Archives for posts with tag: Perè Lachaise

Hola a todos:

Después de hablaros un poco (vale, bastante) de mi última novela, se me ocurrió que podríamos hablar de mi siguiente proyecto. De hecho os he hablado de él en otras ocasiones, pero espero dedicarme ahora a él y poder acabarlo dentro de… relativamente poco.

Hace un par de años escribí una novela juvenil, con la intención de que formara parte de una serie (una trilogía en principio), en inglés y busqué agente, pero con poco resultado. Durante ese proceso fue cuando descubrí la posibilidad de autopublicar, y cambié algo de rumbo, decidiendo que sería mejor publicar otra novela en la que llevaba más tiempo trabajando y que además tenía ya traducida al inglés y al español (El hombre que nunca existió).

Éste es precios y del cementerio de Poble Nou de Barcelona

Éste es precioso y del cementerio de Poble Nou de Barcelona

La idea de la serie no la abandoné, y de hecho escribí la segunda novela de la serie hace unos meses, pero para entonces había decidido acabar de escribir las tres y publicarlas a intervalos cortos, para ver si creo un poco de interés y  para que la gente no se aburra de esperar. Estoy considerando poner la primera novela gratuita cuando haya publicado la serie completa para atraer más lectores, pero ya veremos. De momento la serie en español se llamará Asuntos Angélicos y la primera novela Alerta Pink.

Aquí un ángel que  no está nada contento  esperando a que acabéis la siguiente novela. ¡Y si no acabáis pronto os echará al león para que os coma!

Aquí un ángel que no está nada contento esperando a que acabéis la siguiente novela. ¡Y si no acabáis pronto os echará al león para que os coma!

Buscando inspiración para la novela, y para la portada, aproveché la visita a Florencia para hacer muchas fotos de ángeles (y cupidos y Eros, que de esos hay unos cuantos) y se me ocurrió también que en los cementerios suelen haber muchas esculturas de ángeles. Os dejo algunas fotos y un enlace a mi board sobre ángeles en Pinterest. Si tenéis sugerencias de imágenes o fotos, ya me lo diréis.

Aquí el enlace a mi tablero de ángeles en Pinterest:

http://www.pinterest.com/olganm7/angels/

Ah, y aunque creo que lo había compartido, os dejo el primer capítulo de la novela, que de momento es un borrador:

¡Qué monos!

¡Qué monos!

Capítulo 1. Petra (alias Pink)

Es verdad. Nadie puede hacerte sentir tan humillada como un amigo íntimo. Sí, estábamos muy unidos. Pero de ahí a asumir…Seth y yo nos conocíamos hacía muchos años, él vivía en la casa de al lado, íbamos a la escuela juntos, compartíamos cosas…Y Seth era el chico más popular del Instituto (y por lo tanto el chico más popular de mi universo), y tenía todas las chicas que quería y todo eso. Ya lo sé, habéis visto la película. Y sabéis que todo el mundo creía que estaba enamorada de él y no era una pena que yo no fuera “su tipo”, y fuera “del montón” y… “llenita”…Pero, OK, acepto que todo le mundo se creyera eso y me tuvieran pena. Lo que no acepto, ni de broma, lo que es realmente ofensivo, es que “él” mismo se lo creyera. Me había llamado por teléfono la noche fatal (el 5 de Noviembre si lo queréis saber), alrededor de la medianoche, bastante bebido, para pedirme que le fuera a recoger a la fiesta de Cris. Me habían invitado pero estaba muy ocupada escribiendo y sabía como eran ese tipo de fiesta. Porque por supuesto, yo también era “aburrida”, “inteligente” y “estudiosa”. No bebía y no tomaba drogas.

Lo fui a buscar (tuve que tomar prestado el coche de mis padres, pero les gustaba Seth, y yo estaba convencida de que al menos mi madre pensaba que las cosas se “desarrollarían” entre nosotros) y lo encontré dándose el lote con una chica. No la había visto nunca, probablemente de una ciudad vecina. Una vez se despidió (algo así como ‘te llamaré’ pero muy difícil de entender con la bebida) me siguió, o más exactamente, lo medio llevé a cuestas al coche. Tuve que pararme una vez para que vomitara. Entonces, cuando paré delante de su casa para dejarle salir, se volvió hacia mí, me besó en la mejilla (una experiencia inigualable oliendo aún a vómito y todo eso) y dijo la frase memorable:

—Sabes, Pink, que si algún día…Sé que no tienes novio…Y si…si no puedes encontrar…Si necesitas a un tío…y quieres un beso y unas caricias o lo que quieras…de verdad, ‘cualquier’ cosas…Yo…Yo estoy a tu disposición con mucho gusto.

Yo le empujé fuera del coche contagiada de las náuseas. Y no conseguí dormir después de eso.

Al día siguiente la cosa se puso aún peor aunque yo lo creía imposible. Tenía la esperanza de que no recordara el comentario, y ni siquiera esperaba o quería una disculpa, pero…Oh, no, eso hubiera sido demasiado fácil. Intenté evitarle durante todo el día, incluso decidí no contárselo a mis mejores amiga, Lorna y Silvia. ¿Lo entendéis? Quizás si no hablaba de ello, no habría pasado de verdad. Podía hacer ver que había sido una pesadilla y me lo había imaginado todo.

Dejé la escuela sin verle y pensaba que mi plan había funcionado y estaba a salvo. Pero no, sería mucho pedir. Cuando llegué a la puerta de mi casa oí a alguien que corría hacia mí. Ni siquiera me hizo falta darme la vuelta; sabía que era él.

—Pink, Pink! ¡Eh…He estado intentando pillarte todo el día!

—Pues por fin lo has conseguido. ¿Qué querías?

—Yo…Escucha, sobre lo de ayer…

Tampoco quería avergonzarle. Era mi instinto maternal hacia él que se había desarrollado a lo largo de los años (si no estaba imprimido en mi ADN) y no lo conseguía desconectar, ni siquiera cuando era vil. Decidí hacer ver que no me acordaba.

— ¿Ayer?

—Lo del sexo…yo…

—Olvídalo.

—No, no. No es eso. Yo sólo…Sólo te quería decir…que iba en serio. No era cosa de la bebida…Por supuesto, no hace falta que te preocupes por nada. No se lo contaría a nadie.

Estaba a punto de preguntarle si estaba hablando en serio, pero me estaba mirando con cara solemne y ‘comprensiva’. No se me ocurrió qué decir y él malinterpretó mi silencio.

—Está bien. No hace falta que digas nada. Nos vemos— me dijo, dándome una palmadita en la espalda. Mi único consuelo fue que al menos no me dio la palmadita en la cabeza, como a un buen perro. Para ser sinceros no era un gran consuelo.

