Archives for posts with tag: terror

Hola a todos.

Es viernes y tocan novedades literaria. Lo cierto es que hay tantas que se me pasan muchas, pero de vez en cuando hay libros que me llaman la atención y tomo nota para compartirlos luego. A veces ese luego tarda tanto en llegar que ya no son novedades, pero aprovechando hoy que me fijé en dos libros publicados por autores que han visitado el blog antes (y que por su obra, estoy segura de que seguirán viniendo), aquí os los traigo. Para que no digáis que no hay variedad y que no tenéis nada que leer.

Primero, una de zombies.

Estallido Z de Jonás Cobos

Estallido Z de Jonás Cobos

ESTALLIDO Z. Mundo Zombie N.1 de Jonás Cobos

“JONAS COBOS REGRESA AL GÉNERO CON EL QUE SE DIO A CONOCER Y NOS OFRECE UNA NUEVA VUELTA DE TUERCA AL TERROR ZOMBIE”

Ricardo Rey, una vez fue el autor de novelas de terror más aclamado, ahora es el último ser humano vivo. Con su bicicleta recorre las calles de Manhattan en busca de otros supervivientes de la Plaga Zy de las Guerras Vampíricas que la precedieron. A diario escribe en un blog con la esperanza de que alguien más llegue a leerlo. Inesperadamente descubre que su blog ha recibido una visita desde un hotel cerca de Central Park. Tan sólo hay un obstáculo: la manada de zombies que caza en esa zona.

“SI THE WALKING DEAD TE ABURRE Y SUS ZOMBIES TE PARECEN INOFENSIVOS ESTA ES TU NOVELA”

AUTOR DE “SUSURROS EN LA OSCURIDAD”
BESTSELLER EN TERROR EN AMAZON ESPAÑA 2012

La podéis encontrar aquí:

MyBook.to/estallidoz

Y no os olvidéis de visitar la página del escritor y seguirle, para no perderos nada.

http://www.amazon.co.uk/Jonas-Cobos/e/B009BTWC9I/

Y, si os pasa como a mí, que tenéis poco tiempo y a veces os gusta leer algo corto (ahora mismo me estoy leyendo una novela larguísima), aquí os dejo una colección de historias cortas:

El final de algo de Manuel Navarro Seva

El final de algo de Manuel Navarro Seva

El final de algo de Manuel Navarro Serra

Diez cuentos en torno al amor, el sexo, la amistad, la muerte, la soledad…, facetas de nuestra vida en la que siempre hay algo que empieza y algo que termina.
Relatos en los que el lector encontrará acciones, conductas y sentimientos de los personajes con los que podrá identificarse o distanciarse.

Un anciano dentista que recuerda a un amigo de la infancia, un hombre que busca el amor y cree haberlo encontrado en una mujer a la que observa a diario, un matrimonio que pierde a un hijo de diecinueve años, una mujer casada que mantiene una relación extramatrimonial, un individuo que se gira a mirar a cualquier mujer que se cruza en su camino, un joven que se enamora por primera vez, una pareja que ha dejado de amarse, un conductor de autobús que gana una fortuna en el casino son algunos de los personajes de estos diez relatos.

http://www.amazon.com/FINAL-ALGO-Spanish-Manuel-Navarro-ebook/dp/B010QS3X0O/

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Y el enlace a la página de autor de Manuel Navarro Seva. Hay obras de los más variadas, así que no os la perdáis.

http://www.amazon.com/Manuel-Navarro-Seva/e/B009TOQJHG/

Muchas gracias a Jonás Cobos y a Manuel Navarro Seva por traernos sus novedades, gracias a vosotros por leer, y si os ha interesado, dadle al me gusta, comentad, compartid y haced CLIC!

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Hola a todos:

Es viernes y toca libro nuevo. Hoy os traigo de vuelta a Mario Escobarque ya nos ha visitado en varias ocasiones con sus populares y exitosas novelas. No me pude resistir cuando ví ésta, porque ya sabéis que me gustan los libros y las películas de miedo, y además se acerca Halloween, así que no necesité más excusa.

Bienvenidos a Clayton Lake de Mario Escobar

Bienvenidos a Clayton Lake de Mario Escobar

Bienvenidos a Clayton Lake de Mario Escobar

Un grupo de amigos decide pasar unos días tranquilos en los frondosos bosque del norte del estado de Maine. Stephen, un exitoso escritor de misterio ha perdido a su familia en un accidente, peo al final decide reunirse con el resto de sus amigos. La primera noche cada uno de ellos le cuenta a Stephen, que está investigando para una nueva novela, cuál sería la muerte que más temerían. A la mañana siguiente, una niña ensangrentada llama a su puerta pidiéndoles ayuda.

Ya puede comprar Bienvenidos a Clayton Lake. Las vacaciones de tu vida pueden ser las de tu muerte.

 

Descripción del producto

Tras los éxitos de El Círculo, Caribbean Island y Bible Belt, Mario Escobar regresa con un relato turbador.

Mario Escoba ha sido el autor más leído en Amazon en los últimos doce meses, su libro El Círculo fue el más descargado en español en todas las plataformas de Amazon durante el último año.

“Escobar ha dado con una de las claves de este mercado editorial online”.
ABC Cultural, Laura Revuelta.

“Una novela de suspense que no podrás dejar de leer”.

“La vida puede cambiar en un minuto, pero no siempre somos conscientes de ello”.

Cuatro amigos y sus parejas deciden tomarse unas cortas vacaciones al norte del estado de Maine, en las inmediaciones de Clayton Lake. La región es una de las más deshabitadas de los Estados Unidos, pero el grupo necesita relajarse y reencontrarse después de varios años sin mantener el contacto. Todos ellos se conocen desde que estudiaron en el instituto de secundaria en Brooklyn.
La casa que han alquilado se encuentra a unos cuarenta kilómetros de la población más cercana y la región queda casi desierta durante el otoño, sobre todo tras las primeras nevadas.
Steve, un escritor que tras un éxito fulgurante está en sus horas más bajas, termina de perder a toda su familia en un accidente y no quiere asistir al encuentro con sus amigos, pero al final decidirá presentarse a la cita.
Tras la primera cena en la cabaña, Steve pide a sus amigos que le describan, en caso de ser asesinados, cómo piensan que sería su muerte, con el fin de documentarse para un nuevo libro. A la mañana siguiente, una niña ensangrentada llama a su puerta pidiendo ayuda.
Steve y sus amigos descubrirán que sus miedos pueden hacerse muy reales y terminar con sus vidas. Deberán enfrentarse a sus peores pesadillas o morir, en medio del lugar más bello y solitario de América.
¿Lograrán enfrentarse a sus temores más ocultos? ¿Su amistad será capaz de superar todos los obstáculos?

