ello y disfrutarlo (aunque es un trabajo que requiere dedicación y muchas horas) he decidido ajustar mis precios (ahora $40 por mil palabras de texto) en similares condiciones a las anteriores. Puedo proporcionar una muestra de traducción corta (una página o página y media) gratuita, o una más larga (un capítulo o una cuantas páginas) al precio mencionado, que descontaría del precio final si el proyecto sigue adelante. La mayoría de los autores hasta ahora han preferido pagar a plazos y eso no es un problema (aunque necesitaría el pago completo antes de entregar el manuscrito final), y la traducción también incluye la descripción/sinopsis del libro, el blurb (incluyendo la biografía si se usa en la versión papel), unos cuantos Tweets de promoción (si el autor quiere), y una nota de prensa o un post para un blog también traducido, sin extra coste. (Como suelo publicar reseñas en mi blog y en otros lugares, también publico una reseña del libro completo, aunque al aparecer como traductora, no podría subir la reseña a las tiendas, al menos la versión traducida).

Y la versión inglesa, Twin Evils?

Y la versión inglesa, Twin Evils?

Más recientemente varios autores a los que conozco me han pedido que repasara y corrigiera traducciones de sus obras, para asegurarse de que no había erratas. Este también es un trabajo fascinante (ya que me permite aprender del trabajo de otros traductores) y como es mucho más rápido cobro aproximadamente $100 por 100 páginas.

Aparte de traducciones largas y correcciones como las mencionadas también ofrezco traducciones más cortas (blogs, notas de prensa, biografías para la página de autor de Amazon y otros canales de venta, Tweets, sinopsis y descripciones, cartas a editoriales o agentes, entrevistas…) por precios muy razonables. Preguntad y lo hablamos.

Si queréis más detalles de mis obras aquí os dejo mi página de web.

http://www.OlgaNM.com

Y la portada de Virgin of the Sun de Jordi Díez, que me encantó y disfruté mucho traduciendo. Y la siguiente novela que he traducido para otro autor está casi lista…pero de momento mantenemos el misterio.

Virgin of the Sun by Jordi Díez (translation: Olga Núñez Miret)

Virgin of the Sun by Jordi Díez (translation: Olga Núñez Miret)

Gracias a todos por leer, y si os ha interesado, ya sabéis, dadle al me gusta, comentad, compartid y haced CLIC. Y si os interesa una traducción, dejadme una nota y nos ponemos en contacto. Por supuesto clientes que ya hayan usado mis servicios tienen un descuento especial.

Nota: Ah, varios autores me han preguntado sobre hacer traducciones por un porcentaje de las regalías/royalties. Lo he pensado aunque de momento debido a cuestiones de tiempo no podría hacerlo, pero me lo plantearé en el futuro, quizás participar en algún proyecto muy especial de vez en cuando. Si lo hago, lo anunciaré y a ver si hay interés. Intercambio de servicios también entra dentro de las posibilidades.

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Hi all/Hola a todos:

As you know I have started offering my services translating books, posts…from English to Spanish and viceversa. Javier Haro Herráiz is a Spanish writer who has visited my blog often but whose work has not yet been translated to English. We talk often about writing and about horror (that I love to read but so far is not one of the genres I’ve frequented as a writer). To offer a translation sample and because I like horror, we decided I’d translate one of his short stories. Miradas (Looks). In my opinion it’s a psychological thriller/horror (and it has a psychoanalyst on it, so how could I resist?). Let me know what you think about genre. First I leave  you the English version and then the original in Spanish (I’ve changed one of the details in English after discussing it with the author, but it does not change the meaning of the story).  This story is published in ‘From J.H.H.‘ and for those who’d like to try their Spanish, I leave a link at the end:

Como sabéis empecé a ofrecer mis servicios traduciendo libros, artículos… de español a inglés y viceversa. Javier Haro Herráiz es un escritor que ha visitado mi blog muchas veces, pero no tiene ninguna de sus obras traducidas al inglés. Hablamos a menudo de la escritura y del género de terror, que a mí me encanta leer, pero por motivos desconocidos no he frecuentado mucho como escritora. Discutimos la posibilidad de traducir una de sus historias cortas y compartirla aquí, y Javier sugirió Miradas, publicada en su libro From J.H.H. (en la que aparece un psicoanalista, así que no me pude resistir). Yo creo que es una historia de terror psicológico (on un thriller, según cómo lo veáis). Os dejo primero la versión inglesa (cambié un detalle mínimo después de discutirlo con el autor, cosas de la profesión) y luego la española, y un enlace al libro.

