Archives for posts with tag: amor

Hola a todos: Como ya sabéis, viernes es el día de las novedades literarias y los escritores invitados. Como mañana es San Valentín, decidí compartir unas cuantas novelas románticas por si no sabéis qué comprar, o si simplemente os apetece leer algo adecuado. No os olvidéis de que he compartido muchas otras novelas del género en el blog, así que os recomiendo que le echéis un vistazo si os quedáis con ganas de más. Y ahora, las novelas:

 

Suspiros de un sueño de Sergio Casanova Segura

Suspiros de un sueño de Sergio Casanova Segura

 Suspiros de un sueño  de Sergio Casanova Segura

Escribir esta apasionante novela romántica supuso para mí y para ella, estoy seguro, un antes y un después. Significa mucho en el sentido estricto de la palabra mucho, siempre fluyeron las letras en mí por si mismas y la mayor parte de ellas son románticas, tiernas y basadas en sueños que podrían, o no cumplirse algún día.
Soy y siempre fui un soñador y lo peor es que siempre pensé que mis sueños podrían hacerse realidad, y bueno, poco a poco voy dándome cuenta de que son los sueños en si los que he de disfrutar, y olvidar que es un sueño en su transcurso.

Si luego despierto y es real… ¡Bienvenido sea!

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El amor es cosa de otros planeta de Silvana Saba

El amor es cosa de otros planeta de Silvana Saba

El amor es cosa de otro planeta de Silvana Saba

Es una deliciosa y emotiva novela juvenil, romántica que narra una bella experiencia de amor. Protagonizada por una pareja adolescente. Hay un velo de misterio que los envuelve manteniendo expectante al lector.
Está cargada de metáforas que caracterizan el escenario pueblerino y a cada uno de sus personajes. Todo cambia, suceden cosas extrañas, pero sobre todo triunfa el amor.

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Persiguiendo un corazón de Lauren Morán

Persiguiendo un corazón de Lauren Morán

Persiguiendo un corazón de Lauren Morán

Ingrid tiene lo que toda mujer puede soñar: un buen trabajo, un novio estupendo y grandes expectativas de futuro. Sin embargo, todo eso cambia cuando Adrián, su prometido, sufre un accidente de tráfico y muere. Ingrid cae en una depresión que la hará replantearse toda su vida. Será gracias a la ayuda de su hermana Ruth, su vecino Alex y la extraña petición de su suegra que concentrará todas sus fuerzas en descubrir si valió la pena que Adrián muriera. Una historia que se sumerge en la donación de órganos, en el padecimiento tanto propio como ajeno y en la lucha por seguir adelante.

Biografía del autor

Lectora voraz desde niña, comencé a escribir hace unos años. Disfruto creando personajes, escenas e historias, dedicando un rato cada día a la escritura. Participo con un relato en la publicación Historias del Dragón de Kelonia Editorial y con otro en 400 palabras, una ficción de Editorial Letra de Palo. También he colaborado en la composición del IV Redlato Participativo Feria del Libro de Valladolid 2013. He publicado mi primera novela Persiguiendo un corazón en Amazon.

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Rozando el cielo de Cristina González

Rozando el cielo de Cristina González

Rozando el cielo de Cristina González

Sarah Praxton no tiene una vida sencilla.

Desde que sus padres murieron en un accidente de tráfico, ella tuvo que hacerse cargo en solitario de su hermana Rachel, quien nació con síndrome de Down. Es una responsabilidad muy grande que limita bastante su vida, de cara al trabajo, a las amistades y sobre todo al amor.
Sin embargo, a pesar de las dificultades, ella siempre está dispuesta a encontrar la solución frente a cualquier problema que se le presente. Es una mujer fuerte, trabajadora y honesta.

Cuando John Miller, su jefe, le pide que dé clases de francés a su hija – lo cual implica estirar mucho más su jornada laboral –, Sarah se ve entre la espada y la pared, al no tener tiempo suficiente para hacerse cargo de su hermana. Esto hará que salga a relucir su fuerte carácter, impresionando a John… Para bien o para mal.

Biografía del autor

Cristina es una joven escritora que trata de ofrecerle al mundo las locas ideas que se suceden en su imaginación, en forma de historias románticas, amores entrañables, bromas, chistes y cualquier cosa que le haga reír a sus lectores – y llorar de la emoción -. Es una apasionada de la medicina – como futura médico que es -, de las ciencias, la astronomía y los libros. Y sobre todo, de la escritura. Escritora de Fuera de juego, Querido Word, Becca Breaker entre otros.

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Y por si os apetece algo ligerito, os recuerdo mis dos novelas románticas:

Click Me Happy!

Click Me Happy! de Olga Núñez Miret

Click Me Happy! de Olga Núñez Miret

En esta novela, Lilith, una bibliotecaria, se ve forzada a explorar las redes sociales por asuntos de trabajo y conoce al que parece el hombre perfecto. Gracias a una amiga, organizan un encuentro en Bermuda. Pero, ¿cómo acaba la cosa? En esta novela le ofrezco al lector la oportunidad de escoger entre tres finales, uno desgraciado, uno neutro y uno feliz. Leed los tres y escoged, o decidid de antemano y disfrutad. La decisión es vuestra.

En digital en Amazon;

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En papel:

http://bit.ly/1pDzRBg

(También disponible para Nook, en i-Tunes, Kobo, Scribd, y Page Foundry).

I Love Your Cupcakes

I Love Your Cupcakes (Me encantan tus cupcakes) de Olga Núñez Miret. Portada de Lourdes Vidal

I Love Your Cupcakes (Me encantan tus cupcakes) de Olga Núñez Miret. Portada de Lourdes Vidal

Un romance muy dulce, que transcurre durante un concurso pastelero televisivo. Hay un poco de todo, desastres culinarios, perros perdidos, malos malísimos, amistades entrañables, bigamia, cuarteles de bomberos, pasteles y mucho amor. Una novela optimista que os recomiendo si queréis animaros sin  pasaros de calorías.

En Amazon en versión digital:

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En papel:

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En Casa del Libro:

http://bit.ly/1Dp2KeL

(También disponible para Nook, en i-Tunes, Kobo, Scribd, y Page Foundry).

Gracias a los autores por sus novelas, a vosotros por leer, y ya sabéis, si os han interesado, dadle al me gusta, comentad, compartid, haced CLIC y ¡quereos mucho! ¡Besos!

Hola a todos.

Ya sé que se nos echan las fiestas encima y todos tenemos mucho que hacer, así que solo quería aprovechar para desearos:

Feliz Navidad a vosotros y vuestras familias

Feliz Navidad a vosotros y vuestras familias

Gracias a todos por leer, compartir, darle al me gusta, por los posts que me han hecho reír, llorar, pensar, por el apoyo, por los comentarios, por hacer clic  y por estar ahí y ser tan fantásticos. Y no os preocupéis por hacer clic ni nada de lo demás, simplemente disfrutad las fiestas a vuestra manera y compartid el cariño con los que están a vuestro alrededor y haced algo bonito por alguien (y sobretodo quereos mucho, que lo merecéis).

¡Nos vemos!

Hola a todos:

Después de hablaros un poco (vale, bastante) de mi última novela, se me ocurrió que podríamos hablar de mi siguiente proyecto. De hecho os he hablado de él en otras ocasiones, pero espero dedicarme ahora a él y poder acabarlo dentro de… relativamente poco.

Hace un par de años escribí una novela juvenil, con la intención de que formara parte de una serie (una trilogía en principio), en inglés y busqué agente, pero con poco resultado. Durante ese proceso fue cuando descubrí la posibilidad de autopublicar, y cambié algo de rumbo, decidiendo que sería mejor publicar otra novela en la que llevaba más tiempo trabajando y que además tenía ya traducida al inglés y al español (El hombre que nunca existió).