Mario Escobar es escritor e historiador. Uno de los autores más leídos en lengua castellana y que ha conquistado a cientos de miles de lectores en todo el mundo.

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Muchas gracias a Mario Escobar por traernos esta escalofriante novela, muchas gracias a vosotros por leer, y si os ha interesado, dadle al me gusta, comentad, compartid, y haced CLIC!

Hola  a todos:

Como ya sabéis los viernes os traigo a nuevos escritores y/o novedades literarias. Hace unos días, Javier Núñez (que no es pariente, Núñez es un apellido bastante corriente) envió un mensaje diciendo que andaba a la búsqueda de blogs para publicar un relato corto nuevo. No me pude resistir ya que sé que os gusta ser los primeros en probar lectura nuevas. Pero antes, os recuerdo su libro El sendero del horror.

El sendero del horror de Javier Núñez

El sendero del horror de Javier Núñez

El sendero del horror se compone de dos relatos largos:

– En CONTRA RELOJ, un profesor de instituto que pasa por un mal momento en su matrimonio recibe una petición de auxilio… a través de la impresora de su ordenador.
Decidir averiguar quién está detrás de aquel desesperado grito de socorro y acudir en su ayuda será la peor decisión que haya tomado en su vida.

– En MONEDA MALDITA, un chico encuentra una moneda de aspecto antiguo. Parece poco más que un pedazo de chatarra. El problema es que quién la posee se encuentra en serio peligro de muerte.

Se ha dicho de él:
—————–
>>En él, se sumergirán en dos historias de creciente suspenso que el autor ha sabido describir con lujo de detalles, que te harán ser parte de las historias, cuyos finales son impensados”, By Chris (administrador de LIBROS, PELÍCULAS Y SERIES DE TERROR, en Facebook)

>>Me ha sorprendido gratamente lo meticuloso que es el autor a la hora de las descripciones, no solo de lo que ven los personajes sino del desarrollo de las situaciones que viven, y eso me ha gustado mucho porque es casi como si leyeras en imágenes. No es algo precisamente fácil de lograr para un escritor, pero Javier Nuñez lo consigue (EL ESCALPELO LITERARIO)

>>Javier Nuñez tiene una facilidad para trasmitir sensaciones que muy pocos consiguen. Cada uno de los relatos te harán meterte en la piel del personaje y sentir lo que está sintiendo con cada situación. (EBOOKEANDO LO DESCONOCIDO)

>>Buenas descripciones, paisajes variados, diálogos que te atrapan dentro de una lectura agil que hacen que quieras saber en todo momento como terminaran estas historias (ZONA EXCÉNTRICA)

>>El autor nos engancha desde las primeras líneas con una inquietante trama de suspense y misterio manteniendo una tensión y una angustia que no te permite dejar de leer hasta llegar a un final que sorprende, como no podría ser de otra manera en una buena obra del género (PUNTOS SUSPENSIVOS)

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Y aquí, su  nuevo relato, y un enlace a más historias que nos deja el autor:

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UNA HABITACIÓN PARA LA ETERNIDAD

por Javier Núñez

Correctora: Bea Magaña

 

Rafaela se encontraba sentada ante una pequeña mesa de madera ajada, llena de vetas y nudos oscuros, jugando una partida de solitario con una baraja española. Las cartas dispuestas sobre la superficie gastada estaban combadas y llenas de dobleces. Cogió una  del montón que sostenía boca abajo en la mano izquierda, le dio la vuelta y la examinó. Comprobó que se trataba del cuatro de espadas y la dispuso en la parte inferior de una de las hileras. Pese a moverse con gestos lentos y pesados, no necesitó detenerse a pensar dónde ponerla. Había jugado tantas veces aquellas partidas. Tantas miles de veces…

Alzó la vista y miró hacia el pequeño bulto que yacía tendido en la cama, inmóvil frente a ella. El armazón de esta era de un hierro tan deslustrado que ni siquiera la luz del sol que se colaba tímidamente por la ventana era capaz de arrancarle un destello. El hombre que se encontraba bajo las mantas estaba recostado sobre el lado izquierdo, de cara a la suerte de puerta de que disponía la habitación, y permanecía inmóvil durante tanto tiempo que podía inducir a pensar que estaba muerto. Solo que no era así. No allí. La realidad era que se hallaba tan débil que apenas era capaz de mover una ínfima parte de su propio peso.

Rafaela regresó a su partida de solitario. Al agachar la cabeza comprobó que, por sí misma, su mano derecha ya había comenzado a depositar una sota de bastos en la parte inferior de otra de las hileras. El resultado no era importante para ella. Le daba igual si completaba o no el solitario, pero la decisión de seguir jugando no le pertenecía. Continuaba haciéndolo porque no tenía alternativa. Arrojar las cartas contra el suelo y cruzarse de brazos no constituía una opción válida. Su margen de movimientos no podía ser más reducido. Con excepción de algunas pequeñas modificaciones conductuales sin importancia, todo escapaba a su control. Todo estaba escrito, y quien lo hizo había usado tinta indeleble. De la que perduraba en el tiempo, sin siquiera emborronarse.

El As de copas, la siguiente carta, no encajaba en ninguna de las siete hileras, así que la devolvió al montón y cogió otra. Jugó durante un rato más. Hasta que, poco a poco, el montón fue disminuyendo de grosor, y se quedó con menos de una docena de cartas en la mano. Colocó un tres de oros al final de la tercera hilera empezando por la izquierda antes de que la partida entrara en una fase de bloqueo insalvable y no le quedara más remedio que darla por finalizada. Las soltó boca arriba, sobre la mesa, y comenzó a recogerlas para empezar una nueva.

Aunque, en realidad, no tenía nada de nueva.

No necesitaba jugarla para saber que la próxima también la perdería. Pero, aun así, debía hacerlo. Debía jugarla. Como todas las anteriores, y como todas las que vendrían después.

Cuando volvió a quedarse bloqueada —esta vez con solo cuatro cartas en la mano—, retiró la silla de madera hacia atrás y se levantó. La anea entrelazada crujió cuando despegó el trasero del asiento. Se alisó la falda y se acercó al hueco abierto en la pared que hacía las veces de ventana. Al otro lado de los listones de madera que la delimitaban, el cielo era de un color gris ceniza a causa de las numerosas nubes que lo cubrían —incluso bajo ellos; como si la habitación flotara en el espacio—. A través de estas, el sol pugnaba por abrirse paso como un aguerrido soldado en medio del fragor de la batalla. Cuando lo lograba, sus rayos diluían la penumbra en que se hallaba sumida la habitación e iluminaban vagamente sus contornos. Al mismo tiempo, los rasgos de Rafaela mutaban y se transformaban en un cúmulo entremezclado de luces y sombras en su rostro surcado de arrugas.