LOOKS

 Mr. Jefferson rose from the chair in the waiting room and after saying goodbye with a polite nod to the woman who had just gone out through the glass door, he entered the room she’d just left.

“Good morning. Mr. Jefferson.” Dr Sinclair, sat up just enough for the man to shake his hand.

“G…Good morning, Doctor” greeted William Jefferson taking a seat on the uncomfortable metal chair.

Sinclair rummaged through the drawers of his desk, until he found a white cardboard folder, where in large black letters was written: ‘PSYCHIATRIC HISTORY OF WILLIAM JEFFERSON (12/03/48).’

“All right, Mr. Jefferson?”

“Huh?” Jefferson, who had been looking around with a frightened expression, seemed startled.

“Is everything well?” the doctor repeated quietly.

“Oh , ye…yes …” nervously, the man tried to fix his eyes on the psychoanalyst’s face,  “everything is going…pretty…w…well.”

“Good” David Sinclair pulled out a packet of “Marlboro” and offered a cigarette to his patient, who, with a trembling hand, took it and put it in his mouth. “Do you want to talk, Mr. Jefferson?”

“I…I need to talk!” the man stammered. “I need to tell someone …”

Doctor Sinclair just nodded, as he switched on the little pocket recorder, placing it on a pile of folders.

“Is it necessary to record w…what I’m go…going to say?”

“Don’t worry. This recording won’t leave this room.”

Not very convinced, William Jefferson began to speak. To his own amazement, he did not stammer once.

“It started when I was a kid … My mother loved paintings, especially portraits. My God! The walls of our house were covered in portraits…faces, nameless faces, watching me, following me and spying on me…Until that day, the day of my thirteenth birthday. My mother, and behind my back! She had ordered to have my portrait painted. How I hated her for it! But I sorted it out …That afternoon, I took a knife from the kitchen and, one by one, I slashed the portraits, over twenty including mine that my mother had collected over the years. I slashed their eyes.

“How did you feel after that?”

“Wonderful…” A glow of intense pleasure crossed Jefferson’s eyes.

“Continue, please.”

“My mother, poor soul, nearly suffered a heart attack when she discovered my feat. Needless to tell you that my punishment was exemplary…and painful, so much so that for three days I could not sit down. But at least I got rid of Mum’s obsession for collecting portraits. After that, my mother started buying birds. Small feathered animals that filled the house with their songs. I hated them with all my being! I managed, barely, to control myself. But then, everything got worse. My mother insisted on letting the birds out of their cages (canaries, parakeets) to fly freely all over the house…I was seventeen.”

“What happened to your mother’s birds?”

“One night while my parents were asleep, I picked them all, one by one, and with a needle, I took their eyes out.”

“Why did you do that Mr. Jefferson?”

“The birds spied on me, and then went to tell my mother everything!”

“What happened then?”

“My parents started taking me from one psychiatrist to another; from one therapy to another, and for a time it worked. I even managed to have a more or less normal life. I met a wonderful girl. We got engaged and after three years of dating, we got married. I was thirty. I was the luckiest man on Earth.”

“Thirty years old?” Sinclair touched his greying hair with his fingers. “That’s thirteen years without suffering a crisis. Not bad.”

“Yes, everything was wonderful until Marion, my wife, had the fantastic idea of buying a puppy… She said it was to help her not to feel alone in the house while I was working…But it was a dirty lie!” Jefferson clenched his fists so tightly that his nails dug into the palms of his hands. “The dog was watching me. The damn dog was watching me! Every time I came from work, there it was, looking at me accusingly. “Are you sure that you’re coming from work?” it would ask with its dark and lively little eyes. “Or are you coming from frolicking with your secretary?” The bastard knew it! I couldn’t let it tell Marion about it. So, that afternoon, taking advantage of my wife not being home, I took the pooch’s eyes out, and buried it in the garden. Unfortunately he managed to dig itself out from under the soil…” The man sighed deeply. “I guess it would have been better to kill the dog.”

