Archives for posts with tag: San Valentín

Hola a todos: Como ya sabéis, viernes es el día de las novedades literarias y los escritores invitados. Como mañana es San Valentín, decidí compartir unas cuantas novelas románticas por si no sabéis qué comprar, o si simplemente os apetece leer algo adecuado. No os olvidéis de que he compartido muchas otras novelas del género en el blog, así que os recomiendo que le echéis un vistazo si os quedáis con ganas de más. Y ahora, las novelas:

 

Suspiros de un sueño de Sergio Casanova Segura

Suspiros de un sueño de Sergio Casanova Segura

 Suspiros de un sueño  de Sergio Casanova Segura

Escribir esta apasionante novela romántica supuso para mí y para ella, estoy seguro, un antes y un después. Significa mucho en el sentido estricto de la palabra mucho, siempre fluyeron las letras en mí por si mismas y la mayor parte de ellas son románticas, tiernas y basadas en sueños que podrían, o no cumplirse algún día.
Soy y siempre fui un soñador y lo peor es que siempre pensé que mis sueños podrían hacerse realidad, y bueno, poco a poco voy dándome cuenta de que son los sueños en si los que he de disfrutar, y olvidar que es un sueño en su transcurso.

Si luego despierto y es real… ¡Bienvenido sea!

http://www.amazon.com/dp/B00MU9QX7S/

http://www.amazon.es/dp/B00MU9QX7S/

 

 

El amor es cosa de otros planeta de Silvana Saba

El amor es cosa de otros planeta de Silvana Saba

El amor es cosa de otro planeta de Silvana Saba

Es una deliciosa y emotiva novela juvenil, romántica que narra una bella experiencia de amor. Protagonizada por una pareja adolescente. Hay un velo de misterio que los envuelve manteniendo expectante al lector.
Está cargada de metáforas que caracterizan el escenario pueblerino y a cada uno de sus personajes. Todo cambia, suceden cosas extrañas, pero sobre todo triunfa el amor.

http://www.amazon.com/dp/B00KUQRK8O

http://www.amazon.es/dp/B00KUQRK8O

 

Persiguiendo un corazón de Lauren Morán

Persiguiendo un corazón de Lauren Morán

Persiguiendo un corazón de Lauren Morán

Ingrid tiene lo que toda mujer puede soñar: un buen trabajo, un novio estupendo y grandes expectativas de futuro. Sin embargo, todo eso cambia cuando Adrián, su prometido, sufre un accidente de tráfico y muere. Ingrid cae en una depresión que la hará replantearse toda su vida. Será gracias a la ayuda de su hermana Ruth, su vecino Alex y la extraña petición de su suegra que concentrará todas sus fuerzas en descubrir si valió la pena que Adrián muriera. Una historia que se sumerge en la donación de órganos, en el padecimiento tanto propio como ajeno y en la lucha por seguir adelante.

Biografía del autor

Lectora voraz desde niña, comencé a escribir hace unos años. Disfruto creando personajes, escenas e historias, dedicando un rato cada día a la escritura. Participo con un relato en la publicación Historias del Dragón de Kelonia Editorial y con otro en 400 palabras, una ficción de Editorial Letra de Palo. También he colaborado en la composición del IV Redlato Participativo Feria del Libro de Valladolid 2013. He publicado mi primera novela Persiguiendo un corazón en Amazon.

http://www.amazon.com/dp/B00KLLEQM6

http://www.amazon.es/dp/B00KLLEQM6

 

Rozando el cielo de Cristina González

Rozando el cielo de Cristina González

Rozando el cielo de Cristina González

Sarah Praxton no tiene una vida sencilla.

Desde que sus padres murieron en un accidente de tráfico, ella tuvo que hacerse cargo en solitario de su hermana Rachel, quien nació con síndrome de Down. Es una responsabilidad muy grande que limita bastante su vida, de cara al trabajo, a las amistades y sobre todo al amor.
Sin embargo, a pesar de las dificultades, ella siempre está dispuesta a encontrar la solución frente a cualquier problema que se le presente. Es una mujer fuerte, trabajadora y honesta.

Cuando John Miller, su jefe, le pide que dé clases de francés a su hija – lo cual implica estirar mucho más su jornada laboral –, Sarah se ve entre la espada y la pared, al no tener tiempo suficiente para hacerse cargo de su hermana. Esto hará que salga a relucir su fuerte carácter, impresionando a John… Para bien o para mal.