La última vez que había examinado su reflejo en un espejo tenía el pelo entrecano, y sabía que eso no había cambiado. Ni ninguna otra de las características de su apariencia o condición física. Seguía teniendo una acentuada red de varices en las piernas, la verruga con forma de lágrima del párpado izquierdo, molestias en la parte baja de la espalda como resultado de toda una vida de duro trabajo. Porque en aquel sitio las cosas no variaban. No mejoraban ni empeoraban. Ya que allí el tiempo —y todo cuanto pudiera guardar relación con él— no ejercía la menor influencia. De hecho, literalmente, no existía.

Al cabo de un rato se volvió, atravesó la habitación y se detuvo ante la cabecera de la cama. La cabeza del hombre yacía apoyada sobre una fina almohada. Tenía los carnosos párpados caídos sobre los pómulos, el pelo corto, negro y despeinado, y una barba desaliñada que se amontonaba en torno a sus mejillas y bajo su barbilla como un ovillo de lana después de que un niño hubiera estado jugando con él. Bajo ésta se adivinaban con claridad unas mejillas hundidas, que hacían que los pómulos parecieran más prominentes y los ojos más hundidos en sus cuencas. Su nariz era ancha y estaba sepultada bajo un aluvión de venitas rotas: un rasgo muy común entre los alcohólicos.

Rafaela no tenía ni idea de cómo se llamaba. De igual manera que no sabía por qué compartía esa habitación con ella. Por su aspecto, daba la impresión de que había llevado una vida desordenada y poco saludable. Y el hecho de que hubiera terminado allí añadía un nuevo elemento a la ecuación: no había sido una buena persona. Como ella, al parecer. Por eso permanecían atrapados en una burbuja que no estallaba y que todo apuntaba a que nunca lo haría.

Sus intentos de entablar conversación con el hombre habían pinchado en hueso. Era consciente de la presencia de Rafaela, pero hablar resultaba ser una tarea demasiado ardua para él. Rafaela pensaba que, para terminar en ese estado, debía haber hecho mucho daño y dejado tras de sí mucho dolor durante el tiempo que su corazón había bombeado sangre a todos los rincones de su organismo.

El hecho de que no solo hubiera terminado allí, sino que su castigo fuese permanecer inconsciente la mayor parte del tiempo, le había encogido el alma. Pero eso solo había sucedido al principio. Los primeros días, por así decirlo. Luego había concluido que existían varios preceptos inviolables, cuyo quebrantamiento le hacían a uno acabar allí. Y que el hombre debía haberse llevado unos cuantos por delante, como un obstáculo en medio de las vías al paso de un tren de mercancías. Varios peldaños por encima de los que quiera que se le atribuyesen a ella, en todo caso.

El hombre sufrió el esperado ataque de tos y Rafaela lo recibió con tranquilidad, inclinándose sobre él y rodeándole el cuerpo con los brazos. Bajo los huesudos omóplatos, su piel estaba blanda y correosa, y despedía un tufo agrio semejante al de la leche de un brick olvidado en el fondo de la nevera, detrás de un bote extragrande de mostaza. Tiró de él y lo incorporó sin dificultad. La manta con que se cubría cayó sobre su regazo, dejando a la vista un torso descarnado que era poco más que pellejo, en el que destacaban dos gruesos pezones sonrosados rodeados de una mata de oscuro pelo largo y rizado.

Estuvo dándole palmaditas en la espalda, sin preocuparse por que le tosiera en la cara, hasta que se le pasó. Seguía resultándole tan desagradable como la primera vez, pero hacía mucho que había dejado de atender a remilgos. Cuando el cuerpo del hombre empezó a relajarse, Rafaela lo apartó de sí y lo recostó nuevamente sobre el colchón. Su boca abierta dejaba a la vista unos dientes amarillentos y picados, y un reguero de baba le rodeaba la boca y se le escurría por entre la barba. Boqueó varias veces, como un pez fuera del agua. Entonces, entreabrió los ojos y articuló un inaudible «gracias».

Rafaela no contestó. El simple hecho de que aquel hombre estuviera allí le despertaba un profundo sentimiento de animadversión.

¿Cuál era la historia de su vida? ¿Qué era aquello tan horrible que le había hecho terminar en ese lugar?

Aunque, si lo odiaba, ¿lo justo no sería que se odiara también a sí misma? No recordaba nada de su vida anterior. Todo su pasado se había borrado de su cabeza como una foto velada. Así que no podía saber qué acción o acciones la habían condenado a quedar atrapada en aquel sitio. Pero, en el fondo, eso era lo de menos. Un mero detalle sin importancia, porque recordarlo no cambiaría nada, partiendo de la base de que el pasado era inalterable.

El hombre había vuelto a dormirse, y Rafaela se giró hacia la puerta que tenía a su espalda. O la apariencia de puerta, más bien, puesto que carecía de picaporte, cerradura y bisagras. Al principio de estar allí —fuera cuando eso fuese— la había aporreado y pedido ayuda a gritos, pero nunca acudió nadie. Y era demasiado robusta para una mujer de sesenta y tres años con problemas de circulación en las piernas y artrosis en las articulaciones. No podría tirarla abajo ni aunque fuese de cartón prensado.

Fuera, el cielo seguía siendo de un gris plomizo, pero el sol había ido desplazándose hacia el oeste hasta desaparecer del campo de visión que le ofrecía la ventana, sumiendo a la habitación en una penumbra aún más intensa de lo que había habido hasta entonces. Volvió sobre sus pasos y encendió la pequeña lamparita metálica que había sobre la mesa. La bombilla de escasa potencia iluminó un círculo de unos tres metros de diámetro que confirió un aire ominoso a la habitación.

Cuando el hombre encamado sufrió un nuevo ataque de tos —la tos de un fumador de toda la vida—, Rafaela volvió a incorporarlo y lo mantuvo sentado hasta que se le pasó. Esta vez, el hombre no le dio las gracias. Quizá porque se había quedado definitivamente sin fuerzas. Al cabo, lo recostó con cuidado y lo arropó con la sábana hasta el pecho.

—No soy una mala persona —dijo, elevando una protesta a la habitación vacía de oyentes.

Cada vez que llegaba aquel momento exacto abría la boca y las palabras brotaban del fondo de su garganta, estranguladas por la angustia. No siempre decía lo mismo. A veces, la queja variaba. Solo que no sabía si estaba diciendo la verdad o únicamente algo que se empeñaba en creer. Muy probablemente lo segundo, habida cuenta de los resultados.