Doctor Sinclair offered Jefferson the packet of cigarettes again.

“Thanks” the man took another cigarette, lit it, and inhaled its sweet scent.

“Continue, please.”

“When Marion came home and discovered what I had done with her pet, she reported me to the police, and went to her parents’ house. I felt so alone…”

“What did you do next?”

“Nothing. I was tried and sentenced to be detained in a mental hospital until I was no longer dangerous. I had just turned thirty-four. That was twenty years ago.”

“What now, Mr. Jefferson?” Sinclair switched off the recorder. “Do you think that you’re fully recovered?”

“Yes, honestly.” William Jefferson offered the psychiatrist one of his best smiles. “Although I would not reject any help offered, of course.”

“That’s fine” Sinclair wrote some notes in the file of the little man. “See you next month.”

“See you next month, Dr Sinclair.”

William Jefferson left David Sinclair’s office, and headed home.

He walked with a firm step, with determination.

“Yes, everything is better now, much better” a smile lit up his face. “I just have to fix this one thing.”

And he arrived home…

And, humming a song, he entered the bathroom. He had two sharp pencils, one in each hand.

And, smiling, he stood before the bathroom mirror.

“I just have to fix this one thing.”

END

 

 

From J.H.H. de Javier Haro Herráiz

From J.H.H. de Javier Haro Herráiz

 

 

MIRADAS

            Mr. Jefferson se levantó del sillón de la sala de espera y, tras despedirse con un cortés cabeceo de la mujer que acababa de salir por la puerta acristalada, entró en la misma.

―Buenos días. Mr. Jefferson –el Doctor Sinclair, se incorporó sólo lo suficiente para que el hombrecillo pudiese estrechar su mano.

―B―buenos días, Doctor –saludó William Jefferson tomando asiento en la incómoda silla de metal.

Sinclair rebuscó en los cajones de su escritorio, hasta dar con una carpeta de cartulina blanca, donde había escrito con grandes letras negras: “HISTORIAL PSIQUIÁTRICO DE WILLIAM JEFFERSON (12―3―48).”

―¿Todo bien, Mr. Jefferson?

―¿Eh? –Jefferson, que había estado mirando a su alrededor con aire asustadizo, saltó en la silla.

―¿Qué si va todo bien? –Repitió el médico con voz serena.

―Oh, s―sí… ―con gesto nervioso, el hombrecillo intentó fijar la mirada en el rostro del psicoanalista―, todo va…, bastante b―bien.

―De acuerdo –David Sinclair sacó una cajetilla de “Marlboro”, y ofreció un cigarro a su paciente, quien, con mano temblorosa, tomó un cigarrillo, y se lo llevó a los labios―. ¿Desea hablar, Mr. Jefferson?

―¡N―necesito hablar! –Balbuceó el hombre―; necesito contárselo a alguien…

El Doctor Sinclair se limitó a asentir con la cabeza, al tiempo que ponía en marcha la pequeña grabadora de bolsillo, que descansaba sobre un montón de carpetas de cartulina.

―¿Es n―necesario grabar l―lo que v―voy a d―decir?

―Tranquilo, esta grabación no saldrá de aquí.

No muy convencido, William Jefferson comenzó a hablar. Para su propio asombro, no tartamudeó ni una sola vez.

―Todo empezó siendo yo un niño… A mi madre le encantaban los cuadros, sobre todo retratos. ¡Dios! Las paredes de nuestra casa estaban cubiertas de retratos…, de caras…, rostros sin nombre, que me miraban, me seguían y me espiaban… Hasta ese día, el día de mi decimotercero cumpleaños. Mi madre, ¡a mis espaldas! Había mandado hacerme un retrato. ¡Cómo la odié por ello! Pero yo lo solucioné…, aquella misma tarde, cogí un cuchillo de la cocina y, uno a uno, desgarré los más de veinte retratos que mi madre, incluido el mío, había ido coleccionando a lo largo de los años. Les destrocé los ojos.

―¿Cómo se sintió después de aquello?

