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Hola a todos:

Este es mi primer post del 2014, y el último de los especiales navideños, y me pareció adecuado hablar un poco de mis planes para el nuevo año. Yo no sé vosotros, pero yo tengo bastantes cambios planeados, de trabajo, vida…En cuanto a la escritura, eso es quizás lo que tengo más claro. Muchos ya sabréis que he estado traduciendo una serie de historias (thrillers psicológicos) con una psiquiatra de protagonista, Mary. En español la he llamado Una vez psiquiatra…, y ya está lista para la publicación (gracias a la ayuda de Alexia Jorques y su equipo editorial, y con una fabulosa portada de Ernesto Valdés). Con un poco de suerte (y he de reconocer que últimamente no he tenido mucha, al menos buena) espero publicarla a finales de enero. Estoy escribiendo una serie de novelas juveniles, estoy revisando algunas historias que escribí hace tiempo, y espero publicar alguna de ellas (dentro de no demasiado), y se me ha ocurrido hace muy poco el germen de una idea para una historia/novela romántica (ya que parece que Click Me Happy! (Feliz al primer clic!) ha sido bien recibida. Como Una vez psiquiatra… es lo primero en mi lista, me pareció buena idea empezar un año con un post sobre ella. Algunos de vosotros quizás hayáis leído la primera historia del libro ‘Carne de cañón’ que he publicado en Wattpad. Os dejo el enlace por si no habéis tenido ocasión de leerla. De hecho, gente que ha leído las otras partes me han comentado que les han gustado más, pero ésta fue como empezó la historia y le tengo cariño.

Enlace a ‘Carne de cañón’ en Wattpad (os advierto que hay 9 partes, por si los despistes): http://www.wattpad.com/28235987-una-vez-psiquiatra-carne-de-ca%C3%B1%C3%B3n

Os dejo también la descripción, la portada, y el principio de la segunda historia ‘Trabajo en equipo’ para que os hagáis una idea de por dónde pueden ir los tiros.

Descripción: ‘Una vez psiquiatra…’ lo tiene todo: personajes intrigantes, estilo novela negra, excitante acción, situaciones peligrosas, crimen, asesinos en serie, religión, secretos de familia, revelaciones psicológicas, enfermedades mentales, trauma, debates sobre prejuicios y moralidad, juicios contestados, investigaciones policiales, corrupción, y misterio. Si os gustan: ‘Miénteme’, ‘Mentes Criminales’ y ‘El silencio de los corderos’ y no os asusta adentraros en los abismos oscuros de la mente, atreveos a seguid leyendo.

‘Una vez psiquiatra…’ es una colección de tres historias protagonizadas por Mary, una psiquiatra y escritora. Ella está empeñada en dedicarse totalmente a su carrera literaria pero las circunstancias y sus amigos parecen conspirar para arrastrarla de nuevo al mundo de la psiquiatría. Publicada anteriormente como una serie de tres novelas cortas independientes en inglés, esta es su primera publicación en español, y este volumen presenta las tres historias y un epílogo que completa la previa narración y a la vez abre la puerta a nuevas aventuras para Mary y sus amigos.

En ‘Carne de cañón’, Phil, un abogado que es muy buen amigo de Mary le pide que le prepare un informe sobre uno de sus clientes, un hombre Afro-Americano llamado Caín White. Caín es muy devoto y le han acusado de incitar un motín durante un sermón religioso. Aunque sus acciones no han sido jamás violentas, a alguna gente le parece que el contenido de sus discursos es inflamatorio y perturbador. Dice que oye la voz de Dios. Y por si no bastara con eso insiste en que Dios es negro y su mensaje parece ser de Nacionalismo Negro. ¿Es Caín un loco, está alucinando, víctima de una mente calenturienta, a la búsqueda de la atención mediática, o es un Santo? Para intentar responder a estas cuestiones Mary habla con su familia y amigos. Aunque concluye que Caín está cuerdo, la investigación de Mary destapa revelaciones muy dañinas sobre su vida familiar, sus creencias y las actitudes de la gente del lugar. Quién es santo y quién es pecador está abierto al debate. Cuanto más se mezcla Mary en las vidas de Caín y de sus allegados más se da cuenta de cómo de peligrosos pueden llegar a ser los secretos. Como bombas de relojería a punto de estallar en cualquier momento.

Trabajo en equipo’. El Capitán Tom McLeod, del departamento de la policía de San Francisco, invita a Mary a cenar a su casa con su esposa. Cuando conoce al otro invitado, un joven detective, Justin, ella se da cuenta rápidamente de que esto es algo más que una comida de amigos. El compañero, mentor, y poco menos que padre de Justin, el Sargento David Leaman, fue asesinado hacía un par de meses durante una investigación rutinaria. Justin fue testigo de lo ocurrido pero insiste en volver al trabajo inmediatamente y se niega a ir hacer terapia. Tom y otros en el departamento están preocupados por su salud mental pero no han conseguido convencerle para que acepte ayuda profesional. Mary y Justin se resisten a cooperar con la informal consulta/trampa organizada por sorpresa, pero después de discutirlo deciden intentarlo. Al principio parece ser un caso de duelo sin resolver, pero las cosas no están tan claras como parecen y Mary acaba envuelta personalmente en el caso, lo que amenaza su objetividad profesional. ¿Quién es el verdadero experto en temas del alma y del corazón?

En ‘Memoria’ Mary huye de su apartamento después de un difícil encuentro con su amigo Phil, y desaparece. Cuando la encuentran descubren que la han golpeado en la cabeza, raptado y violado. Debido a su traumatismo craneal, al principio no se acuerda de lo que pasó ni de muchos otros detalles de su vida. Ella jamás recupera la memoria del asalto y le resulta muy difícil aceptar algo que ni siquiera puede recordar. Sus relaciones y toda su vida se ven trastornadas por el traumático incidente. Las pistan indican hacia un asesino en serie, que en el caso de Mary no pudo terminar su trabajo. Pero algunas cosas no acaban de encajar. ¿Quién perturbó al asesino? ¿Por qué la dejó allí tirada y aún viva? El crimen y su investigación impactan profundamente a Mary que decide que necesita reconsiderar su vida y empezar de nuevo.