Éste es precios y del cementerio de Poble Nou de Barcelona

Éste es precioso y del cementerio de Poble Nou de Barcelona

La idea de la serie no la abandoné, y de hecho escribí la segunda novela de la serie hace unos meses, pero para entonces había decidido acabar de escribir las tres y publicarlas a intervalos cortos, para ver si creo un poco de interés y  para que la gente no se aburra de esperar. Estoy considerando poner la primera novela gratuita cuando haya publicado la serie completa para atraer más lectores, pero ya veremos. De momento la serie en español se llamará Asuntos Angélicos y la primera novela Alerta Pink.

Aquí un ángel que  no está nada contento  esperando a que acabéis la siguiente novela. ¡Y si no acabáis pronto os echará al león para que os coma!

Aquí un ángel que no está nada contento esperando a que acabéis la siguiente novela. ¡Y si no acabáis pronto os echará al león para que os coma!

Buscando inspiración para la novela, y para la portada, aproveché la visita a Florencia para hacer muchas fotos de ángeles (y cupidos y Eros, que de esos hay unos cuantos) y se me ocurrió también que en los cementerios suelen haber muchas esculturas de ángeles. Os dejo algunas fotos y un enlace a mi board sobre ángeles en Pinterest. Si tenéis sugerencias de imágenes o fotos, ya me lo diréis.

Aquí el enlace a mi tablero de ángeles en Pinterest:

http://www.pinterest.com/olganm7/angels/

Ah, y aunque creo que lo había compartido, os dejo el primer capítulo de la novela, que de momento es un borrador:

¡Qué monos!

¡Qué monos!

Capítulo 1. Petra (alias Pink)

Es verdad. Nadie puede hacerte sentir tan humillada como un amigo íntimo. Sí, estábamos muy unidos. Pero de ahí a asumir…Seth y yo nos conocíamos hacía muchos años, él vivía en la casa de al lado, íbamos a la escuela juntos, compartíamos cosas…Y Seth era el chico más popular del Instituto (y por lo tanto el chico más popular de mi universo), y tenía todas las chicas que quería y todo eso. Ya lo sé, habéis visto la película. Y sabéis que todo el mundo creía que estaba enamorada de él y no era una pena que yo no fuera “su tipo”, y fuera “del montón” y… “llenita”…Pero, OK, acepto que todo le mundo se creyera eso y me tuvieran pena. Lo que no acepto, ni de broma, lo que es realmente ofensivo, es que “él” mismo se lo creyera. Me había llamado por teléfono la noche fatal (el 5 de Noviembre si lo queréis saber), alrededor de la medianoche, bastante bebido, para pedirme que le fuera a recoger a la fiesta de Cris. Me habían invitado pero estaba muy ocupada escribiendo y sabía como eran ese tipo de fiesta. Porque por supuesto, yo también era “aburrida”, “inteligente” y “estudiosa”. No bebía y no tomaba drogas.

Lo fui a buscar (tuve que tomar prestado el coche de mis padres, pero les gustaba Seth, y yo estaba convencida de que al menos mi madre pensaba que las cosas se “desarrollarían” entre nosotros) y lo encontré dándose el lote con una chica. No la había visto nunca, probablemente de una ciudad vecina. Una vez se despidió (algo así como ‘te llamaré’ pero muy difícil de entender con la bebida) me siguió, o más exactamente, lo medio llevé a cuestas al coche. Tuve que pararme una vez para que vomitara. Entonces, cuando paré delante de su casa para dejarle salir, se volvió hacia mí, me besó en la mejilla (una experiencia inigualable oliendo aún a vómito y todo eso) y dijo la frase memorable:

—Sabes, Pink, que si algún día…Sé que no tienes novio…Y si…si no puedes encontrar…Si necesitas a un tío…y quieres un beso y unas caricias o lo que quieras…de verdad, ‘cualquier’ cosas…Yo…Yo estoy a tu disposición con mucho gusto.

Yo le empujé fuera del coche contagiada de las náuseas. Y no conseguí dormir después de eso.

Al día siguiente la cosa se puso aún peor aunque yo lo creía imposible. Tenía la esperanza de que no recordara el comentario, y ni siquiera esperaba o quería una disculpa, pero…Oh, no, eso hubiera sido demasiado fácil. Intenté evitarle durante todo el día, incluso decidí no contárselo a mis mejores amiga, Lorna y Silvia. ¿Lo entendéis? Quizás si no hablaba de ello, no habría pasado de verdad. Podía hacer ver que había sido una pesadilla y me lo había imaginado todo.

Dejé la escuela sin verle y pensaba que mi plan había funcionado y estaba a salvo. Pero no, sería mucho pedir. Cuando llegué a la puerta de mi casa oí a alguien que corría hacia mí. Ni siquiera me hizo falta darme la vuelta; sabía que era él.

—Pink, Pink! ¡Eh…He estado intentando pillarte todo el día!

—Pues por fin lo has conseguido. ¿Qué querías?

—Yo…Escucha, sobre lo de ayer…

Tampoco quería avergonzarle. Era mi instinto maternal hacia él que se había desarrollado a lo largo de los años (si no estaba imprimido en mi ADN) y no lo conseguía desconectar, ni siquiera cuando era vil. Decidí hacer ver que no me acordaba.

— ¿Ayer?

—Lo del sexo…yo…

—Olvídalo.

—No, no. No es eso. Yo sólo…Sólo te quería decir…que iba en serio. No era cosa de la bebida…Por supuesto, no hace falta que te preocupes por nada. No se lo contaría a nadie.

Estaba a punto de preguntarle si estaba hablando en serio, pero me estaba mirando con cara solemne y ‘comprensiva’. No se me ocurrió qué decir y él malinterpretó mi silencio.

—Está bien. No hace falta que digas nada. Nos vemos— me dijo, dándome una palmadita en la espalda. Mi único consuelo fue que al menos no me dio la palmadita en la cabeza, como a un buen perro. Para ser sinceros no era un gran consuelo.

Me podría haber echado a gritar, y de hecho lo hice cuando entré en la casa y me encerré en mi habitación. ¡Lo quería matar! Y sin duda hubiese sido homicidio justificado.

Estuve muy preocupada y dolida un par de semanas, e intenté evitar a Seth con poco resultado. Él parecía no tener ni idea de mis esfuerzos o sentimientos.

No me lo pude guardar más tiempo, y finalmente se lo conté a Lorna y Silvia. También nos conocíamos hacía muchos años, y habíamos ido a la misma escuela y clase desde que éramos pequeñas, aunque Lorna y Silvia vivían en High Ridge, una ciudad vecina. Siempre nos habían interesado las mismas cosas y habíamos pasado el rato juntas, ya que no encajábamos fácilmente en ninguno de los grupos usuales. Estudiosas y amantes de los libros, pero no repelentes (ni siquiera llevábamos gafas), del montón pero no terriblemente feas, no muy deportivas pero tampoco tan torpes como para convertirnos en víctimas propicias de todas las bromas. Y sí, no estábamos en el grupo de la gente ‘in’ y de moda, pero no atraíamos la atención con estilos raros de ropa, maquillaje o tatuajes. En resumen, éramos invisibles y grises. Y hasta entonces eso nos había convenido. También era verdad que mi amistad con Seth nos daba algo de credibilidad y evitaba que cayéramos de pleno en uno de los grupos despreciados.