―De maravilla… ―Un brillo de intenso placer cruzó la mirada de Jefferson.

―Continúe, por favor.

―Mi madre, pobrecilla, casi sufre un ataque al corazón cuando descubrió mi hazaña. No hace falta que le diga que mi castigo fue ejemplar…, y doloroso, tanto que, durante tres días no pude sentarme. Pero, al menos, le quité a mamá su manía de coleccionar retratos. Después de eso, a mi madre le dio por comprar pájaros. Pequeños animalitos emplumados, que llenaban la casa con sus trinos. ¡Yo los odiaba con todas mis fuerzas! Pero lograba, a duras penas, controlarme. Mas entonces, todo volvió a empeorar. Mi madre se empeñó en dejar sueltos a los pájaros (canarios, periquitos), para que revoloteasen libres por la casa… Tenía yo diecisiete años.

―¿Qué pasó con los pájaros de su madre?

―Una noche, mientras dormían mis padres, los cogí a todos y, uno a uno, con una aguja, les saqué los ojos.

―¿Por qué lo hizo, Mr. Jefferson?

―¡Los pájaros me espiaban, y luego le contaban cosas a mi madre!

―¿Qué pasó entonces?

―Mis padres comenzaron a llevarme de un psiquiatra a otro; de una terapia a otra, y durante un tiempo, aquello funcionó. Incluso pude llevar una vida más o menos normal. Conocí a una chica maravillosa. Nos comprometimos y, tras tres años de noviazgo, nos casamos. Yo tenía treinta años. Me sentía el hombre más afortunado de la Tierra.

―¿Treinta años? –Sinclair se pasó una mano por el canoso cabello―. Eso hace trece años sin sufrir una crisis. No está mal.

―Sí, todo fue maravilloso, hasta que a Marion, mi esposa, le dio la fantástica idea de comprar un perrito… Decía que era para no sentirse sola en casa mientras yo estaba trabajando… ¡Pero era una sucia mentira! –Jefferson apretó los puños con tanta fuerza, que se clavó las uñas en las palmas de las manos―. El perro me espiaba. ¡El maldito perro me vigilaba! Cada vez que llegaba de trabajar, allí estaba él, mirándome acusador. “¿Seguro que vienes de trabajar?” Me preguntaba con sus oscuros y vivarachos ojillos. “¿O vienes de retozar con tu secretaria? ¡El muy cabrón lo sabía! No podía dejar que se lo contase a Marion. Así que, aquella misma tarde, aprovechando que mi esposa no estaba en casa, le saqué los ojos al chucho, y lo enterré en el jardín. Por desgracia logró salir de debajo de la tierra… ―El hombre lanza un profundo suspiro―. Supongo que hubiera sido mejor matar al perro.

El Doctor Sinclair volvió a tender a Jefferson la cajetilla de tabaco.

―Gracias –el hombre tomó otro cigarrillo, lo encendió, y aspiró su suave aroma.

―Continúe, por favor.

―Cuando Marion llegó a casa y descubrió lo que había hecho con  su mascota, me denunció  a la Policía, y se marchó a casa de sus padres. Me sentí tan solo…

―¿Qué hizo usted después?

―Nada. Fui juzgado y condenado a ser internado en un sanatorio mental durante veinte años. Acababa de cumplir los treinta y cuatro.

―¿Y ahora qué, Mr. Jefferson? –Sinclair apagó la grabadora―. ¿Cree usted que está totalmente recuperado?

―Sí, sinceramente –William Jefferson mostró al Psiquiatra una de sus mejores sonrisas―. Aunque no rechazaré ninguna ayuda, por supuesto.

―De acuerdo –Sinclair tomó algunas notas en el historial del hombrecillo―; hasta dentro de un mes.

―Hasta dentro de un mes, Doctor Sinclair.

William Jefferson salió de la consulta de David Sinclair, y se dirigió a su casa.

Caminaba con paso firme, con decisión.

“Sí, todo está mejor ahora, mucho mejor “―una sonrisa iluminaba su rostro―. “Tan sólo queda solucionar una cosa”.

Y, llegó a su casa…

Y, tarareando una canción, entró en el cuarto de baño. Llevaba dos afilados lapiceros, uno en cada mano.