Me podría haber echado a gritar, y de hecho lo hice cuando entré en la casa y me encerré en mi habitación. ¡Lo quería matar! Y sin duda hubiese sido homicidio justificado.

Estuve muy preocupada y dolida un par de semanas, e intenté evitar a Seth con poco resultado. Él parecía no tener ni idea de mis esfuerzos o sentimientos.

No me lo pude guardar más tiempo, y finalmente se lo conté a Lorna y Silvia. También nos conocíamos hacía muchos años, y habíamos ido a la misma escuela y clase desde que éramos pequeñas, aunque Lorna y Silvia vivían en High Ridge, una ciudad vecina. Siempre nos habían interesado las mismas cosas y habíamos pasado el rato juntas, ya que no encajábamos fácilmente en ninguno de los grupos usuales. Estudiosas y amantes de los libros, pero no repelentes (ni siquiera llevábamos gafas), del montón pero no terriblemente feas, no muy deportivas pero tampoco tan torpes como para convertirnos en víctimas propicias de todas las bromas. Y sí, no estábamos en el grupo de la gente ‘in’ y de moda, pero no atraíamos la atención con estilos raros de ropa, maquillaje o tatuajes. En resumen, éramos invisibles y grises. Y hasta entonces eso nos había convenido. También era verdad que mi amistad con Seth nos daba algo de credibilidad y evitaba que cayéramos de pleno en uno de los grupos despreciados.

Yo había estado intentando hacer ejercicio, comer sanamente  y perder peso, y algo de éxito había tenido, aunque era lo suficientemente realista para saber que nunca llegaría a ser Barbie…Incluso si me matase de hambre, la estructura de mi cuerpo no cambiaría hasta el punto de tener piernas que me llegasen a los sobacos y aunque aún tenía esperanzas para mis pechos, hasta entonces se habían negado a convertirse en algo que pudiera atraer la mirada de los chicos.

A Lorna se le había dado mejor lo del crecer, y aunque se negase a aceptarlo cuando Silvia y yo se lo decíamos, se había convertido en una chica atractiva. Era muy evidente que cuando estábamos las tres junta lo chicos ahora la miraban a ella, mientras que antes solían deslizar la miraba sobre nosotras para fijarse en alguna otra persona. Su recientemente alisado y largo pelo marrón, ojos color avellana, perfecto cutis aceitunado y boca en forma de corazón la hacían muy bonita, incluso sin maquillaje. Y era menuda y bien proporcionada. Incluso había salido con algún chico, aunque de momento aún no había encontrado a su príncipe azul.

Por otro lado, la adolescencia no se había portado tan bien con Silvia que de repente había dado un tirón que la había hecho más alta que la mayoría de los chicos de nuestra edad, muy delgada, y lisa como una tabla de planchar. A pesar de innumerables visitas al ortodontista y una sucesión de aparatos que se merecían figurar en un artículo sobre implementos de tortura en Wikipedia, su sonrisa no estaba hecha para anuncios de dentífricos y ella se había vuelto aún más tímida que antes. Desde mi punto de vista de mejor amiga tengo que añadir que las encontraba a las dos hermosas y las mejores amigas que una chica pudiera desear.

Cuando les conté lo que había hecho Seth sus reacciones fueron las que me esperaba.

Lorna estaba indignada.

—¿Quién se cree que es él, eh? Anda… ¿Cómo puedes ser su amiga? No necesitas a ese idiota, Pink. Definitivamente no.

Silvia siempre era amable y lo perdonaba todo. Yo siempre sospeché que a ella le gustaba Seth…Bueno, vale, le gustaba a la mayoría de las chicas, pero Silvia era tan tímida que casi nunca se permitía pensar en chicos, ya que la hacía desmoronarse. Pero yo había visto cómo se sonrojaba cuando Seth miraba hacia ella o le hablaba…si no amor…encaprichamiento al menos.

—Probablemente sólo estaba intentando ser amable…Es un tío a fin y al cabo. No entiende lo que sentimos sobre estas cosas. Estoy segura de que no intentaba humillarte.

—Pues menos mal, ¿no? No creo que lo hubiera podido hacer nada mejor si hubiese estado intentando humillarte…Un polvo de pena…. ¡Ughhhh! ¡Me pone enferma!— dijo Lorna, aún enfadada.

—Sí, yo también estaba muy enfadada al principio. Pero ahora…en lugar de seguir echando humo por la cabeza, creo que quizás debería tomar la iniciativa y hacer algo.

—Sí, pero ¿qué?

—De eso es de lo que os quería hablar. Le tengo que ajustar las cuentas.

—¿Cómo?— Preguntó Lorna, interesada.

—Tengo que demostrar que se equivoca.

—Quieres decir… ¿echarte novio?.. ¿No es un poco demasiado?— dijo Silvia, evidentemente horrorizada por la sugerencia.

—No creo que haga falta ir tan lejos como echarme novio. No quiero novio. Soy demasiado joven y tengo muchas cosas que hacer…De todas formas sabéis que pienso de todo eso.

En resumen lo que pienso de eso es, muy bonito en teoría pero en realidad una gran pérdida de tiempo a una edad en que uno no tiene tanto tiempo para perder. Cosas más importantes que hacer. OK, sé que debéis pensar ‘uvas verdes’ y todo eso…Pero, con toda sinceridad… ¿chicos? Quizás cuando crezcan…si es que crecen alguna vez.

—Ya veo. Tú sólo quieres que él te vea salir con alguien…— dijo Lorna asintiendo. —Lo apruebo.

—Sí ya, pero ¿quién?— Pregunté.

—Veamos.

Como solíamos hacer cuando teníamos que tomar decisiones importantes o discutir asuntos serios nos fuimos al café de la biblioteca. Con la popularidad de los libros electrónicos, netbooks y tablets, móviles android, y particularmente Facebook, Twitter y otros medios de comunicación social, casi no había nadie más que gente mayor en la biblioteca. Siempre nos sentábamos a la misma mesa, al fondo junto a la ventana, y la considerábamos “nuestra mesa”.

Una vez instaladas, con nuestras Coca-cola light, empezamos a buscar candidatos virtualmente. Silvia estaba muy bien organizada e interrumpió a Lorna cuando empezó a nombrar a chicos al tuntún.

—Sería mejor que consideráramos la población de chicos.

—¿Cómo?— le pregunté.

—Bueno, ya sabes…Como si fuera un estudio etnográfico/sociológico. ¿En qué tipo de chico estabas pensando?