Biografía del autor

Cristina es una joven escritora que trata de ofrecerle al mundo las locas ideas que se suceden en su imaginación, en forma de historias románticas, amores entrañables, bromas, chistes y cualquier cosa que le haga reír a sus lectores – y llorar de la emoción -. Es una apasionada de la medicina – como futura médico que es -, de las ciencias, la astronomía y los libros. Y sobre todo, de la escritura. Escritora de Fuera de juego, Querido Word, Becca Breaker entre otros.

http://www.amazon.com/dp/B00MSQQWAG/

http://www.amazon.es/dp/B00MSQQWAG/

Y por si os apetece algo ligerito, os recuerdo mis dos novelas románticas:

Click Me Happy!

Click Me Happy! de Olga Núñez Miret

Click Me Happy! de Olga Núñez Miret

En esta novela, Lilith, una bibliotecaria, se ve forzada a explorar las redes sociales por asuntos de trabajo y conoce al que parece el hombre perfecto. Gracias a una amiga, organizan un encuentro en Bermuda. Pero, ¿cómo acaba la cosa? En esta novela le ofrezco al lector la oportunidad de escoger entre tres finales, uno desgraciado, uno neutro y uno feliz. Leed los tres y escoged, o decidid de antemano y disfrutad. La decisión es vuestra.

En digital en Amazon;

http://bit.ly/1sWtdx3

En papel:

http://bit.ly/1pDzRBg

(También disponible para Nook, en i-Tunes, Kobo, Scribd, y Page Foundry).

I Love Your Cupcakes

I Love Your Cupcakes (Me encantan tus cupcakes) de Olga Núñez Miret. Portada de Lourdes Vidal

I Love Your Cupcakes (Me encantan tus cupcakes) de Olga Núñez Miret. Portada de Lourdes Vidal

Un romance muy dulce, que transcurre durante un concurso pastelero televisivo. Hay un poco de todo, desastres culinarios, perros perdidos, malos malísimos, amistades entrañables, bigamia, cuarteles de bomberos, pasteles y mucho amor. Una novela optimista que os recomiendo si queréis animaros sin  pasaros de calorías.

En Amazon en versión digital:

http://bit.ly/1vH1nUl

En papel:

http://bit.ly/1ECycFb

En Casa del Libro:

http://bit.ly/1Dp2KeL

(También disponible para Nook, en i-Tunes, Kobo, Scribd, y Page Foundry).

Gracias a los autores por sus novelas, a vosotros por leer, y ya sabéis, si os han interesado, dadle al me gusta, comentad, compartid, haced CLIC y ¡quereos mucho! ¡Besos!

Advertisements

Como bien sabéis los viernes os traigo autores invitados, pero como este viernes coincidió que es San Valentín, me apeteció hacer algo diferente. Así, sin orden ni concierto, busqué algunos de mis poemas románticos favoritos y que me llamaron la atención, y aquí os los traigo. En inglés, español y catalán, para que haya un poco de todo. Shakespeare tocaba porque hace tiempo que ando pensando que lo tengo que traer de invitado, pero da para tanto que no me decido. E. E. Cummings (o e.e. cummings, ya que su ortografía es tan especial como su obra) siempre me hace sonreír. Estaba pensando en uno de los poemas de Luís Cernuda y buscando encontré el cortido que me gustó mucho. El de Vicent Andrés Estellés me gusta por lo directo, y la canción de Serrat… me pone la piel de gallina. Añadí un video de él muy jovencito cantándola en 1968 para que no falte nada. Y un juego tonto por aquello de pasar el rato.

 Love Cakes 1

 

 

William Shakespeare

Sonnet XVIII

 Shall I compare thee to a summer’s day?

Thou art more lovely and more temperate:
Rough winds do shake the darling buds of May,
And summer’s lease hath all too short a date:
Sometime too hot the eye of heaven shines,
And often is his gold complexion dimmed,
And every fair from fair sometime declines,
By chance, or nature’s changing course untrimmed:
But thy eternal summer shall not fade,
Nor lose possession of that fair thou ow’st,
Nor shall death brag thou wander’st in his shade,
When in eternal lines to time thou grow’st,
So long as men can breathe, or eyes can see,
So long lives this, and this gives life to thee.