El epílogo nos muestra a Mary durante el juicio de su raptor y vemos cómo ha cambiado su vida. ¿Conseguirá por fin dejar la psiquiatra, o una vez psiquiatra, siempre psiquiatra?

Aunque estas historias son ficticias, la autora, una psiquiatra forense, aporta su experiencia y conocimientos al material, diferenciándolo de las típicas novelas de crimen. Olga está pensando en escribir más historias en la misma serie. Si os parece una buena idea, decídselo. Enlaces y formas de contactarla están disponibles al final del libro.

Portada:  

Portada de mi futuro libro

Portada de mi futuro libro

 Fragmento (inicio) de ‘Trabajo en equipo’:

Es verdad lo que dicen. ‘No hay nada gratis.’ Debería haberlo sabido. Mary se había preguntado por qué el Capitán Tom McLeod la había invitado a cenar a su casa. Él era amigo de Phil y ella le había conocido cuando Phil estaba dándole consejo legal a uno de los hombres del capitán con respecto a una queja de brutalidad policial. Él también la había ayudado a informarse sobre el trabajo de los perfiladores psicológicos para uno de sus libros. Le debía una. Cuando la había invitado a ir a una cena familiar no pudo decirle que no. Ahora, esperando en la puerta, con un ramo de flores para su esposa Maureen, y una botella de vino español, Mary se preguntó cómo había sabido que ella estaba en la ciudad, y por qué se había molestado en buscarla. ¿Solo para invitarla a cenar? Parecía mucho esfuerzo. Quizás solo era su mente desconfiada…

—Hola Mary. Encantado de verte después de tanto tiempo.

Tom McLeod estaba tan elegante como siempre. No era la típica imagen del policía con la colilla en la boca y la camisa arrugada. Aunque ya tenía la cincuentena y el pelo le griseaba, siempre vestía con trajes oscuros y elegantes, iba bien afeitado, y con zapatos relucientes. Pero, ¿incluso en casa?

—Hola Tom. Éstas son para tu mujer. Y esto… para ti —le dijo, dándole las flores y el vino.

—Gracias. Una elección excelente.

Mary sonrió, aunque no estaba demasiado convencida de la sinceridad de su comentario. Le había pedido consejo al vendedor cuando le tocó escoger vino ya que no entendía naba sobre ello y casi nunca bebía.

—¿Cómo supiste que estaba aquí?

—Estaba hablando con Phil y me dijo que ibas a venir a San Francisco. Algo que ver con información para un libro. No me contó demasiado.

Vértigo de Hitchcock. Los escenarios, los edificios, el antiguo San Francisco, el colonialismo español… quizás. Depende de lo que consiga encontrar.

—Suena interesante. Maureen está en la cocina dando los toques finales a la comida.

Un hombre joven, rubio ceniza, ojos azules y cara de niño se levantó del sofá cuando entraron en la sala.

—Ah, éste es Justin Kelly, uno de los detectives de mi departamento. La doctora Mary Miller. Amiga de la familia.

—Mary, por favor —dijo ella tendiéndole la mano. Él se la dio mirándola con preocupación.

Mary fue a decirle hola a Maureen y a cotillear con ella dejando solos a los dos hombres. Maureen era una de las pocas mujeres que Mary conocía que parecía haber nacido para ser ama de casa, madre y que además, lo disfrutaba de verdad. Después de hablar un poco sobre los dos hijos de los McLeods, Tony y Patrick, Mary decidió empezar sus pesquisas.

—¿Y entonces quién es ese Justin? —preguntó Mary.

—Oh, pobre chico. Lo está pasando muy mal. Tiene un pasado muy traumático. Uno de los hombres de Tom, el Sargento David Leaman… ¿Le conociste? le tomó bajo su protección y le trató como a un hijo. Hizo un muy buen trabajo con él. Recientemente, hace unos dos meses, estaban trabajando juntos en un caso y… mataron al Sargento Leaman. Tom está muy preocupado por Justin, que parece haber reaccionado de una forma muy extraña a la situación. Insiste en que solo quiere volver al trabajo, ni quiere hablar con nadie ni quiere hacer terapia.

Así que de eso iba. Una consulta informal. Eso era lo que quería Tom. De acuerdo, pero al menos se lo podría haber dicho antes. Por más que quisiera dejar su carrera de psiquiatra a un lado y dedicarse a su otra carrera, nunca funcionaba. La psiquiatría siempre la arrastraba de vuelta como un imán.

—¿Está casi listo? —preguntó Tom desde la sala.

—Sí. ¡Listo!

La cena fue algo extraña. Era evidente que Justin no era un visitante asiduo de la casa y no sabía qué decir. Y tampoco parecía ser muy hablador. Estaba sentado frente a Mary y le preguntó:

—¿Doctora en qué?

—Literatura y cine, ¿no? —contestó Tom por ella. Cuando Tom se distrajo con la conversación de su mujer ella añadió:

—También estudié Medicina. Y Psiquiatría. Aún llevo algún caso de vez en cuando.

Había dado en el blanco. Su expresión cambió y se quedó aún más callado. Poco después de eso dijo que tenía que hacer una llamada. No tardó mucho y cuando volvió siguió tan callado como antes. Justin y ella se disculparon y se marcharon juntos temprano. Una vez en la calle cuando él abrió la boca para despedirse, Mary dijo:

—Escúchame, no sabía nada de esto. Le pregunté a Maureen en la cocina y me contó lo que le había pasado al Sargento Leaman. Lo siento mucho. Pero Tom no me había dicho nada. Ahora me doy cuenta de por qué me invitaron, y debo añadir que me pareció raro desde un principio, pero siempre me han ayudado y han sido muy amables conmigo así que no podía decir que no sin motivos. Solo quería que supieras que no vine aquí con la intención de analizarte o nada por el estilo. Buenas noches. Y buena suerte.