Regresó a la mesa de madera desnuda y cogió la baraja. Al principio pensaba que, al menos, su castigador había tenido la deferencia de concederle algo con lo que distraerse. Entonces, en cierto momento del ciclo, se le había ocurrido que los naipes eran el pretexto perfecto para todo lo contrario. Dado que allí no existía el tiempo, las partidas de solitario eran su referencia respecto a cómo este transcurría subrepticiamente, igual que un sosegado río subterráneo que discurriera bajo sus pies. A cómo avanzaba en una dirección para, de pronto, trazar un giro brusco y regresar al punto de partida, desde donde volver a empezar.

Mientras barajaba sentía los últimos rayos de luz en la espalda. Ya no calentaban, y apenas lucían. El día tocaba a su fin para dar paso a la oscuridad de la noche. La extraña sensación de no comer nada había quedado atrás en algún punto del camino. No tenía hambre ni sueño, porque allí no existían esas dos cosas. Siempre tenía el estómago satisfecho y el cerebro despierto. Como máquinas autosuficientes.

Cuando terminó de barajar dispuso siete cartas sobre la mesa y comenzó una nueva partida, pese a que aun antes de hacerlo ya sabía que iba a perderla. Y la racha se prolongaría durante cuatro partidas más. Otras siete y tendría que volver a levantarse para incorporar al hombre después de que este sufriera otro ataque de tos. Diecinueve antes de verse obligada a interrumpir el juego para hacerlo de nuevo. Veintiséis antes del que llegaría a continuación. En torno a ciento cuarenta antes de que el sol volviera a despuntar por el horizonte.

Entre tanto, la noche transcurriría silenciosamente a su espalda, salpicada de estrellas y con la luna desplazándose en el mar de brea en que se había convertido el cielo. Acabó la partida que estaba jugando y, con la mente en blanco, recogió las cartas y se puso a barajarlas mientras su mirada yacía perdida en un punto de la pared situado por encima de la cama del hombre al que le había sido encomendado cuidar.

Dispuso otras siete sobre la mesa y dio inicio a una nueva partida.

Había pensado mucho y detenidamente qué era aquel lugar antes de llegar a una conclusión. La detestaba, pero era la explicación más razonable de cuantas había valorado.

Estaba en lo que, en Occidente, se hacía llamar Infierno.

No había fuego ni olor a azufre por ninguna parte. Tampoco llantos desconsolados, gritos de dolor o súplicas, pidiendo misericordia. Nada de eso. Tan solo una habitación de la que no podía salir, con un hombre enfermo en una cama, unos naipes y una ventana que le mostraba el circuito cerrado de luz y oscuridad, de día y noche en que se hallaba atrapada.

Como una aguja de tocadiscos atascada en los primeros segundos de una canción, repitiendo la misma parte una y otra vez.

Repitiéndolos por toda la eternidad.

-FIN-

 

Gracias por leerlo. Espero que te haya gustado.

Puedes disfrutar de más lecturas gratuitas como ésta en:

https://entrelosescombros.wordpress.com/

 

Gracias a Javier por su visita y por su relato, gracias a vosotros por leer, y ya sabéis, si os ha interesado, dadle al me gusta, comentad, compartid, y haced CLIC!

Hi all:

As you know on Fridays I bring you guest authors and new books. I’ve known today’s author Vashti Quiroz-Vega for a while, through Twitter, and her blog, but for some reason she’d gone  under my radar and hadn’t been in one of my Friday blogs. I followed one of her horror stories in her blog at the end of last year and I realised I should bring her here, so much I enjoyed it.

So, here is Vashti:

Author Vashti Quiroz-Vega

Author Vashti Quiroz-Vega

Hello! My name is Vashti Quiroz-Vega. I’m a writer of Suspense, Thriller, Fantasy and Horror. I also enjoy mixing in some Humor and Romance into my stories.

From the time I was a young kid, writing has been my passion. I’ve always been a writer I just didn’t know it until much later. For me, it is easier to express my thoughts on paper than with the spoken word. I enjoy making people feel an array of emotions with my writing. I like my audience to laugh one moment, cry the next and clench their jaws after that.

My love of animals and nature are often incorporated in my stories. You’ll read intriguing things about various animals, nature and natural disasters commingled in my character driven novels.

I love to read almost as much as I love to write. Some of my favorite authors are Stephen King, M. Night Shyamalan, Michael Crichton, Anne Rice, J.R.R. Tolkien, J.K. Rowling and Dan Brown.

http://www.amazon.com/Vashti-Quiroz-Vega/e/B00GTXG5W4/

Her first book is:

The Basement by Vashti Quiroz-Vega

The Basement by Vashti Quiroz-Vega

A kid should not be aware of his own heartbeat, he thought.

 

Robbie is an ordinary boy in the city who struggles with the desire to prove himself to his friends, his enemies, and himself. When Robbie’s father, a stubborn man determined to teach his son through tough love, witnesses Robbie being bullied, he forces Robbie to face his fears. Robbie is then sentenced to a frightening challenge–staying in the basement alone for a night. But what lies in the dark recesses of the basement? Will Robbie make it out alive and well? Will the urban legend about the terrifying creatures that hide in the dark basement prove to be true? And most importantly, will Robbie prove to his friends and his father that he is brave enough to take on the challenge?

 

The Basement is a tale of angst, teamwork and solutions, treasure hunts and adventure, and facing fears. It is a focus on the small world of one group of preteens and the very real and wondrous world they face.

http://www.amazon.com/Basement-Vashti-Quiroz-Vega-ebook/dp/B00F53WNOS/

http://www.amazon.co.uk/Basement-Vashti-Quiroz-Vega-ebook/dp/B00F53WNOS/

Don’t forget to check her blog:

http://vashtiqvega.wordpress.com/

There are many stories, haikus and you’ll get to know lovely Vashti, that’s in itself more than enough reason to visit.

Thanks so much to Vashti for visiting my blog, thanks to all of you for reading and if  you’ve enjoyed it, like, comment, share and CLICK!

Hola a todos:

Como sabéis los viernes me gusta traer autores invitados o nuevos libros a mi blog. Es siempre un placer cuando autores repiten su visita y nos traen sus novedades literarias.

Autor Frank Spoiler

Autor Frank Spoiler

Ese es el caso hoy. Muchos recordaréis a Frank Spoiler, escritor de poesía, de microrelatos, de novelas terroríficas, cuentos…Vamos, lo que le echen. Y que no se me olvide que tiene varios blogs y publica muchos de sus relatos en Wattpad. Vamos, que si no le conocéis es porque no queréis. Hoy nos trae su más reciente libro, publicado por la editorial Tempus Fugit, que se está dedicado a promocionar y distribuir las obras de muchos escritores independientes (si yo fuera vosotros les seguiría de cerca, que tienen muy buen ojo).