Yo había estado intentando hacer ejercicio, comer sanamente  y perder peso, y algo de éxito había tenido, aunque era lo suficientemente realista para saber que nunca llegaría a ser Barbie…Incluso si me matase de hambre, la estructura de mi cuerpo no cambiaría hasta el punto de tener piernas que me llegasen a los sobacos y aunque aún tenía esperanzas para mis pechos, hasta entonces se habían negado a convertirse en algo que pudiera atraer la mirada de los chicos.

A Lorna se le había dado mejor lo del crecer, y aunque se negase a aceptarlo cuando Silvia y yo se lo decíamos, se había convertido en una chica atractiva. Era muy evidente que cuando estábamos las tres junta lo chicos ahora la miraban a ella, mientras que antes solían deslizar la miraba sobre nosotras para fijarse en alguna otra persona. Su recientemente alisado y largo pelo marrón, ojos color avellana, perfecto cutis aceitunado y boca en forma de corazón la hacían muy bonita, incluso sin maquillaje. Y era menuda y bien proporcionada. Incluso había salido con algún chico, aunque de momento aún no había encontrado a su príncipe azul.

Por otro lado, la adolescencia no se había portado tan bien con Silvia que de repente había dado un tirón que la había hecho más alta que la mayoría de los chicos de nuestra edad, muy delgada, y lisa como una tabla de planchar. A pesar de innumerables visitas al ortodontista y una sucesión de aparatos que se merecían figurar en un artículo sobre implementos de tortura en Wikipedia, su sonrisa no estaba hecha para anuncios de dentífricos y ella se había vuelto aún más tímida que antes. Desde mi punto de vista de mejor amiga tengo que añadir que las encontraba a las dos hermosas y las mejores amigas que una chica pudiera desear.

Cuando les conté lo que había hecho Seth sus reacciones fueron las que me esperaba.

Lorna estaba indignada.

—¿Quién se cree que es él, eh? Anda… ¿Cómo puedes ser su amiga? No necesitas a ese idiota, Pink. Definitivamente no.

Silvia siempre era amable y lo perdonaba todo. Yo siempre sospeché que a ella le gustaba Seth…Bueno, vale, le gustaba a la mayoría de las chicas, pero Silvia era tan tímida que casi nunca se permitía pensar en chicos, ya que la hacía desmoronarse. Pero yo había visto cómo se sonrojaba cuando Seth miraba hacia ella o le hablaba…si no amor…encaprichamiento al menos.

—Probablemente sólo estaba intentando ser amable…Es un tío a fin y al cabo. No entiende lo que sentimos sobre estas cosas. Estoy segura de que no intentaba humillarte.

—Pues menos mal, ¿no? No creo que lo hubiera podido hacer nada mejor si hubiese estado intentando humillarte…Un polvo de pena…. ¡Ughhhh! ¡Me pone enferma!— dijo Lorna, aún enfadada.

—Sí, yo también estaba muy enfadada al principio. Pero ahora…en lugar de seguir echando humo por la cabeza, creo que quizás debería tomar la iniciativa y hacer algo.

—Sí, pero ¿qué?

—De eso es de lo que os quería hablar. Le tengo que ajustar las cuentas.

—¿Cómo?— Preguntó Lorna, interesada.

—Tengo que demostrar que se equivoca.

—Quieres decir… ¿echarte novio?.. ¿No es un poco demasiado?— dijo Silvia, evidentemente horrorizada por la sugerencia.

—No creo que haga falta ir tan lejos como echarme novio. No quiero novio. Soy demasiado joven y tengo muchas cosas que hacer…De todas formas sabéis que pienso de todo eso.

En resumen lo que pienso de eso es, muy bonito en teoría pero en realidad una gran pérdida de tiempo a una edad en que uno no tiene tanto tiempo para perder. Cosas más importantes que hacer. OK, sé que debéis pensar ‘uvas verdes’ y todo eso…Pero, con toda sinceridad… ¿chicos? Quizás cuando crezcan…si es que crecen alguna vez.

—Ya veo. Tú sólo quieres que él te vea salir con alguien…— dijo Lorna asintiendo. —Lo apruebo.

—Sí ya, pero ¿quién?— Pregunté.

—Veamos.

Como solíamos hacer cuando teníamos que tomar decisiones importantes o discutir asuntos serios nos fuimos al café de la biblioteca. Con la popularidad de los libros electrónicos, netbooks y tablets, móviles android, y particularmente Facebook, Twitter y otros medios de comunicación social, casi no había nadie más que gente mayor en la biblioteca. Siempre nos sentábamos a la misma mesa, al fondo junto a la ventana, y la considerábamos “nuestra mesa”.

Una vez instaladas, con nuestras Coca-cola light, empezamos a buscar candidatos virtualmente. Silvia estaba muy bien organizada e interrumpió a Lorna cuando empezó a nombrar a chicos al tuntún.

—Sería mejor que consideráramos la población de chicos.

—¿Cómo?— le pregunté.

—Bueno, ya sabes…Como si fuera un estudio etnográfico/sociológico. ¿En qué tipo de chico estabas pensando?

—¿Quieres que creemos un perfil?— Preguntó Lorna.

—Quizás. Pero creo que eso sería demasiado ambicioso, considerando la materia cruda que tenemos a nuestra disposición. Será más fácil ver qué hay en cuanto a grupos de chicos que puedan estar disponibles.

—Vale. Un método científico y organizado. ¿Por qué no?— Sí, tenía sentido. No hacía falta ser súper-emocional y comportarnos como niñas. Si lo íbamos a hacer, más valía hacerlo bien. Y como era cuestión de tíos, pensar como uno podría ayudar.

Silvia sacó su i-pad de la mochila.

—¿De veras?— Le preguntó Lorna. —¿No es ir un poco demasiado lejos?

—¿Por qué? ¿Para qué está la tecnología sino para este tipo de cosas?

—¿Para cosas importantes quizás? Como resolver el problema de proporcionar energía y comida a la población del mundo entero, curar enfermedades, educar a las masas…— contesté yo.

—Sí, de acuerdo. Quizás haremos todo eso en algún momento en nuestras vidas, pero ¿qué daño hacemos utilizando una base de datos para tomar una decisión razonable sobre chicos?

Tuve que reconocer que tenía razón. Hoy, encontrar al candidato ideal para novio; mañana, el Premio Nobel.

Lorna, que evidentemente había estado pensando en chicos un poco, se puso a cargo de nombrar los distintos grupos de posibles candidatos, mientras todas considerábamos sus pros y contras. Bueno, no siempre podíamos encontrar pros. Cuando se consideraba el asunto de una forma sistemática, parecía de lo más sorprendente que nadie saliera con alguien. Las agencias matrimoniales se merecían su dinero y más por siquiera atreverse a tal tarea.

—Veamos, veamos… ¿Con qué tipo de chico te gustaría que te viera Seth, Pink?— Me preguntó Silvia.

—Bueno…evidentemente alguien razonablemente atractivo pero con algo de cerebro…Quiero decir, tendría que ser alguien con quien él pudiera creerse que yo saldría…Seth me conoce lo suficientemente bien como para saber que yo no saldría con alguien puramente por su cara bonita…Aunque alguien que fuera solamente “una cara bonita” probablemente tampoco saldría conmigo.

Lorna me miró seria.

—Oh Pink, vamos, no empieces así. No hay problema alguno con tu apariencia. Cualquier chico…

—Dejémoslo. No es cuestión de eso…Seamos metódicas— dije yo.

—OK. Atractivo pero razonablemente inteligente…

Pensamos un rato. No había tantísimos chicos que encajaran en la categoría…

—Siempre están los amigos de Seth…Adam no está mal…— dijo Lorna.