—¿Quieres que creemos un perfil?— Preguntó Lorna.

—Quizás. Pero creo que eso sería demasiado ambicioso, considerando la materia cruda que tenemos a nuestra disposición. Será más fácil ver qué hay en cuanto a grupos de chicos que puedan estar disponibles.

—Vale. Un método científico y organizado. ¿Por qué no?— Sí, tenía sentido. No hacía falta ser súper-emocional y comportarnos como niñas. Si lo íbamos a hacer, más valía hacerlo bien. Y como era cuestión de tíos, pensar como uno podría ayudar.

Silvia sacó su i-pad de la mochila.

—¿De veras?— Le preguntó Lorna. —¿No es ir un poco demasiado lejos?

—¿Por qué? ¿Para qué está la tecnología sino para este tipo de cosas?

—¿Para cosas importantes quizás? Como resolver el problema de proporcionar energía y comida a la población del mundo entero, curar enfermedades, educar a las masas…— contesté yo.

—Sí, de acuerdo. Quizás haremos todo eso en algún momento en nuestras vidas, pero ¿qué daño hacemos utilizando una base de datos para tomar una decisión razonable sobre chicos?

Tuve que reconocer que tenía razón. Hoy, encontrar al candidato ideal para novio; mañana, el Premio Nobel.

Lorna, que evidentemente había estado pensando en chicos un poco, se puso a cargo de nombrar los distintos grupos de posibles candidatos, mientras todas considerábamos sus pros y contras. Bueno, no siempre podíamos encontrar pros. Cuando se consideraba el asunto de una forma sistemática, parecía de lo más sorprendente que nadie saliera con alguien. Las agencias matrimoniales se merecían su dinero y más por siquiera atreverse a tal tarea.

—Veamos, veamos… ¿Con qué tipo de chico te gustaría que te viera Seth, Pink?— Me preguntó Silvia.

—Bueno…evidentemente alguien razonablemente atractivo pero con algo de cerebro…Quiero decir, tendría que ser alguien con quien él pudiera creerse que yo saldría…Seth me conoce lo suficientemente bien como para saber que yo no saldría con alguien puramente por su cara bonita…Aunque alguien que fuera solamente “una cara bonita” probablemente tampoco saldría conmigo.

Lorna me miró seria.

—Oh Pink, vamos, no empieces así. No hay problema alguno con tu apariencia. Cualquier chico…

—Dejémoslo. No es cuestión de eso…Seamos metódicas— dije yo.

—OK. Atractivo pero razonablemente inteligente…

Pensamos un rato. No había tantísimos chicos que encajaran en la categoría…

—Siempre están los amigos de Seth…Adam no está mal…— dijo Lorna.

—No, no lo está. Ni tampoco Tony, o Chris, o Scott… ¿Estás bromeando, Lorna? ¿No te has fijado nunca en el tipo de chica con las que salen? Animadoras, chicas de moda…la más bellas o al menos bonitas…Sería una misión imposible y ya sabes que no son demasiado discretos…Cuando salen con alguna chica todo el mundo sabe todos lo detalles. ¡Incluso nosotras!— le contesté.

—Sí, Seth es el único con algo de clase en su grupo de amigos. — Por supuesto, esa fue Silvia. ¿No os había dicho que a ella le gusta Seth?

—Tampoco estoy demasiado convencida sobre ninguno de ellos con respecto al tamaño de sus cerebros. Son populares y buenos en deportes y eso les da mucha manga ancha, pero sus méritos…— añadí yo.

—Seth es bastante listo…creo.

Lorna y yo miramos a Silvia. No estoy segura si yo también lo hice, pero Lorna definitivamente alzó la vista al cielo.

—Sí, y tiene un precioso pelo trigueño y ondulado, ojos verdes, hoyuelos muy monos y todo lo demás. Deja de hablar de Seth, Silvia. Él es el causante de todo este lío y evidentemente Pink no va a salir con él. No, tienes razón, Pink, ninguno de sus amigos sirven para esto. Los conoce demasiado bien, se daría cuenta de que no saldrías en serio con ninguno de ellos…No funcionaría.

La mayoría de chicos considerados listos entraban en una de dos de las categorías más despreciadas, o los cerebros, el grupo de los estudiosos, compuesto principalmente de carácteres relegados, buenos para tener una conversación o formar grupo de estudio, pero no para salir con ellos, y los frikki informáticos.

—Theo, Paul, Mark y Luke…— dijo Silvia.

—¿Los cerebros? Por supuesto, son inteligentes, pero… ¿atractivos? ¿Les has mirado alguna vez?— dije yo.

—Bueno…sí, pero Mark…tiene unos ojos bonitos…— añadió Silvia.

—Sí, y Theo es muy alto, y Luke tiene un pelo negro rizado fabuloso, pero, Mark tiene un acné horroroso y es muy bajito, Theo es enorme y siempre está sudando, Luke lleva unas gafas muy pasadas de moda y es tan delgado que casi no se le ve de perfil y Paul…— seguí yo.

Sí, el pobre Paul era oficialmente el tío más feo de la escuela. Era un chico encantador pero si saliera con cualquiera de ese grupo seguro que Seth pensaría que estaba desesperada o me había vuelto locas. Probablemente volvería a repetirme su oferta si me viera con uno de ellos. Tampoco funcionaría.

Lorna negó con la cabeza.

—No, ninguno de ellos servirá. No sólo son feos pero también son muy tímidos con las chicas y no tienen gracias sociales. Probablemente les daría un infarto si siquiera sospechasen que querías salir con uno de ellos…Y…

—Sí, lo sé. Son demasiado majos y les haría daño si los usase así. — De acuerdo, me quería vengar de Seth, pero no era justo hacerles daño a otros para conseguirlo. Yo no creo en el “daño colateral”.

Llenamos otra vez los vasos de Cola light y volvimos a concentrarnos en el documento en el i-pad de Silvia…De momento sólo cruces…Sherlock Holmes solía clasificar los casos en los que estaba trabajando en categorías de dificultad según el número de pipas que se tenía que fumar para llegar a la respuesta. Fumar ya no era correcto socialmente y mujeres y pipas nunca se habían llevado demasiado bien así que…Supongo que en nuestro caso clasificaríamos problemas o planes en relación al número de colas light que nos bebíamos mientras los discutíamos. Éste podría llegar a batir nuestro record de tres.

—¿Y los frikki informáticos? No son tan sensitivos como los cerebros— sugirió Lorna.

Aunque los cerebros estaban bastante obsesionados con la informática, los frikki eran una categoría de chicos diferenciada. Sólo parecían tener tiempo para accesorios electrónicos, juegos, y la mayoría del tiempo parecían vivir en una realidad alternativa que sólo se cruzaba con la nuestra esporádicamente.