Irrealidades a doble espacio de Frank Spoiler. Ed: Tempus Fugit

Irrealidades a doble espacio de Frank Spoiler. Ed: Tempus Fugit

Irrealidades a doble espacio

Frank Spoiler nos presenta su última novela, con el título de Irrealidades a doble espacio, compuesta por una serie de relatos y micros, una mezcla de sabores y aromas. Una sorprendente recopilación de historias diversas que harán la delicia de los amantes de la buena lectura y de los fieles seguidores de este autor.

Versión Kindle:

http://www.amazon.es/Irrealidades-doble-espacio-Frank-Spoiler-ebook/dp/B00P8E16OW/

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Versión papel:

http://www.amazon.es/Irrealidades-doble-espacio-Frank-Spoiler/dp/1503004678/

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Y por si os habéis olvidado del resto de su obra, os dejo el enlace a su página en Amazon:

http://www.amazon.com/frank-spoiler-spoiler/e/B0096D5UE8/

Gracias a Frank por visitarnos (y por seguir escribiendo), gracias a vosotros por leer, y ya sabéis, dadle al me gusta, comentad, compartid y haced CLIC!

P.S.: Sally Ember, Ed.D., autora de la serie The Spanners, me entrevistó como parte de su serie Changes, el día 19 de Noviembre. Si os apetece echarle un vistazo a la entrevista (y escucharme hablar inglés), aquí os dejo el enlace en You Tube.

http://goo.gl/1uZJDm

Gracias!

Hola a todos:

Como sabéis los viernes os suelo traer escritores invitados y sus novedades literarias. Hoy os traigo a Frank Spoiler, que ha venido de invitado en varias ocasiones, ya que su obra es de los más variada: micro-relatos, novelas de terror, y poesía… (de momento).

Y hoy os traigo su nuevo libro de poemas, que ha publicado con la flamante editorial Tempus Fugit.

Poemas del amor, el dolor y otras pasiones, de  Frank Spoiler

Poemas del amor, el dolor y otras pasiones, de Frank Spoiler

Frank Spoiler (nombre real: Francisco Javier Sánchez Mira) es un escritor de poesía nacido en Badajoz en el año 1961 al que sus padres traerían a vivir a Cataluña en el año 1973. De padre albañil y de madre dedicada a sus labores. Comenzó a escribir a la temprana edad de quince años, llevado por la afición de uno de sus hermanos (un admirador del poeta Gustavo Adolfo Bécquer). Actualmente tiene publicados seis libros, a saber: “Sucede a diario: micros de terror urbano,” “Puntas de lanza al corazón, poemas directos al alma“, “El Celador de tus Poemas“, “Poesías desde las entrañas,” “Soy un asesino… sin serie,” “Alas rotas, el muchacho que perdió su sonrisa,” y uno de cuentos, “Cuentos con sabor a chocolate,” (para todos los públicos), en colaboración con diecinueve magníficos escritores. Publicados tanto en digital, como en versión impresa. También ha colaborado en distintas antologías con algunos de sus relatos, publicados tanto en versión digital como en impresa.

La descripción es breve pero muy sugestiva:

Poemas llenos de sentimiento, sensualidad, dolor, amor y otras pasiones, escritos de la mano del autor Frank Spoiler, para los amantes de la poesía.

Si queréis saber más, aquí os dejo el enlace a la versión Kindle:

http://www.amazon.com/dp/B00N63N9YW/

http://www.amazon.es/dp/B00N63N9YW/

Papel:

http://www.amazon.com/dp/1501038818/

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Muchas gracias a Frank por traernos su nuevo libro, y por la poesía, gracias a todos vosotros por leer, y ya sabéis, os sintáis como os sintáis, dadle al me gusta, comentad, compartid y haced CLIC!

Ah, y como recordaréis, Frank también contribuyó a Agosto de la que os hablé hace muy poco.

Hola a todos:

Como sabéis intento compartir las reseñas de los libros que he leído con vosotros y últimamente, he estado intentando ponerme al día (aunque la verdad es que ni siquiera viviendo hasta que llegue a centenaria lo conseguiré, pero bueno) así que aprovecho para traeros la reseña de uno de los amigos escritores que visitan el blog con sus novedades asiduamente. De repente me apeteció leer una novela de terror (como las películas me gustan mucho) y recordé que le tenía echado el ojo a Bloody House.

BLOODY HOUSE

Éste no es el primer libro que leo de Javier Haro Herráiz. Y tampoco es la primera novela de terror que leo. Tanto el escritor como el género me gustan mucho.

Bloody House pertenece a un subgénero de novelas de terror, las de la casa embrujada o poseída. He de reconocer que he visto más películas sobre el tema que he leído novelas, aunque algunas obras maestras como The Shining (El Resplandor) de Stephen King sí que las he leído (naturalmente The Shining es algo más complicada que la novela típica del género, pero ya sabéis a lo que me refiero).

Como el autor acostumbra, la novela está centrada alrededor de las acciones y los diálogos de los personajes, lo que nos permite crear las situaciones y visualizar la acción a nuestra manera, una gran ventaja si tenemos bastante imaginación, y algo muy recomendable en el género del terror. Nada real puede asustar tanto ni ser tan terrorífico como la propia imaginación. Aunque los personajes pasan por momentos difíciles, particularmente los representantes de la iglesia que intentan mantener la racionalidad antes unos eventos que se les van de las manos, no se dedica el libro a las grandes disquisiciones filosóficas ni a dar lecciones morales. Si hay algo particularmente cruel en la historia es que la familia víctima de la casa, y particularmente Alan, es un chico de lo más normal, y no se merece tal castigo. Cada uno puede pensar y buscar el porqué, pero eso es cuestión personal y lo que da más miedo. No es un suceso extraordinario que le pasa a alguien que no se parece en nada a nosotros. Le podría pasar a cualquiera. Porque sí. Nadie está a salvo.

Si queréis una novela de género, una lectura rápida, que os asuste, escrita con estilo directo y fácil de seguir, os la recomiendo. Y el final, es como a mí me gusta en las novelas (y las películas) de terror. De miedo.

Enlace:

http://www.amazon.com/dp/B00BHZOWN8/

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Gracias por leer, y si os ha gustado, ya sabéis, dadle al me gusta, comentad, compartid, y haced CLIC! Ah, y la semana que viene os traeré una muestra de mi futura novela! No os asustéis, esa no es de miedo (a menos de que os asusten los romances y los pasteles!)