Cuando ella se dio la vuelta para irse él le preguntó:

—¿Podemos… hablar? ¿En privado? ¿Confidencialmente?

—Si tú crees que te puede servir de algo…

—Oh, no lo sé. No hablo mucho. David era una de las pocas personas con las que he hablado… Y también con su esposa Lea, pero menos… Está demasiado apesadumbrada ahora mismo para molestarla contándole cómo me siento.

—Vayamos a alguna parte. ¿Conoces algún sitio por aquí?

—Hay una cafetería y lugar de comidas rápidas no muy lejos de aquí que está abierto toda la noche. Nunca hay muchos clientes.

Tenía razón. Había un par de personas comiendo, pero por lo demás el lugar estaba completamente muerto. Mary pidió un chocolate a la taza y él helado y un café. Él comió una cucharada del helado y lo apartó a un lado.

—¿No tienes apetito? No comiste mucho tampoco en casa de los McLeod.

—No. No me apetece comer.

—¿Has perdido peso?

—Probablemente. La ropa parece que me viene grande — él se quedó callado. Mary siguió preguntando.

—¿Duermes bien?

—De hecho no… Me quedo dormido rápidamente, pero luego… Me despierto en mitad de la noche. Tengo unas pesadillas terribles…Veo como le disparan en la cabeza a David una y otra vez…

—¿Lo viste todo? Sabía que estabas allí pero no me di cuenta.

—Sí, estaba allí. Cuando cierro los ojos no puedo dejar de verle cayendo contra el suelo. Sí, ya lo sé, stress post-traumático y todos esos rollos. No me importa lo que le llames, no voy a dejar que me venza. No después de todo lo que he pasado. Mi padre me pegaba palizas, bueno, en realidad me torturaba… Envió a mi madre al hospital una vez detrás de otra hasta que una vez… la golpeó, ella se dio con la cabeza contra la barandilla y murió. Yo le empujé por las escaleras abajo. Estaba borracho… No murió, pero quedó en coma, como un vegetal. Finalmente murió hace un par de años pero la verdad es que no me importó nada. Fue un alivio. Yo tenía catorce años cuando pasó todo. Y entonces me enviaron a un orfanato, y me lie con las drogas, la bebida, y… otras cosa. David me pilló durante un robo. Yo tenía dieciséis años, y no sé por qué, pero le di pena. Lea dice que probablemente le recordé al hijo que perdió de niño. Fuera por lo que fuera, se interesó por mí, me llevó a su casa y… ¡No puede estar muerto! —Justin se echó a llorar y Mary se quedó callada, y le ofreció un pañuelo al cabo de unos minutos.

—Hacía mucho que no lloraba. Me hace sentir estúpido y…

—¿Vulnerable?… Somos todos seres humanos y tenemos sentimientos y nos pueden herir. Y nos duele. Está permitido, ¿sabes?

—No. A mí no. Si dejo que todo salga afuera… Es como una lata llena de aire a alta presión. Si no tengo cuidado, explotará. Mary. ¿Puedo llamarte Mary?

—Por supuesto.

—Es la única forma en que puedo seguir adelante con mi vida es intentando olvidar lo que me pasó antes. Dave me solía decir que yo no podía controlar lo que me hizo el bastardo de mi padre, y que él había recibido su castigo, y más me valía concentrarme en el resto de mi vida y en mi futuro, porque sobre eso sí que tenía control y podía decidir lo que quería hacer. Yo lo podía cambiar, podía convertirme en lo que quisiera si lo intentaba con suficiente tenacidad.

—Por supuesto que tenía razón. Pero no es siempre fácil. A veces necesitamos ayuda, no somos lo suficientemente fuertes. Necesitamos comprender cómo nos sentimos para seguir adelante. No podemos bloquearlo todo.

—Lo estoy intentando. Lo estoy intentando con tanto empeño como puedo. Dave era… Iba a decir que era como mi padre, pero dadas las circunstancias eso sería un insulto. Era como mi padre hubiera sido si me hubieran dado a escoger…Me aceptó cuando yo estaba tocando fondo, me ayudó con toda la mierda de desengancharme de las drogas y el alcohol, me enseñó a comportarme de forma civilizada en compañía decente y consiguió convencer al departamento de policía de que yo me merecía una oportunidad… con mi pasado… Oh, no sé por qué te estoy contando todo este rollo.

—No te preocupes.

—Yo no hablo mucho. No es mi estilo. Incluso con Dave. Hacíamos cosas, me daba consejos, pero no era tampoco un tipo de estos afectuosos, todo abrazos y gestos. Siempre me enseñó a poner al mal tiempo buena cara, a no quejarme y seguir trabajando.

—Debía ser un hombre muy fuerte.

—Sí. No hace mucho, Lea me dijo que había perdido a un hijo. De su primer matrimonio. Su hijo se ahogó en un accidente cuando tenía seis años, y su mujer murió en un accidente de tráfico el año siguiente. Nunca le contó nada más sobre ellos, o habló de sus sentimientos. Y nunca me habló de ellos. Tenía una foto de su hijo en el dormitorio, pero nunca me atreví a preguntarle.

—Era su forma de sobreponerse a ello. Pero no todo el mundo es igual, Justin, y no es un signo de debilidad hablar de nuestros sentimientos. Está bien si ayuda.