—Y aparte de Troy, el resto tienen una pinta bastante normal — afirmó Silvia.

Todas pausamos al mencionar a Troy. Era hijo del alcalde y a comparación con su hermano mayor que había terminado la escuela con una beca de fútbol y ahora estaba estudiando en Davis, la joya de la familia, era realmente raro y tenía un aspecto de lo más extraño. Siempre me hacía pensar en actores de película de terror. No parecía pertenecer a nuestro planeta. No era feo, pero como un Picasso su estética y fisonomía eran extremadamente poco convencionales. Es cierto que nadie podría pasar desapercibido dándole la mano, pero no estaba convencida de que ese era el tipo de atención que yo quería.

—¿Has intentado hablar alguna vez con Matt, Pete, Dean o Todd de algo que no sean juego, ordenadores o comics? Sé que lo habéis intentado. Yo también. Sin ningún éxito. Quiero venganza, pero no a coste de mi cordura. No quiero un novio de verdad pero al menos apreciaría a alguien con quien pudiera hablar…

Más cruces. Seguíamos sin ningún sí.

—¿Y qué me dices de los chicos invisibles?— Preguntó Lorna. A los que se refería eran a chicos como nosotras que no parecían pertenecer a ninguna de las categorías establecidas. Normales y corrientes, sin pasarse de feos, no particularmente deportistas, sin ser particularmente inteligentes, ni especialmente atractivos…

—No. Pink necesita a alguien que le llamara la atención a Seth. A alguien que le hiciera volver la cabeza si le viera con ella. Un invisible…por sus características esenciales no serviría.

Asentí. Sí, Silvia tenía razón.

—Se daría cuenta si salieras con uno de los rebeldes — dijo Lorna.

Sí, incluso Hope Springs, ‘la ciudad donde nunca pasa nada’ (de acuerdo con nuestra versión revisada del lema oficial que era ‘donde todos los sueños son posibles’. Estoy de acuerdo, empalagosamente dulce, y además falso) tenía chicos malos. A nuestra edad no estábamos totalmente convencidas de que fueran genuinamente malos, no habían tenido suficiente tiempo para cometer muchas maldades, pero eran rebeldes, inconformistas y más problemáticos que la mayoría. Había que admitir que en un sitio como Hope Springs eso no era muy difícil pero…tenían un poco de mala reputación.

—Clint tiene novia. Y Jesse…— dijo Silvia.

Jesse había empujado a Silvia el año pasado y ella se había caído por las escaleras torciéndose el tobillo. Él había insistido en que no lo había hecho a posta, diciendo que tenía mucha prisa y ella estaba en medio, pero…oficialmente era persona non-grata para nosotras. De acuerdo con nuestras predicciones acabaría en la cárcel algún día. Carne de prisión iba más allá de lo que yo había pensado. No.

Habíamos llegado a nuestra tercera cola light y seguíamos sin candidatos razonables.

—No puedo pensar más — dijo Lorna. —Creo que debemos habernos repasado toda la clase”

Nos quedamos calladas unos segundos y entonces Silvia saltó.

—¡Tienes razón! ¡Eso es! Hemos revisado a todos los chicos de nuestra clase. Pero esos no son todos los chicos. Tenemos que buscar en otras clases. Necesitamos expandir nuestro intervalo de edades.

Cerré los ojos. Sabía adonde íbamos con esto. Podía ver el nombre que Silvia iba a mencionar parpadeando en luces de neón. Pero aún tenía curiosidad por ver cómo le sacaría a relucir.

—No creo que chicos más jóvenes sean apropiados. Primero…incluso chicos de nuestra edad son inmaduros, ¿os podéis imaginar cómo deben ser los chicos más jóvenes? Un año más joven ya sería demasiado. No quieres echarte reputación de ladrona de cunas — dijo Lorna, terminantemente. Tenía una forma de resumir las cosas e ir derecha al grano que yo siempre había admirado y creía que sería una gran ventaja para una carrera en publicidad o el cine.

—No, Seth se reiría de mí si saliera con un chico más joven. Se metería con él y conmigo todo el tiempo. No, eso no serviría para nada.

—Anda chicas, vamos. Sabéis que no me refería a salir con un chico más joven. Lo que quería decir es que tendrías que considerar a chicos más mayores. Siempre le da status a una chica el salir con un tío mayor. Un hombre de mundo, maduro…

—Seguro, pero ¿cómo de mayor? ¿De qué estamos hablando? ¿Chico universitario?— preguntó Lorna, girándose hacia mí y guiñándome un ojo. Evidentemente ella también había llegado a la misma conclusión sobre las intenciones de Silvia.

—Tampoco queremos pasarnos o hacer que el tío acabe pareciendo un viejo verde o un pedófilo…No, quizás alguien que sea un par de años más mayor…— añadió Silvia, intentado sonar casual, y fallando miserablemente.

—Me parece que no conocemos a muchos chicos de esas edad, ¿verdad Lorna? — Pregunté, mirando a Lorna e intentando mantener la expresión seria.

—No. A mí no se me ocurre ninguno. Quizás tíos de otra ciudad…— Lorna chasqueó los dedos. — ¡Tengo una idea! Silvia, ¿por qué no le preguntas a tu hermano Jackson si tiene algún amigo que pueda ser apropiado? Es dos años mayor que nosotras, ¿no? No conozco a sus amigos, pero quizás alguno de ellos sirva. Podríamos llamarle.

Lorna y yo miramos a Silvia con caras serias y decididas.

—Sí, eso parece una buena idea. ¿Por qué no llamas a Jackson, Silvia, y le preguntas?— Dije yo.

Silvia nos miró a las dos, ruborizada, respirando rápida y superficialmente, intentando pensar en algo que decir. Finalmente no pudimos resistirlo más tiempo y nos echamos a reír.

—¡Tendrías que verte la cara, Silvia!— le dije.

—¡Me estabais tomando el pelo! ¡Sabíais que me refería a mi hermano!”

Lorna le dio un achuchón en el brazo.

—Por supuesto que sabíamos que te referías a tu hermano. Siempre estás intentando juntarle con Pink. Desde siempre has tenido la idea de que los dos se enamorarán locamente, serán felices y comerán perdices, vosotras dos seréis hermanas y tendrás preciosos sobrinos y sobrinas.

—¡Pero a Jackson tú le gustas de verdad, Pink!

—Sabes que pienso que tu hermano es un chico majo y me gusta, como amigo, pero…

Lorna de nuevo se dejó de rodeos.