 

Sonnet CXVI

Let me not to the marriage of true minds
Admit impediments. Love is not love
Which alters when it alteration finds,
Or bends with the remover to remove:
O, no! it is an ever-fixed mark,
That looks on tempests and is never shaken;
It is the star to every wandering bark,
Whose worth’s unknown, although his height be taken.
Love’s not Time’s fool, though rosy lips and cheeks
Within his bending sickle’s compass come;
Love alters not with his brief hours and weeks,
But bears it out even to the edge of doom.
  If this be error and upon me proved,
  I never writ, nor no man ever loved.

Sonnet CXXX

My mistress’ eyes are nothing like the sun;
Coral is far more red, than her lips red:
If snow be white, why then her breasts are dun;
If hairs be wires, black wires grow on her head.
I have seen roses damasked, red and white,
But no such roses see I in her cheeks;
And in some perfumes is there more delight
Than in the breath that from my mistress reeks.
I love to hear her speak, yet well I know
That music hath a far more pleasing sound:
I grant I never saw a goddess go,
My mistress, when she walks, treads on the ground:
And yet by heaven, I think my love as rare,
As any she belied with false compare.

E.E. Cummings (or e e cummings)

i carry your heart with me

i carry your heart with me(i carry it in
my heart)i am never without it(anywhere
i go you go,my dear; and whatever is done
by only me is your doing,my darling)
i fear
no fate(for you are my fate,my sweet)i want
no world(for beautiful you are my world,my true)
and it’s you are whatever a moon has always meant
and whatever a sun will always sing is you

here is the deepest secret nobody knows
(here is the root of the root and the bud of the bud
and the sky of the sky of a tree called life;which grows
higher than the soul can hope or mind can hide)
and this is the wonder that’s keeping the stars apart

i carry your heart(i carry it in my heart) 

 

Luís Cernuda

No decía palabras

No decía palabras,
acercaba tan sólo un cuerpo interrogante,
porque ignoraba que el deseo es una pregunta
cuya respuesta no existe,
una hoja cuya rama no existe,
un mundo cuyo cielo no existe.

La angustia se abre paso entre los huesos,
remonta por las venas
hasta abrirse en la piel,
surtidores de sueño
hechos carne en interrogación vuelta a las nubes.

Un roce al paso,
una mirada fugaz entre las sombras,
bastan para que el cuerpo se abra en dos,
ávido de recibir en sí mismo
otro cuerpo que sueñe;
mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne,
iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.
Auque sólo sea una esperanza
porque el deseo es pregunta cuya respuesta nadie sabe.
Lee todo en: No decía palabras – Poemas de Luis Cernuda http://www.poemas-del-alma.com/no-decia-palabras.htm#ixzz2sH7iPEmp

 

Contigo

¿Mi tierra?
Mi tierra eres tú.

¿Mi gente?
Mi gente eres tú.

El destierro y la muerte
para mi están adonde
no estés tú.

¿Y mi vida?
Dime, mi vida,
¿qué es, si no eres tú?
Lee todo en: Contigo – Poemas de Luis Cernuda http://www.poemas-del-alma.com/contigo.htm#ixzz2sH7wO9WQ

 

Vicent Andrés Estellés:

Els amants

No hi havia a València dos amants com nosaltres.

Feroçment ens amàvem del matí a la nit.
Tot ho recorde mentre vas estenent la roba.
Han passat anys, molt anys; han passat moltes coses.
De sobte encara em pren aquell vent o l’amor
i rodolem per terra entre abraços i besos.
No comprenem l’amor com un costum amable,
com un costum pacífic de compliment i teles
(i que ens perdone el cast senyor López-Picó).
Es desperta, de sobte, com un vell huracà,
i ens tomba en terra els dos, ens ajunta, ens empeny.
Jo desitjava, a voltes, un amor educat
i en marxa el tocadiscos, negligentment besant-te,
ara un muscle i després el peço d’una orella.
El nostre amor és un amor brusc i salvatge
i tenim l’enyorança amarga de la terra,
d’anar a rebolcons entre besos i arraps.
Què voleu que hi faça! Elemental, ja ho sé.
Ignorem el Petrarca i ignorem moltes coses.
Les Estances de Riba i les Rimas de Bécquer.
Després, tombats en terra de qualsevol manera,
comprenem que som bàrbars, i que això no deu ser,
que no estem en l’edat, i tot això i allò.