—Llevo tiempo intentando volver a trabajar. Me dieron unos días libres, luego me dieron de baja por razones familiares y ahora no quieren que vuelva todavía. Insisten en que tendría que ir a terapia para superar su muerte, pero me he negado. Sé que el Capitán McLeod quería que yo tuviera un asesoramiento psicológico de cómo estoy antes de volver al trabajo. Supongo que debe ser por si acaso me convierto en un maníaco homicida y disparo a todos los que vea, o algo así.

—Como te dije antes, no me dijo nada, así que no sé qué puede preocuparles, aunque Maureen me dijo que les parecía que tú habías reaccionado de forma extraña a su muerte, sin decir nada, ni expresar tus sentimientos.

—¿Qué quieren que haga? ¿Echarme a llorar? No lo haré. ¿Por qué tengo que expresar mis sentimientos a su manera? ¿Y para qué necesito terapia? ¿Va a devolverle la vida a Dave?

—Por supuesto que no. Pero podría ayudarte a aceptarlo…

—Lo único que podría ayudarme a aceptarlo sería atrapar al jodido cerdo que le hizo eso y matarlo —los ojos de Justin relucían, le temblaban los labios, las venas de su cuello estaban hinchadas, y su respiración se había vuelto muy superficial.

—Justin… Eres policía. No puedes tomarte la justicia por tu mano.

—¿Y quién va a detenerme? ¿Quién? Este odio es la única cosa que me hace levantarme por las mañanas, y lo último en lo que pienso cuando me voy a la cama.

—La venganza y el odio son emociones muy destructivas. Has aprendido a controlar tu comportamiento y tu ira, no dejes que lo estropeen todo y te hagan perder el control.

Mary se preguntó si su consejo era muy adecuado. El joven, evidentemente, no solo estaba sufriendo el duelo por su amigo, también estaba deprimido y quizá su odio e ira eran las únicas cosas que le daban algo por lo que vivir. La única persona en la que confiaba había muerto. Debía ser como volver a quedarse huérfano.

—Quizá tengas razón. Sé que Dave no habría estado de acuerdo con lo que estoy diciendo, pero me vuelve loco. No paro de fantasear sobre ello. Pienso una y otra vez en matarle. No pegándole un tiro, sino matándole con mis propias manos. Quiero ver como se le escapa la vida gota a gota a ese desgraciado… Perdona, no debería hablar así.

—Hablar sobre eso no es ningún problema. Si dado el momento lo hicieras… eso sí que sería un problema.

Justin la miró a los ojos y luego retiró la mirada y la fijó en el suelo.

—Lo sé, lo sé. Ahora hablarás con el Capitán McLeod y no tendré la más mínima oportunidad de volver hasta que vaya a terapia. Es culpa mía. Debería haberme callado.

—Justin,  el Capitán McLeod no me pidió que te evaluara. Al menos aún no. Y si lo hiciera yo solo podría hablar con él de lo que tú me dieras permiso. Habría asuntos de confidencialidad. Yo nunca accedería a hacer nada si tú no estuvieras de acuerdo. Aunque, si me pides mi opinión, creo que necesitas ventilar tus sentimientos y no dejar que te destruyan. Lo que sientes es perfectamente razonable y normal. Pero si no te permites sentirlo podría convertirse en un problema.

—¿Y con quién podría hablar sobre ello?

—Quizás lo de la terapia no sea tan mala idea.

—Oh no, no puedo hablar con uno de los consejeros de la policía. No me fío de ellos. Y no tienen ni idea de lo que hablan. Pero contigo… sí que hablaría. Es fácil hablar contigo.

Perdonad que quedara algo largo, pero quería que os hicieráis un poco de idea. Gracias por leer, y si os ha gustado, dadle al like, comentad, compartid, haced clic…Y ¡Feliz Año 2014!

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Hi all:

In the last of my holiday season special posts, I thought as we’ve just had the big opening of the year 2014, it might be the time to think about what we’re going to be doing next year. I don’t know you, but I’m planning for big changes. Job, life in general, writing… Probably writing is the thing I’m clearer about. My first plan is to publish Escaping Psychiatry (that I had published as three separate novellas) as a single book, with an epilogue and a fabulous new cover by the very talented Ernesto Valdés.

I’ve mentioned a Young Adult series in the past. I’m planning on finishing writing the whole of it before publishing it, and I’m at the moment writing the second novel. We’ll see. (The title of the series, if it doesn’t change, is: Angelic Business). Recently I’ve had some ideas for a new romance (as it seems that Click Me Happy! has been well received by those who’ve read it). I’m also planning on revisiting some of my finished works and there’s one I think will see the light soonish…

As a teaser, and because I hope Escaping Psychiatry should be published (with a bit of luck, and I must confess I haven’t had much of that recently) by the end of January, I leave you with the description, the cover, and a bit of the second story ‘Teamwork’. I hope you enjoy it and I’ll keep you up-to-date on my progress.

Description:

‘Escaping Psychiatry’ has it all: intriguing characters, noir style, thrilling pursuits, dangerous situations, crime, serial killers, religion, family secrets, murder, psychological insights, mental illness, trauma, debates about prejudice and morality, heated trials, police investigations, corruption, and mystery. If you enjoy ‘Wire in the Blood’, ‘Cracker’ and ‘Lie to Me’ and you are not scared of going deeper and darker, dare to read on.

‘Escaping Psychiatry’ is a collection of three stories with the same protagonist, Mary, a psychiatrist and writer. She is trying to develop her literary career but circumstances and friends conspire to keep dragging her back to psychiatry. Initially published as three separate novellas, this volume compiles the three stories and adds an epilogue that brigs closure to previous narrations whilst at the same time opening avenues for new adventures for Mary and her friends.