Hi all/Hola a todos:

As you know I have started offering my services translating books, posts…from English to Spanish and viceversa. Javier Haro Herráiz is a Spanish writer who has visited my blog often but whose work has not yet been translated to English. We talk often about writing and about horror (that I love to read but so far is not one of the genres I’ve frequented as a writer). To offer a translation sample and because I like horror, we decided I’d translate one of his short stories. Miradas (Looks). In my opinion it’s a psychological thriller/horror (and it has a psychoanalyst on it, so how could I resist?). Let me know what you think about genre. First I leave  you the English version and then the original in Spanish (I’ve changed one of the details in English after discussing it with the author, but it does not change the meaning of the story).  This story is published in ‘From J.H.H.‘ and for those who’d like to try their Spanish, I leave a link at the end:

Como sabéis empecé a ofrecer mis servicios traduciendo libros, artículos… de español a inglés y viceversa. Javier Haro Herráiz es un escritor que ha visitado mi blog muchas veces, pero no tiene ninguna de sus obras traducidas al inglés. Hablamos a menudo de la escritura y del género de terror, que a mí me encanta leer, pero por motivos desconocidos no he frecuentado mucho como escritora. Discutimos la posibilidad de traducir una de sus historias cortas y compartirla aquí, y Javier sugirió Miradas, publicada en su libro From J.H.H. (en la que aparece un psicoanalista, así que no me pude resistir). Yo creo que es una historia de terror psicológico (on un thriller, según cómo lo veáis). Os dejo primero la versión inglesa (cambié un detalle mínimo después de discutirlo con el autor, cosas de la profesión) y luego la española, y un enlace al libro.

LOOKS

 Mr. Jefferson rose from the chair in the waiting room and after saying goodbye with a polite nod to the woman who had just gone out through the glass door, he entered the room she’d just left.

“Good morning. Mr. Jefferson.” Dr Sinclair, sat up just enough for the man to shake his hand.

“G…Good morning, Doctor” greeted William Jefferson taking a seat on the uncomfortable metal chair.

Sinclair rummaged through the drawers of his desk, until he found a white cardboard folder, where in large black letters was written: ‘PSYCHIATRIC HISTORY OF WILLIAM JEFFERSON (12/03/48).’

“All right, Mr. Jefferson?”

“Huh?” Jefferson, who had been looking around with a frightened expression, seemed startled.

“Is everything well?” the doctor repeated quietly.

“Oh , ye…yes …” nervously, the man tried to fix his eyes on the psychoanalyst’s face,  “everything is going…pretty…w…well.”

“Good” David Sinclair pulled out a packet of “Marlboro” and offered a cigarette to his patient, who, with a trembling hand, took it and put it in his mouth. “Do you want to talk, Mr. Jefferson?”

“I…I need to talk!” the man stammered. “I need to tell someone …”

Doctor Sinclair just nodded, as he switched on the little pocket recorder, placing it on a pile of folders.

“Is it necessary to record w…what I’m go…going to say?”

“Don’t worry. This recording won’t leave this room.”

Not very convinced, William Jefferson began to speak. To his own amazement, he did not stammer once.

“It started when I was a kid … My mother loved paintings, especially portraits. My God! The walls of our house were covered in portraits…faces, nameless faces, watching me, following me and spying on me…Until that day, the day of my thirteenth birthday. My mother, and behind my back! She had ordered to have my portrait painted. How I hated her for it! But I sorted it out …That afternoon, I took a knife from the kitchen and, one by one, I slashed the portraits, over twenty including mine that my mother had collected over the years. I slashed their eyes.

“How did you feel after that?”

“Wonderful…” A glow of intense pleasure crossed Jefferson’s eyes.

“Continue, please.”

“My mother, poor soul, nearly suffered a heart attack when she discovered my feat. Needless to tell you that my punishment was exemplary…and painful, so much so that for three days I could not sit down. But at least I got rid of Mum’s obsession for collecting portraits. After that, my mother started buying birds. Small feathered animals that filled the house with their songs. I hated them with all my being! I managed, barely, to control myself. But then, everything got worse. My mother insisted on letting the birds out of their cages (canaries, parakeets) to fly freely all over the house…I was seventeen.”

“What happened to your mother’s birds?”

“One night while my parents were asleep, I picked them all, one by one, and with a needle, I took their eyes out.”

“Why did you do that Mr. Jefferson?”

“The birds spied on me, and then went to tell my mother everything!”

“What happened then?”

“My parents started taking me from one psychiatrist to another; from one therapy to another, and for a time it worked. I even managed to have a more or less normal life. I met a wonderful girl. We got engaged and after three years of dating, we got married. I was thirty. I was the luckiest man on Earth.”

“Thirty years old?” Sinclair touched his greying hair with his fingers. “That’s thirteen years without suffering a crisis. Not bad.”

“Yes, everything was wonderful until Marion, my wife, had the fantastic idea of buying a puppy… She said it was to help her not to feel alone in the house while I was working…But it was a dirty lie!” Jefferson clenched his fists so tightly that his nails dug into the palms of his hands. “The dog was watching me. The damn dog was watching me! Every time I came from work, there it was, looking at me accusingly. “Are you sure that you’re coming from work?” it would ask with its dark and lively little eyes. “Or are you coming from frolicking with your secretary?” The bastard knew it! I couldn’t let it tell Marion about it. So, that afternoon, taking advantage of my wife not being home, I took the pooch’s eyes out, and buried it in the garden. Unfortunately he managed to dig itself out from under the soil…” The man sighed deeply. “I guess it would have been better to kill the dog.”

Doctor Sinclair offered Jefferson the packet of cigarettes again.

“Thanks” the man took another cigarette, lit it, and inhaled its sweet scent.

“Continue, please.”

“When Marion came home and discovered what I had done with her pet, she reported me to the police, and went to her parents’ house. I felt so alone…”

“What did you do next?”

“Nothing. I was tried and sentenced to be detained in a mental hospital until I was no longer dangerous. I had just turned thirty-four. That was twenty years ago.”

“What now, Mr. Jefferson?” Sinclair switched off the recorder. “Do you think that you’re fully recovered?”

“Yes, honestly.” William Jefferson offered the psychiatrist one of his best smiles. “Although I would not reject any help offered, of course.”

“That’s fine” Sinclair wrote some notes in the file of the little man. “See you next month.”

“See you next month, Dr Sinclair.”

William Jefferson left David Sinclair’s office, and headed home.

He walked with a firm step, with determination.

“Yes, everything is better now, much better” a smile lit up his face. “I just have to fix this one thing.”

And he arrived home…

And, humming a song, he entered the bathroom. He had two sharp pencils, one in each hand.

And, smiling, he stood before the bathroom mirror.

“I just have to fix this one thing.”

END

 

 

From J.H.H. de Javier Haro Herráiz

From J.H.H. de Javier Haro Herráiz

 

 

MIRADAS

            Mr. Jefferson se levantó del sillón de la sala de espera y, tras despedirse con un cortés cabeceo de la mujer que acababa de salir por la puerta acristalada, entró en la misma.

―Buenos días. Mr. Jefferson –el Doctor Sinclair, se incorporó sólo lo suficiente para que el hombrecillo pudiese estrechar su mano.