No hi havia a València dos amants com nosaltres,
car d’amants com nosaltres en són parits ben pocs.

Joan Manuel Serrat

Paraules d’amor

Paraules d’amor (Serrat)
Ella em va estimar tant…
Jo me l’estimo encara.
Plegats vam travessar
una porta tancada.

Ella, com us ho podré dir,
era tot el meu món llavors
quan en la llar cremàvem
només paraules d’amor…

Paraules d’amor senzilles i tendres.
No en sabíem més, teníem quinze anys.
No havíem tingut massa temps per aprendre’n,
tot just despertàvem del son dels infants.

En teníem prou amb tres frases fetes
que havíem après d’antics comediants.
D’històries d’amor, somnis de poetes,
no en sabíem més, teníem quinze anys…

Ella qui sap on és,
ella qui sap on para.
La vaig perdre i mai més
he tornat a trobar-la.

Però sovint en fer-se fosc,
de lluny m’arriba una cançó.
Velles notes, vells acords,
velles paraules d’amor…

Aquí el video (molt jovenet):

https://www.youtube.com/watch?v=h6da-yrtBIY

Y el juego es el Love Calculator. Escribís los nombres de los dos enamorados y os da un porcentaje de compatibilidad. Parece realmente científico y riguroso… (:))

Love calculator:

http://www.glamourmagazine.co.uk/features/love-calculator

Gracias por leer, y ya sabéis, si os ha gustado, dadle al me gusta, comentad, compartid, y sobre todo, quereos mucho!

Elixir 1 (1)

Como es casi San Valentín, decidí participar en una iniciativa de uno de los grupo en Goodreads (Café Literario) que sugirieron publicar historias para celebrar ciertas ocasiones. Y este mes, por San Valentín y la fiesta de la amistad tocan historias románticas o que celebren la amistad. Se me ocurrió escribir esta historia, y compartirla con vosotros, a ver qué os parece.

El elixir del amor verdadero

La cosa duraba ya dos días y a Amelia se le habían acabado la paciencia y las ideas. Era cierto que quería encontrar novio y llevaba mucho tiempo sin salir en serio con nadie. Pero de ahí a que de repente todos los hombres con los que se cruzaba se la quedasen mirando, empezasen a decirle tonterías, y la siguieran por donde quiera que fuera, había un abismo.

Había esperado a que oscureciera para evitar tener a un pelotón de hombres siguiéndola por todas partes. Lo único que se le había ocurrido, después de consultar el internet sin encontrar ninguna respuesta, fue ir a ver a la abuela Petra. En su pueblo, Madejar, la abuela Petra era la autoridad en todo lo que se refería a la historia local, hierbas y pociones, cosas del corazón, folklore…Petra Gutiérrez era la versión autóctona de Google, aunque con mucho más estilo y color.

Al amparo de la noche e intentando no cruzarse con nadie Amelia llegó a la casa de la abuela Petra. Era una casona baja, tosca, que parecía arrancada a golpes de cincel de la colina de piedra en la que se apoyaba.

—¡Abuela Petra! ¡Abuela Petra! Soy yo, Amelia. ¡Necesito su ayuda!

—Pasa hija, pasa. Ya sabes que aquí siempre eres bienvenida.

Amelia entró en la casa, que parecía un museo de la vida rural de hacía un par de siglos, y encontró a la abuela sentada frente al fuego en la sala/comedor.

—Hola abuela.

—Hola hija. Siéntate, siéntate. ¿Cómo vienes a estas horas con tantas prisas?

Amelia le obedeció, sentándose en una silla baja, y sin darle más vueltas al asunto fue directa al grano, como solía.

—Abuela, hace un par de días que me está pasando algo muy raro. Cada vez que salgo de casa todos los hombres se giran para mirarme, me echan piropos, me compran flores, me siguen a todas partes como perritos falderos… No sé qué les pasa a todos, pero no es normal. Y no me digas que soy muy guapa y que les gusto, que eso no me había pasado nunca antes, y sé que no es cierto.

La abuela Petra la miró fijamente y se quedó callada, reflexionando. Al final dijo:

—¿Hiciste algo fuera de lo normal hace un par de días?