In ‘Cannon Fodder’, Phil, a lawyer who is good friends with Mary asks her to provide a report on one of his clients, a young African-American man called Cain White. Cain is a very religious man and has been accused of inciting a riot at a religious meeting. Although his actions have never been violent, some people find the content of his speech inflammatory and disturbing. He says he can hear God’s voice. And more important he insists that God is black and his appears to be a Black Nationalist message. Is Cain insane, deluded, misguided, looking for media-attention, or a Saint? To find an answer to these questions Mary talks to his family and friends. Although she concludes he is sane,Mary’s investigation uncovers some very damaging revelations about his family life, beliefs and local attitudes. Who is a saint and who is a sinner is a matter for debate. The more Mary gets involved in the lives of Cain and those close to him the more she realises how dangerous secrets are. Like time-bombs ready to set off any minute.
‘Teamwork’: Captain Tom McLeod, from the San Francisco Police Department, invites Mary for a meal at home with his wife. When she meets their other guest, a young detective called Justin, she quickly realises there is an agenda well beyond a friendly meal. Justin’s partner, mentor and father figure, Sgt David Leaman, was killed a couple of months earlier during a routine investigation. Justin witnessed the event but he insists in going back to work and refusing any therapy or counselling. Tom and others at the department are concerned about his mental state but have failed to convince him to accept professional help. Both Mary and Justin are reluctant to engage in the ambush/informal consultation organised, but eventually decide to give it a try. At first sight it appears to be a straight forward case of unresolved grief, but things aren’t as clear-cut as they appear and Mary ends up getting too personally involved with the case, to the detriment of her professional objectivity. Who is the real expert in matters of the heart and soul?
In ‘Memory’, Mary runs out of her apartment after a difficult encounter with her friend Phil, and goes missing. When she is found it seems that she was hit in the head, abducted and raped. As a result of the head injury she initially cannot recall what happened or remember many details of her life. She never recovers memory for the assault and finds it difficult to come to terms with something she cannot recall. Her relationships and her whole life are left in turmoil following the traumatic incident. The clues point towards a serial killer who could not finish his job in her case. But some things do not fit in. Who disturbed the killer? Why was she left there? The crime and the investigation surrounding it have a profound impact on Mary who decides that she needs to reconsider her life and start anew.
The epilogue revisits Mary at the point of the trial of her abductor and sees what changes have taken place in her life. Will she finally manage to Escape Psychiatry?

Although these stories are fictional, the author, a forensic psychiatrist, brings her expertise and insight to the material, lifting it above a standard crime caper. Olga is thinking of writing more stories in the series. If you’d be interested in reading them, let her know.Links and points of contact available at the end of the book.

Cover:

 

Cover of my new book

Cover of my new book

  

Beginning of ‘Teamwork’:

It’s true what they say. ‘There’s no such a thing as a free lunch.’ She should have known. Mary had wondered why Capt. Tom McLeod had invited her for dinner at home. He was one of Phil’s friends and she’d met him while Phil was giving legal advice to one of Tom’s men regarding a complaint of police brutality. He’d also been instrumental in helping her research the role of the profiler for one of her books. She owed him one. When he asked her to a family dinner she couldn’t say no. Now, at his door, with a bunch of flowers for his wife, Maureen, and a bottle of Spanish wine, she wondered how he knew she was in town, and why he had bothered to trace her. Only for dinner? It seemed like too much of an effort. Maybe it was her suspicious mind…

“Hi Mary. Lovely to see you after all this time.”

Tom McLeod was as smart as usual. Not the typical image of the cop with a fag in his mouth and an untidy shirt. Although in his fifties and with greying hair, he was always dressed in neat dark suits, clean-shaven, and with shiny shoes. Even at home, though?

“Hi Tom. These are for your wife. And this…for you” she said, handing him the flowers and wine.

“Thank you. Excellent choice.”

Mary smiled, although she wasn’t truly convinced of the honesty of his comment. She had asked for the shop assistant’s advice when choosing the wine as she understood nothing about it and hardly ever drank.

“How did you know I was here?”

“I was talking to Phil and he told me you were coming to San Francisco. Research? He didn’t tell me much about it.”

“Hitchcock’s Vertigo. The scenery, the buildings, the old San Francisco, Spanish colonialism…Maybe…Depends on what I can find.”

“It sounds good. Maureen is in the kitchen putting the last touches on the meal.”

A young man, ash blonde, with blue eyes and a baby face, stood up from the sofa when they walked in.

“Oh. This is Justin Kelly, one of the detectives in my department. Dr. Mary Miller. A friend of the family.”

“Mary, please” she said, offering her hand. He shook it, looking at her with…worry?

Mary went to say hello to Maureen and do a bit of gossiping, leaving the men alone. Maureen was one of the very few women she knew who seemed born for the role of housewife and mother and truly enjoyed it. After some chitchat about the McLeods’ two sons, Tony and Patrick, Mary decided to proceed with her investigation.

“Who is this Justin, then?” Mary asked.

“Oh…Poor guy. He’s going through a really hard time. He comes from a very traumatic background. One of Tom’s men, Sgt. David Leaman…did you meet him?…took him under his wing and…treated him like a son. A truly good job he did with him. Recently…about two months ago, they were working together in a case and…Sgt. Leaman was killed. Tom is quite concerned about Justin, who seems to have reacted very weirdly to the whole thing. He just wants to go back to work, won’t talk to anybody, won’t have counselling…”

So that was it. An informal consultation. That’s what Tom wanted. Fair enough, but at least he could have told her. However hard she tried to leave psychiatry behind and get on with her other career, it didn’t seem to work. She was always pulled back.

“Is it nearly ready?” Tom asked from the dining room.

“Yes. Ready!”

Dinner was somewhat weird. It was evident that Justin wasn’t a regular visitor to the house and didn’t quite know what to say. And he didn’t seem the talkative type either. He was sitting opposite Mary, and asked her:

“Doctor in what?”

“Literature and film, aren’t you?” Tom replied for her. Once Tom got distracted by his wife’s conversation she added:

“I also studied Medicine. And Psychiatry. I still work at it sometimes.”