Y, sonriendo, se colocó ante el espejo del lavabo.

―Tan sólo queda solucionar una cosa.

FIN

Link/enlace:

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Gracias a Javier Haro Herráiz por la historia, a vosotros por leer, y si os ha gustado, dadle al me gusta, compartid, comentad y haced CLIC.

Thanks to Javier Haro Herráiz for the story, to you for reading it and if you’ve enjoyed it, like, share, comment and CLICK!

And if you are interested in any translations jobs…let me know!

Loosely Translated (Traducción Libre) de Simon Hugh Wheeler
Si os gustó Lost in Translation, ¡leed esta novela!

Loosely translated
Soy española y escribo en español e inglés, aunque como ahora vivo y trabajo en el Reino Unido paso la mayor parte del tiempo escribiendo en inglés. Cuando leí de qué iba esta novela supe enseguida que debía leerla, y estoy muy contenta de haber seguido mis instintos.
La historia es la siguiente: Tenemos un autor inglés, Mike Grey, que está encasillado escribiendo novelas de detectives sexistas que odia, y que por los detalles que descubrimos no valen ni el papel en que están escritas (sí, en papel, no son digitales). Su editorial le da un ultimátum y exige que revise la última novela amenazando cancelarle el contrato pero ni siquiera eso consigue darle la motivación necesaria para cambiar. De repente, la fortuna llama a su puerta. Una editorial española decide traducir sus libros y se convierten en un gran éxito. Le invitan a una sesión de firma de libros en Madrid y allí conoce a una mujer fascinante, compleja, enojosa y maravillosa, María. Al principio él cree que María solo está allí para hacer de intérprete pero luego se da cuenta de que ella es la traductora de sus novelas al castellano. María es una escritora sin publicar, con mucho talento y frustrada. Cuando decide hacer la traducción es con la idea de que eso le dará la oportunidad de dar a conocer su propia obra y atraer la atracción de los editores. La disgusta de tal manera la mala calidad de la novela de Mike que empieza a hacer ‘mejoras’ en el texto, entre ellas, decide convertir al detective protagonista, Eric en mujer, Erica.
María tiene que evitar que tanto lectores como Mike descubran su engaño, y aunque por los pelos a veces, lo consigue. Aunque menosprecia la escritura de Mike, cuando lo conoce mejor descubre que no está tan mal como persona y las cosas entre ellos avanzan…Sí, en la dirección que os imagináis. Pero por supuesto, pocas historias de amor evolucionan sin complicaciones y los malentendidos y confusiones abundan. Otra gente se mete por en medio, las traducciones y las dificultades de comunicación se vuelven más complicadas todavía, viajes en ambas direcciones abundan, y los egos de nuestros autores sufren maltrato pero al final se curan.
Simon Wheeler ha escrito una farsa/comedia de malentendidos sólida, con unos personajes principales que caen bien y son muy majos (tienen sus defectos, pero eso los hace más humanos), algunos personajes secundarios inolvidables (me encanta el padre de María con sus insectos y colección secreta de revistas, su tía, el barbero/profesor de español con métodos poco ortodoxos), y escenas que os harán reír y avergonzaros a la vez. El estilo es fresco, con buen ritmo, y consigue adaptarse y capturar los diversos personajes y entornos, y muestra una simpatía, conocimiento (¿me atrevo a llamarlo amor?) por las ciudades y temas que trata. Nos reímos del mundo de las editoriales y la escritura desde dentro, pero también nos maravilla su poder y magia. Os dará pena cuando se acabe pero os sentiréis como si Mike y María fueran vuestros amigos. ¡Y no os preocupéis, hay muchos epílogos para que os consoléis y no os quede ninguna trama descolgada!
Le recomiendo esta novela a todos los que tengan sentido del humor, en particular si os gustan los libros, y si habéis intentado traducir algo alguna vez, esta novela debería ser de lectura obligatoria. Espero las nuevas obras de Simon Wheeler con anticipación.
He preguntado y aunque la novela de momento solo está disponible en inglés, sé que hay planes para traducirla al español. ¡Me pregunto qué historia saldrá de ahí!

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