—¿El jueves?… Nada que yo recuerde. Estaba repasando los papeles y ordenando cosas y… ¡Es cierto! Encontré unas cuartillas sueltas entre las cosas de mi madre. Recetas. Me preparé una de las tisanas.

—¿Recuerdas qué llevaba?

—De hecho no tengo ni idea.

—¿Qué quieres decir?

—En lugar de ingredientes lo que había en la receta eran símbolos. Me di cuenta de que correspondía a algunas de los frascos que tenía mi madre en su alacena de ingredientes. Y preparé la tisana.

elixir 2

—¿Y la tomaste sin saber lo que llevaba?

Amelia miró a la abuela Petra.

—Mi madre siempre me había dicho que no había venenos ni ningún ingrediente peligroso en su alacena…Ya sé que no me acuerdo de todo y que mi madre… murió hace años, pero de eso me acuerdo perfectamente.

El padre de Amelia era geólogo y trabajaba en explotaciones petrolíferas en el extranjero y le veía poco. Su madre había sido su roca, y la había criado casi sin ayuda. Por desgracia su madre…

Sintió que se le humedecían los ojos. La abuela Petra se levantó de la silla y abrazó a Amelia, estrechándola fuerte.

—Todos echamos de menos a Cristina. Tu madre era una gran mujer.

A pesar del tiempo que hacía que había muerto su madre, casi cinco años, Amelia se había resistido a guardar sus cosas y lo había dejado todo como estaba, hasta hacía unos días. El ayuntamiento estaba planeando unas obras de mejora de la calle donde vivía y le habían pedido unos documentos. Y durante su búsqueda se había tropezado con lo que parecían unas recetas, y un diario de su madre, aunque escrito usando un código que aún no había conseguido descifrar.

—Sí, pero ¿por qué escribir las recetas y su diario de una forma tan rara? Ni que tuviera grandes secretos que ocultar.

La abuela Petra suspiró profundamente y se volvió a sentar. Fijó su mirada en el fuego.

—De hecho…Hay muchas cosas que tú no sabes de tu madre.

—¿Qué quieres decir?

—Si quieres saberlo todo…tendrías que ir a ver a la mejor amiga de tu madre. Manuela.

—¿A Manuela? ¿La madre de Fran?

—Sí, la madre de Paco.

Amelia y Francisco (al que todos llamaban Paco, aunque ella siempre le había llamado Fran) habían sido muy amigos de pequeños. Sus madres se conocían desde la escuela y ellos jugaban juntos mientras sus madres charlaban, cocinaban, trabajaban…

—¿Le has visto? Paco está visitando a sus padres. Está de vacaciones. Ha venido muy guapo —dijo la abuela Petra.

—No. No le he visto. Hace tiempo que no nos vemos…

Muy guapo…Desde luego. De pequeño Fran era un niño torpe, delgado como un fideo, siempre despeinado y desaliñado. A Amelia su aspecto nunca le había importado mucho, y aunque no era el chico más popular de la escuela, se divertían juntos un montón. Leían historias, jugaban interpretando a los personajes de la tele, ideaban aventuras imaginarias, y estudiaban y hacían los deberes. Eran inseparables. Un verano, cuando tenían unos 17 años, Fran se fue de vacaciones a la costa con sus tíos y al volver no parecía el mismo. Alto, moreno, vestido a la última, y musculoso. De repente todas las chicas se echaban a sus pies, se volvió don popular, y se le subieron los humos a la cabeza, o eso le pareció a ella. Siempre estaba ocupado, nunca tenía tiempo para verla, y al final…

—Pues si quieres enterarte de qué está pasando y encontrar una solución, Manuela es la clave.

—¿No me vas a decir nada más?

—Ve a ver a Manuela. Estoy segura de que ella te lo podrá explicar todo. Y además, ya va siendo hora de que hagas las paces con Paco.

—Yo no….

—No, no me digas que no os habéis peleado. Eráis inseparables y como me has dicho antes, ahora ni os habláis. A menos que quieras seguir con todos los hombres con los que te cruces persiguiéndote, más vale que vayas a ver a Manuela.

—Me lo pensaré.

Amelia se encaminó a la puerta pero se detuvo antes de abrirla. Había mucho ruido, como si hubiera una multitud de gente fuera, o un enjambre de abejorros. Miró por la ventana y vio a un montón de hombres, en vilo, esperándola.