She’d hit the target. His face changed and he became even quieter. Shortly after, he said that he needed to make a phone call. He wasn’t too long and remained as quiet as before when he returned. Both Justin and she made their apologies quite early and left together. Once in the street, as he opened his mouth to say goodbye, Mary said:

“Listen, I didn’t know anything about it. I asked Maureen in the kitchen and she told me what happened to Sgt. Leaman. I’m terribly sorry. But Tom hadn’t told me anything. I can see why he invited me, and I must say I found it a bit weird at the time, but he’d always been helpful and kind to me, I couldn’t say no for no reason. I just wanted you to know that I didn’t come here with the intention of analysing you or anything like that. Goodnight then. And good luck.”

As she turned to leave, he asked:

“Could we…talk? In confidence?”

“If you think it might help…”

“Oh, I don’t know. I don’t talk much. David was one of the few people I’ve ever talked to…And his wife Lea, but less…She’s too distraught to bother her with the way I’m feeling right now.”

“Let’s go somewhere. Do you know any place?”

“There’s an all-night diner not very far away from here. There’re never too many people there.”

He was right. There were a couple of people having something to eat, but otherwise the place was dead quiet. Mary ordered a hot chocolate and he had some ice-cream and coffee. He had a spoonful of the ice-cream and put it to one side.

“No appetite? You didn’t eat much at the McLeods either.”

“No. I don’t feel like eating.”

“Have you lost weight?”

“Probably. Clothes seem loose now.” He went quiet. Mary asked.

“Are you sleeping all right?”

“Not really…I fall asleep easily enough, and then…I wake up in the middle of the night. I keep having these horrible nightmares…I can see David being shot in the head over and over again…”

“Did you see it?…I knew you’d been there, but I didn’t realise…”

“Yes. I was there. When I close my eyes I keep seeing him…falling down…Yes, I know…post-traumatic stress and all that crap. I don’t care what you call it; I’m not going to let it beat me. Not after what I’ve been through. I was beaten up by my father, tortured by him, really…He sent my mother and me to hospital time and again until one day…he hit her; she knocked her head against a banister and died. I pushed him downstairs, he was drunk…He didn’t die but ended up in a coma, like a vegetable. He finally died a couple of years ago and I couldn’t have cared less. It was a relief. I was 14 when all that happened. And then…They put me in a children’s home, and I did drugs, and drank, and…other things…And David caught me at a robbery…I was 16 at the time, and…I don’t know what it was, but he felt sorry for me. Lea says I probably reminded him of the son he lost as a child. Anyway, he took an interest, took me home with him and…He can’t be dead!” Justin burst out crying and Mary kept quiet, offering him a tissue after a few minutes.

“I hadn’t cried…for a long time. It makes me feel stupid and…”

“Vulnerable?…We’re all human and we hurt. It’s allowed, you know?”

“No. Not me. If I let everything come out…It’s a can of worms, Mary…Can I call you Mary?”

“Sure you can.”

“It’s…The only way I can get on with my life is by forgetting what went on before. Dave used to tell me that I didn’t have control over what the bastard of my father did to me, and that he’d been punished for it, and I might as well concentrate on the rest of my life, because over that…I had some control and I could decide what to do. I could change it over; I could become anything I wanted if I just tried hard enough.”

“He was right, of course. But it isn’t always that easy. We need help sometimes, we aren’t that strong. We need to understand how we feel to move on. We cannot block everything out.”

“I am trying. I am trying very hard…Dave was…I was going to say like my father, but that’s an insult given the circumstances. He was like my father would have been if I had been given a choice…He accepted me when I was at my lowest, helped me through all the crap of coming off drugs and alcohol, taught me how to behave in civilised company, and managed to convince the police department that I deserved a chance…with my past…Oh, I don’t know why I’m telling you all this shit.”

“It’s fine.”

“I don’t talk. It isn’t my way. Even with Dave…We did things, he gave me advice, but he wasn’t the touchy-feely kind of guy, and he always taught me to put a brave face on things and get on with it.”

“He must have been a very strong man.”

“Yes. He didn’t…Not long ago Lea told me about the son he lost. From his first marriage. His son drowned in an accident when he was six, and his wife died in a car-crash a year later. He never told her anything else about them, or talked about his feelings. And he never mentioned them to me. He had a picture of his son in his bedroom, but I never dared to ask.”

“That was his way of coping, then. Not everybody is the same, Justin, and it isn’t a weakness to talk about the way one feels. It’s OK.”

“I’ve been trying to go back to work for ages. They gave me time off following the shooting, gave me compassionate leave, and now don’t want me to go back. They insisted that I have bereavement counselling, but I refused. I know Capt. McLeod wanted me to have an assessment, a psychological assessment, of how I was before I went back. I imagine just in case I became a homicidal maniac and shot everybody in sight or something like that.”

“As I said, he didn’t tell me anything, so I don’t know their worries. Although Maureen told me that they felt you’d reacted in a rather weird way to his death, not saying anything, not expressing any feelings.”

“What do they want me to do? Cry? I won’t. Why do I have to express myself their way? And what do I need counselling for? Is it going to bring Dave back?”

“No. Of course not. It might help you come to terms with…”

“The only thing that could help me come to terms with it would be to catch the fucking bastard who did this to him, and kill him.” Justin’s eyes were bright, his lips trembling, the veins in his neck bulging, and his breathing had become shallow.

“Justin…You’re a policeman. You can’t take justice in your own hands.”

“And who is going to stop me? Who? This hatred is the only thing that makes me get up in the morning, the last thing I think of before I go to bed.”

“Revenge and hatred are destructive emotions. You’ve learned to control your behaviour and your anger, don’t let them get the better of you.”