—No, no lo está. Ni tampoco Tony, o Chris, o Scott… ¿Estás bromeando, Lorna? ¿No te has fijado nunca en el tipo de chica con las que salen? Animadoras, chicas de moda…la más bellas o al menos bonitas…Sería una misión imposible y ya sabes que no son demasiado discretos…Cuando salen con alguna chica todo el mundo sabe todos lo detalles. ¡Incluso nosotras!— le contesté.

—Sí, Seth es el único con algo de clase en su grupo de amigos. — Por supuesto, esa fue Silvia. ¿No os había dicho que a ella le gusta Seth?

—Tampoco estoy demasiado convencida sobre ninguno de ellos con respecto al tamaño de sus cerebros. Son populares y buenos en deportes y eso les da mucha manga ancha, pero sus méritos…— añadí yo.

—Seth es bastante listo…creo.

Lorna y yo miramos a Silvia. No estoy segura si yo también lo hice, pero Lorna definitivamente alzó la vista al cielo.

—Sí, y tiene un precioso pelo trigueño y ondulado, ojos verdes, hoyuelos muy monos y todo lo demás. Deja de hablar de Seth, Silvia. Él es el causante de todo este lío y evidentemente Pink no va a salir con él. No, tienes razón, Pink, ninguno de sus amigos sirven para esto. Los conoce demasiado bien, se daría cuenta de que no saldrías en serio con ninguno de ellos…No funcionaría.

La mayoría de chicos considerados listos entraban en una de dos de las categorías más despreciadas, o los cerebros, el grupo de los estudiosos, compuesto principalmente de carácteres relegados, buenos para tener una conversación o formar grupo de estudio, pero no para salir con ellos, y los frikki informáticos.

—Theo, Paul, Mark y Luke…— dijo Silvia.

—¿Los cerebros? Por supuesto, son inteligentes, pero… ¿atractivos? ¿Les has mirado alguna vez?— dije yo.

—Bueno…sí, pero Mark…tiene unos ojos bonitos…— añadió Silvia.

—Sí, y Theo es muy alto, y Luke tiene un pelo negro rizado fabuloso, pero, Mark tiene un acné horroroso y es muy bajito, Theo es enorme y siempre está sudando, Luke lleva unas gafas muy pasadas de moda y es tan delgado que casi no se le ve de perfil y Paul…— seguí yo.

Sí, el pobre Paul era oficialmente el tío más feo de la escuela. Era un chico encantador pero si saliera con cualquiera de ese grupo seguro que Seth pensaría que estaba desesperada o me había vuelto locas. Probablemente volvería a repetirme su oferta si me viera con uno de ellos. Tampoco funcionaría.

Lorna negó con la cabeza.

—No, ninguno de ellos servirá. No sólo son feos pero también son muy tímidos con las chicas y no tienen gracias sociales. Probablemente les daría un infarto si siquiera sospechasen que querías salir con uno de ellos…Y…

—Sí, lo sé. Son demasiado majos y les haría daño si los usase así. — De acuerdo, me quería vengar de Seth, pero no era justo hacerles daño a otros para conseguirlo. Yo no creo en el “daño colateral”.

Llenamos otra vez los vasos de Cola light y volvimos a concentrarnos en el documento en el i-pad de Silvia…De momento sólo cruces…Sherlock Holmes solía clasificar los casos en los que estaba trabajando en categorías de dificultad según el número de pipas que se tenía que fumar para llegar a la respuesta. Fumar ya no era correcto socialmente y mujeres y pipas nunca se habían llevado demasiado bien así que…Supongo que en nuestro caso clasificaríamos problemas o planes en relación al número de colas light que nos bebíamos mientras los discutíamos. Éste podría llegar a batir nuestro record de tres.

—¿Y los frikki informáticos? No son tan sensitivos como los cerebros— sugirió Lorna.

Aunque los cerebros estaban bastante obsesionados con la informática, los frikki eran una categoría de chicos diferenciada. Sólo parecían tener tiempo para accesorios electrónicos, juegos, y la mayoría del tiempo parecían vivir en una realidad alternativa que sólo se cruzaba con la nuestra esporádicamente.

—Y aparte de Troy, el resto tienen una pinta bastante normal — afirmó Silvia.

Todas pausamos al mencionar a Troy. Era hijo del alcalde y a comparación con su hermano mayor que había terminado la escuela con una beca de fútbol y ahora estaba estudiando en Davis, la joya de la familia, era realmente raro y tenía un aspecto de lo más extraño. Siempre me hacía pensar en actores de película de terror. No parecía pertenecer a nuestro planeta. No era feo, pero como un Picasso su estética y fisonomía eran extremadamente poco convencionales. Es cierto que nadie podría pasar desapercibido dándole la mano, pero no estaba convencida de que ese era el tipo de atención que yo quería.

—¿Has intentado hablar alguna vez con Matt, Pete, Dean o Todd de algo que no sean juego, ordenadores o comics? Sé que lo habéis intentado. Yo también. Sin ningún éxito. Quiero venganza, pero no a coste de mi cordura. No quiero un novio de verdad pero al menos apreciaría a alguien con quien pudiera hablar…

Más cruces. Seguíamos sin ningún sí.

—¿Y qué me dices de los chicos invisibles?— Preguntó Lorna. A los que se refería eran a chicos como nosotras que no parecían pertenecer a ninguna de las categorías establecidas. Normales y corrientes, sin pasarse de feos, no particularmente deportistas, sin ser particularmente inteligentes, ni especialmente atractivos…

—No. Pink necesita a alguien que le llamara la atención a Seth. A alguien que le hiciera volver la cabeza si le viera con ella. Un invisible…por sus características esenciales no serviría.

Asentí. Sí, Silvia tenía razón.

—Se daría cuenta si salieras con uno de los rebeldes — dijo Lorna.

Sí, incluso Hope Springs, ‘la ciudad donde nunca pasa nada’ (de acuerdo con nuestra versión revisada del lema oficial que era ‘donde todos los sueños son posibles’. Estoy de acuerdo, empalagosamente dulce, y además falso) tenía chicos malos. A nuestra edad no estábamos totalmente convencidas de que fueran genuinamente malos, no habían tenido suficiente tiempo para cometer muchas maldades, pero eran rebeldes, inconformistas y más problemáticos que la mayoría. Había que admitir que en un sitio como Hope Springs eso no era muy difícil pero…tenían un poco de mala reputación.

—Clint tiene novia. Y Jesse…— dijo Silvia.

Jesse había empujado a Silvia el año pasado y ella se había caído por las escaleras torciéndose el tobillo. Él había insistido en que no lo había hecho a posta, diciendo que tenía mucha prisa y ella estaba en medio, pero…oficialmente era persona non-grata para nosotras. De acuerdo con nuestras predicciones acabaría en la cárcel algún día. Carne de prisión iba más allá de lo que yo había pensado. No.

Habíamos llegado a nuestra tercera cola light y seguíamos sin candidatos razonables.

—No puedo pensar más — dijo Lorna. —Creo que debemos habernos repasado toda la clase”

Nos quedamos calladas unos segundos y entonces Silvia saltó.

—¡Tienes razón! ¡Eso es! Hemos revisado a todos los chicos de nuestra clase. Pero esos no son todos los chicos. Tenemos que buscar en otras clases. Necesitamos expandir nuestro intervalo de edades.

Cerré los ojos. Sabía adonde íbamos con esto. Podía ver el nombre que Silvia iba a mencionar parpadeando en luces de neón. Pero aún tenía curiosidad por ver cómo le sacaría a relucir.

—No creo que chicos más jóvenes sean apropiados. Primero…incluso chicos de nuestra edad son inmaduros, ¿os podéis imaginar cómo deben ser los chicos más jóvenes? Un año más joven ya sería demasiado. No quieres echarte reputación de ladrona de cunas — dijo Lorna, terminantemente. Tenía una forma de resumir las cosas e ir derecha al grano que yo siempre había admirado y creía que sería una gran ventaja para una carrera en publicidad o el cine.