—Jackson es torpe, tiene una atención tan breve como la de un pez y aparte de deportes de pelota muy pocos intereses. Tú eres el cerebro de la familia, querida Silvia. Tu hermano, aunque no es feo, es un poco…

Silvia no la dejó terminar.

—Tienes razón, esto es cuestión de venganza y no sería justo mezclar a mi hermano cuando él tiene sentimientos por ti…

El pobre Jackson probablemente ni siquiera sabía qué sentía, pero confiaba en la opinión de su hermana sobre sus sentimientos y siempre había sido extra-amable conmigo, aunque yo había intentado tanto como pude, sin herirle, hacerle entender que no le veía como posible novio, y de hecho no quería ningún novio. Lorna tenía razón, feo no era. Tenía la perfecta sonrisa que su hermana no había conseguido a pesar de innumerables visitas al dentista, y aunque muy alto, jugaba al baloncesto y su altura le sentaba bien.

—Bueno, eso es todo. Tendremos que seguir pensando. — dijo Lorna. —No puedo beber más Coca-cola light o seguir hablando de tíos. Tendremos que dejarlo.

—Quizás aparecerá alguien nuevo — dijo Silvia, siempre optimista. Yo no creía que eso fuera probable pero asentí. ¿Para qué preocuparla más después de nuestros comentarios sobre su hermano? Quizás todos nuestros sueños se convertirían en realidad de todos modos.

 

Por si leéis en inglés os dejo el enlace a la primera novela que he descargado completa (aunque es solo un borrador) a Wattpad (aunque cuando la publique desaparecerá de ahí):

http://www.wattpad.com/story/12042085-angelic-business-1-pink-matters

Me he apuntado al ‘National Novel Writing Month‘ que es una iniciativa en la que te puedes apunta con un montón de gente y te retas a ti mismo a escribir una novela de al menos 50000 palabras durante el mes de Noviembre (gracias a Teagan por la sugerencia y por ser mi buddie). Puedes participar en foros, ir descargando la novela para no perder la cuenta de las palabras y tener compañeros de escritura (buddies) de apoyo mutuo. Espero poder terminar el borrado de la tercera novela gracias a esa iniciativa por la que he sentido curiosidad hace tiempo, aunque ya se sabe, habrá que editar, traducir, corregir… Eso quiere decir que estaré algo ocupada en Noviembre, así que no os extrañéis si veis reblogs y os traigo algunos favoritos de siempre, aunque intentaré seguir con algún invitado para que no os aburráis.

Por si acaso, os dejo el enlace a NaNoWriMo:

http://nanowrimo.org/

Y por lo de la inspiración una foto de la tumba de Oscar Wilde, que volví a visitar en Père Lachaise en París. Ahora han puesto un cristal protector para evitar tener que limpiarla tan a menudo, ya que hay una nota que dice que la familia paga por la limpieza:

El angel de Jacob Epstein en la tumba de Oscar Wilde

El angel de Jacob Epstein en la tumba de Oscar Wilde

Y para los desengañados, mirad lo que encontré también en el cementerio del Poble Nou:

¡Ay amor, amor! Ya me parecía a mí...

¡Ay amor, amor! Ya me parecía a mí…

Gracias a todos por leer, y ya sabéis, si os ha interesado, dadle al me gusta, comentad, compartid y ¡haced CLIC! Y si encontráis algún ángel por ahí, ya sabéis…

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Hi all:

As you will have noticed, recently I’ve been talking to  you a bit (well, a lot) about my new novel. And I thought it was time to tell you a bit about my projects instead.

A couple of years ago (give or take) I wrote the first in what I planned to be a Young Adult series (at least a trilogy). Angelic Business. I decided to call the first novel Pink MattersI spent some time trying to find an agent, with very little result (yes we like it but not enough, no, we don’t like it), and as a result of the research I did at the time I discovered the option of self-publishing, and as life is too short, I decided to give it a go. Instead of publishing that novel, I went for one I’d been working on for a long time an had also translated in Spanish and English (The Man Who Never Was). I carried on publishing other stories but never abandoned the thought of the series, to the point where a few months ago I wrote the second novel (Shapes of Greg).

Thinking about the third novel and looking for angelic inspiration, it occurred to me to create a board in Pinterest on the subject and of course I found many pins. I also realised cemeteries have plenty of sculpture of angels, and decided to go off taking as many pictures as possible.

Angel in the cemetery of Poble Nou in Barcelona.

Angel in the cemetery of Poble Nou in Barcelona.

Here is the link to my board about angels in Pinterest:

http://www.pinterest.com/olganm7/angels/

During my recent visit to Florence I also went chasing after angels (and cupids and Eros. Plenty of them).

Ooooh! Sweet!

Ooooh! Sweet!

 

I’m not sure if you remember that I’d shared a bit of the first novel already, but just in case, I leave you the first chapter (sorry, no angels yet):

Chapter 1. Petra (a.k.a. Pink)

It’s very true. Nobody can make you feel as humiliated as a really close friend can. Yes, we were close. But from that to assuming…Seth and I had known each other for years, lived next to each other, went to school together, shared things…And Seth was the most popular guy at our High School (and therefore the most popular guy in my universe), and had all the girls he wanted and all that. I know; you’ve watched the movie. And you know that everybody believed I was in love with him and wasn’t it a shame that I wasn’t “his type”, and was rather “plain” and… “plump”…But, OK, it was fine that everybody thought that and felt sorry for me. What wasn’t fine, not by a long stretch, what was really offensive was how “he” himself believed it. He had phoned me on the fatal evening (5th November if you must know), at around midnight, quite drunk, asking me to go and collect him from Chris’s party. They had invited me but I was busy writing and I knew how these things went. Because of course, I was also “boring”, “clever” and “studious”. I didn’t drink and I didn’t do “drugs”.

I went to pick him up (I had to borrow my parents’ car, but they liked Seth, and I was convinced that at least my mother thought that things would “develop” between us) and I found him necking a girl. I’d never seen her before, probably from a neighbouring town. Once he’d said his goodbyes (something on the line of ‘I’ll call you’ but very slurred) he followed me, or rather, I half-carried him to the car. I had to stop once so he could be sick. Then, when I stopped in front of his house to let him out, he turned to me, kissed me on the cheek (lovely experience still smelling of sick and all) and said the memorable:

“You know, Pink, if you ever…I know you don’t have a boyfriend, but…you know…If you can’t find …if you ever want a bit of a…cuddle and a kiss…or…anything else, ‘anything’ really…I’ll…I’ll do it for you.”

I just pushed him out of the car feeling sick myself. And I could not sleep after that.

Next day it only got worse, although I didn’t think that was possible. I hoped he would not remember the comment, and didn’t even expect or want an apology, but…Oh, no, that would have been too easy. I tried and avoid him during the day, even decided not to talk about it to my best friends, Lorna and Sylvia. You see? Maybe if I didn’t talk about it, it wouldn’t have really happened. I could just pretend it had been a nightmare and I had imagined it all.

I left School without meeting him and I thought I had succeeded and was home safe. But no, too much to ask. As soon as I got to my door I heard somebody running towards me. I didn’t even need to turn; I knew it would be him.

“Pink, Pink! Hey…I’ve been trying to catch up with you all day!”

“You finally have. What did you want?”

“I…Listen, about yesterday…”

I didn’t want to make him feel bad about it either. It was my maternal, mother-hen instinct towards him that had been developed over years (if not imprinted in my DNA) and I could not switch it off, even when he was vile. I decided to pretend I didn’t remember.

“Yesterday?”

“The sex thing…I…”

“Forget it.”

“No, no. Don’t get me wrong. That’s not…I just wanted to say…I meant it. It wasn’t a drunken thing…Of course, you don’t need to worry about anything; I wouldn’t tell anybody about it.”

I was about to ask him if he was serious, but he was looking solemn and “sympathetic”. I couldn’t come up with anything to say, and he misinterpreted my silence.

“You’re all right. No need to say anything. I’ll see you around.” He said, patting me on the back. My only consolation was that he had not patted me on the head, like a good dog. It wasn’t much of a consolation, to be honest.

I could have screamed, and I actually did when I got into my house and locked myself in my bedroom. I wanted to kill him! Justified homicide, no doubt.

I was quite upset for a couple of weeks, trying to avoid Seth to little avail. He seemed completely unaware of my efforts or feelings.

I couldn’t keep it to myself any longer, and I finally told Lorna and Sylvia. We had also known each other for many years, and gone to the same school and class since we were little, even though Lorna and Sylvia lived in High Ridge, a neighbouring town. We had always had similar interests and hanged out together, as we didn’t seem to easily fit in with any of the usual groups. Studious and bookish, but not repellent (none of us even wore glasses), plain but not awfully ugly, not particularly sporty but not clumsy enough to become the butt of all jokes. And yes, we weren’t in the group of the fashionable “in” people, but we did not attract attention because of weird sense of dress, make-up or tattoos. If anything, we were grey and invisible. And so far that had been fine with us. It was also true that my friendship with Seth gave us some street-cred that probably avoided our fall into one of the officially despised groups.

I had been trying to exercise, eat healthily and lose weight, and I had succeeded somewhat, although I had enough insight to know I’d never be Barbie…Even if I were to starve to death, my body shape wouldn’t change to the point where I would have legs coming up to my armpits and although I still had some hopes for my breasts, so far they had refused to become anything that guys would bother to look at…

Lorna had done better with growing up, and although she would not accept it when Sylvia and I told her, she had become an attractive girl. It was evident when the three of us were together that guys were now looking at her, whilst in the past they normally scanned over us to look at somebody else. Her newly straightened long dark-brown hair, hazel eyes, faultless olive complexion and heart shaped mouth made her quite pretty, even without make-up. And she was petite and well proportioned. She’d even gone out on a few dates, although so far she had not found her prince charming.

On the other hand, adolescence hadn’t been quite so kind to Sylvia who had suddenly had a growth spurt that had made her taller than most of the boys of our age, very skinny, and flat as an iron board. Despite countless visits to orthodontists and a succession of devices worth of listing in any torture Wikipedia article her smile wasn’t made for toothpaste ads and she had become even shier than before. From my best friend perspective I must add I found them both beautiful and the best friends a girl could wish for.

When I told them about Seth’s behaviour their reaction was as I expected.

Lorna was indignant.

“Who does he think he is, now, eh? Gee… How can you be friends with him? You don’t need that idiot, Pink, you definitely don’t.”

Sylvia was always kind and forgiving. I also had my suspicions that she fancied Seth too…Well, OK, most girls did, but Sylvia was so shy she hardly ever allowed herself to think about boys, as it sent her into meltdown. But I’d seen how she blushed when Seth had looked in her direction or talked to her and…if not love…infatuation at least.

“He was probably just trying to be nice…He’s a bloke after all. He doesn’t understand how we feel about these things. I’m sure he didn’t intend to humiliate you.”

“Well, good job then, isn’t it? I don’t think he could have done it that much better if he had tried to humiliate you… A mercy fuck…Ughhhhh! It makes me sick!” Lorna said, still angry.

“Yes, I also felt very angry to begin with. But now…rather than just carrying on fuming, I think maybe I should be proactive and do something about it.”

“Yes, but what?” Sylvia asked.

“That’s what I wanted to talk to you about. “I have to get my own back on him.”

“How?” Lorna asked, interested.

“I have to prove him wrong.”

“You mean…finding a boyfriend? Isn’t that a bit too much?” Sylvia said, evidently appalled by the suggestion.

“I don’t think it needs to go quite as far as a boyfriend. I don’t really want a boyfriend. I’m far too young and have too many things to do…Anyway; you know what I think about all that.” In summary what I think about it is, nice in theory but in reality quite likely a big waste of time at an age when one doesn’t have that much time to waste. More important things to be getting on with. OK, I know you might think sour grapes and all that…But honestly…boys? Maybe when they grow up…if they ever do.

“I see. You just want him to see you going out with somebody…” Lorna said, appreciatively. “I approve.”

“Yes, but who?” I asked.

“Let’s see.”

As usual when we had to take important decisions or discuss serious matters we went to the library café. With the popularity of e-readers, netbooks and tablets, android mobile phones and particularly Facebook, Twitter and other social networking sites, there was hardly anybody other than people of a certain age at the library. We always sat at the same table, at the back by the window, and we considered it “our table”.

Once settled there, with our diet-coke drinks, we started virtually looking around for candidates. Sylvia was very organised and stopped Lorna when she stated naming boys at random.

“It’s best if we look at the population of guys.”

“What?” I asked.

“Well, you know…Kind of an ethnographic/sociological-type study. What type of guy are you thinking about?”

“You want us to create a profile?” Lorna asked.

“Maybe. But I think that would be too ambitious, considering the raw material we have access to. It will be easier to look at what there is, in terms of groups of guys that might be available.”

“OK. A methodical and scientific approach. Why not?” Yes, it made sense. No need to be overly emotional and girly about this thing. If we were going to do it, we might as well do it well. And as it was a matter of guys, thinking like a bloke might help.

Sylvia got her i-pad out.