Mary wondered if her advice was the wisest thing to tell him. That young man was evidently not only bereaved, but also depressed, and maybe his anger was the only thing he was living for. The only person he trusted had died. He must have felt an orphan all over again.

“Maybe you’re right. I know Dave wouldn’t have approved of what I’m saying, but it drives me mad. I keep fantasising over it. I think about killing him. Not shooting him, but killing him with my own hands. I want to see the life escaping from that bastard…Sorry…I shouldn’t talk like that.”

“Talking about it isn’t a problem. If you came to do it…that would be a problem.”

Justin looked at her in the eyes, and then looked down.

“I know. I know. Now you’ll talk to Capt. McLeod and I won’t have a chance of ever going back until I’ve undergone therapy. It’s my own fault. I should have shut up.”

“Justin…Capt. McLeod didn’t ask me to assess you. At least not yet. And I could only talk to him about whatever you allowed me to. There are confidentiality issues. I would never agree to do anything without your consent. Although, if you ask me, I think you need to ventilate your feelings and not let them destroy you. What you feel is perfectly normal and reasonable. If you refuse to allow yourself to feel it, though, it might become a problem.”

“Who can I talk to about it?”

“Maybe counselling isn’t such a bad idea.”

“Oh no, I can’t talk to one of the police counsellors. I don’t trust them. And they don’t know what they’re talking about. But I’ll talk to you…You’re easy to talk to.”

Thank you for reading. Sorry it ended up being a bit long but I wanted to give a bit of an idea…And if you’ve enjoyed it, please comment, share, and like! And Happy New Year 2014!

G is for Good Reads

G is for Good Reads (Photo credit: TheRLPL)

Como sabéis porque os lo he dicho unas cuantas veces (sí, ya sé, puedo ser muy pesada) pertenezco a un grupo de escritores hispanos, autores indies. Y también participo en charlas y discusiones en otros grupos en Facebooks. Comenté que me habían hecho biblotecaria en Goodreads, y me preguntaron, ¿y eso de Goodreads qué es? Así que decidí hablar un poco de Goodreads aquí. Parte del post es traducción (libre)  de lo que Goodreads nos cuenta en su página. También he utilizado Wikipedia (¡cómo no!) y lo he sazonado un poco con  mi experiencia personal. Espero que responda un poco a la pregunta.

Goodreads (Buenas Lecturas)

Goodreads es la página de web para lectores y recomendaciones de lecturas más grande del mundo. De acuerdo con su manifiesto ‘Nuestra misión es ayudar a la gente a encontrar y compartir los libros que aman.’ Data del 2007.

Cosas que Goodreads sugiere puedes hacer allí incluyen:

-Ver qué libros están leyendo tus amigos.

-Documentar los libros que estás leyendo, has leído o quieres leer.

-Acceder a recomendaciones de libros personalizadas. El sistema automatizado de recomendaciones analiza 20 billones de datos puntuales para hacer sugerencias de acuerdo al gusto del usuario.

-Comprobar si te gustará un libro leyendo las reseñas de los miembros.

Cuenta con 17 millones de miembros, 550 millones de libros, 23 millones de reseñas.

Wikipedia la describe como una página web de ‘catálogo social’. Fundada en Diciembre 2006 fue lanzada en Enero 2007 por Otis Chandler (ingeniero de software) y Elizabeth Chandler. La página de web permite que los usuarios hagan búsquedas en la base de datos de libros, anotaciones y reseñas. Los usuarios pueden hacerse miembros y registrar libros para generar catálogos y listas de lectura. Los miembros pueden crear sus propios grupos con sugerencias y discusiones. La sede está en San Francisco.

Parece que inicialmente no tenía financiación formal. A partir de Diciembre del 2007 recibieron inversiones varias. En Octubre 2010 permitieron que programadores e innovadores accedieran a los catálogos y clasificaciones. También reciben una pequeña comisión si un usuario hace click en un enlace y compra un libro en una página de venta de libros.

Amazon.com anunció en Marzo que había comprado Goodreads. (Esto se ha discutido mucho pero es demasiado pronto para comentar a fondo).

Cosas que Wikipedia comenta se pueden hacer en Goodreads:

-Usuarios pueden añadir libros a sus estantería ( de entrada te ofrece tres: ya leídos, que te estás leyendo, y que quieres leer, aunque puedes crear nuevas estanterías).

-Clasificarlos de 1 a 5 estrellas y publicar reseñas.

-Participar en grupos de discusiones y tópicos varios.

-Obtener sugerencias sobre futuras lecturas.

-Cuando un lector ha añadido amigos a su perfil (se pueden invitar a amigos de Facebook o a través de correo electrónico) se pueden comparar estanterías y ver lo que están leyendo vuestros amigos. Y podéis recomendar libros a vuestros amigos (pero si tenéis status de autor no podéis recomendar vuestro propio libro, aunque si que podéis darle estrellas y reseñarlo).

-También se puede participar en concursos, añadir frases favoritas de libros, y hacer listas de libros (por los que luego se pueden votar).

-Miembros pueden recibir un boletín informativo de Goodreads cada mes con nuevos libros, sugerencias, entrevistas de autores, y poesía.

-Si un miembro ha escrito un libro, el libro se puede enlazar a su perfil de autor, que también incluye un blog (podéis publicar un blog por separado, poner enlaces a páginas, o si hacéis reseñas os da la posibilidad de producir un post en vuestro blog que incluya la reseña y otros miembros pueden hacerse seguidores de vuestras reseñas o fans vuestros).

-También organizan eventos no digitales. (Yo no he participado en ninguno y supongo que dependerá de los miembros y grupos).