—No, Seth se reiría de mí si saliera con un chico más joven. Se metería con él y conmigo todo el tiempo. No, eso no serviría para nada.

—Anda chicas, vamos. Sabéis que no me refería a salir con un chico más joven. Lo que quería decir es que tendrías que considerar a chicos más mayores. Siempre le da status a una chica el salir con un tío mayor. Un hombre de mundo, maduro…

—Seguro, pero ¿cómo de mayor? ¿De qué estamos hablando? ¿Chico universitario?— preguntó Lorna, girándose hacia mí y guiñándome un ojo. Evidentemente ella también había llegado a la misma conclusión sobre las intenciones de Silvia.

—Tampoco queremos pasarnos o hacer que el tío acabe pareciendo un viejo verde o un pedófilo…No, quizás alguien que sea un par de años más mayor…— añadió Silvia, intentado sonar casual, y fallando miserablemente.

—Me parece que no conocemos a muchos chicos de esas edad, ¿verdad Lorna? — Pregunté, mirando a Lorna e intentando mantener la expresión seria.

—No. A mí no se me ocurre ninguno. Quizás tíos de otra ciudad…— Lorna chasqueó los dedos. — ¡Tengo una idea! Silvia, ¿por qué no le preguntas a tu hermano Jackson si tiene algún amigo que pueda ser apropiado? Es dos años mayor que nosotras, ¿no? No conozco a sus amigos, pero quizás alguno de ellos sirva. Podríamos llamarle.

Lorna y yo miramos a Silvia con caras serias y decididas.

—Sí, eso parece una buena idea. ¿Por qué no llamas a Jackson, Silvia, y le preguntas?— Dije yo.

Silvia nos miró a las dos, ruborizada, respirando rápida y superficialmente, intentando pensar en algo que decir. Finalmente no pudimos resistirlo más tiempo y nos echamos a reír.

—¡Tendrías que verte la cara, Silvia!— le dije.

—¡Me estabais tomando el pelo! ¡Sabíais que me refería a mi hermano!”

Lorna le dio un achuchón en el brazo.

—Por supuesto que sabíamos que te referías a tu hermano. Siempre estás intentando juntarle con Pink. Desde siempre has tenido la idea de que los dos se enamorarán locamente, serán felices y comerán perdices, vosotras dos seréis hermanas y tendrás preciosos sobrinos y sobrinas.

—¡Pero a Jackson tú le gustas de verdad, Pink!

—Sabes que pienso que tu hermano es un chico majo y me gusta, como amigo, pero…

Lorna de nuevo se dejó de rodeos.

—Jackson es torpe, tiene una atención tan breve como la de un pez y aparte de deportes de pelota muy pocos intereses. Tú eres el cerebro de la familia, querida Silvia. Tu hermano, aunque no es feo, es un poco…

Silvia no la dejó terminar.

—Tienes razón, esto es cuestión de venganza y no sería justo mezclar a mi hermano cuando él tiene sentimientos por ti…

El pobre Jackson probablemente ni siquiera sabía qué sentía, pero confiaba en la opinión de su hermana sobre sus sentimientos y siempre había sido extra-amable conmigo, aunque yo había intentado tanto como pude, sin herirle, hacerle entender que no le veía como posible novio, y de hecho no quería ningún novio. Lorna tenía razón, feo no era. Tenía la perfecta sonrisa que su hermana no había conseguido a pesar de innumerables visitas al dentista, y aunque muy alto, jugaba al baloncesto y su altura le sentaba bien.

—Bueno, eso es todo. Tendremos que seguir pensando. — dijo Lorna. —No puedo beber más Coca-cola light o seguir hablando de tíos. Tendremos que dejarlo.

—Quizás aparecerá alguien nuevo — dijo Silvia, siempre optimista. Yo no creía que eso fuera probable pero asentí. ¿Para qué preocuparla más después de nuestros comentarios sobre su hermano? Quizás todos nuestros sueños se convertirían en realidad de todos modos.

 

Por si leéis en inglés os dejo el enlace a la primera novela que he descargado completa (aunque es solo un borrador) a Wattpad (aunque cuando la publique desaparecerá de ahí):

http://www.wattpad.com/story/12042085-angelic-business-1-pink-matters

Me he apuntado al ‘National Novel Writing Month‘ que es una iniciativa en la que te puedes apunta con un montón de gente y te retas a ti mismo a escribir una novela de al menos 50000 palabras durante el mes de Noviembre (gracias a Teagan por la sugerencia y por ser mi buddie). Puedes participar en foros, ir descargando la novela para no perder la cuenta de las palabras y tener compañeros de escritura (buddies) de apoyo mutuo. Espero poder terminar el borrado de la tercera novela gracias a esa iniciativa por la que he sentido curiosidad hace tiempo, aunque ya se sabe, habrá que editar, traducir, corregir… Eso quiere decir que estaré algo ocupada en Noviembre, así que no os extrañéis si veis reblogs y os traigo algunos favoritos de siempre, aunque intentaré seguir con algún invitado para que no os aburráis.

Por si acaso, os dejo el enlace a NaNoWriMo:

http://nanowrimo.org/

Y por lo de la inspiración una foto de la tumba de Oscar Wilde, que volví a visitar en Père Lachaise en París. Ahora han puesto un cristal protector para evitar tener que limpiarla tan a menudo, ya que hay una nota que dice que la familia paga por la limpieza:

El angel de Jacob Epstein en la tumba de Oscar Wilde

El angel de Jacob Epstein en la tumba de Oscar Wilde

Y para los desengañados, mirad lo que encontré también en el cementerio del Poble Nou:

¡Ay amor, amor! Ya me parecía a mí...

¡Ay amor, amor! Ya me parecía a mí…

Gracias a todos por leer, y ya sabéis, si os ha interesado, dadle al me gusta, comentad, compartid y ¡haced CLIC! Y si encontráis algún ángel por ahí, ya sabéis…

Hola a todos:

No sé si recordaréis que hace unos meses pedí consejo en el blog sobre una novela romántica que estaba planeando, pidiendo sugerencias sobre títulos, nombres, recetas… Vamos, de todo. Y hace unas semanas como parte de un blog hop sobre los personajes de las  novelas que estábamos escribiendo mencioné a los principales protagonistas de la mía.  Pues bueno I Love Your Cupcakes (Me encantan tus cupcakes) está acabada en borrador, y ando corrigiéndola, poniéndola guapa, y haciendo todas esas cosas que se hacen antes de lanzar nuestras creaciones al mundo.

Pero como hace tiempo que vengo hablando de ella, me pareció que podría compartir al menos el principio con vosotros, para que no os quejéis de que no os tengo al tanto. Y la probable portada.

I Love Your Cupcakes (Me encantan tus cupcakes) de Olga Núñez Miret. Portada de Lourdes Vidal

I Love Your Cupcakes (Me encantan tus cupcakes) de Olga Núñez Miret. Portada de Lourdes Vidal

Prólogo. Ahora

 

—¡Cámara, acción!

Dulcinea (Dulce para sus amigos) se quedó paralizada. Veía hablar al productor pero su mente iba a mil por hora y no procesaba nada. “¡Dios mío! ¿Cómo me he metido en este lío? ¿Por qué me he dejado convencer?” se preguntó. El codazo de Adelfa la despertó:

—¡Vamos! ¡Solo tenemos 45 minutos para crear la Madre de todos los Cupcakes.

—Pues si eso es lo que tenemos que hacer, ¡a la carga!

 

Capítulo 1. Inicios (Hace tres años)

A Dulcinea le encantaba su nombre. Siempre le había parecido que le sentaba como un guante. Tanto era así, que si la hubieran llamado de otra manera estaba convencida de que se habría cambiado el nombre a Dulcinea. OK, no era el nombre más típico para una chica norteamericana, pero su madre, Carmen, era española, y siempre había opinado que la dama/amor imaginario de Don Quijote se merecía una segunda oportunidad y un papel más importante que el que le había tocado. También le encantaba el hecho de que el diminutivo era Dulce. Y si había algo que le gustaba a su madre eran las cosas dulces. Carmen era la mejor pastelera amateur de entre las madres de todas sus amigas y dudaba que hubiera muchos profesionales de la repostería y los postres que pudieran competir con ella. Su talento culinario alcanzó tal popularidad que mucha gente le pedía que les diera recetas o les enseñara cómo preparar pasteles hasta el punto que decidió hacer un cursillo de cocina y postres en el instituto local de enseñanza para adultos y siguió con él hasta su fallecimiento. Era de justicia y totalmente apropiado que su hija fuera Dulce.

—¿Qué me dices entonces? Llevas demasiado tiempo luchando contra tu destino. ¿Cuántas carreras y trabajos distintos has probado? —le preguntó Adelfa su mejor amiga, que aunque siempre apoyaba sus ideas, desde luego no se mordía la lengua en cuanto a expresar su opinión —. Déjame contar…

—¿…las maneras? —bromeó Dulce.

—No te pongas Shakesperiana conmigo.

—Es Elizabeth Browning, no Shakespeare.

—¿Ves como llevo razón? Sé que adoras los libros pero…si al menos pudieras hacer algo útil con ello quizás, pero así…Vale, volvamos a lo que estábamos hablando antes de la interrupción literaria. Peluquería…— Adelfa contó uno con los dedos.

Ahora, si esto fuera una película, vendría un montaje de unos cuantos cortes de pelo con poca gracia y nada chic, una permanente quemada hasta el punto de que se cayeran mechones de pelo, aunque el mayor desastre de Dulce siempre fue el tinte y el color. Una paleta de colores naranja brillantes e inesperados, verdes fosforescentes, e incluso efectos tricolor habían salido de sus manos y sellado su salida de la escuela de peluquería por la puerta de atrás.

—Azafata… —Dos.

La película mostraría ahora como a Dulce se le caían las bolsas de equipaje al intentar colocarlas en el compartimento superior, como le aplastaba el pie con el carrito de la comida a un pasajero, le echaba el café por encima a otro, y como se caía sentada encima de varios pasajeros y pasajeras. Nunca se le había dado bien llevar tacones y al final decidió que viajar constantemente tampoco era lo suyo. Por lo menos no le vomitó encima a nadie.

—Horticultura y jardinería ornamental… —Tres.

Esto podría ponerse feo, especialmente si os gustan las flores y las plantas. Nadie podía acusar a Dulce de tener la mano partida para la jardinería. Aparte de composiciones rocosas sin plantas, nada había sobrevivido a sus experimentos como jardinera. Y sus diseños de jardines parecían algo salido de El Bosco. Adelfa solía bromear y decirle que tendría éxito si se especializase en jardines para Goths. Aunque que ella supiera a los Goths no les iba demasiado el aire libre ni los jardines.

—Empresariales… —Cuatro.

De hecho, los estudios le fueron bien. Aunque Dulce prefería la ficción y la literatura no le disgustaban los números y el estudiar en general. Así que la parte teórica no le había ido mal. Una vez llegó el momento de aplicarlo a situaciones de la vida real, ella era demasiado amable y bien educada y no se arriesgaba lo suficiente, no le gustaba la competición salvaje y no era agresiva así que jamás tuvo éxito. Aunque se planteó dedicarse a la enseñanza, los profesores con más carisma eran los que tenían muchas anécdotas personales que contar, especialmente sobres sus éxitos y los fracasos de los demás. Y ella quería hacer algo que requiriera ponerse con las manos en la masa.

—Fotografía… —Cinco.

Dime, ¿no creéis que hoy en día con las cámaras digitales es totalmente imposible hacer una mala foto? Pues bien, si conocierais a Dulce sabrías que estáis equivocados. Mala iluminación, ángulos imposiblemente antiartísticos, partes del cuerpo en lugar del todo. Ni siquiera una top model quedaría bien en sus manos.

—Cuidar de niños…

—Vale, vale. Si estás intentando que me sienta mejor, estás haciendo un trabajo estupendo. Y no le pasó nada malo a ninguno de los bebés. Solo que no estoy hecha para ello. No todo el mundo tiene tanta suerte como tú, Adelfa. Siempre te ha gustado mezclar cosas y analizarlas. Has nacido para ser química y lo has sabido de siempre.

A Adelfa se le había dado bien la química desde muy joven y siempre había impresionado, primero a los maestros y luego a los profesores de universidad, con su talento. Cuando se graduó varias de las más grandes compañías farmacéuticas se la disputaron, aunque ella escogió enseñar en la universidad local y dedicarse a su propia investigación. Pero su éxito profesional no parecía bastarle. Y a pesar de su aspecto (hermoso color café con leche, boca hecha para besarla, curvas en los lugares adecuados y un trasero que hasta Beyoncé estaría orgullosa de lucir) volvía a estar de duelo por otra relación amorosa fallida.

—Sí, pero aún no he encontrado una fórmula que si se la damos a los hombres haga que los idiotas y los perdedores se vuelvan fluorescentes.

Dulce no pudo evitar imaginarse los resultados de tal preparado. ¡Valdría millones!

—Quizás te haría falta estudiar magia en lugar de química para eso. Aunque mi experiencia en el tema es muy limitada diría que la ciencia y los mejores cerebros han fallado miserablemente al intentar encontrar la fórmula para la relación perfecta.

—Probablemente no es culpa de los tíos. Soy yo. Parece que tengo un talento especial echar a perder incluso al mejor tío.

Dulce odiaba ver así a su amiga. Primero porque no tenía razón. Segundo, porque era su amiga y la apoyaría en lo que fuera. Y tercero, porque su último novio, Melvin, no era el mejor tío ni con diferencia. Desde luego los había tenido peores, pero Melvin era uno de esos tipos que se creen que coleccionar mujeres es un hobby de categoría y que cuanto mejores sean las mujeres, más valor tienen para él. Les iba a la zaga, usaba todos los trucos románticos a su alcance, y entonces, una vez las tenía aseguradas, se iba a por otra, a por el siguiente reto, la siguiente joya en la colección.

—Estoy segura de que si quisieras podrías echar a perder a alguien, pero no, no es culpa tuya. Tienes razón; era un idiota y un perdedor. Y vale, también tienes razón sobre mí. Nada de lo que he hecho hasta ahora ha funcionado. Y sí, es cierto, se me da bien la repostería, pero ¿cómo voy a vivir de eso?

El talento repostero de Dulce había sido objeto de muchas conversaciones entre las dos amigas a través de los años, pero últimamente Adelfa le había estado dando la lata a Dulce más de lo habitual con ello.

—¿Por qué no preparamos algún pastel y luego hablamos? Una de las recetas de tu madre. ¿Por qué no aquel pastel que llevaba chocolate, almendras tostadas, huevo, mantequilla, leche, harina y levadura?

—¿Reina de Saba? ¿Pero tendremos todos los ingredientes a mano? —preguntó Dulce.

Adelfa se echó a reír mientras cogía las llaves del coche.

—¡Vamos a comprar! ¡Y necesitaremos unas cuantas cosas más!

—Helado, crema…

—Y también algunos snack salados, para equilibrar la dieta un poco. Al menos el gilipollas me dejó antes de que nos fuéramos a vivir juntos y no tendré que perder el tiempo trasladando trastos. ¡Deprisa! ¡No gastemos ningún tiempo de cocinar!

Una vez de vuelta en su apartamento (de hecho el piso bajo de una casa convertida en un par de apartamentos, con la ventaja de que ellas tenían el patio y un viejo pero aún energético limonero todo para ellas) vaciaron las bolsas de la compra, se pusieron los delantales y se echaron manos a la obra. Adelfa también había comprado una buena reserva de bebidas y se sirvió un vaso de vino tinto y una limonada para Dulce.

—Un día de estos tendremos que conseguir que bebas alcohol. Esta postura anti-alcohólica es demasiado remilgada y aburrida.

—Conoces perfectamente bien mi opinión sobre la bebida, Adelfa. No es nada religioso, ni siquiera moral, aunque no es que pueda decir que me guste lo que le puede hacer a la gente. Es…

—Cuestión de sabor. Ya lo sé, ya lo sé.

—No me importa usarlo para cocinar. De hecho debo admitir que ayuda con algunas recetas. Mucho.

—Ya sabes lo que pienso sobre eso. Como dice el dicho: Me gusta cocinar con vino. ¡A veces hasta lo pongo en la comida!

Dulce se encogió de hombros y las dos se rieron y se dedicaron a cocinar. Las dos amigas pelaron las almendras, mezclaron la mantequilla y el azúcar, trituraron las almendras en trocitos pequeños, separaron las yemas de las claras del huevo, derritieron el chocolate con un poco de leche y añadieron todos los ingredientes (y la harina y la levadura). Vertieron la mezcla en un molde, la metieron en el horno caliente y salieron al patio después de haber lavado los cacharros, a esperar a que el horno obrara su magia. Hacía poco que se habían comprado una silla/columpio doble y las dos se sentaron de un salto, meciéndose hacia atrás y hacia adelante lentamente.

—¿Alguna idea? ¿Cómo podemos convertir mi talento para la repostería en un negocio? Bueno, debería decir “nuestro” talento para la repostería, ya que tú eres la que siempre consigue descubrir la perfecta combinación y la cantidad de ingredientes que asegura que los pasteles o las masas hagan lo que se supone que deben hacer —dijo Dulce.

—De acuerdo, tú eres la Diosa de los Sabores y yo la Reina de la Química y de calcular las cantidades y la temperatura del horno. No estaba pensando en dejar mi trabajo, especialmente la investigación, aunque siempre podría trabajar menos horas, pero podríamos experimentar después de mi trabajo y yo podría dejar preparadas instrucciones precisas para que las puedan seguir otros miembros del personal que nos ayudarían con la repostería —dijo Adelfa.

—¿Personal? ¡Dios mío! Si tú vas a crear una metodología y recetas detalladas, quizás yo podría escribir un libro de cocina. O un libro de repostería y dulces. Siempre son populares y me encantan los libros, aunque nunca he escrito nada largo. Bueno, supongo que escribir un libro de recetas no es lo mismo que escribir otro tipo de libros.

Adelfa se estaba mordiendo el labio inferior, un hábito que tenía desde pequeña y al que volvía cuando se ponía a pensar, especialmente cuando estaba sola.

“Un libro de cocina. No es mala idea, pero como plan de negocios…Por lo que he observado, los libros de ese tipo que se venden bien suelen o haber sido escritos por famosos, por chefs conocidos (por ejemplo porque tienen un programa de televisión), o libros asociados con un restaurante o un local famoso. Creo que tendríamos que tenerlo en cuenta para cuando nuestra pastelería/cafetería se convierta en un éxito. Entonces podemos expandirnos y producir todo tipo de productos de mercado, no solo libros, sino quizás también nuestra propia marca de utensilios de cocina, podríamos asociarnos con algún distribuidor de harina y esencias pasteleras orgánicas y prestarles nuestra marca, delantales, libros de cocina para niños, videos, programas de televisión…

Dulce se sintió como solía cuando le entraba el pánico. Tuvo una sensación vívida de que las pecas le crecían y ocupaban toda su cara, su ojos verdes estaban a punto de salir proyectados de las órbitas y su pelo pelirrojo (o rubio caoba como insistía Adelfa) se ponía de punta. Sorprendentemente, cuando en ocasiones como ésta había conseguido verse en un espejo, solo tenía pinta de asustada y estaba pálida, aunque no acababa de creerse que el espejo no estuviese gastándole una broma. Ella sabía lo que sentía.

—¡Respira Adelfa! ¡Respira! Quizás deberíamos empezar por el principio. ¿Estamos hablando de una pastelería, o una cafetería o…?

—¿Y por qué no una mezcla de las dos?

Sí, ¿y por qué no?

 

Gracias por leer, y si os ha interesado, ya sabéis, dadle al me gusta, comentad y compartid. Y os mantendré informados del lanzamiento oficial. 

Como recordaréis, las semana pasada decidí recomendaros unos cuantos blogs que sigo con asiduidad por si no los habíais descubierto aún. Hoy os traigo unos cuantos más. Y sigo la colección! lontree (1) Relatos jamás contados (Raquel Sánchez García) http://relatosjamascontados.blogspot.com.es/

El blog de Raquel os interesará no solo porque habla de sus libros (que ya sería interesante de por sí) y suele promocionar sus obras y las de otros escritores, pero también porque es una lectora y reseñadora empedernida. Y no solo de los libros más populares, si no que tiene un interés especial en libros independientes, y eso ofrece a los lectores una buena opción para descubrir obras que quizás no serían tan fáciles de encontrar en otros sitios. A leer!

BCN Express (Juan Alberto Recrivello) http://bcnexpres.wordpress.com/

Juan Alberto ha sido invitado mío, pero no podía pasar la oportunidad de recomendar su blog. En él habla un poco de todo, de política, de historia reciente, de escritura, de insectos… Os pone al día de sus novedades literarias y crea mundos esperpénticos, surreales y mágicos. Si os apetece probar algo distinto, subiros a la montaña rusa que es BCN Express!

Así lo pienso y así lo escribo (Eduardo Perellón Cano) http://eduardoperellon.blogspot.co.uk/

Eduardo, que también fue uno de mis invitados hace ya tiempo, tiene un blog donde habla mucho de la escritura (últimamente también ha creado un blog donde escritores comparten sus recetas favoritas con los lectores. No os preocupéis, yo no me he pasado, que lo de cocinar se me da tan bien como las imágenes), y últimamente esta dedicándole una serie a los entresijos de la novela. No os lo perdáis!

Alma sin destino (Frank Spoiler) 

http://frankspoiler-alma-sin-destino.blogspot.com.es/

Recordaréis a Frank, que ha sido otro de mis invitados, y que escribe sobre una gran variedad de temas, desde micro-relatos, a cuentos y colaboraciones con otros escritores, relatos de terror con un “algo” un poco especial, y poesía, que publica en su blog y luego presenta en antologías a la venta. Como os traje a Kokoro la semana pesada, me pareció que no podía dejaros hoy sin otra ración de poesía. Y además Frank siempre encuentra una imágenes perfectas para ilustrar sus poemas.

 

Gracias a los blogueros invitados (que no saben nada de esto), gracias a vosotros por leer, y si os ha gustado, dadle al me gusta, comentad, compartid, haced CLIC y SEGUID!

Como bien sabéis los viernes os traigo autores invitados, pero como este viernes coincidió que es San Valentín, me apeteció hacer algo diferente. Así, sin orden ni concierto, busqué algunos de mis poemas románticos favoritos y que me llamaron la atención, y aquí os los traigo. En inglés, español y catalán, para que haya un poco de todo. Shakespeare tocaba porque hace tiempo que ando pensando que lo tengo que traer de invitado, pero da para tanto que no me decido. E. E. Cummings (o e.e. cummings, ya que su ortografía es tan especial como su obra) siempre me hace sonreír. Estaba pensando en uno de los poemas de Luís Cernuda y buscando encontré el cortido que me gustó mucho. El de Vicent Andrés Estellés me gusta por lo directo, y la canción de Serrat… me pone la piel de gallina. Añadí un video de él muy jovencito cantándola en 1968 para que no falte nada. Y un juego tonto por aquello de pasar el rato.

 Love Cakes 1

 

 

William Shakespeare

Sonnet XVIII

 Shall I compare thee to a summer’s day?

Thou art more lovely and more temperate:
Rough winds do shake the darling buds of May,
And summer’s lease hath all too short a date:
Sometime too hot the eye of heaven shines,
And often is his gold complexion dimmed,
And every fair from fair sometime declines,
By chance, or nature’s changing course untrimmed:
But thy eternal summer shall not fade,
Nor lose possession of that fair thou ow’st,
Nor shall death brag thou wander’st in his shade,
When in eternal lines to time thou grow’st,
So long as men can breathe, or eyes can see,
So long lives this, and this gives life to thee.

 

Sonnet CXVI

Let me not to the marriage of true minds
Admit impediments. Love is not love
Which alters when it alteration finds,
Or bends with the remover to remove:
O, no! it is an ever-fixed mark,
That looks on tempests and is never shaken;
It is the star to every wandering bark,
Whose worth’s unknown, although his height be taken.
Love’s not Time’s fool, though rosy lips and cheeks
Within his bending sickle’s compass come;
Love alters not with his brief hours and weeks,
But bears it out even to the edge of doom.
  If this be error and upon me proved,
  I never writ, nor no man ever loved.

Sonnet CXXX

My mistress’ eyes are nothing like the sun;
Coral is far more red, than her lips red:
If snow be white, why then her breasts are dun;
If hairs be wires, black wires grow on her head.
I have seen roses damasked, red and white,
But no such roses see I in her cheeks;
And in some perfumes is there more delight
Than in the breath that from my mistress reeks.
I love to hear her speak, yet well I know
That music hath a far more pleasing sound:
I grant I never saw a goddess go,
My mistress, when she walks, treads on the ground:
And yet by heaven, I think my love as rare,
As any she belied with false compare.

E.E. Cummings (or e e cummings)

i carry your heart with me

i carry your heart with me(i carry it in
my heart)i am never without it(anywhere
i go you go,my dear; and whatever is done
by only me is your doing,my darling)
i fear
no fate(for you are my fate,my sweet)i want
no world(for beautiful you are my world,my true)
and it’s you are whatever a moon has always meant
and whatever a sun will always sing is you

here is the deepest secret nobody knows
(here is the root of the root and the bud of the bud
and the sky of the sky of a tree called life;which grows
higher than the soul can hope or mind can hide)
and this is the wonder that’s keeping the stars apart

i carry your heart(i carry it in my heart) 

 

Luís Cernuda

No decía palabras

No decía palabras,
acercaba tan sólo un cuerpo interrogante,
porque ignoraba que el deseo es una pregunta
cuya respuesta no existe,
una hoja cuya rama no existe,
un mundo cuyo cielo no existe.

La angustia se abre paso entre los huesos,
remonta por las venas
hasta abrirse en la piel,
surtidores de sueño
hechos carne en interrogación vuelta a las nubes.

Un roce al paso,
una mirada fugaz entre las sombras,
bastan para que el cuerpo se abra en dos,
ávido de recibir en sí mismo
otro cuerpo que sueñe;
mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne,
iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.
Auque sólo sea una esperanza
porque el deseo es pregunta cuya respuesta nadie sabe.
Lee todo en: No decía palabras – Poemas de Luis Cernuda http://www.poemas-del-alma.com/no-decia-palabras.htm#ixzz2sH7iPEmp

 

Contigo

¿Mi tierra?
Mi tierra eres tú.

¿Mi gente?
Mi gente eres tú.

El destierro y la muerte
para mi están adonde
no estés tú.

¿Y mi vida?
Dime, mi vida,
¿qué es, si no eres tú?
Lee todo en: Contigo – Poemas de Luis Cernuda http://www.poemas-del-alma.com/contigo.htm#ixzz2sH7wO9WQ

 

Vicent Andrés Estellés:

Els amants

No hi havia a València dos amants com nosaltres.

Feroçment ens amàvem del matí a la nit.
Tot ho recorde mentre vas estenent la roba.
Han passat anys, molt anys; han passat moltes coses.
De sobte encara em pren aquell vent o l’amor
i rodolem per terra entre abraços i besos.
No comprenem l’amor com un costum amable,
com un costum pacífic de compliment i teles
(i que ens perdone el cast senyor López-Picó).
Es desperta, de sobte, com un vell huracà,
i ens tomba en terra els dos, ens ajunta, ens empeny.
Jo desitjava, a voltes, un amor educat
i en marxa el tocadiscos, negligentment besant-te,
ara un muscle i després el peço d’una orella.
El nostre amor és un amor brusc i salvatge
i tenim l’enyorança amarga de la terra,
d’anar a rebolcons entre besos i arraps.
Què voleu que hi faça! Elemental, ja ho sé.
Ignorem el Petrarca i ignorem moltes coses.
Les Estances de Riba i les Rimas de Bécquer.
Després, tombats en terra de qualsevol manera,
comprenem que som bàrbars, i que això no deu ser,
que no estem en l’edat, i tot això i allò.

No hi havia a València dos amants com nosaltres,
car d’amants com nosaltres en són parits ben pocs.

Joan Manuel Serrat

Paraules d’amor

Paraules d’amor (Serrat)
Ella em va estimar tant…
Jo me l’estimo encara.
Plegats vam travessar
una porta tancada.

Ella, com us ho podré dir,
era tot el meu món llavors
quan en la llar cremàvem
només paraules d’amor…

Paraules d’amor senzilles i tendres.
No en sabíem més, teníem quinze anys.
No havíem tingut massa temps per aprendre’n,
tot just despertàvem del son dels infants.

En teníem prou amb tres frases fetes
que havíem après d’antics comediants.
D’històries d’amor, somnis de poetes,
no en sabíem més, teníem quinze anys…

Ella qui sap on és,
ella qui sap on para.
La vaig perdre i mai més
he tornat a trobar-la.

Però sovint en fer-se fosc,
de lluny m’arriba una cançó.
Velles notes, vells acords,
velles paraules d’amor…

Aquí el video (molt jovenet):

https://www.youtube.com/watch?v=h6da-yrtBIY

Y el juego es el Love Calculator. Escribís los nombres de los dos enamorados y os da un porcentaje de compatibilidad. Parece realmente científico y riguroso… (:))

Love calculator:

http://www.glamourmagazine.co.uk/features/love-calculator

Gracias por leer, y ya sabéis, si os ha gustado, dadle al me gusta, comentad, compartid, y sobre todo, quereos mucho!

Living in the Gap

“Ruffled feathers and endless squawking over a minor difficulty is typical of a crow’s life. I lean back on the counter and realize that could be my line….”

Opinión y actualidad

Opinión sobre noticias y asuntos de actualidad

Los escritos de Héctor Browne

Blog (algo literario y algo viejo) de un Licenciado en Letras, diplomado en edición, y Profesor de Lenguaje.

Priscilla Bettis, Author

The making of a horror novelist.

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