—¿Puedo salir por algún otro sitio?

—Por la puerta de la cocina… — la abuela Petra soltó una risotada —. Entonces parece que al final vas a ir a ver a Manuela, ¿no?

Amelia se encogió de hombros y echó a correr hacia la cocina. Salió a paso ligero para evitar que la pillaran los hombres que se habían acumulado fuera de la casa de la abuela Petra. Tenía que ir con cuidado ya que no les daría el esquinazo por mucho tiempo.

La casa de Pedro y Manuela Márquez, los padres de Francisco, estaba al lado de la iglesia, a unos cinco minutos de la casa de la abuela Petra. Amelia llegó allí sin aliento y se puso a golpear la puerta con rapidez.

—¡Por favor! ¡Por favor! ¡Abrid!

—¿Pero qué pasa?

Francisco abrió la puerta. A pesar de lo desesperado de la situación, Amelia no pudo evitar una profunda inhalación cuando vio a su amigo de infancia. La abuela Petra tenía razón. Estaba buenísimo. Él le ofreció una sonrisa de oreja a oreja.

—¡Amelia! ¡Cuánto tiempo!

—Hola Fran. ¿Está tu madre?

La expresión de Francisco cambió a una seca y dura.

—Sí. Está dentro. Pasa.

—Cierra la puerta. Si no lo haces vas a tener la casa invadida de hombres.

Francisco la miró con cara de sorpresa pero ella no tenía ganas de explicaciones. O bueno, sí, pero no en aquel momento. Mientras se dirigía hacia la cocina, de donde se oía salir el sonido de una radio, Amelia se preguntó si quizás se habría acabado el extraño poder que había adquirido sobre los hombres, ya que Fran se había comportado de forma completamente normal con ella. O eso o era inmune. Golpeó la puerta de la cocina con los nudillos.

—Pasa, Amelia.

—¿Cómo sabías que era yo?

Manuela la miró y sonrió. Aunque físicamente no se parecían demasiado, ya que Manuela era alta y morena y su madre bajita y de pelo castaño, a Amelia siempre le recordaba a su madre, y esa era otra de las razones por las que no se había pasado mucho por allí.

—Te estaba esperando. He oído que te has convertido en un imán para los hombres.

—La abuela Petra tenía razón. Me dijo que tenía que venir a verte y que tú me contarías algo sobre mi madre que lo explicaría todo. No sé yo…

—Siéntate, Amelia, y dime qué pasa.

Amelia se lo explicó todo.

—Entonces, ¿qué me dices? ¿Qué es eso tan importante que tú sabes sobre mi madre?

—No sé si crees en…la sabiduría tradicional, cosas fuera de lo corriente, que no se pueden explicar fácilmente ni racionalmente…

—¿De qué estamos hablando? ¿De vampiros, hadas, hombres lobo…? —dijo Amelia, medio riéndose.

—No… —dijo Manuela —. Estamos hablando de hechizos y brujería…Blanca, eso sí.

—¿Quieres decir que mi madre era una bruja? ¿Estás de broma?

—No. Quiero decir que las dos tenemos…teníamos, una habilidad especial, y sabemos cosas sobre hierbas, pociones…

The Love Potion, Evelyn de Morgan, 1903

The Love Potion, Evelyn de Morgan, 1903

—Eso es ridículo.

—En absoluto. Utilizábamos un lenguaje especial, un código para escribir sobre nuestras experiencias. Si quieres te puedo ayudar a descifrar su diario y las recetas. Sospecho que tú debes haber heredado la habilidad. Y yo tengo guardados libros de hechizos y pócimas de nuestras abuelas y tatarabuelas. Nos viene de familia. De hace muchos años. Solo a las mujeres de las dos familias.

Amelia no estaba dispuesta a creerse nada de aquello.

—Si fuera verdad algo habría oído. Todos los pueblos tienen sus leyendas e historias. Jamás he oído nada sobre Madejar.

—Nosotras y nuestras familias siempre fuimos muy discretas.

Amelia seguía sin creerse nada.

—Entonces, según tú, ¿por qué me está pasando esto?

—No lo he probado nunca, pero esta “tisana” de la que me has hablado tiene que ser el elixir del amor verdadero.

—¿El qué?