-La página facilita la interacción con autores a través de entrevistas, promociones y libros gratis, blogs de autores, e información en el perfil (también se pueden añadir videos de promoción, frases de obras, organizar discusiones sobre libros, concursos..). Hay una sección especial para autores con sugerencias sobre como promocionar sus obras en Goodreads, con el gol de ayudarles a conectar con los lectores de su género. Y sí, se pueden comprar anuncios en Goodreads (nunca lo he hecho aunque he leído de alguna gente a le que le pareció útil, mientras que todos los comentarios que he leído sobre anuncios en Facebook han sido malos.  Como la mayoría de gente hace variedad de cosas para promocionarse y no una sola es difícil saber exactamente qué cosas contribuyen más a los resultados obtenidos.)

Goodreads tiene representación en Twitter, Pinterest, Facebook y otros.

-Existe un Premio Escogido por los Lectores, donde los lectores nominan un libro publicado cada año. La última ronda de votaciones incluye 10 libros en cada una de las 20 categorías.

-Se les ha criticado por cambios que hicieron en como obtienen la información sobre los libros (dejaron de usar Amazon, pero quién sabe qué pasará ahora) y también sobre algunas de las reseñas ya que algunos autores se han quejado de que eran objeto de bullying y de campañas negativas y Goodreads publicó sus términos de servicio y reglas de uso para evitar abusos.

Hi all:

I know most of my guest authors normally visit us on a Friday but after talking to Maer about her new book I decided it was time to bring you her news, as her book is published the 1st May. Maer is another one of my colleagues writers form ASMSG and she’s promoting her book ‘Relics‘.

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Maer’s Bio

After a successful career being other people, and later teaching others the many tricks of that trade, Maer Wilson has decided to be herself for a while. Turns out she’s a writer. She’s always loved stories, especially fantasy, mystery and sci fi. Maer was born in the Year of the Dragon and has a dragon-themed room in her home, but sadly no dragons in the back yard. When she’s not writing, Maer plays online video games, teaches college and reads. She also co-hosts the literary podcast, “MythBehaving” and writes for two gaming fansites. She lives in the high desert of Southern Nevada with her two dogs, a chihuahua and a poodle. Relics is her first novel and will be released by Crescent Moon Press on May 1, 2013. You can visit her website at maerwilson.com.

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Former actor and Southern Nevada resident Maer Wilson joins the ranks of published authors on May 1, 2013. Wilson’s first book, Relics, will be published by Crescent Moon Press. Relics is a Contemporary Fantasy that takes place in San Francisco and follows the exploits of husband and wife detectives, Thulu and La Fi. The couple’s clients are usually dead, which is fine with them since they work only with the supernatural. But their simple job to find lost relics for an ancient daemon turns into a grand adventure when the creatures of myth and magic return to Earth, confirming that humans are definitely not alone. You can find more information about Wilson and Relics at http://maerwilson.com/ and http://crescentmoonpress.com/books/Relics.html.

Book Blurb

Most of Thulu and La Fi’s clients are dead. Which is perfect since their detective agency caters to the supernatural. So, a job finding relics for an ancient daemon should be simple.

The daemon needs the relics to keep a dangerous portal closed. His enemy, Gabriel, wants the relics to open the portal and give his people access to a new feeding ground – Earth.

Stunning humanity with their existence, portals to other worlds begin to open and the creatures of magic return to Earth.

When Gabriel threatens their family, Thulu and La Fi’s search becomes personal. The couple will need powerful allies in the race to find the relics before Gabriel does. But maybe that’s what grateful dead, magical allies and daemonic clients are for.

When the creatures of myth and magic return to Earth, they’re nothing like your mother’s fairy tales.

‘Relics‘ Excerpt:

The door opened. A cool draft of air wafted my way, swirling the steam in the shower. I peeked out to see Thulu shutting the door behind him. It was a great view.
“So, have I ever mentioned that I’m a soul reader?”
I moved forward to clear the small waterfall and gave him a suspicious look. One never knew with Thulu.
“No, I don’t think you’ve shared that bit of information.”
“I’m quite good at it, actually.” He sat on one of the side seats and motioned to the one across from him. I moved to the other seat.
Nodding, he continued, “I’m quite surprised you didn’t know this. In some circles, I’m known as the Great and Wonderful Reader of Souls.”
Oh, really?  I’m shocked that this could have escaped my attention all these years.”
“Well, this is the perfect time for me to read yours. Being that you’re all pruney.”
I looked at my hands. They were pretty pruney. I shrugged and held out my hand palm up.

Praise for Relics

“‘Relics’ is a powerful read which will challenge long-held perceptions of good vs. evil and Light vs. Dark well after the book is finished.” Diane M. Haynes, author of Rift Healer, YA finalist in the Gayle Wilson Award of Excellence.

“In Relics, author Maer Wilson takes everything you think you know about the creatures of the fantasy world and twists it around to create a unique and engaging story.”  Constance Philips, author of Resurrecting Harry and Fairyproof.

“The perfect paranormal detective, Wilson’s unique and suspenseful tale pulls you in and doesn’t let go.”  Jean Murray, author of Soul Awakened and Soul Reborn.

Thank you for reading and don’t forget to CLICK ON THE LINKS!

Maer’s Website: http://maerwilson.com/

Maer’s Facebook:  https://www.facebook.com/pages/Maer-Wilson-Author/149085628472833

Maer’s Twitter:  https://twitter.com/MaerWilson

Relics at Goodreads:  http://www.goodreads.com/book/show/17767013-relics

Relics at Amazon:  http://www.amazon.com/Relics-Maer-Wilson/dp/1939173310/ref=pd_rhf_gw_p_t_1_E8ZZ

Relics at Barnes & Noblehttp://www.barnesandnoble.com/w/relics-maer-wilson/1115158495?ean=9781939173317

Relics – The Book Trailer link on YouTubehttp://www.youtube.com/watch?v=un2PHs5oGwg

Opinión y actualidad

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Los escritos de Héctor Browne

Blog (algo literario y algo viejo) de un Licenciado en Letras, diplomado en edición, y Profesor de Lenguaje.

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