―B―buenos días, Doctor –saludó William Jefferson tomando asiento en la incómoda silla de metal.

Sinclair rebuscó en los cajones de su escritorio, hasta dar con una carpeta de cartulina blanca, donde había escrito con grandes letras negras: “HISTORIAL PSIQUIÁTRICO DE WILLIAM JEFFERSON (12―3―48).”

―¿Todo bien, Mr. Jefferson?

―¿Eh? –Jefferson, que había estado mirando a su alrededor con aire asustadizo, saltó en la silla.

―¿Qué si va todo bien? –Repitió el médico con voz serena.

―Oh, s―sí… ―con gesto nervioso, el hombrecillo intentó fijar la mirada en el rostro del psicoanalista―, todo va…, bastante b―bien.

―De acuerdo –David Sinclair sacó una cajetilla de “Marlboro”, y ofreció un cigarro a su paciente, quien, con mano temblorosa, tomó un cigarrillo, y se lo llevó a los labios―. ¿Desea hablar, Mr. Jefferson?

―¡N―necesito hablar! –Balbuceó el hombre―; necesito contárselo a alguien…

El Doctor Sinclair se limitó a asentir con la cabeza, al tiempo que ponía en marcha la pequeña grabadora de bolsillo, que descansaba sobre un montón de carpetas de cartulina.

―¿Es n―necesario grabar l―lo que v―voy a d―decir?

―Tranquilo, esta grabación no saldrá de aquí.

No muy convencido, William Jefferson comenzó a hablar. Para su propio asombro, no tartamudeó ni una sola vez.

―Todo empezó siendo yo un niño… A mi madre le encantaban los cuadros, sobre todo retratos. ¡Dios! Las paredes de nuestra casa estaban cubiertas de retratos…, de caras…, rostros sin nombre, que me miraban, me seguían y me espiaban… Hasta ese día, el día de mi decimotercero cumpleaños. Mi madre, ¡a mis espaldas! Había mandado hacerme un retrato. ¡Cómo la odié por ello! Pero yo lo solucioné…, aquella misma tarde, cogí un cuchillo de la cocina y, uno a uno, desgarré los más de veinte retratos que mi madre, incluido el mío, había ido coleccionando a lo largo de los años. Les destrocé los ojos.

―¿Cómo se sintió después de aquello?

―De maravilla… ―Un brillo de intenso placer cruzó la mirada de Jefferson.

―Continúe, por favor.

―Mi madre, pobrecilla, casi sufre un ataque al corazón cuando descubrió mi hazaña. No hace falta que le diga que mi castigo fue ejemplar…, y doloroso, tanto que, durante tres días no pude sentarme. Pero, al menos, le quité a mamá su manía de coleccionar retratos. Después de eso, a mi madre le dio por comprar pájaros. Pequeños animalitos emplumados, que llenaban la casa con sus trinos. ¡Yo los odiaba con todas mis fuerzas! Pero lograba, a duras penas, controlarme. Mas entonces, todo volvió a empeorar. Mi madre se empeñó en dejar sueltos a los pájaros (canarios, periquitos), para que revoloteasen libres por la casa… Tenía yo diecisiete años.

―¿Qué pasó con los pájaros de su madre?

―Una noche, mientras dormían mis padres, los cogí a todos y, uno a uno, con una aguja, les saqué los ojos.

―¿Por qué lo hizo, Mr. Jefferson?

―¡Los pájaros me espiaban, y luego le contaban cosas a mi madre!

―¿Qué pasó entonces?

―Mis padres comenzaron a llevarme de un psiquiatra a otro; de una terapia a otra, y durante un tiempo, aquello funcionó. Incluso pude llevar una vida más o menos normal. Conocí a una chica maravillosa. Nos comprometimos y, tras tres años de noviazgo, nos casamos. Yo tenía treinta años. Me sentía el hombre más afortunado de la Tierra.

―¿Treinta años? –Sinclair se pasó una mano por el canoso cabello―. Eso hace trece años sin sufrir una crisis. No está mal.

―Sí, todo fue maravilloso, hasta que a Marion, mi esposa, le dio la fantástica idea de comprar un perrito… Decía que era para no sentirse sola en casa mientras yo estaba trabajando… ¡Pero era una sucia mentira! –Jefferson apretó los puños con tanta fuerza, que se clavó las uñas en las palmas de las manos―. El perro me espiaba. ¡El maldito perro me vigilaba! Cada vez que llegaba de trabajar, allí estaba él, mirándome acusador. “¿Seguro que vienes de trabajar?” Me preguntaba con sus oscuros y vivarachos ojillos. “¿O vienes de retozar con tu secretaria? ¡El muy cabrón lo sabía! No podía dejar que se lo contase a Marion. Así que, aquella misma tarde, aprovechando que mi esposa no estaba en casa, le saqué los ojos al chucho, y lo enterré en el jardín. Por desgracia logró salir de debajo de la tierra… ―El hombre lanza un profundo suspiro―. Supongo que hubiera sido mejor matar al perro.

El Doctor Sinclair volvió a tender a Jefferson la cajetilla de tabaco.

―Gracias –el hombre tomó otro cigarrillo, lo encendió, y aspiró su suave aroma.

―Continúe, por favor.

―Cuando Marion llegó a casa y descubrió lo que había hecho con  su mascota, me denunció  a la Policía, y se marchó a casa de sus padres. Me sentí tan solo…

―¿Qué hizo usted después?

―Nada. Fui juzgado y condenado a ser internado en un sanatorio mental durante veinte años. Acababa de cumplir los treinta y cuatro.

―¿Y ahora qué, Mr. Jefferson? –Sinclair apagó la grabadora―. ¿Cree usted que está totalmente recuperado?

―Sí, sinceramente –William Jefferson mostró al Psiquiatra una de sus mejores sonrisas―. Aunque no rechazaré ninguna ayuda, por supuesto.

―De acuerdo –Sinclair tomó algunas notas en el historial del hombrecillo―; hasta dentro de un mes.

―Hasta dentro de un mes, Doctor Sinclair.

William Jefferson salió de la consulta de David Sinclair, y se dirigió a su casa.

Caminaba con paso firme, con decisión.

“Sí, todo está mejor ahora, mucho mejor “―una sonrisa iluminaba su rostro―. “Tan sólo queda solucionar una cosa”.

Y, llegó a su casa…

Y, tarareando una canción, entró en el cuarto de baño. Llevaba dos afilados lapiceros, uno en cada mano.

Y, sonriendo, se colocó ante el espejo del lavabo.

―Tan sólo queda solucionar una cosa.

FIN

Link/enlace:

viewBook.at/B008X8W004

Gracias a Javier Haro Herráiz por la historia, a vosotros por leer, y si os ha gustado, dadle al me gusta, compartid, comentad y haced CLIC.

Thanks to Javier Haro Herráiz for the story, to you for reading it and if you’ve enjoyed it, like, share, comment and CLICK!

And if you are interested in any translations jobs…let me know!

Hola amigos:

Cómo sabéis los viernes suelo tener autor invitado y últimamente he aprovechado para traeros novedades literarias, algunas de autores que ya habían visitado mi blog hacía algún tiempo, y otras de autores que aún no se habían pasado por aquí.

Hoy vuelve uno de los autores más prolíficos que me han visitado, nuestro amigo Javier Haro Herráiz, que yo creo que cualquier día batirá un record (aunque tendrá que apurarse que Barbara Cartland se lo ha puesto difícil).

Primero, una colección de historias de terror:

29 de Javier Haro Herráiz

29 de Javier Haro Herráiz

29…:

 

SINOPSIS…: Cada cuatro años el terror vuelve a cobrar vida…

1ª PARTE LA HISTORIA DE SANDRA…: Después de pasar cuatro años internada en un hospital psiquiátrico, aquejada de una misteriosa amnesia, la joven Sandra Villanueva, un 29 de Febrero, recuerda los terribles sucesos acaecidos el 29 de Febrero anterior, relatando a uno de los doctores de la clínica una auténtica pesadilla.

2ª PARTE EL HOSPITAL DE LOS HORRORES…: La misma fuerza sobrenatural que cuatro años acabase con sus compañeros, regresa ahora para hacer suya a la joven Sandra Villanueva, convirtiendo el pequeño hospital psiquiátrico donde ahora reside en el escenario de algo terrible y mortífero.

3ª PARTE EL ORIGEN DEL TERROR…: Conoceremos aquí la historia del Enterrador y cómo llegó a convertirse en una Fuerza al servicio del Mal.

4ª PARTE LA CASA DEL ENTERRADOR…: Han pasado varios años, y una familia ha comprado la casa del Enterrador… ¿Revivirán ellos el horror como hicieran décadas atrás los anteriores dueños, y volverá el Mal a adueñarse de sus voluntades y a convertir sus vidas en un infierno, o lograrán salvarse y salir sanos y salvos de la angustia y el terror?

 

ENLACE…:

http://viewBook.at/B00JNC48E0

Segundo: Vuelve nuestro amigo y superhéroe Blanco Omega.

Portada de Balnco Omega el Año Perdido de Javier Haro Herráiz

Portada de Balnco Omega el Año Perdido de Javier Haro Herráiz

BLANCO OMEGA: EL AÑO PERDIDO…:

 

SINOPSIS…: ¿Qué fabulosas y emocionantes aventuras corrieron Víctor Gabriel y su novia Ylenia durante sus viajes alrededor del Mundo? ¿Qué nuevos y fascinantes amigos conocieron? ¡Descúbrelo leyendo este libro! ¡Te sorprenderá!

 

ENLACE…:  http://www.amazon.es/dp/B00IHFLI60/

Tercero, la respuesta española a Spiderman, y naturalmente, es mujer!

Portada de Dama Araña de Javier Haro Herráiz

Portada de Dama Araña de Javier Haro Herráiz

 

DAMA ARAÑA…:

 

SINOPSIS…: Les presento a Ana María Cebrían Soria, una joven aparentemente normal pero que guarda un secreto muy especial. Tocada literalmente por un Ángel, ahora compagina su trabajo como Bióloga en uno de los laboratorios farmacéuticos más importantes de Valencia, con sus andanzas nocturnas como Dama Araña, una fascinante ladrona dotada de increíbles poderes y de un corazón noble, que se verá sumergida en las más inquietantes y peligrosas situaciones.

 

ENLACE…: http://www.amazon.es/dp/B00JCRP4DA/

 

Muchísimas gracias por leer, a Javier por seguir escribiendo y visitándonos, y le esperamos dentro de poco, estoy segura, y si os ha gustado, ya sabéis, dadle al me gusta, comentad, compartid, y haced CLIC!

 

Hola a todos:

Como sabéis este mes estoy dedicando el post de los viernes a traeros algunas novedades literarias de los últimos meses. Si seguís mis posts, recordaréis que hablé de Frank Spoiler (que también ha sido invitado mío en otra ocasión, trayéndonos sus micros de terror y sus poesías) cuando comentaba cómo usan Wattpad los autores. Ya que hablé de su novela ‘Soy un asesino… sin serie’ me pareció de obligación traerla al blog para daros un poco más de información.

Soy una asesino... sin serie. Autor: Franks Spoiler, portada: Olga Artigas

Soy una asesino… sin serie. Autor: Franks Spoiler, portada: Olga Artigas

Como veréis la portada de Olga Artigas es espectacular, y el libro está teniendo mucho éxito.

¿Por qué? Os dejo la descripción para que daros alguna pista.

Si tuviera una respuesta a mis actos, seguramente no sería coherente ni satisfactoria, no existe justificación alguna en un asesinato.

«Quizás os pueda parecer un asesino muy peculiar y simpático, pero no es cierto, “no hay asesino simpático, solo asesinos sin sentimientos”. Si una vez te cruzas conmigo, no esperes a que te sonría, corre… corre y no pares hasta que llegues ante cualquier comisaría de policía, y no dudes jamás en denunciarme. Tu vida y no la mía, estará en peligro.

Nunca penséis que no existen asesinos como Gabriel, los tenéis incluso de vecinos, amigos o incluso, pueden ser familiares cercanos vuestros. En cada sonrisa devuelta, puede haber un asesino esperando que le des la espalda.

“Esta historia la cuento yo, Gabriel. Nunca quise ser lo que fui o soy, pero no vengo a disculparme; ni me hace falta ni quiero hacerlo. Cometí muchos crímenes, algunos de ellos, me horrorizan hasta a mí. Nunca seré un santo, sin embargo, tengo algo a mi favor; conozco el final de esta historia”.

Si os ha intrigado… está disponible en descarga electrónica, y en papel:

http://myBook.to/frank-spoiler

En papel:

http://www.amazon.com/dp/1494338335/

En La Casa del Libro:

http://www.casadellibro.com/ebook-soy-un-asesino-sin-serie-ebook/9781494338336/2243709

Gracias por leer el post, y si os ha gustado, ya sabéis, dadle al me gusta, comentad, compartid, y haced CLIC!

Living in the Gap

“Ruffled feathers and endless squawking over a minor difficulty is typical of a crow’s life. I lean back on the counter and realize that could be my line….”

Opinión y actualidad

Opinión sobre noticias y asuntos de actualidad

Los escritos de Héctor Browne

Blog (algo literario y algo viejo) de un Licenciado en Letras, diplomado en edición, y Profesor de Lenguaje.

Priscilla Bettis, Author

The making of a horror novelist.

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