“Really?” Lorna asked. “Isn’t that going a bit too far?”

“Why? What is technology for if not these kinds of things?”

“Important things, maybe? How to solve the problem of providing energy and food to the population of the world, curing illnesses, providing education to the masses…” I said.

“Yes, OK. Maybe we’ll do that at some point, but what’s the harm in using a spread sheet to make a sensible decision about guys?”

I had to admit she had a point. Today, finding a possible candidate to boyfriend. Tomorrow, the Noble Prize.

Lorna, who’d evidently been giving boys some thought, took charge of naming the diverse groups of candidates, whilst all of us considered their pros and cons. Well, we couldn’t always find pros. When looked at in such a systematic manner, it appeared surprising that anybody would actually dare to go out with anybody else. Dating agencies definitely deserved their money and more for even attempting such a task.

“Let’s see, let’s see…What kind of guy would you want Seth to see you with, Pink?” Sylvia asked me.

“Well…evidently somebody reasonably attractive but with some brains…I mean, it would have to be somebody he’d believe I’d go out with…He knows me well enough to know I wouldn’t go out with just a pretty face…Not that “just a pretty face” would probably go out with me either.”

Lorna looked at me serious.

“Oh, Pink, don’t start like that. There’s nothing wrong with you…any guy…”

“Let’s leave it. That’s not what this is about…Let’s be methodical.” I said.

“OK, attractive but reasonably intelligent…”

We thought for a while. Not that many boys that would easily fit in such category…

“There’re always Seth’s friends…Adam isn’t bad looking…” Lorna said.

“No, he isn’t. Neither are Tony, or Chris, or Scott…Are you joking, Lorna? Haven’t you noticed the type of girls they go out with? Cheerleaders, trend setters…the beautiful or at least pretty girls…That would be mission impossible and you know they are hardly discreet…When they go out with a girl everybody knows all the details. Even we do!” I replied.

“Yes, Seth is the only one with a bit of class in his group of friends.” Yep, Sylvia. Didn’t I tell you she fancies him?

“I’m also not very convinced about any of them regarding the brains department. They are popular and good at sports and that gives them a lot of leeway, but with regards to merits…” I said.

“Seth is quite clever…I think.”

Lorna and I looked at Sylvia. I don’t know about me, but Lorna definitely rolled her eyes.

“Yes, and he has lovely sandy-coloured and wavy hair, green eyes, cute dimples and the rest. Stop talking about Seth, Sylvia. He’s the cause of all this trouble, and evidently Pink isn’t going to go out with him. No, you’re right, Pink, none of his friends are of any use. He knows them too well; he’d know that you wouldn’t really go out with any of them…It wouldn’t work.”

Most of the guys we considered clever were in one of two despised categories, either the brainy, studious group, mostly composed of extremely uncool characters, good for conversation and teaming up for school work but not datable material, or the geeks.

“Theo, Paul, Mark and Luke…” Sylvia said.

“The brains? Sure, they are clever, but…attractive? Have you ever looked at them?” I said.

“Well…OK, but Mark…has nice eyes…” Sylvia added.

“Yes, and Theo is very tall, and Luke has lovely dark curly hair, but, Mark has horrendous acne and is very short, Theo is really big and always sweaty, Luke wears really old-fashioned glasses and is so skinny that you can hardly see him in profile and Paul…” I added.

Yes, poor Paul was officially the ugliest guy in the school. He was a really nice guy but if I went out with any of them Seth was bound to think I was desperate or I had lost my marbles. He’d probably repeat his offer if he saw me with any of them. They wouldn’t work.

Lorna shook her head.

“No, none of them will do. Not only are they ugly but they also are very shy with girls and have no social graces. They’d probably have a heart attack if they as much as suspected you wanted to go out with one of them…And…”

“Yes, I know. They’re too nice and bound to get hurt if I just used them like that.” OK, I was trying to get my revenge on Seth, but it wasn’t fair to hurt others in the process. That would never do.

We refilled our diet-colas and looked at the document in Sylvia’s i-pad…So far only crosses…Sherlock Holmes used to classify the cases he was working on according to how many pipes he had to smoke to get to the answer. Smoking was no longer pc and women and pipes had never mixed up very well so…I guess in our case we would go by the number of diet-colas we drank whilst thinking about a problem, or producing a plan. This one might break our record of three.

“What about the geeks? They aren’t quite as sensitive as the brains.” Lorna asked.

Although the brains were fairly geeky, the geeks were a distinct category of boys who seemed to only have time for gadgets, games, and who most of the time seemed to live in an alternative reality that only crossed with ours very sporadically.

“And apart from Troy, all the rest are fairly normal looking.” Sylvia agreed.

We all paused at the mention of Troy. He was the son of the mayor and in contrast with his oldest brother, who had left school with a football scholarship and was now at Davis, the jewel of the family, he was really awkward looking and odd. He’d always reminded me of actors in horror movies. He didn’t seem to belong in our planet. He wasn’t ugly, but just like a Picasso his aesthetics and looks were extremely unconventional. It’s true that nobody could go unnoticed at his arm, but I wasn’t convinced that was the kind of attention I wanted.

“Have you ever tried to talk to Matt, Pete, Dean or Todd about anything that isn’t games, computers or comic books? I know you’ve tried. So have I. With no success. I want revenge but not at the cost of my sanity. I don’t want a real boyfriend but at least I’d appreciate somebody I could have a conversation with…”

More crosses. Still no ticks.

“What about the invisible guys?” Lorna asked. She meant, guys that like us didn’t seem to belong in any of the defined categories. Plain, non-offensive, not particularly sporty, not particularly clever, not particularly attractive…

“No good. Pink needs somebody Seth would notice. Somebody who’d force him to make a double-take when he sees her with him. An invisible…won’t work.”

I nodded. Yes, Sylvia was right.

“He’d notice it if you went out with one of the rebels.” Lorna said.

Yes, even Hope Springs, ‘the town where nothing ever happened’ (according to our rewriting of the official motto that was ‘where all dreams are possible’. I agree, sickeningly sweet, and not true to boot), had some bad guys. At our age we were not truly convinced they were genuinely bad, they really hadn’t had time for that, but they were rebellious, non-conformist, and more troublesome than the generality. Admittedly in a place like Hope Springs that wasn’t very difficult, but…they had a bit of a reputation.

“Clint has a girlfriend. And Jesse…” Sylvia said…

Jesse had pushed Sylvia last year and she’d fallen downstairs twisting her ankle. He’d denied it had been intentional, saying that he was just in a hurry and she had been on the way, but…we officially didn’t like him. We’d predicted he’d end up in prison some day. Jailbait was a bit too much for what I had in mind. No.

We were now on our third diet-cola and still no reasonable candidates.

“I can’t think any longer.” Lorna said. “I think we must have gone through all the class.”

We were quiet for a few seconds, and then Sylvia jumped up.

“You’re right! That’s it! We’ve gone through all the boys in our class. But that’s not all the boys. We need to look at other classes. We need to expand our age range.”

I closed my eyes. I knew where this was going now. I could see the name Sylvia would come up with flashing in neon lights. But I was still curious to know how she’d bring him up.

“I don’t think younger guys would be appropriate. First…Even guys our age are immature, can you imagine a younger guy? A year younger would already be too much. You don’t want to get a reputation for being a cradle-snatcher.” Lorna said, final. She had a way of summarising things and getting straight to the point that I’d always admired and thought would put her in good stead for a career in advertising or the movies.

“No, Seth would laugh at me if I went out with a younger guy. He’d tease him and me to death. That wouldn’t help.”

“Oh girls, come on. You know I didn’t mean you should go out with a younger guy. What I meant was you should look at older guys. It’s always a status thing for a girl to go out with an older guy. A man of the world, more mature…”

“Sure, but how old? What are we talking about? University guy?” Lorna asked, turning to me and winking. She’d evidently also worked out what Sylvia was trying to get at.

“We don’t want to go over the top either or make the guy look like a freak or a paedophile…No, maybe somebody a couple of years older…” Sylvia added, trying to sound casual, and failing.

“I don’t think we know a lot of guys that age, do we, Lorna?” I asked, looking at Lorna, trying to appear serious.

“No. I can’t think of any. Maybe guys from another town…” Lorna snapped her fingers. “I have an idea! Sylvia, why don’t you ask your brother Jackson if he has any friends that would be suitable? He’s two years older than us, isn’t he? I don’t know his friends, but it’s possible one of them could do. Maybe you should phone him.”

Lorna and I both looked at Sylvia with intent and a composed expression.

“Yes, that sounds like an idea. Why don’t you phone Jackson, Sylvia, and ask him?” I said.

Sylvia looked at both of us, red-faced, breathing fast and shallow, trying to think of something to say. We finally couldn’t keep it up and started laughing.

“You should see your face, Sylvia!” I told her.

“You were taking the mickey! You knew I meant my brother!”

Lorna squeezed her arm.

“Of course we knew you meant your brother. You’re always trying to fix him with Pink. You’ve always had this idea that the two of them will fall madly in love, will be happy ever after and you will be sisters and have lovely nieces and nephews.”

“But Jackson really likes you, Pink!”

“You know I think your brother is a nice guy and I quite like him, as a friend, but…”

Lorna again got to the point quickly.

“Jackson is clumsy, has the attention span of a fish and other than ball sports has very few interests. You are the brains in the family, dear Sylvia. Your brother, although not bad looking, is a bit of an…”

Sylvia didn’t let her finish.

“You’re right, this is all for revenge and it wouldn’t be fair to get my brother involved when he has feelings for you…”

Poor Jackson probably didn’t even know what he felt, but was happy to go along with his sisters’ assessment of his feelings and had always been extra-nice towards me, although I’d tried as much as I could, without hurting him, to make him understand that I didn’t see him as boyfriend material, and I didn’t really want a boyfriend anyway. Lorna was right though, he wasn’t bad looking. He had the perfect smile that his sister hadn’t managed yet despite her and the dentists’ efforts, and although very tall he was a good basketball player and his height suited him.

“Well, that’s it then. I think we’ll need to keep thinking.” Lorna said. “I can’t drink any more diet-cola or go on about guys any longer. We’ll have to leave it.”

“Maybe somebody new will come along.” Sylvia said, always optimistic. I didn’t think that was likely but nodded. No point in upsetting her further after our comments about her brother. Maybe all our dreams would come true anyway.

 

As an experiment, I decided to download the draft of the first novel to Wattpad, so if you fancy reading on, for the time being it’s available here:

http://www.wattpad.com/story/12042085-angelic-business-1-pink-matters

What I decided was to finish writing (and then translating, editing, correcting…) the third novel in the series, and then publish them all in fairly quick succession, to try and build up interest and also to avoid leaving readers waiting for too long.

Here a not very happy angel, waiting for you to finish writing the next novel Might feed you to the lion if you don't get done soon!

Here a not very happy angel, waiting for you to finish writing the next novel. Might feed you to the lion if you don’t get done soon!

A good friend and fellow author (Hi Teagan!) suggested I buddy up with her for NaNoWriMo (National Novel Writing Month) that despite the name is international, where you can join, and challenge yourself to write a novel at least 50000 words long (if you do, you’ve won). You can take part in forums, encourage and support each other, and buddy up with other writers. I had been curious about it but never before managed to join at the right moment. And I thought…it would be an excellent opportunity to try and write the draft of part three. Still nameless, but…

If you want to check NaNoWriMo, here is the link:

http://nanowrimo.org/

And if you’re taking part, buddy up with me if you like! I’m OlgaNM7.

So now you know what I’m up to (apart from my translating business that keeps going and I’ll talk to you about that soon but, not until after November for sure), and don’t be surprised if  you see me doing reblogs and refreshing some old material in the blog as I’ll be a bit busy next month, but I’ll try and keep up posting other authors’ new books.

And just for some inspiration, I leave you the Jacob Epstein’s angel in Oscar Wilde’s tomb at Père Lachaise cemetery in Paris. Now they’ve put a protective glass in front to avoid so many kisses and the cleaning bill that it said goes to the family. Oh well… (there’re still some kisses where the glass doesn’t reach!)

Jacob Epstein's angel in Oscar Wilde's tomb in Paris

Jacob Epstein’s angel in Oscar Wilde’s tomb in Paris

Time to go but I couldn’t resist leaving you this angel again from Poble Nou in Barcelona. It needs a good clean (unfortunately there’s a gate in front and I couldn’t reach) but I thought it was so gorgeous…

Dust indeed

Dust indeed

Thanks for reading, and remember, if you’ve enjoyed it, like, share, comment and of course, CLICK! Ah, and if you see any interesting angels, think of me and share!

Living in the Gap

“Ruffled feathers and endless squawking over a minor difficulty is typical of a crow’s life. I lean back on the counter and realize that could be my line….”

Opinión y actualidad

Opinión sobre noticias y asuntos de actualidad

Los escritos de Héctor Browne

Blog (algo literario y algo viejo) de un Licenciado en Letras, diplomado en edición, y Profesor de Lenguaje.

Priscilla Bettis, Author

The making of a horror novelist.

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