—El elixir del amor verdadero. Toda persona del sexo opuesto que se cruce contigo caerá rendido a tus pies.

—¿Y cuánto duran sus efectos?

—Un mes, más o menos, pero estoy segura de que existe un antídoto y creo que está en uno de mis libros. Lo preparo esta noche y te lo llevo mañana por la mañana. Cuando veas que funciona te darás cuenta de que tengo razón.

Amelia asintió y se dirigió a la puerta. Giró el pomo, pero se quedó pensando.

—¿Qué te pasa? —preguntó Manuela.

—Me estaba preguntando para qué sirve esa poción. Lo entendería si se la dieras a alguien que te gustara para que se enamorara de ti, pero hacer que todos los hombres se enamoren temporalmente de ti por una poción… Eso no es amor verdadero. No entiendo ni para qué sirve, ni el nombre.

Manuela se rió.

—No es por eso por lo que se llama así. Es cierto, el elixir tiene ese efecto en todos los hombres, pero no tiene efecto alguno sobre un hombre que esté enamorado de ti de verdad. Si alguien está enamorado de ti de veras, se comportará como siempre se ha comportado contigo.

—O sea que sirve para distinguir el amor verdadero de una mera ilusión, de un capricho.

—Precisamente.

Amelia salió de la cocina, andando muy despacio. Se paró delante de la habitación de Francisco, que no parecía haber cambiado nada en los últimos años. Llamó a la puerta.

—Fran…

Él abrió la puerta.

—Creí que solo habías venido a ver a mi madre.

—Sí. Perdona, pero necesitaba un consejo urgente. Pero hace tanto que no te veía. Desde que te fuiste a trabajar a la capital.

Francisco estaba de pie, con la puerta entreabierta y cara de pocos amigos.

—Te escribí. Te envié mi correo electrónico. No te dignaste a contestarme —dijo él.

—Te iba a enviar un texto por tu cumpleaños, pero… Estaba segura de tendrías otras cosas que hacer.

Francisco la miró a los ojos.

—Siempre he tenido tiempo para ti. Pensases lo que pensases.

—Siempre te veía tan ocupado, incluso antes de que te fueras…

Francisco suspiró y la expresión de su cara se transformó en una de tristeza.

—Volví de aquellas vacaciones con mis tíos, y de repente…empezaste a comportarte de una forma muy rara conmigo. No sé porqué. Todo lo que yo hacía te parecía mal… Es cierto que gente que nunca se había fijado en mí empezaron a reírme las gracias, pero a mí eso me daba igual.

Amelia se quedó mirando a Francisco. El elixir no parecía ejercer ningún efecto sobre él. Y si Manuela tenía razón, eso solo podía querer decir que…

—Perdóname Fran. Tienes razón.

—Entre tú y yo no hace falta pedir perdón.

—Fran…

Francisco y Amelia se quedaron embobados mirándose el uno al otro. Un carraspeo de Pedro, el padre de Francisco que se les había acercado sin que ellos se dieran cuenta,  les hizo volver en sí.

—¿Te quedas a cenar, Amelia? —preguntó Pedro mirándola con una expresión muy peculiar —. Otra víctima del elixir —pensó Amelia.

—Gracias, pero hoy no puedo. Algún otro día.

—¿Por qué no nos vemos mañana? —sugirió Francisco.

—Me encantaría.

Amelia hizo un amago de salida por la puerta delantera para despistar a sus seguidores y finalmente salió por la puerta del jardín. Llegó a su casa cansada pero feliz. No estaba segura de cómo se sentía sobre un posible legado de brujería y hechizos, pero le agradó saber que el amor verdadero no necesitaba de elixires. Y también comprobar que la amistad es el mejor cimiento del amor.

 love_potion
Gracias por leer, y si os ha gustado, ya sabéis, dadle al me gusta, comentad, compartid, y sobre todo, amad mucho!

Living in the Gap

“Ruffled feathers and endless squawking over a minor difficulty is typical of a crow’s life. I lean back on the counter and realize that could be my line….”

Opinión y actualidad

Opinión sobre noticias y asuntos de actualidad

Los escritos de Héctor Browne

Blog (algo literario y algo viejo) de un Licenciado en Letras, diplomado en edición, y Profesor de Lenguaje.

Priscilla Bettis, Author

The making of a horror novelist.

%d bloggers like this: