Archives for posts with tag: Sheffield

Hola a todos.

Como os he comentado, aproveché las semanas con poca conexión al internet este verano, para leer. Y aunque no me dio tiempo a ponerme al día (me harían falta varios años, me temo), sí que al menos conseguí leer algunos libros a los que les tenía ganas.

No sé si recordaréis que hace tiempo leí y reseñé la primera novela de la serie Black Psycho. Bueno, pues aprovechando que el autor, que es un adepto del blog, Javier Haro Herráiz, había escrito las otras dos novelas (aunque no estaban todas disponibles aún), me las leí todas. Y ahora que ya todas están a vuestra disposición, naturalmente, pensé que para refrescaros la memoria, os traería la reseña de las tres.

Y aquí van:

Portada de Black psycho, de Javier Haro Herráiz

Portada de Black psycho, de Javier Haro Herráiz

Black Psycho. Superhéroes, villanos, criminales, justicieros y el poder de la imaginación.

‘Black Psycho’ de Javier Hero Herráiz me hizo pensar en porqué nos sentimos tan atraídos por los superhéroes (y también los supervillanos, ¿para qué negarlo?). Quizás sean el equivalente de los mitos y dioses griegos de su época. Por un lado son lo suficientemente parecidos a los seres humanos de a pie (con sus pasiones, sus vicios, sus cualidades, sus defectos…) como para que nos podamos identificar con ellos, pero por otro, tienen poderes especiales y pueden hacer cosas que nosotros no podemos hacer. Sospecho que todos hemos pensado alguna vez… si yo fuera capaz de volar, o si fuera invisible, o súper-rápido, o tuviera una inteligencia descomunal, o pudiera manipular el tiempo… haría… Y muchos juegos de ordenador y consolas también se basan en esa premisa, permiten al que los juega adoptar un rol distinto al suyo donde es capaz de hazañas (o maldades) que jamás contemplaría en la vida real.

‘Black Psycho’ tiene como protagonista a Olga, una psiquiatra que utiliza sus poderes (de telepatía y manipulación mental) y su profesión, para provocar el caos y la destrucción de una ciudad inglesa. El reparto de la novela es variopinto e internacional: hay policías españoles, un par de criminales, también españoles, la mencionada psiquiatra, un demonio, un depravado y malvado irlandés (a la joker), una mala que parece salida de James Bond, un fiscal con doble vida (como Black Psycho) que es el alter-ego del Captain Justice, su padre, un policía retirado, y su novia. Algunos de los personajes tienen una historia común que se insinúa a veces, aunque sin largas explicaciones ni detalles innecesarios. Como en las novelas y películas del género, las motivaciones de los personajes no son lo fundamental, aunque a veces las emociones y sentimientos que revelan van más allá de las caricaturas típicas del tema.

El autor demuestra una gran afinidad por el género y mucha imaginación. Los malos son muy malos (Black Psycho es maquiavélica), a los buenos a veces les cuesta ser buenos sin más, hay acción, aventura, crímenes, peleas, pasión, y ni un minuto de aburrimiento.

Si deseáis una lectura rápida, entretenida, divertida y sin pausa, os recomiendo la novela. Si como yo, sois psiquiatras, y tenéis un sentido del humor algo negro, os la recomiendo aún más. Y sospecho que por el final (que no os revelaré), puede que haya más novelas cociéndose.

viewBook.at/B00GYXH49M

Black Psycho. El retorno de Javier Haro Herráiz

Black Psycho. El retorno de Javier Haro Herráiz

 

Black Psycho. El retorno de Javier Haro Herráiz. No hay enemigo pequeño ni malvado que se rinda fácilmente

La segunda parte de la trilogía de novelas (o cómics sin dibujos) Black Psycho continúa las aventuras de la malvada psiquiatra Olga que usa sus poderes extrasensoriales (telepatía y manipulación mental) para controlar a otros y obligarles a cometer crímenes terribles. Esta nueva entrega nos presenta a otro variopinto elenco de personajes: investigadores españoles e ingleses, un asesino a sueldo con corazón (e inclinaciones literarias, ‘el Poeta’), una psiquiatra vieja conocida y maestra de la protagonista de la serie, una madre de familia con sueños reveladores, un valiente y sabio anciano birmano que se enfrenta al mal, y revisitamos algunos de los personajes de la primera novela, no solo la villana que le da título, sino también el héroe y uno de los malos más inolvidables que recuerdo, que sufre una transformación fabulosa (es que los científicos a veces…).

La novela, como la primera, está narrada por un narrador que aunque invisible, y que no forma parte de la historia, se dirige a los lectores, al estilo de las series televisivas de superhéroes de hace varias décadas, para asegurase de que no nos perdemos un detalle de la acción, que es mucha, rápida, y sin pausa. El estilo es fácil de seguir, con un lenguaje asequible y sin excesos de descripciones o narración. Esto no son novelas de gran complejidad psicológica, sino cómics para hacernos pasar un buen rato sin complicaciones y hacernos volver las páginas a ritmo vertiginoso. Y siempre hay personajes e intrigas sin resolver del todo, para dejar espacio a la imaginación del lector.

Ahora, a por Black Psycho. Punto y final.

viewBook.at/B00N84YT3Y

Black Psycho. Punto y final de Javier Haro Herráiz

Black Psycho. Punto y final de Javier Haro Herráiz

Black Psycho. Punto y Final de Javier Haro Herráiz. Entretenimiento puro y sin adulterar.

La tercera novela en la serie Black Psycho  no desmerece en nada a las anteriores. Tenemos el mismo narrador que es cómplice de los lectores, aunque a la vez tiene una voz muy distintiva (y un sentido del humor y unos valores algo curiosos y en cierto modo anticuados y no siempre políticamente correctos. Insiste en describir a un asesino en serie como ‘simpático y amable’, se fija mucho en la anatomía de las mujeres, especialmente los pechos y el trasero, y no se cansa de alabar las cualidades de los héroes ni la maldad de los villanos), algunos de los personajes que ya conocemos, como Olga, la Black Psycho del título, aquí rehabilitada, y Captain Justice y su familia (me encantó su maravillosa hija Connie y espero que siga apareciendo en nuevas novelas), Alan Cooke, un villano al que ni el infierno puede controlar, y nuevos y fabulosos villanos, especialmente, las villanas, la Doctora y la Dama Niebla. Ah, y cuidado con los taxistas.

Las aventuras de Black Psycho terminan em un final muy abierto, o en cierto modo otro inicio, y confío en que algunos de los personajes de la serie vuelvan a aparecer en alguna ocasión en los universos de los superhéroes y villanos del autor ya que podrían dar mucho juego.

Recomiendo la serie a lectores a las que les gusten las aventuras de héroes y villanos sin complicaciones, con imaginación, con poca narración, ágiles y sin largas descripciones o mucha historia previa. Para aquellos a los que les gusta el entretenimiento puro y sin adulterar.

viewBook.at/B016FJNZ1A

Ah, por cierto, si estáis familiarizados y conocéis a unos cuantos autores independientes españoles e hispanos, os podrías llevar más de una sorpresa con la serie, ya que al autor le gusta incluir a algunos de sus colegas en sus novelas. Siempre con su permiso. Y lo digo por experiencia propia…

Gracias a Javier Haro Herráiz por la serie, muchas gracias a vosotros por vuestra paciencia, y por leer, y ya sabéis, dadle al me gusta, comentad, compartid y haced CLIC!

Advertisements

Hola a todos:

Como ya sabréis, estoy de vuelta en Inglaterra, aunque no sé por cuánto tiempo ya que mi vida es algo cambiante en estos momentos y no puedo hacer planes a muy largo plazo.

Os he dicho unas cuantas veces que las fotos no se me dan muy bien, pero no estoy convencida de que me creáis, así que decidí dejaros unas muestras…

Por lo visto se acerca la Navidad. Estuve en Sheffield el fin de semana pasado y vi un Christmas pudding (un postre tradicional navideño de aquí, que normalmente se sirve con cream, brandy butter, o helado, o todo, y se quema por encima con un chorrito de algo…A mí me parece pesadísimo y no me gusta nada, pero es un tradición que yo intento evitar tanto como puedo) con ruedas y pensé, le haremos una foto.

Christmas pudding on wheels in front of Sheffield's City Hall

Christmas pudding con ruedad delante del City Hall de Sheffield

Por supuesto todo el mundo se estaba paseando por allí (hay mercadillos Navideños, feria, vamos, mucha gente). Decidí esperar un poco, y éste fue el resultado.

No so many people but blurry phot

No hay tanta gente pero me quedó borroso

En el pueblo donde vivo, Penistone, suelen aprovechar por estas fechas para hacer una feria de artesanía en la iglesia de St John, la central del pueblo, que fue construida (al menos partes de ella) en la época de los Normandos (partes son del siglo XI). Penistone aparece en el Domesday Book  (un registro que los invasores Franceses hicieron…ya se sabe, cuestión de impuestos). Yo intento aprovechar la feria cuando puedo para comprar regalos de Navidad un poco más originales.

Hen's Teeth Art Group advert

Poster del grup de artistas Hens Teeth

El grupo de artistas que se promocionan juntos y son de la zona, se hacen llamar Hens Teeth (dientes de gallina. La expresión en inglés se usa para referirse a algo que es muy raro, ya que las gallinas no tienen dientes. Supongo que sería similar a hablar de que a las ranas les salga pelo).

Decidí hacer una foto dentro…y así me quedó.

Inside of St John's Church during the fair

Dentro de St John´s. Otra foto borrosa

Aquí me parece que no llevaba puestas las gafas. Aún y así…

Compré algunas cosas. Por ejemplo:

Hand-knitted angel

Angelito de punto hecho a mano

No es que yo sea muy de Navidades, pero como sabéis estoy escribiendo una serie con ángeles así que…

Ya que estaba allí, aproveché para hacerle una foto al cine, el Penistone Paramount que cumple 100 años este año, y es uno de los amores de mi vida. Le han pintado la fachada para celebrarlo.

The Penistone Paramount. 100 years old. Looking Good!

The Penistone Paramount. 100 años. ¡Se conserva bien!

Este mes os he estado dando la lata hablando de NaNoWriMo (National Novel Writing Month) que es una iniciativa a la que se puede apuntar uno y es como un reto personal a escribir una novela de al menos 50000 palabras en un mes (Noviembre).

Winner-2014-Web-Banner

¡Y gané! De hecho, el borrador de mi novela pasa algo de las 60000 palabras y me sobró algo de tiempo.

Me encantaría compartir un poco de la novela, pero era la tercera en mi series Asuntos Angélicos que os he mencionado alguna vez, y me pareció que sería difícil compartir algo que no revelara mucho de la historia en los otros dos libros y que se pudiera entender sin haberlos leído. Así que, en lugar de eso decidí compartir el segundo capítulo del la primera novela en la series Alerta Pink (por si no os acordáis, aquí compartí el primer capítulo):

Capítulo 2. El encuentro (Parte 1)

Yo no era demasiado soñadora o romántica…Vale, por supuesto me gustan las historias románticas y una no puede evitar soñar, pero yo no creía de verdad  que ese tipo de cosas me fueran a pasar a mí nunca. Y por supuesto no  esperaba que el chico perfecto se presentara de improviso, me arrebatara en sus brazos y me llevase al paraíso. (Para empezar estaba bastante convencida de que no tendríamos la misma opinión sobre qué es el paraíso.) Incluso en los cuentos de hadas esas cosas sólo le pasan a las princesas y otras heroínas de ese tipo. Chicas normalitas y corrientes como yo casi nunca eran las protagonistas de ese tipo de historias. Por supuesto el Feminismo y la concienciación social y étnica habían expandido el tema y las historias y cuentos modernos eran un poco más “equitativos” y “justos”. Pero con la mano en el corazón yo seguía prefiriendo los cuentos de hadas de siempre.

Debido a mi realista (más que pesimista) opinión de la vida, yo no esperaba que el perfecto candidato a mi novio de mentirijillas apareciera así sin más. Si ésta fuera una de esas historias, no sólo habría aparecido y sido perfecto, sino que se habría enamorado locamente de mí y al final yo me habría dado cuenta de que la pretensión se había transformado en realidad. Lo sé, habéis leído la historia. Y visto la película. Yo también. Aún y así…

Un chico nuevo llegó a la escuela. No era guapo en el sentido convencional, pero tenía “algo”. Pelo oscuro, ojos grises, alto, rasgos marcados…No el típico chico mono (estilo Zac Effron), pero más uno de esos tipos profundos y torturados, atractivo a lo duro (quizás como el Robert Pattinso, aunque de hecho a mí no me gusta demasiado, pero entiendo porque le gusta a muchas chicas). Y tenía mucho estilo. Chaqueta de cuero, siempre vestido de negro, rodeado de un ligero aire de misterio…incluso de amenaza y riesgo.

Como siempre las chicas populares tomaron la iniciativa e intentaron sonsacarle toda la información posible. Usaron sus técnicas más efectivas, incluyendo parpadeando para mostrar la enorme cantidad de mascara que usaban, desabrochándose  algunos botones de la blusa del uniforme, riéndole todas las gracias (y las sin-gracia)…Pero el parecía resistirse y no consiguieron sacarle ni una sonrisa.

Lorna, Silvia y yo oímos a Chloe (la jefa de las animadoras, ya conocéis el tipo, rubia, alta, ojos azules, atlética y bien proporcionada…) hablando con su mejor amiga Zoe (tipo muy similar pero morena) después de pasar algún tiempo con el chico nuevo:

—¿Qué crees que le pasa? Sólo contesta en monosílabas. Y dice que se llama “G”. ¿”G”? ¿Qué tipo de nombre es “G”?

—No te preocupes…Probablemente es gay.

—Tengo que saberlo. Le diré a Scott que hable con él después del entrenamiento esta tarde. Los tíos a veces pueden ser tímidos con chicas a las que no conocen.

Chloe había salía con Scott desde hacía unos meses, y Zoe estaba saliendo con Chris. Yo dudaba que el tal G fuera tímido. Tenía una mirada muy intensa y una sonrisa traviesa. Silvia dijo:

—Creo que nos está mirando.

Nuestra primera reacción en esos casos era mirar a nuestro alrededor porque  los chicos nunca nos miraban. Pero no había nadie más. Sí, parecía que nos estaba mirando.

—Creo que tienes razón— dijo Lorna.

—Pues no sé por qué— dije yo.

Nos fuimos las tres a la biblioteca a estudiar un rato. Cuando salimos, el entrenamiento de fútbol había terminado. G nos intrigaba, pero ninguna de las chicas populares estaba por allí y parecía poco probable que fuéramos a conseguir información alguna ese día. Yo acompañé a Silvia y Lorna a la parada de autobús y me eché a andar hacia casa. Cuando estaba a medio camino llegó Seth  en su viejo cacharro. Su padre le había prometido que le compraría un coche nuevo si sacaba buenas notas y conseguía que le aceptaran en una buena universidad, así que había estado trabajando duro a comparación con sus estándares habituales.

—¡Eh Pink! ¡Sube! ¡Te llevo a casa!

Me monté a su lado. Llevaba la música a todo volumen pero la bajó cuando me subí.

—¿Cómo fue el entrenamiento?

—Como siempre. Si al entrenador no se le ocurre alguna idea nueva nunca ganaremos a nadie este año.

—Creí que habías dicho que teníais un equipo fuerte.— La verdad es que yo no prestaba mucha atención a su charla sobre fútbol, pero de vez en cuando algo se me quedaba grabado.

—Si, pero no nos irían mal un par de tíos más…quizás un defensa potente…un goleador…

—No es muy probable que consigáis nuevos jugadores con la temporada tan avanzada, ¿no?

—Toni pensó que el tío nuevo éste…se hace llamar G, podría ser un jugador, aunque no parece lo suficientemente fuerte para ser un defensa pero…nunca se sabe qué talentos esconde la gente, pero no. Le dijo al entrenador que no le interesaba el fútbol. Parece que le gusta correr…y, no lo creerás…“la gimnasia de competición”! ¿No te parece la cosa más rara que has oído?

A mí siempre me ha gustado la gimnasia…No practicarla…Por más duro que trabaje no tengo ni estilo ni demasiado sentido del equilibrio, pero me encantaba ver gimnasia. Uno de los pocos deportes que me interesaban.

—¿Qué tiene de  malo la gimnasia? Tienes que estar muy en forma y ser fuerte…

—Ya, pero un poco femenino, ¿no te parece? Scott me estaba diciendo que Chloe había estado intentando hablar con él…“hablar”, ¿sabes? Ya sabes lo que quiero decir…

—Flirtear y enseñarle el sujetador, vamos…

Él se rió e hizo un gesto de garra.

—¡Gggggrrrr! ¡Cómo te pones! Eres demasiado seria. Pero supongo que eso es lo que quiero decir…Y él la ignoró. Bueno, no la ignoró, pero sólo respondió sí o no…Si Chloe no consigue acelerarle tiene que tener algún problema.

—Quizás prefiera otro tipo de chica…

—¿De veras? ¿A qué tío como dios manda no le gusta Chloe? Puede que no te guste como persona, pero está muy buena. ¿Quién crees que podría ser más de su tipo entonces? ¿Quizás tú?— Y se echó a reír. Y siguió riéndose…Mi decisión de mostrarle de qué era capaz aumentó exponencialmente.

Tan pronto como me dejó en casa y llegué a mi habitación me conecté con Lorna y Silvia. Estaban las dos en casa de Lorna. Les dije lo que había descubierto.

—¡De veras, Pink, Seth es un idiota total!— gruñó Lorna—. Quizás lo mejor sería que le enviases a freír churros.

—Ni se enteraría de qué iba el asunto y no me daría ninguna satisfacción. No, estoy aún más decidida que antes a seguir adelante con el plan.

—Se merecería que salieses con el tal G—dijo Silvia.

—Estaba pensando lo mismo, pero no sabemos nada de él. Y no somos las únicas. Parece que nadie sabe nada sobre él, ni siquiera de dónde ha salido. Podría ser un indeseable por lo que sabemos. Y además, dudo que esté interesado.

—Bueno, la poca información que tenemos sobre él tiene buena pinta —Lorna resumió—. No le gusta el fútbol, así que dudo que pase mucho tiempo con Seth y su grupo. Le gusta la gimnasia y a ti también te gusta el mismo deporte, así que tendrías algo de que hablar. Y parece inmune a los encantos de Chloe y su banda de chicas guapas…

—Y no se te vaya a olvidar que nos estaba mirando —dijo Silvia.

—No estoy segura de lo que eso pueda significar. Puede que pensara que somos raras o algo así…Tendremos que esperar a ver lo que pasa durante los próximos días y si hay alguna novedad… —dije yo.

—Sería todo un éxito si consiguieras salir con él…Es completamente nuevo en el mercado y no es de por aquí…un tío tan fresco y objetivo como encontrarás en estos lares —dijo Lorna.

—Ya veremos.

G se convirtió en el centro de atención la semana siguiente, aunque no parecía que el interés fuera recíproco y daba la impresión de que intentaba volverse invisible la mayoría del tiempo. Pero tenía una forma muy extraña de aparecer donde fuera que Lorna, Sylvia y yo estábamos, incluso cuando no le tocaba la misma clase que a nosotras.

—¡Te digo que nos está mirando! —dijo Sylvia por millonésima vez.

—Sí, ¿pero a cuál de nosotras está mirando? —preguntó Lorna.

Yo estaba algo aburrida de repetir la misma conversación al menos una vez al día, cuando no varias veces el mismo día. Esta vez acabábamos de salir de la biblioteca y él estaba en la acera al otro lado de la calle, apoyado en la pared, y parecía estar mirándonos.

—¿Quién sabe? —respondió Sylvia una vez más.

Ya estaba harta. No era tan difícil de saber.

—Si de verdad queréis saberlo, es bastante sencillo. OK, Sylvia, ven conmigo. Lorna, tú quédate ahí.

Agarré a Sylvia del brazo y me la llevé a rastras conmigo hasta el escaparate de la tienda de la esquina. No, G no estaba mirando a Lorna; sus mirada nos siguió a nosotras.

—Ahora, tú quédate ahí.

Dejé a Sylvia en la tienda y yo crucé al otro lado de la calle donde G estaba. Ahora no había duda posible. Por difícil que fuera de creer, me estaba mirando a mí. Sylvia y Lorna se reunieron conmigo, muy excitadas, pero intentado hablar en voz baja (aunque no me pareció que con mucho éxito). Al menos podía estar agradecida porque no se habían puesto a dar saltitos. No éramos unas chicas particularmente saltarinas.

—¡Oh Dios mío! ¡Te está mirando a ti de todas todas! —dijo Sylvia, intentando no echarse a pegar chillidos.

—Sí, sí, lo está. Eso es. ¡Es el tipo para nuestro plan —concluyó Lorna.

—¿Qué vas a hacer? —preguntó Sylvia.

—Lo primero, salir de aquí.

Esta vez fuimos a mi casa y charlamos mucho rato. Sylvia y Lorna sugirieron todo tipo de ideas alocadas planes estrafalarios para llamarle la atención a G. O más bien para “canalizar” su atención, ya que parecía que por algún motivo indeterminado yo ha había captado su atención. Todas sus sugerencias requerían una buena dosis de flirteo y de hacer papeles que no me resultaban muy familiares, como el de la dama en apuros o la fan alocada. No estaba segura de qué estrategia iba a usar, pero sí, parecía valer la pena el intentar conseguir que saliese conmigo. Y yo me sentía bastante curiosa sobre él y su interés en mí. ¿De qué iba todo aquello?

Cómo conseguirlo era otra cuestión. No sé si os habéis dado cuenta, pero los chicos no son mi especialidad. I aunque estaba decidida, trabajos, estudios y cosas urgentes por el estilo lo fue apartando a un lado y lo empujó al fondo de mi cerebro. Continué retrasándolo, intentando encontrar el momento adecuado para actuar, e ignorando los “consejos” de Sylvia y Lorna (para ser sincera, presión).

Un sábado por la mañana, más o menos un mes después de la aparición de G, Lorna, Sylvia y yo habíamos quedado en encontrarnos en Atlantis (una librería independiente). Yo había llegado algo temprano y entré a echarle un vistazo a los libros viejos. Estaba mirando una bella copia ilustrada de El gran Gatsby cuando alguien me tocó el hombro. Me giré, y allí estaba él, G.

—Hola.

—Hola.

Vale, ninguno de los dos íbamos a ganar un concurso a la originalidad o conseguir entrar en un libro que recogiera las más famosas palabras para iniciar una conversación.

—Me estaba preguntando cuándo tendría la oportunidad de pescarte a solas. Parece que siempre estés con tus amigas…Lorna y Sylvia, ¿no?

—Sí. Ya…habíamos notado que nos estabas mirando.

—Quieres decir que te estaba mirando a ti. Una forma interesante de comprobarlo científicamente. Aunque después de aquello supuse que habrías continuado y me habrías venido a hablar, pero no lo  hiciste —dijo él.

—Yo…no sabía qué significaba, pero nos lo estábamos preguntando y yo estaba aburrida de tanto especular…No sospechaba que me estuvieras mirando a mí.

—Pero al menos tenías esa esperanza.

—No.

No digáis que no os había advertido. Ya os he dicho que no se me dan bien los chicos y no podría flirtear ni aunque me fuese la vida en ello, así que…

—Oh, vale.

—No quería decir…Perdona, no se me dan bien estas cosas.

—¿Qué cosas?

—Ya sabes, flirtear y todo eso…Las relaciones con los tíos no son mi punto fuerte.

—Yo no me preocuparía mucho de eso si fuera tú…Volvamos a empezar. Hola Pink, soy G. Supongo que Pink no es tu nombre de verdad. ¿Cómo te llamas en realidad?

—Petra.

—¿De dónde viene el nombre?

—Siempre me ha gustado el rosa, y Pink en particular. Y no me gusta mi nombre de verdad, así que…

—No, me refería a tu nombre de verdad.

—Mi padre era un arqueólogo amateur cuando era joven y le gustaba mucho Petra.

—Supongo que podría haber sido peor.

—¿Cómo qué? ¿Abu Simbel o los jardines colgantes de Babilonia?

Se rio. Una risa corta pero sincera. Y luego sonrió. Tenía la sonrisa más rara y misteriosa que yo hubiese visto nunca, incluyendo a todos (hombres y mujeres). Imaginaos a la Mona Lisa, pero en hombre joven. Astuta, cómplice y misteriosa al mismo tiempo…

—¿Y tú? ¿Qué significa G?

En ese momento llegaron Lorna y Sylvia que se pararon en seco cuando me vieron hablando con G.

—Seguiremos hablando en otro momento. Quizás dentro de un par de días, durante el Día del Lago. Junto a la pequeña iglesia en la orilla norte. Después de comer.

—¿Por qué estás tan seguro de que será dentro de un par de días?

—Sé cosas…

Se fue. El Día del Lago era una tradición de la Escuela St. Mary. La directora, la Sra. Langston, había estudiado en Mount Holyoke College y le encantaba su Día de la Montaña, en particular la idea de que de repente, sin previo aviso, toda la escuela se montaba en los autobuses y se iba de excursión y pasaban el día fuera. Como no había ni montañas ni siquiera colinas que se merecieran el nombre cerca de St Mary, pero tenían el Lago Swallow (Golondrina) en las cercanías, decidió instituir en su lugar el Día del Lago. La fecha exacta cuando tendría lugar era un secreto muy bien guardado, sobre el que se especulaba mucho, así que yo no tenía ni idea de cómo podría haberse enterado G, si tenía razón, de cuándo iba a ser.

Sylvia y Lorna se pararon un buen rato preguntándome sobre mi encuentro con G, pero lo cierto es que no tenía mucho que decirles.

—¿Creéis que de verdad sabe cuándo será el Día del Lago? —preguntó Sylvia.

—Parecía muy seguro, ¿pero cómo lo iba a saber? No lleva aquí ni dos minutos y no conoce a los maestros…al menos que nosotras sepamos. ¿Por qué se lo iban a decir a él?

—Quizás su familia sea muy rica y hayan hecho una donación substancial…—sugirió Lorna.

—Estoy segura de que si alguien hubiese hecho una donación enorme nos habríamos enterado de ello, lo habrían publicado en el periódico local y anunciado por todas partes. Y estoy segura de que cualquier benefactor tendría cosas mucho más importantes que preguntar que cuándo iba a ser el siguiente Día del Lago —dije yo. Teníamos que tener cuidado y no dejarnos llevar por nuestras teorías, si no, G acabaría no siendo solo James Dean sino también Rockefeller. Su referencia a la pequeña iglesia era correcta, pero eso solo significaba que debía haber visitado el lago en algún momento ya que era un lugar bastante popular en esa zona. Eso no tenía nada de misterioso.

Finalmente conseguí que las chicas dejasen de hablar de G y pasásemos a otros temas. Aunque tengo que admitir que me moría de curiosidad por ver si tendría razón y el Día del Lago sería de verdad dentro de dos días. Por supuesto esa no era la única razón por la que me sentía curiosa. También quería ver qué me iba a decir la próxima vez que nos encontráramos. Me había parecido muy decidido, pero no tenía ni idea de sus goles o intenciones.

Si estuviera intentando hacerme pasar por alguien interesante y por encima de esas cosas os diría que un par de días más tarde ya me había olvidado de las predicciones de G y fui a la escuela sin expectativas. Lo cierto es que estaba agitada ese día, y Sylvia y Lorna no habían dejado de hablar de ello en el ínterin. Así que cuando al cabo de cinco minutos de haber empezado nuestra primera clase sonaron las campanas y anunciaron el Día del Lago nos excitamos mucho.

—Pero, ¡él no está aquí! —dijo Sylvia —. Debería haber estado en clase con nosotras peo no ha venido.

—Bueno, supongo que si de verdad sabía que no iba a haber clase debe haber encontrado algo mejor que hacer que venir de excursión —dije, haciendo ver que no me importaba.

—¡Pero había quedado contigo! —dijo Lorna.

—Sobreviviré.

Aún y así, no me pude resistir y dejé a Sylvia y a Lorna después de comer y paseando por la orilla del lago me acerqué a la pequeña iglesia. Y allí estaba él. G iba vestido de negro de cabeza a pies, como siempre, llevaba una chaqueta de piel negra, y estaba de pie al lado de una motocicleta que a mí me parecía muy grande para su edad. ¿Una Triumph? Negra, brillante, impresionante es la descripción que os puedo dar. Las motos son otro de los temas en los que no me especializo.

—¡Guau! ¿Es tuya?

—Sí.

—¡Muy chula! Un  poco Ángeles del Infierno, ¿no?

Su respuesta fue una sonrisa más rara incluso de lo norma. ¿Qué demonios pasaba con él?

—Así que tenía razón. Sobre el Día del Lago, quiero decir. ¿Cómo lo supiste?

—Ya te dije que sé cosas…

—Así que te haces el misterioso…vale. Me preguntaste sobre mi nombre, el otro día, pero nunca me respondiste sobre el tuyo. ¿Qué significa G?

—Nada…Solo…decidí cambiar de estilo de vida y escogí un nuevo nombre. Ahora me llamo G.

—¿Como Ali-G o los hombre G?

—Muy divertido. Ya me lo habían dicho antes.

—Al menos no es el punto G. Y sí, estoy segura de que también te lo habían dicho.

—Podría ser la fuerza G.

—Si…¿pero no es algo religioso, como Malcolm X?

—No. Nada que ver con la religión.

No sabía por qué, pero no le creí, y me pareció que se había puesto muy tenso cuando mencioné la religión, pero probablemente era demasiado pronto para ir de indagación. Era algo raro ya que a los tíos de hoy en día no parecía preocuparles la religión y no era usual que hablar de ella consiguiera ninguna reacción…Quizás tenía algo que ver con su referencia a su antiguo estilo de vida. Quizás había estado en una secta o algo así…O quizás yo debería dejar de inventarme cosas. Estaba siendo discreto y no me había dado mucha información sobre sí mismo, pero eso era justo. Nos conocíamos hacía cinco minutos como quien dice, aunque ahora todos eran amigos de todos y publicaban detalles íntimos de sus vidas sin darle ninguna importancia, así que su actitud era algo anticuada, aunque yo la encontraba vivificante. Cuando la gente anunciaba cada íntimo detalle de sus vidas a los cuatro vientos solo podía significar que no había nada que valiese la pena saber sobre ellos. Aún y así, no pude evitar seguir preguntándole cosas, aunque fueran menos íntimas.

—¿Por qué te vistes siempre de negro?

—Me cansé de ir de blanco.

Esa sonrisa suya de nuevo. Era enigmático. No tenía ni idea de lo que estaba hablando pero sospechaba que no llegaría mucho más lejos con mi tipo de preguntas.

—¿Podemos hablar ya o aún tienes más preguntas que hacerme antes de que podamos continuar? —me preguntó, sonriendo aún.

—Solo una más. ¿Por qué yo? No eres de aquí y supongo que no conoces a nadie del lugar —le miré y negó con la cabeza—, así que, ¿por qué yo? No puede ser mi aspecto, de eso estoy segura. No soy una gran belleza. Del montón. —No era falsa modestia. No soy muy alta, pelo corto castaño y ojos marrones (un poco verdes), rellenita…

—Eso es parte del atractivo —la sonrisa de nuevo.

—Chicas como Chloe han intentado hablar contigo sin conseguir nada, y por lo que me han dicho a los chicos de tu edad les resultan irresistibles.

—Eso es una generalización injusta. No todos tenemos el mismo gusto.

—¿De veras? ¿Entonces eres un raro? ¿Te atraen las personas que no son atractivas?

—Ah no, por ahí no me vas a pillar. No soy tan estúpido como tu amigo Seth. Sé que estás enfadada con él por la manera en que te trata como si le dieras pena, y no estuvieras ni la altura de su zapato. No he dicho que no fueses atractiva. Tú eres la que lo ha dicho.

Había ido demasiado lejos. Tuviese razón o no, esa no era manera de hablar de un amigo mío. ¿Y cómo demonios se atrevía a insinuar que sabía cómo me sentía?

—Escucha, Sr. G o como quiera que te llames, no metas a mis amigos en esto. No sé quién o qué te crees que eres, pero eso no te da derecho a hacer comentarios y criticar a la gente a la que conozco y quiero. Te deseo una vida feliz.

Me di la vuelta y eché a andar tan aprisa como pude de vuelta con el resto del grupo. Esto había sido una equivocación. ¡Salir con él! Ni en mil años.

Debió correr porque estaba de nuevo a mi lado.

—No te enfades. Anda, sé que has estado pensando en vengarte de los comentarios que hace sobre ti saliendo con un candidato apropiado. Y sé que tú y tus amigas habías pensado en mí para el papel.

Debí tener aspecto de asombrada porque añadió:

—No te preocupes. Tus amigas no me lo han dicho y nadie más lo sabe.

—Y si te pregunto cómo lo sabes me vas a decir que sabes cosas…

El asintió y sonrió.

—Te lo tienes muy creído…No me importa ni lo que sabes ni cómo lo sabes. Puedes guardarte todos tus conocimientos y tus secretos para ti solo. La vida es demasiado corta para esto, si quieres mi opinión. Estoy segura de que puedes encontrar otra chica que sea tan poco atractiva como yo para lo que sea que tienes pensado. Buena suerte.

Ningún tío se merecía el tener que soportar todo aquello por él, en mi opinión. Se lo podía meter donde le cupiese. Eché a andar aún más deprisa que antes. Y no tenía la menor intención de pararme o de que me parasen.

Esta vez me siguió motorizado y resbaló en la gravilla hasta pararse a unos pocos metros de mí.

—Me estoy ofreciendo voluntario a hacer el papel con Seth. No tengo ningún problema con ser tu novio oficial. Sé que no quieres una relación de verdad. Eso me va al dedillo. Yo tampoco quiero una. Opino como tú que se invierte demasiado tiempo en relaciones con el sexo opuesto a nuestra edad. Pero también sé que la actitud de Seth te parece enojosa y tienes razón. A un montón de tíos les encantaría ser tu novio si de veras quisieras uno.

—Ahora lisonjas…Aprendemos rápido —le contesté intentando ser irónica.

—Vamos, Pink. No soy de aquí. Como has dicho antes algunas de las chicas a las que se consideran entre las más bellas y deseadas por todos los chicos se han acercado a mí sin éxito. Te llevaría muchos puntos si tú consiguieras lo que a ellas se les ha resistido. Y no te daré mucho trabajo. Haré mi papel a la perfección en público. No tienes que preocuparte.

—¿Por qué insistes tanto? ¿Tú que ganas con todo esto?

—Oh, no te preocupes. No tengo malas intenciones. Ya te dije que no me interesan las relaciones…ningún tipo de relaciones…

Cuando alguien dice que no te preocupes dos veces seguidas, uno debe preocuparse definitivamente. No tenía una respuesta preparada y me lo quedé mirando. No sé qué expresión debía hacer porque se sonrojó y añadió rápidamente:

—Sé que Chloe y Zoe y todas esas chicas se estaban preguntando…Pero están tan convencidas de que son irresistibles…No soy gay. Simplemente tengo otras prioridades ahora mismo. Pero eso quedará entre tú y yo. Todos los demás creerán que estamos liados. Seremos convincentes.

No dije nada. ¿Era gay, era hetero, o simplemente no le interesaba el tema? ¿Me importaba algo todo eso? Sí, tenía razón. Si me presentaba en la escuela colgada de su brazo y era su novia oficial la gente lo notaría y me tomaría más en serio. Y zarandearíamos la opinión de Seth. ¿Pero que quería a cambio? ¿Y por qué se resistía tanto a decírmelo?

—Todo eso está muy bien, y no te preocupes, no estoy interesada en tu orientación sexual. Te la puedes guardar para ti. Tienes razón en mi opinión sobre las relaciones. Pero sigues sin haberme dicho por qué me escogiste a mí de buen principio. Y no me digas que eres un buen Samaritano ayudando a chicas necesitadas. ¿De qué va todo esto?

Me miró con una de sus miradas  penetrantes, esta vez sin sonreír. Después de lo que parecieron horas dijo:

—Creo que podríamos trabajar juntos.

—¿Trabajar? ¿Quieres decir deberes? ¿Un trabajo de clase?

—No exactamente.

Gracias a todos por leer, y si os ha gustado, ya sabéis, dadle al me gusta, comentad, compartid, y…bueno también podéis hacer CLIC si os apetece en los varios link o en los otros sitios en la página, que hay libros, blogs…No os quedéis con las ganas!

Hi all:

I’m sure I’ve told you I’m back in the UK (although I don’t know how long for, my life is in flux at the moment), and it seems Christmas is coming. I know I’ve told you many times I’m terrible at taking pictures, but I’m not sure you believe me yet, so I thought…I’d show you.

I was in Sheffield last week and I saw a Christmas pudding on wheels. Hey, photo opportunity!

Christmas pudding on wheels in front of Sheffield's City Hall

Christmas pudding on wheels in front of Sheffield’s City Hall

As you can see everybody decided it was the time to walk by the pudding/van. I thought I’d wait a bit…And this happened!

No so many people but blurry phot

No so many people but blurry photo

And I’m sure I was wearing glasses!

In Penistone itself (where I live) there is the tradition of having an arts & craft fair inside of St. John’s Church (parts of the church go back to Norman times, as does the town, that is listed in the Doomsday [or Domesday] Book), showcasing an art group called Hens Teeth. I always try and see what original gifts I can find there.

Hen's Teeth Art Group advert

Hens Teeth Art Group advert

I thought I’d take a picture inside of the church to show you, but again…

Inside of St John's Church during the fair

Inside of St John’s Church during the fair

Yes, a bit blurry. This time maybe it was because I wasn’t wearing the glasses. I did buy a few things. Here, the knitted angel…

Hand-knitted angel

Hand-knitted angel

I’m not a very Christmassy person but you know I’m writing a series about angels…

And as I was walking around, I thought I’d let you know that the local cinema, The Penistone Paramount (I’d mentioned it before. It’s one of the loves of my life) celebrates its 100th anniversary and they’ve painted it to celebrate.

The Penistone Paramount. 100 years old. Looking Good!

The Penistone Paramount. 100 years old. Looking Good!

As you know I’ve told you (only a few times) that I was taking part in NaNoWriMo. The idea is to write a novel of at least 50000 words (the draft of a novel) in a month. And guess what! I won! (The draft ended up being over 60000 and I had a bit of time spare).

I won!

I won!

I’d love to share some of what I wrote, but it was book 3 of my Angelic Business series (that for the time being I’m calling Pink, Angel or Demon?) but I thought it would be difficult not to give too much of the other books away or to follow it without knowing much about the other two. Instead, as I had shared chapter 1 of the first one, I thought I’d share Chapter 2. I hope that’s OK.

As you’ll remember, the novel is called (if I don’t change my mind) Pink Matters.

Chapter 2. The Meeting (Part 1)

I wasn’t much of a dreamer or a romantic…All right, sure, I like romantic stories and one can’t help but dream, but I didn’t really believe in them or put any stock or faith in any of those things ever happening to me. I didn’t expect the perfect guy to just turn up, snatch me and take me to paradise. (For one I was pretty convinced that we would not have the same opinion on what paradise might consist of.) Even in fairy tales such things only happened to princesses and the like. Normal, run of the mill girls like me were hardly the protagonists of those kind of stories. Of course feminism and an increase in social and diversity awareness had broadened the subject and modern stories were a bit more “equal” and “fair”. But if I had to put my hand in my heart I still preferred the old-fashioned ones.

Due to my realistic (rather than pessimistic) view of life, I was not expecting the perfect candidate to my pretend boyfriend to just turn up. If this had been one of those stories, not only would he have turned up and be perfect, but he’d have fallen in love with me and eventually I’d have realised that the pretence had become reality. I know, you’ve also read that story. And watched the movie. So have I. Still…

A new boy did come to school. He wasn’t handsome in any typical way, but he had “something”. Dark hair, grey eyes, tall, strong features…Not standard pretty/cute boy (Zac Effron style), but rather the brooding, attractive in a no-nonsense kind of way guy (maybe Robert Pattinson, although I don’t really like him that much, but hey, I can see why many others do). And he had a lot of style. Leather jacket, always dressed in black, and seemed surrounded by a slight air of mystery…possibly even menace and danger.

As usual the popular girls took the initiative to try and get as much information as possible from him. They tried their best, including batting their eyelashes, unbuttoning the top of their uniforms, laughing at his non-jokes…But he seemed tight-lipped and resistive.

Lorna, Sylvia and I overheard Chloe (the head cheerleader, you know the type, blonde, tall, blue eyes, toned and well proportioned…) talking to her best friend Zoe (similar type but dark haired) after spending some time with the stranger:

“What do you think it’s up with him? He’ll only answer in monosyllabic. And he says his name is “G”. “G”? What kind of a name is “G”?”

“Don’t get upset…He’s probably gay.”

“I need to know. I’ll ask Scott to talk to him after training this afternoon. Blokes sometimes can be shy with girls they don’t know.”

Chloe had been going out with Scott for a few months, whilst Zoe was dating Chris. I doubted this G guy was particularly shy though. He had a very intense gaze and a knowing smile. Sylvia said:

“I think he’s looking at us.”

Our first reaction in those cases always was to look around us because guys didn’t look at us. But there wasn’t anybody else around. Yes, he seemed to be looking at us.

“I think you’re right” Lorna said.

“I wonder why” I added.

The three of us worked at the library for a while. By the time we left, football practice had finished. We were all intrigued about G, but none of the popular girls were around and it seemed unlikely we’d get any information that day. I accompanied Sylvia and Lorna to the bus stop and walked home. When I was halfway, Seth came by in his old and battered car. His father had promised him a new one if he did well and got into a good college, so he’d been working fairly hard for his usual standard.

“Hey Pink! Come over! I’ll give you a ride.”

I climbed on by his side. He had been playing very loud music but lowered the volume.

“How was practice?”

“Same old, same old. If coach doesn’t get some new ideas we’re never going to beat anybody this year.”

“I thought you’d said you had a strong team.” I didn’t really pay much attention to his football patter, but every so often something stuck.

“Yeah, but we could do with a couple more guys…maybe a strong defence…a kicker…”

“Well, it’s unlikely you’ll get new players this late in the season, isn’t it?”

“Tony thought that new guy…G he goes by, might be a player, although he doesn’t seem strong enough to be a defence but…you never know what talents people might hide, but no. He told the coach he’s not interested in football. It seems he likes to run…and, you won’t believe this “gymnastics”! Isn’t it the weirdest thing?”

I’d always liked gymnastics…Not to practice…I could work hard but had neither style nor much sense of equilibrium, but I loved to watch gymnastics. One of the few sports I had any time for.

“What’s wrong with gymnastics? You need to be pretty fit and strong…”

“Sure, a bit girly though, don’t you think? Scott was telling me Chloe had been trying to talk to him… “talk”, you know? You know what I mean…”

“Flirt and show him her bra, you mean…”

He laughed and made a claw-like gesture.

“Grhhhhhh! Bitchy, bitchy! You’re too serious. But I guess that’s what I mean…And he’d just ignored her. Well, not ignored her, but just answered yes or no…There must be something wrong with him if Chloe can’t get him going.”

“Maybe he likes a different type of girl…”

“Really? What bloke doesn’t like Chloe? One might not like her as a person, but she’s a babe. Who do you think would be more his type then? You, maybe?” And he laughed. And kept laughing…My determination to get my own back grew stronger than before.

As soon as he dropped me home and I got to my room I went online with Lorna and Sylvia. They were both at Lorna’s house. I told them what I’d found out.

“Honest, Pink, Seth is an absolute idiot!” Lorna growled. “Maybe you should just send him to hell.”

“He wouldn’t understand what it was all about and I wouldn’t get much satisfaction from it. No, I’m more determined than before to carry on with the plan.”

“It would serve him right if you went out with that G guy” Sylvia said.

“Yes, I was thinking the same, but he’s such an unknown quantity. Nobody seems to know anything at all about him, not even where he’s come from. He might be a nasty piece of work for all we know. And also, I doubt that he’s interested.”

“Well, the few bits of info we have about him are encouraging” Lorna summarised. “He doesn’t like football, so he’s unlikely to hang out with Seth and his bunch. He likes gymnastics and you like that sport, so you should have something to talk about. And he seems impervious to the charms of Chloe and her band of pretty girls…”

“And don’t forget he was looking at us” Sylvia added.

“I’m not sure about what that means. He might think we’re weird or something…We’ll have to see what happens in the next few days and if anything at all develops…” I said.

“It would be quite a thing if you managed to go out with him…he’s completely new in the market and not from these areas…as objective and fresh a guy as you’ll ever find around here.” Lorna said.

“We’ll see.”

For the next week or so G was the centre of attention although he didn’t seem to return the interest and appeared to be trying to become invisible most of the time. However he had a way of appearing wherever Lorna, Sylvia and I were, even when he wasn’t attending the same class.

“I’m telling you he’s looking at us!” Sylvia said for the millionth time.

“Yes, but which one of us is he looking at?” Lorna asked.

I was a bit bored having the same conversation at least once every day, when not several times a day. This time we’d just come out of the library and he was on the pavement on the other side of the street, leaning on the wall, seemingly looking at us.

“Who knows?” Sylvia replied once more.

I’d had enough. It wasn’t really that difficult.

“If you really want to know it’s quite simple. OK, Sylvia, come with me. Lorna, you stay there.”

I grabbed Sylvia’s arm and dragged her with me to the window of the shop at the corner of the street. No, G wasn’t looking at Lorna; his gaze had followed us.

“Now, you stay here.”

I left Sylvia by the shop and I crossed to the side of the street where G was standing. Now there was no possible doubt. Difficult as it might have been to believe, he was looking at me. Both Sylvia and Lorna joined me, very excited, but trying to keep their voices low (although I didn’t think they were succeeding). At least I could be grateful because they were not jumping up and down. We weren’t particularly bouncy girls.

“Oh my God! He’s definitely looking at you.!” Sylvia said, trying not to squeal.

“Yes, yes, he is. That’s it. He’s the guy for your plan!” Lorna concluded.

“What are you going to do?” Sylvia asked.

“Get out of here first.”

This time we went to my house and chatted for ages. Sylvia and Lorna suggested all kind of hare-brained schemes and plans to get G’s attention. Or “channel” his attention, as it seemed that for unknown reasons I already had his attention.  All their suggestions involved a fair amount of flirting and taking up roles that I didn’t feel particularly familiar with, like the damsel in distress or the adoring fan. I wasn’t sure what strategy I’d try, but, yes, it seemed worth trying to get him to go out with me. And I was quite curious about him and his interest in me. What was that all about?

How to go about it was another question. Not my area of expertise, boys, you see? Although I was determined, assignments, studying, and similar pressing matters put it all on hold and pushed it to the back of my mind. I kept putting it off, trying to find a good moment to act, and ignoring Sylvia and Lorna’s “advice” (pressure, to be honest).

One Saturday about a month after G’s appearance, Lorna, Sylvia and I had arranged to meet at the Atlantis (the local independent bookstore). I was a bit early and went in to have a look at the second hand books. I was looking at a beautiful illustrated copy of The Great Gatsby when somebody touched my shoulder. I turned around, and there he was, G.

“Hi.”

“Hi.”

OK, neither one of us was going to win a contest for originality or get recorded in a book compiling famous conversation opening lines.

“I’ve been wondering when I’d have a chance to catch you by yourself. You always seem to be with your friends…Lorna and Sylvia, isn’t it?”

“Yes. We…we’d noticed you were looking at us.”

“You mean at you. Interesting way of scientifically testing it. Although I expected after that you might follow through and approach me, but you didn’t” he said.

“Well, I didn’t know what it meant, but we were just wondering and I was bored of speculation…I wasn’t expecting you were looking at me.”

“Were you hoping I was looking at you at least?”

“No.”

Don’t say I didn’t warn you. I’ve already told you I’m not good with boys and I can’t flirt to save my life, so there.

“Oh, all right.”

“I don’t mean…Sorry, I’m no good at these things…”

“What things?”

“You know, flirting and all that…Relationships with guys aren’t my strong point.”

“I wouldn’t worry too much about that…Let’s start again. Hi Pink, I’m G. I assume Pink isn’t your real name. What’s your real name?”

“Petra”.

“Where does the name come from?”

“I’ve always liked Pink. And I don’t like my real name, so…”

“No, I meant your real name.”

“My father was an amateur archaeologist when he was younger and he really liked Petra.”

“I guess it could have been worse.”

“Like what Abu Simbel or the hanging gardens of Babylon?”

He laughed. Short but full-hearted laughter. Then he smiled. He had the weirdest and more mysterious smile I’d seen, all inclusive (men and women). Imagine the Mona Lisa, but in young man. Knowing, complicit and secretive all at the same time…

“And you? What does G stand for?”

At that moment Lorna and Sylvia turned up and stopped on their tracks when they saw me talking to G.

“We’ll carry on with the conversation at some other point. Maybe in a couple of days during Lake Day. By the little church on the North shore. After lunch.”

“Why are you so sure it will be in a couple of days?”

“I know things…”

He left. Lake Day was a St Mary’s School Tradition. The Headmistress, Mrs Langston, studied at Mount Holyoke and loved their Mountain Day, particularly the idea that suddenly, with no notice, the whole school would take to the buses and go on an excursion and have a day out. As there were no mountains or even hills deserving of the name close to St Mary’s, but there was Lake Swallow, she instituted Lake Day instead. The exact date when it would take place was a well-guarded secret, surrounded by speculation, so I had no idea how G would know, if he was right, when it would be.

Sylvia and Lorna interrogated me for ages about my encounter with G, but I had little to tell them.

“Do you think he really knows when Lake Day will be?” Sylvia asked.

“He seemed very confident, but how could he know? He hasn’t been here for two minutes and doesn’t know the teaching staff…as far as we know. Why should they tell him?”

“Maybe his family are very rich and they’ve made an important donation…” Lorna suggested.

“I’m sure if anybody had made a huge donation we’d had heard about it, it would have been published in the local newspaper and advertised everywhere. And I’m sure any donors would have more important things they’d want to know than when is the next Lake Day” I said. We shouldn’t get carried away with our theories, because otherwise G would end up not only being James Dean, but also Rockefeller. His reference to the little church was correct, but that only meant he must have visited the lake at some point and it was a fairly popular spot in that area. Nothing terribly mysterious about that.

Eventually I managed to get the girls off the subject of G onto other matters. Although I have to admit I waited with curiosity to see if he was right and Lake Day would really be in two days’ time. That was not the only reason for my curiosity, of course. I also wanted to see what he’d tell me next time we met. He’d appeared very determined, but I had no idea what his goals or intentions might be.

If I was pretending to be cool I’d say that two days later I had already forgotten G’s predictions and went to school with no expectations whatsoever. The truth is that I was quite excited that day, and Sylvia and Lorna hadn’t stopped talking about that in the intervening period. So when after 5 minutes or so of the first class the bells rang and Lake Day was announced we all got really agitated.

“But he’s not here!” Sylvia said. “He should have been in class with us, but he wasn’t.”

“Oh well, I guess if he really knew there wasn’t going to be a class he must have found something else better to do than come on an excursion” I said, pretending not to care.

“But he arranged to meet you!” Lorna said.

“I’ll survive”.

Still, I could not resist and left Sylvia and Lorna after lunch and walked around the shore of the lake to the little church. And there he was. G was all dressed in black, as usual, wearing a black leather jacket, standing by the side of what looked to me like a rather large motorbike for his age. Triumph? Black, shiny, impressive is as good as I can do to describe it. Motorbikes are again not one of my specialist subjects.

“Wow! Is that yours?”

“Yes.”

“Nice! A little bit Hells Angels, isn’t it?”

His reply was an even weirder smile than usual. What on earth was up with him?

“So, you were right. About Lake Day, I mean. How did you know?”

“I told you I know things…”

“OK. So you’re being mysterious…fine. You asked me about my name, the other day, but never replied about yours. What does G stand for?”

“Nothing…I just…decided to leave my old lifestyle behind and take up a new name. I go now by G.”

“Like Ali?”

“Very funny. I’ve heard it before.”

“At least it’s not the G point. And yes, I’m sure you’ve heard that one too.”

“It could be G force.”

“Yes…but it’s not a religious thing, like Malcolm X?”

“No. Nothing at all to do with religion.”

Not sure why, but I didn’t believe him, and he seemed to have become quite tense when I mentioned religion, but it was probably too soon to go probing. It was slightly bizarre as guys these days didn’t seem to be bothered about religion one way or another and it would be unlikely that its mere mention would have any effect…Maybe that had something to do with his reference to his old lifestyle. Maybe he had been in a sect or something…Or maybe I should stop making things up. He was just being discreet and not offering much personal information about himself, but that was fair enough. We’d known each other for all of five minutes, but these days everybody friended everybody and published intimate details of their lives at the drop of a hat, so his attitude was quite old-fashioned, although I found it refreshing. When people went around advertising the last little detail about themselves that could only mean that there was nothing worth knowing about them. Still, I couldn’t help but keep asking questions, even if less intimate.

“Why do you always wear black?”

“I got tired of white.”

His smile again. He was quite puzzling. I had no idea what he was talking about, but somehow I felt I wouldn’t get much further with that line of questioning.

“Can we talk now or do you have any more questions before we can proceed?” he asked me, still smiling.

“Just one more. Why me? You aren’t from here and I assume you don’t know anybody local” I looked at him and he shook his head in the negative “so, why me? It can’t be my looks, that’s for sure. Not a great beauty. Run of the mill.” I wasn’t being modest. I am not very tall, brown short hair and brown eyes (little green), plump…

“That was part of the attraction” smile again.

“Girls like Chloe have tried and talk to you with no results, and as far as I’ve been told they’re irresistible to guys your age.”

“That’s an unfair generalisation. Not all of us have the same taste.”

“Really? Are you weird then? Are you attracted to people who aren’t attractive?”

“Oh, no, I’m not going to fall for that. I’m not as stupid as your friend Seth. I know you’re angry at him because of the way he patronises you and treats you as if you were a charity case, worse than something at the bottom of his shoe. I didn’t say you weren’t attractive. You said that.”

Now he’d gone too far. Right or not, that was no way of talking about a friend of mine. And, how on Earth would he presume to know how I felt?

“Listen, Mr G or whatever your name is, leave my friends out of this. I don’t know who you think you are or what you think you know, but that does not give you right to make comments and criticise people I know and like. Have a nice life.”

I turned around and started walking as fast as I could back to the rest of the group. This had been a mistake. Go out with him! Not in a thousand years.

He must have run because he was again by my side.

“Don’t get mad. Come on, I know you’d been thinking about getting your own back on the type of comments he makes about you by going out with a suitable candidate. And I know you and your friends had been thinking about me for the role.”

I must have looked really shocked because he added:

“Don’t worry, your friends haven’t told me and nobody else knows about it.”

“And if I ask you how you know you’re going to tell me that you know things…”

He nodded and smiled.

“You’re so full of it…I don’t really care how you know or even what you know. You can keep all your knowledge and your secrets to yourself.  Life is too short for this, if you ask me. I’m sure you can find another equally non-attractive girl for whatever you were thinking about. Good luck with it.”

No bloke was worth putting up with all that in my opinion. He could stuff it. I set off even faster than before. And I had no intention of stopping or being stopped.

This time he came after me motorised and skidded on the gravel to a stop a few metres in front of me.

“I’m volunteering to play the part with Seth. I’m happy to be your official date. I know you don’t really want a relationship. That’s fine with me. I don’t want one either. I feel like you that too much time is invested in relationships with the opposite sex at our age. But I also understand that you find Seth’s attitude annoying and you’re right. Plenty of guys would be happy to be your boyfriends if you really wanted one.”

“Now flattery…Don’t we learn quickly?” I replied trying to be ironic.

“Come on, Pink. I’m not from here. As you’ve said some of the girls that are rated as the prettiest and most desirable by all guys have approached me with no success. You’d score a big hit if you managed where they’d failed. And I’m not high maintenance. I’ll play my part in public well. You don’t need to worry.”

“Why are you so insistent? What’s in it for you?”

“Oh, don’t worry. I have no dark designs. I’ve already told you that I’m not interested in relationships…any kind of relationships…”

When somebody says don’t worry twice in a row, one should definitely worry. I had no ready reply and I just looked at him. I don’t know what my expression must have been like, because he blushed and quickly added:

“I know Chloe and Zoe and all those girls were wondering…But they’re just too convinced they’re irresistible. I’m not gay. I just have other priorities at this point in time. But that will remain between you and me. Everybody else will believe we’re an item. We’ll be convincing.”

I didn’t say anything. Was he gay, was he straight, or was he just not-interested? Did I really care about any of that? Yes, he was right. If I turned up at school hanging of his arm and officially his girlfriend people would stop and pay attention. And Seth’s opinion of me would receive a well-deserved shake. But what did he want in return? Why was he so reluctant to tell me?

“That’s all very well and good, and don’t worry, I’m not interested in your sexuality. You can keep that to yourself. You were right about my attitude towards relationships. But you still haven’t told me what made you approach me in the first place. And don’t tell me you’re just a Good Samaritan helping girls in need. What’s this all about?”

He gave me one of his fixed stares, no smile this time. After what felt like hours he finally said:

“I think we might be able to work together.”

“Work? Do you mean classwork? An assignment?”

“Not exactly.”

 

Thank you all for reading, and you know what to do, like, comment, share and…you can still CLICK the link to the post with the first chapter or click elsewhere in the page (links to books, other blogs….)!

Hi all:

It’s Friday and after our culinary interlude, I’m going back to writing about guest authors and their books. Today, it’s the turn of Chris Rose, who is a member of one of the groups of authors I belong too and visit often, ASMSG,and who shares with me his love of translating (in his case mostly French and in a more professional capacity) and a cracking sense of humour. (We’ve also discovered I’ve worked in the city were he was born for quite a few years).

But well, enough chit-chat, here is Chris:

Author Chris Rose

Author Chris Rose

Born and bred in the city of steel: Sheffield.

Spent – or misspent, whichever your viewpoint – the majority of his ‘young’ years on the Northern Soul circuit. It’s around this time and place that his novel is set – Wood, Talc and Mr. J’

His academic education came much later, from scratch, in a sense. In time, he fell in love with the idea of languages, French in particular, and went on to get a BA Hons in French Language and Literature with subsidiary Spanish, at The University of Sheffield. He was a ‘mature student’, though maybe not as mature as he would like to think, looking back…

After which, he moved down south – mid 90s – and eventually further still to the South of France for a few years, where he taught English. He then moved up to northern France to do much the same thing.

But it was here where he also began to write, or experiment with writing.

He came back to England in the mid-00s and lived in North London for five years, teaching and writing again.

And for the last four or five years, he’s lived in Norwich, where he’s completed a Masters in Literary Translation, at the UEA – he likes to believe he’s most definitely mature now!

He’s now working his way toward making a living by writing, with a little translation on the side…

He tends to be picky about books, and take his time reading them; he expects each word to count; something he can go back to, read again – and again. Things witty, satirical, poetic… Moving. Favourite writers of late? Maybe Markas Zusak. Anna Funder, her ‘All That I Am’. Actually, he’s only just discovered Kurt Vonnegut, and read ‘The Slaughterhouse Five’.

Soulful writers, and their soulful things. And maybe he tries to emulate them.

Same goes for his taste in films, music… and people.

Chris is currently working on a sequel to his debut novel, Wood, Talc and Mr. J, but the title of which he prefers to keep a secret for the time being. he is also collaborating with his illustrator on a series of children’s stories…

Here are some of his links:

Amazon author page:

http://www.amazon.com/Chris-Rose/e/B00LW3RIRM/ 

Website – please like my home page!

http://woodtalcandmrj.com/

Goodreads: 

https://www.goodreads.com/author/show/7868651.Chris_Rose

Facebook page:

https://www.facebook.com/WoodTalcandMrJ

 Twitter:

https://twitter.com/WritingOnACloud

 Rebelmouse:

https://www.rebelmouse.com/Chris_Rose/

Authorsdb:

http://authorsdb.com/authors-directory/14198-chris-rose.

And this is his novel:

Wood, Talc and Mr.J by Chris Rose

Wood, Talc and Mr.J by Chris Rose

A look back. Without the rose-tinted spectacles, but with hindsight and humour, and with poignancy and affection. 1978. The North. Phillip sees life in a simplistic if passionate way: up or down, us and them, black, white and nothing in-between. When not doing his ‘thing’ in Wigan’s Casino Club – voted ‘The Greatest Disco in the World’ by Time Magazine – Phillip hates the world. Or at least he thinks he does. He longs for the weekend, or a greater, permanent escape from the daily grind of factory life in an industrial town. With a little imagination, he might realise things midweek aren’t that bad: there’s the loving family, the secure job amid mass unemployment, a relationship with the perfect young woman… Or maybe he realises too late. And all he’d deemed important was only ever an illusion, his reflected image included. Coming full circle by way of loss and more loss, you would hope lessons are learned… The book progresses through myriad dream sequences, interwoven song-themes, a father’s philosophical ramblings, ever blackening wit, leitmotif – or seemingly recurring scenes; is someone laughing at our hero? And Phillip’s own, lyrical, strut-like, black or white manner. Dancehall adventures via train rides to Heaven, scooter cruising almost coast to coast. Beneath the pier encounters with the opposite sex, et al… set against the birth of Scargill and Thatcher feuding…

Link:

http://www.amazon.com/dp/B00LOWZJTK/

Thanks so much to Chris for visiting, thanks to you all for reading, and you know the drill, if you’ve enjoyed it, like, share, comment, and please, CLICK!

Living in the Gap

“Ruffled feathers and endless squawking over a minor difficulty is typical of a crow’s life. I lean back on the counter and realize that could be my line….”

Opinión y actualidad

Opinión sobre noticias y asuntos de actualidad

Los escritos de Héctor Browne

Blog (algo literario y algo viejo) de un Licenciado en Letras, diplomado en edición, y Profesor de Lenguaje.

Priscilla Bettis, Author

The making of a horror novelist.

%d bloggers like this: