Archives for posts with tag: novela juvenil

Hola a todos:

Últimamente me ha dado por repasar las cosas que he hecho y los libros que he publicado. Aunque más recientemente he publicado libros que he escrito hace poco, cuando empecé a publicar lo hice por libros que hacía tiempo que había escrito y estaban guardaditos en el cajón. Aún me quedan unos cuantos esperando a ser desenterrados (o a convertirse en zombies, quién sabe) pero ya veremos.

A cambio de una traducción (que me está encantando, pero como no está acabada no os digo más), Paloma Caral accedió a revisar mis dos primeras novelas en español, ‘El hombre que nunca existió’ (en la que sigue trabajando) y ‘Gemela Maldad‘. Hace poco Paloma me entregó la versión corregida de Gemela Maldad, y aproveché para crear una portada nueva y publicar la versión mejorada.

Paloma Caral correcciones

Paloma Caral correcciones

Y ya que menciono a Paloma Caral, si os interesa informaros sobre sus servicios de corrección, lo podéis hacer aquí. Porque como ella dice: Solo existe una vez para una primera impresión.

Aprovechando la oportunidad, y ya que hace bastante de la publicación inicial, pensé aprovechar la ocasión para recordaros estas novela corta juvenil y compartir el principio por si os apetece.

Gemela Maldad de Olga Núñez Miret

Gemela Maldad de Olga Núñez Miret

Érase una vez un par de gemelos, un chico y una chica. Rut era rubia, ojos azules, de piel muy blanca y muy buena. Max tenía el pelo negro como el carbón, los ojos grises, y era huraño y malo. Su vecina de al lado y compañera de fatigas, Hilda, intentaba ser amiga de los dos, pero no era fácil. Los dos hermanos no se podían ver y ella siempre se encontraba en medio de sus peleas intentando mantener la paz. Max opinaba que su hermana era una pesada y aburrida, imposiblemente perfecta, y Rut no podía soportar las travesuras de su hermano y su pésimo comportamiento. Le tenía miedo. Rut era demasiado perfecta e inocente, como una niña pequeña, para poder sobrevivir en el mundo real, tanto que Hilda sospechaba que algún problema había, pero no sabía cual. ¿Era Rut el ángel que todo el mundo creía? ¿Estaba enferma? ¿Por qué no se comportaba como una chica de su edad? Cuando los dos gemelos empezaron a hablar del destino y a decir que “algo” iba a ocurrir Hilda se preocupó. ¿Qué podía hacer? Y desgraciadamente “algo” ocurrió.
‘Gemela Maldad’ es una novela corta juvenil (aproximadamente 55 páginas) que empieza como un cuento de hadas, trata de amistades que sobreviven a todos los contratiempos, de tragedia, romance, y también tiene un toque de fantasía/paranormal. Con una historia que engancha, buen ritmo, y unos personajes misteriosos, intrigantes y entrañables os hará pensar. Si tenéis mucha imaginación y os gustan las lecturas compactas y gratificantes, ¿por qué no la probáis?

Y aquí la muestra:

La amiga de Hilda, Rut, era la chica más bonita y encantadora de la pequeña ciudad donde vivían. Su pelo rubio era brillante y fino como la seda, sus ojos azules como zafiros, su boca roja como el coral. Si hubiera vivido en una época diferente los juglares le habrían dedicado sus canciones. Rut era el orgullo y deleite de Yorktown. Y era lista, y generosa, y amable. Lo tenía todo.

Rut también tenía un hermano. Max era su gemelo, pero casi nadie habría adivinado que estaban emparentados. Él era muy alto y delgado, su pelo espeso, rizado y negro como el carbón, sus ojos grises como la pizarra, sus labios eran delgados y su boca casi nunca sonreía. Él era la oveja negra de la familia, y a Rut y a él la gente les llamaba «el ángel y el demonio».

Hilda los conocía a los dos de toda la vida. Eran de la misma edad y, de hecho, sus familias se conocían desde antes de que ellos nacieran. Sus padres solían salir en citas dobles y se casaron en una boda conjunta. Vivían en casas contiguas y era como si todos fueran miembros de la misma familia. Hilda siempre había creído que era su obligación ser la amiga de Rut y Max. La tarea había sido muy fácil con Hilda, que era amiga de todo el mundo, pero Max nunca había sido un chico fácil de querer. Cuando jugaban juntos de niños, él torturaba a los animales, a los insectos, se peleaba con otros niños. Rut siempre había intentado alejarse de él y de evitarle, ya que no soportaba ningún tipo de violencia, pero Hilda no era nada delicada y Max siempre había asumido que Hilda estaba de acuerdo con lo que él hacía. Le había dicho muchas veces que no le gustaba su comportamiento, pero él insistía en que sus palabras eran solo una pose. Max siempre era tan desagradable como podía con su hermana. Ponía animales muertos en su cama, gusanos en su comida, le arruinaba los vestidos. Una vez, Hilda detuvo a Max cuando estaba a punto de prenderle fuego al pelo de su hermana mientras dormía. Rut se despertó con la discusión y le pegó un bofetón cuando se enteró de lo que estuvo a punto de hacer, pero él solo se rio. Ni amenazas de Rut, ni advertencias de sus padres, ni castigos de sus profesores obtenían resultados, ya que a él no le importaban.

El verano del diecisiete cumpleaños de los gemelos, Max le había dado un descanso a todo el mundo y había decidido irse de acampada con otros jóvenes. Las dos familias habían tenido un par de semanas de paz y habían estado preparando la fiesta de cumpleaños de los dos, tranquilos y en perfecta calma.

—¡Hilda! ¡Hilda!

—¡Oh, no, ha vuelto! —murmuró Esteban, el padre de Hilda.

—¡Hilda!

—Ve a ver qué quiere antes de que acabemos todos sordos o locos —le ordenó su madre, Mandy.

—Vale, vale. Ya voy.

—¡Hilda!

Hilda salió al jardín sintiéndose como una mártir. ¡La de sacrificios que tenía que hacer para mantener la paz! Max estaba agitado, corriendo por todo el jardín. Abrió la boca y empezó a decir:

— ¡Hil…! ¡Ah, estás aquí!

—Sí, Max, aquí estoy. ¿Siempre tienes que ser tan ruidoso?

—¡Cállate! Quiero enseñarte algo.

Max agarró a Hilda del brazo y la arrastró por encima de la pequeña valla que separaba los jardines.

—Ten cuidado, ¿no?

—Perdona. Ven, deprisa.

Hilda y Max entraron en su casa a través de la puerta del salón que daba al jardín. Hilda saludó a la madre de Max, Eleonor, y a su padre, Patrick. Rut estaba sentada en su habitación con la puerta abierta.

—¡Ah, Rut! ¿Cómo…?

Max empujó a Hilda hacia su cuarto.

—No le hables. No has venido aquí para hablar con ella, has venido a ver algo.

—¿Cuándo vas a crecer de una vez, Max? Sabes que también soy amiga de tu hermana y…

—Para, por favor, mira.

Max encendió la luz. Su habitación estaba pintada de negro, las paredes y el techo, con extrañas inscripciones cabalísticas y dibujos diabólicos. Allí siempre estaba oscuro. Se quitó la camiseta y le enseñó la espalda a Hilda.

—¿Qué te parece?

Hilda se quedó sin habla. Era un tatuaje increíble. Un águila negra, con las alas extendidas, atacando a una paloma blanca. El pico del águila goteaba sangre y el color rojo del tatuaje era muy intenso y vivo, parecía latir. La paloma tenía los ojos azules y llevaba una espiga de trigo en el pico. Los ojos del águila eran grises y las alas brillaban iridiscentes. Era un tatuaje extremadamente vívido. Y su significado estaba tan claro que Hilda no lo podía ignorar. Max siempre llamaba a Rut «paloma blanca». A menudo le cantaba la canción. Era horrible.

—¿Por qué lo has hecho, Max?

—Había un tío muy bueno haciendo tatuajes muy cerca de donde acampamos. Es un diseño propio.

—Ya me había dado cuenta.

—¿Por qué no te gusta? ¿No te parece bueno?

—Es bueno, increíblemente bueno, pero ¿qué significa?

—¿Qué significa? Nada. Es solo un tatuaje.

Max intentó usar su cara más inocente, pero no le surgía de forma natural. No convencía a nadie.

—No me gusta la simbología —dijo Rut.

—«Simbología». ¡Qué palabra más bella! Me encanta como hablas, como un libro.

—Adiós, Max.

Rut le dio la espalda y se dirigió hacia la puerta.

—¡Espera, espera! ¡Me he hecho otro tatuaje!

—Si es como este, preferiría no verlo, gracias.

—Es muy diferente. Adivina dónde está.

Aquí el enlace en Amazon (de momento disponible en Unlimited, pero no por mucho tiempo):

http://bit.ly/1yFIF35

Gracias por leer, y ya sabéis, si os ha interesado, dadle al me gusta, comentad, compartid y haced CLIC! 

Advertisements

Hoy tenemos como invitada a la escritora Nicole D. Fergusson. Ella muy amablemente nos ofrece no solo la descripción de su obra Gothic (Gótico) sino también un extracto de la obra y enlaces a su cuenta de Twitter y a su blog.

Descripción

Dahlia está empezando una nueva vida. Nueva universidad, nueva casa, nuevos amigos. Esta vez no va a estar rodeada de hombres lobo y vampiros. Ha luchado desde que tenía 8 años para evitar llevar una vida llena de seres sobrenaturales. ¿Qué importa que sienta más atracción por el vampiro en su clase que por el novio universitario normalito que se ha echado? ¿O que sus parientes hombres lobo empiecen a desaparecer uno a uno? Nada. Lo que quiere es una vida normal cueste lo que cueste. Es lo que siempre ha querido. Una vida normal. Exactamente eso es lo que lleva toda su vida esperando.

¿No?

Gothic%20cover[1]

 Y ahora el fragmento de su novela:

̶ Eso es raro….̶ Elliott se detuvo.

̶ ¿Qué pasa? ̶ Pero entonces Dahlia se dio cuenta de lo que pasaba. Aunque ella no tenía el olfato de un hombre lobo, si que tenía el oído de un ser humano. Y se oía un gruñido intenso delante de ellos.

̶ ¿Hola? ̶ dijo moviéndose poco a poco hacia adelante. Elliott la agarró del brazo y la empujó detrás de él.

̶ ¿Qué…? ̶ empezó Dahlia.

El agresivo sonido se había redoblado en intensidad. Dahlia se dio cuenta de que Elliott más que gruñir estaba siseando y haciendo ruidos guturales. Estaba contenta de que Elliot la hubiese acompañado a los dormitorios. Normalmente siempre había gente rondando por la universidad, pero justo en aquel momento, no había ni un alma.

Elliott estaba agachado en postura de lucha, como si esperara un ataque violento.

Dahlia vigilaba con atención esperando lo que fuese a aparecer desde su punto de mira detrás de Elliott, echando un vistazo sobre su hombro de vez en cuando por si acaso los atacantes intentaban sorprenderlos por la espalda. Alguien andaba detrás de los hombres lobo, y ella había crecido con un montón de ellos.

Su corazón se le subió a la garganta cuando vio un lobo rubio salir de entre los arbustos y dirigirse hacia ellos. Le hubiera reconocido en cualquier sitio, pero eso no la hacía sentirse más amable y bien dispuesta hacia él. No le agradecía el susto que les había hecho pasar.

̶ ¡Luca! ¿Qué demonios estás haciendo? ̶ Eso lo dijo Dahlia en un duro tono entre los dientes, antes de girarse a mirar atrás de nuevo, esta vez para asegurarse de que no hubiese ningún estudiante despistado a punto de encontrarse cara a cara con un hombre lobo. Luca era mucho más grande que cualquier perro doméstico que ella conociera, y no llevaba correa, lo que quería decir que Dahlia se vería en un lío de todas formas si aparecía un estudiante. ̶ ¡Sabes que esto no es prudente!

Elliott no relajó la postura, ni permitió que Dahlia pasase por su lado en su intento de cantarle las cuarenta al ‘lobo’, lo que no ayudó nada la situación. Solo hizo que Luca gruñera más alto.

Mirando ahora a uno y ahora al otro, Dahlia se quedó con la boca abierta cuando se dio cuenta de qué iba la cosa.

̶ ¡Hay que joderse! ¿En serio?

Dahlia, indignada, le hizo bajar el brazo a Elliott de una palmada y le empujó fuera de su camino. Se detuvo justamente entre Elliott y Luca y los obligó a bajar las miradas, desafiando a cualquiera de los dos a hacer un movimiento territorial.

Elliott pasó de mirarla a ella a mirar al ‘lobo’ hasta que finalmente se la quedó mirando a ella. Luca finalmente dejó de gruñir, relajando los surcos de su hocico, pero sin expresión de arrepentimiento. Dahlia les miró fijamente a los dos, enfadada.

̶ Tú ̶ le ordenó a Luca, sin que su tono dejara ningún opción a la negativa. ̶ Encuentra un sitio privado donde cambiar y ven a mi habitación. ̶ Ella le enseñó los dientes. Él no podría acceder instintivamente a sus palabras, pero el gesto le quedaría claro.

Luca la siguió mirando un rato, intentando proclamar su dominio, pero Dahlia estaba demasiado airada como para jugar juegos de hombres lobo. Al cabo de un momento, él emitió un quejido, se dio la vuelta y se marchó con el rabo entre las patas, desapareciendo entre los arbustos.

Dahlia no le dio tiempo a Elliott a hacer una escena. Lo cogió de la manga y lo arrastró a su dormitorio, garantizando así que Luca no se dedicaría a tomarse su tiempo para cambiar antes de apresurarse a su habitación.

Estuvieron callados un minuto y entonces Elliott dijo: ̶ ¿Y por qué no me das a mí el discursito de : ̶ ¡Elliott, chico malo! ¡Vete a mi habitación!.

Ella casi se detuvo al oir eso, pero en lugar de hacerlo siguió arrastrándole hacia los dormitorios, con tanto empeño que casi le hizo caerse.

̶ ¿De verdad vas a intentar eso conmigo, Elliott, después de ese despliegue de idiotez alimentado por la testosterona? Me dan ganas de enviaros a los dos al rincón de los niños traviesos (‘the naughty corner’).

Elliott se calmó algo, y dijo más bajo: ̶ Había oído que tenías hombres lobo en la familia…̶  mientras cruzaban el hall.

̶ ¿Ah, sí? Preguntó Dahlia. ¿Y entonces qué fue eso de antes?

Elliott frunció el cejo. ̶ Creí que estabas en peligro.

̶ No corro peligro con mi propio hermanastro. ̶ masculló Dahlia.

Elliott sonrió sin ganas. ̶ No es que viniera con una pancarta proclamando eso.̶ Se paró en el dintel de la puerta y por un segundo Dahlia creyó que lo estaba haciendo solo enojarla más, antes de darse cuenta de que necesitaba una invitación.

Ese hecho la hizo desinflarse. Las dos, Annabelle y Meredith habían insistido en decirle que jamás debía decir la palabra: ̶ Entra ̶ cuando un gesto con la mano bastaba o se podía sugerir de otra manera, a menos que fuera de día. Gestos con la mano y otras sugerencias no eran invitaciones lo suficientemente fuertes como para permitir que un vampiro entrase en una nueva residencia.

Pero este era Elliott y, aunque estaba enfadada con él, Dahlia racionalmente sabía que nunca haría nada para hacerle daño. No lo había hecho cuando ella había estado visitándole en su residencia privada, y eso era casi igual que haberle invitado a que bebiera de ella.

̶ Elliott, por favor entra. ̶ le dio a la vez que oyó el sonido de Luca entrando en tromba por la puerta doble que daba entrada a su edificio.

̶ ¡Dahlia! ¡No!

Luca reapareció, y en forma humana, nada menos, justo a tiempo para ver a Elliott cruzar la puerta de la habitación de Dahlia. Se abalanzó dentro de la habitación con un gruñido, y agarró a Elliott por la garganta. A Elliott le sorprendió el ataque inesperado, pero sus reflejos fueron más rápidos que el movimiento de Luca, y antes de que el lobo pudiera aprovecharse de su ventaja Elliott lo había tirado contra la pared, haciendo caer dos cuadros que ella había colgado cerca.

̶ No soy peligroso para Dahlia ̶ le informó Elliott en forma calmada y tranquila, virtualmente repitiendo las palabra que Dahlia había dicho sobre Luca justo antes.

̶ !Luca, Elliott, no! ̶  repitió Dahlia, y entonces fue cuando Elliott dio un paso atrás, alejándose de Luca una vez había dejado las cosas en claro.

Luca se quedó junto a la pared un segundo más, recuperando el aliento y mirando a Elliott. Entonces se volvió a Dahlia.

̶ ¿Cómo se te ocurre invitarle a tu habitación? ¡Ya sabes las reglas!

̶ No conoces a Elliott ̶ le respondió Dahlia sin inflexión alguna. ̶ Si le conocieras sabrías que es tan poco probable que me hago daño como lo sería que me lo hiciera Annabelle.

Los dos hermanastros se miraron intensamente mucho rato. Elliott se quedó a un lado, pero al cabo de un rato, dio un paso atrás y se sentó en la cama, esperando a que acabasen. Luca lo vio y se rio entre dientes.

̶ Parece estar la mar de cómodo aquí.

̶  Y eso podría ser un problema ni no me acabases de ver invitándole a entrar. ̶ Dahlia cruzó los brazos sacudiendo la cabeza. ̶ Ahora en serio, Luca. Ya no tengo dieciséis años. Tú y la manada no tenéis control sobre a quién invito o no invito a mi habitación.

Luca hizo rechinar los dientes. No iba a dejarlo. ̶ Alguien está matando hombres lobo.

̶ Y yo no soy un hombre lobo ̶ dijo Dahlia, ignorando completamente el hecho de que ella misma había estado preocupada por la confusión debida a sus conexiones con la manada unos minutos antes.

Elliott, en un momento inspirado de autopreservación decidió no sacarlo a relucir.

̶ Y yo que pensaba venir aquí y darte una sorpresa ya que no te pude ver la noche pasada.

Los dientes de Luca estaban todavía encajados, pero ahora parecía triste. Esa tristeza hizo que Dahlia evitara darle una respuesta irónica sobre como de sorprendente había resultado volver y ver a un lobo rondando el edificio. Él continuó, como si hubiese leído sus pensamientos. ̶ Me sorprendió oler a vampiro. Puedo hacer más daño como lobo que como hombre.”

Elliott asintió con la cabeza. Luca lo vio, aunque Dahlia no lo hiciera. Mirando a Elliott, Luca preguntó, refunfuñando:

̶ ¿Y entonces éste quién es?

Dahlia suspiró. Se suponía que los hermanos mayores tenían que ser pesados, ¿no? ¿No se lo habían dicho al menos una docena de chicas en el instituto? Al menos ella se llevaba bien con el suyo, la mayoría del tiempo. ̶ Éste es Elliott. Es un amigo. Uno de mis amigos, y de Annabelle también. ̶ añadió Dahlia, para dejar claro cómo le había conocido. Luca sabía que su tía Annabelle no toleraba a idiotas y nunca había sido una mujer cruel, a pesar de ser una vampira.

Lucha echó un vistazo de nuevo hacia Elliott. “Entonces vale.”

Dahlia se giró hacia Elliott. “Elliott, este es Luca. Su padre básicamente fue como un padre para mí cuando el mío…nos abandonó.” Todavía se le hacía un nudo en la garganta cada vez que hablaba de él. Ella siguió hablando muy rápidamente. “Luca prácticamente me adoptó como hermana pequeña.”

Elliott volvió a asentir. ̶ Y tú la has estado protegiendo desde entonces. Muy encomiable.

Luca entrecerró los ojos mientras miraba a Elliott, intentando decidir si se estaba burlando con su cumplido. Elliott le devolvió la mirada sin pestañear. Al final Luca asintió brevemente y murmuró: ̶ Gracias.

Dahlia dejó escapar un suspiro de alivio. Pero no le duró mucho.

̶ Tan entretenida como es esta amistosa reunion… ̶  fue todo lo que le dio tiempo a decir antes de que sonara su teléfono.

Los dos chicos dieron un salto. Elliott siseó, gruñó, y los dos se pusieron inmediatamente en guardia.

̶ Oh, Jesús, que no se mueva nadie. ¡No quiero que ninguno de los destruya mi teléfono!

Los dos chicos se ganaron una mirada de: ̶ ¿No puedo quitaros los ojos de encima ni dos minutos sin que volváis a luchar? ̶  a la que al menos los dos tuvieron el buen gusto de poner cara de avergonzados. No estaba segura de si fue por su comportamiento tan tonto o por darse cuenta de que casi acabaron en una pelea de boxeo con algo que solo podría considerarse un arma letal en manos de Russell Crowe.

Fabuloso! Y ahora los enlaces:

Para comprar la novela en Amazon haced click aquí:

http://www.amazon.com/Gothic-ebook/dp/B009UVPUU0/

Para contactar a Nicole.
En Twitter: https://twitter.com/faerywhimsy
Para seguir su blog: http://nicole-d-fergusson.blogspot.com.au/

Y su página de Facebook: https://www.facebook.com/NicoleDFergusson

No os olvidéis de hacer click!

Gracias a Nicole por venir de invitada y a vosotros por leer!

Hola a todos:

Os quiero pedir un favor. Me explico. Me parece que ya os había comentado que el proyecto en el que estoy trabajando ahora (bueno, ahora mismo estoy haciendo una traducción para un colega escritor, pero “mi” proyecto) es una serie de novelas juveniles. La primera de la serie ‘Pink Matters’ está ya terminada en versión inglesa y la he enviado a varias lectoras que se ofrecieron en un grupo de Goodreads. De momento no he recibido una gran respuesta. Había empezado a traducirla al castellano (llevo un capítulo y un poco) cuando me lié a publicar algunas novelas cortas, traducir una, y luego empecé con la otra traducción.

A pesar de que no hay mucho material de momento, os quería pedir opiniones. Ya sé que no es mucho, sólo un capítulo, aunque algo larguito, y es un borrador, osea que os pido que ignoréis formatos, faltas (ya que no lo he corregido más), y cosas de ese estilo. Lo que quiero que me digáis es si os parece que se puede leer y que tiene algo de interés. También he de reconocer que no estoy al tanto de algunas de las expresiones de hoy en día en castellano y para traducir algunos tipos de personajes (si lo leéis ya sabréis a qué me refiero) me he fíado del internet (contaba con preguntarle a la gente luego, pero no sé si habrá luego…) así que seguro que hay expresiones que no se usan (no sé que es un geek en castellano, pero es que no existían en esa forma en mi época en España). También lo bajaré a Wattpad pero no he tenido muchos comentarios allí aparte de Frank…

Os estaré eternamente agradecida si me decís qué os parece, pero de verdad. Prefiero tener el disgusto ahora que luego…

Muchas gracias!

Asuntos angélicos 1. Alerta Pink

Capítulo 1. Petra (alias Pink)

Es verdad. Nadie puede hacerte sentir tan humillada como un amigo íntimo. Sí, estábamos muy unidos. Pero de ahí a asumir…Seth y yo nos conocíamos hacía muchos años, él vivía en la casa de al lado, íbamos a la escuela juntos, compartíamos cosas…Y Seth era el chico más popular del Instituto (y por lo tanto el chico más popular de mi universo), y tenía todas las chicas que quería y todo eso. Ya lo sé, habéis visto la película. Y sabéis que todo el mundo creía que estaba enamorada de él y no era una pena que yo no fuera “su tipo”, y fuera “del montón” y… “llenita”…Pero, OK, acepto que todo le mundo se creyera eso y me tuvieran pena. Lo que no acepto, ni de broma, lo que es realmente ofensivo, es que “él” mismo se lo creyera. Me había llamado por teléfono la noche fatal (el 5 de Noviembre si lo queréis saber), alrededor de la medianoche, bastante bebido, para pedirme que le fuera a recoger a la fiesta de Cris. Me habían invitado pero estaba muy ocupada escribiendo y sabía como eran ese tipo de fiesta. Porque por supuesto, yo también era “aburrida”, “inteligente” y “estudiosa”. No bebía y no tomaba drogas.

Lo fui a buscar (tuve que tomar prestado el coche de mis padres, pero les gustaba Seth, y yo estaba convencida de que al menos mi madre pensaba que las cosas se “desarrollarían” entre nosotros) y lo encontré dándose el lote con una chica. No la había visto nunca, probablemente de una ciudad vecina. Una vez se despidió (algo así como ‘te llamaré’ pero muy difícil de entender con la bebida) me siguió, o más exactamente, lo medio llevé a cuestas al coche. Tuve que pararme una vez para que vomitara. Entonces, cuando paré delante de su casa para dejarle salir, se volvió hacia mí, me besó en la mejilla (una experiencia inigualable oliendo aún a vómito y todo eso) y dijo la frase memorable:

“Sabes, Pink, que si algún día…necesitas a un tío…Si no puedes encontrar…Yo…Yo lo haré contigo.”

Yo le empujé fuera del coche contagiada de las náuseas. Y no conseguí dormir después de eso.

Al día siguiente la cosa se puso aún peor aunque yo lo creía imposible. Tenía la esperanza de que no recordara el comentario, y ni siquiera esperaba o quería una disculpa, pero…Oh, no, eso hubiera sido demasiado fácil. Intenté evitarle durante todo el día, incluso decidí no contárselo a mis mejores amiga, Lorna y Silvia. ¿Lo entendéis? Quizás si no hablaba de ello, no habría pasado de verdad. Podía hacer ver que había sido una pesadilla y me lo había imaginado todo.

Dejé la escuela sin verle y pensaba que mi plan había funcionado y estaba a salvo. Pero no, sería mucho pedir. Cuando llegué a la puerta de mi casa oí a alguien que corría hacia mí. Ni siquiera me hizo falta darme la vuelta; sabía que era él.

“Pink, Pink! ¡Eh…He estado intentando pillarte todo el día!

“Pues por fin lo has conseguido. ¿Qué querías?”

“Yo…Escucha, sobre lo de ayer…”

Tampoco quería avergonzarle. Era mi instinto maternal hacia él que se había desarrollado a lo largo de los años (si no estaba imprimido en mi ADN) y no lo conseguía desconectar, ni siquiera cuando era vil. Decidí hacer ver que no me acordaba.

“ ¿Ayer?”

“Lo del sexo…yo…”

“Olvídalo.”

“No, no. No es eso. Yo sólo…Sólo te quería decir…que iba en serio. No era cosa de la bebida…Por supuesto, no hace falta que te preocupes por nada. No se lo contaría a nadie.”

Estaba a punto de preguntarle si estaba hablando en serio, pero me estaba mirando con cara solemne y ‘comprensiva’. No se me ocurrió qué decir y él malinterpretó mi silencio.

“Está bien. No hace falta que digas nada. Nos vemos.” Me dijo, dándome una palmadita en la espalda. Mi único consuelo fue que al menos no me dio la palmadita en la cabeza, como a un buen perro. Para ser sinceros no era un gran consuelo.

Me podría haber echado a gritar, y de hecho lo hice cuando entré en la casa y me encerré en mi habitación. ¡Lo quería matar! Y sin duda hubiese sido homicidio justificado.

Estuve muy preocupada y dolida un par de semanas, e intenté evitar a Seth con poco resultado. Él parecía no tener ni idea de mis esfuerzos o sentimientos.

No me lo pude guardar más tiempo, y finalmente se lo conté a Lorna y Silvia. También nos conocíamos hacía muchos años, y habíamos ido a la misma escuela y clase desde que éramos pequeñas, aunque Lorna y Silvia vivían en High Ridge, una ciudad vecina. Siempre nos habían interesado las mismas cosas y habíamos pasado el rato juntas, ya que no encajábamos fácilmente en ninguno de los grupos usuales. Estudiosas y amantes de los libros, pero no repelentes (ni siquiera llevábamos gafas), del montón pero no terriblemente feas, no muy deportivas pero tampoco tan torpes como para convertirnos en víctimas propicias de todas las bromas. Y sí, no estábamos en el grupo de la gente ‘in’ y de moda, pero no atraíamos la atención con estilos raros de ropa, maquillaje o tatuajes. En resumen, éramos invisibles y grises. Y hasta entonces eso nos había convenido. También era verdad que mi amistad con Seth nos daba algo de credibilidad y evitaba que cayéramos de pleno en uno de los grupos despreciados.

Yo había estado intentando hacer ejercicio, comer sanamente  y perder peso, y algo de éxito había tenido, aunque era lo suficientemente realista para saber que nunca llegaría a ser Barbie…Incluso si me matase de hambre, la estructura de mi cuerpo no cambiaría hasta el punto de tener piernas que me llegasen a los sobacos y aunque aún tenía esperanzas para mis pechos, hasta entonces se habían negado a convertirse en algo que pudiera atraer la mirada de los chicos.

A Lorna se le había dado mejor lo del crecer, y aunque se negase a aceptarlo cuando Silvia y yo se lo decíamos, se había convertido en una chica atractiva. Era muy evidente que cuando estábamos las tres junta lo chicos ahora la miraban a ella, mientras que antes solían deslizar la miraba sobre nosotras para fijarse en alguna otra persona. Su recientemente alisado y largo pelo marrón, ojos color avellana, perfecto cutis aceitunado y boca en forma de corazón la hacían muy bonita, incluso sin maquillaje. Y era menuda y bien proporcionada. Incluso había salido con algún chico, aunque de momento aún no había encontrado a su príncipe azul.

Por otro lado, la adolescencia no se había portado tan bien con Silvia que de repente había dado un tirón que la había hecho más alta que la mayoría de los chicos de nuestra edad, muy delgada, y lisa como una tabla de planchar. A pesar de innumerables visitas al ortodontista y una sucesión de aparatos que se merecían figurar en un artículo sobre implementos de tortura en Wikipedia, su sonrisa no estaba hecha para anuncios de dentífricos y ella se había vuelto aún más tímida que antes. Desde mi punto de vista de mejor amiga tengo que añadir que las encontraba a las dos hermosas y las mejores amigas que una chica pudiera desear.

Cuando les conté lo que había hecho Seth sus reacciones fueron las que me esperaba.

Lorna estaba indignada.

“¿Quién se cree que es él, eh? Anda… ¿Cómo puedes ser su amiga? No necesitas a ese idiota, Pink. Definitivamente not.”

Silvia siempre era amable y lo perdonaba todo. Yo siempre sospeché que a ella le gustaba Seth…Bueno, vale, le gustaba a la mayoría de las chicas, pero Silvia era tan tímida que casi nunca se permitía pensar en chicos, ya que la hacía desmoronarse. Pero yo había visto como se sonrojaba cuando Seth miraba hacia ella o le hablaba…si no amor…encaprichamiento al menos.

“Probablemente sólo estaba intentando ser amable…Es un tío a fin y al cabo. No entiende lo que sentimos sobre estas cosas. Estoy segura de que no intentaba humillarte.”

“Pues menos mal, ¿no? No creo que lo hubiera podido hacer nada mejor si hubiese estado intentando humillarte…Un polvo de pena…. ¡Ughhhh! ¡Me pone enferma!” Dijo Lorna, aún enfadada.

“Sí, yo también estaba muy enfadada al principio. Pero ahora…en lugar de seguir echando humo por la cabeza, creo que quizás debería tomar la iniciativa y hacer algo.”

“Sí, pero ¿qué?”

“De eso es de lo que os quería hablar. Le tengo que ajustar las cuentas.”

“ ¿Cómo?” Preguntó Lorna, interesada.

“Tengo que demostrar que se equivoca.”

“Quieres decir… ¿echarte novio?.. ¿No es un poco demasiado?” Dijo Silvia, evidentemente horrorizada por la sugerencia.”

“No creo que haga falta ir tan lejos como echarme novio. No quiero novio. Soy demasiado joven y tengo muchas cosas que hacer…De todas formas sabéis que pienso de todo eso.” En resumen lo que pienso de eso es, muy bonito en teoría pero en realidad una gran pérdida de tiempo a una edad en que uno no tiene tanto tiempo para perder. Cosas más importantes que hacer. OK, sé que debéis pensar ‘uvas verdes’ y todo eso…Pero, con toda sinceridad… ¿chicos? Quizás cuando crezcan…si es que crecen alguna vez.

“Ya veo. Tú sólo quieres que él te vea salir con alguien…” Dijo Lorna asintiendo. “Lo apruebo.”

“Sí ya, pero ¿quién? Pregunté.

“Veamos.”

Como solíamos hacer cuando teníamos que tomar decisiones importantes o discutir asuntos serios nos fuimos al café de la biblioteca. Con la popularidad de los libros electrónicos, netbooks y tablets, móviles android, y particularmente Facebook, Twitter y otros medios de comunicación social, casi no había nadie más que gente mayor en la biblioteca. Siempre nos sentábamos a la misma mesa, al fondo junto a la ventana, y la considerábamos “nuestra mesa”.

Una vez instaladas, con nuestras Coca-cola light, empezamos a buscar candidatos virtualmente. Silvia estaba muy bien organizada e interrumpió a Lorna cuando empezó a nombrar a chicos al tuntún.

“Sería mejor que consideráramos la población de chicos.”

“¿Cómo?” le pregunté.

“Bueno, ya sabes…Como si fuera un estudio etnográfico/sociológico. ¿En qué tipo de chico estabas pensando?”

“¿Quieres que creemos un perfil?” Preguntó Lorna.

“Quizás. Pero creo que eso sería demasiado ambicioso, considerando la materia cruda que tenemos a nuestra disposición. Será más fácil ver qué hay en cuanto a grupos de chicos que puedan estar disponibles.”

“Vale. Un método científico y organizado. ¿Por qué no?” Sí, tenía sentido. No hacía falta ser súper-emocional y comportarnos como niñas. Si lo íbamos a hacer, más valía hacerlo bien. Y como era cuestión de tíos, pensar como uno podría ayudar.

Silvia sacó su i-pad de la mochila.

“¿De veras?” Le preguntó Lorna. “¿No es ir un poco demasiado lejos?”

“¿Por qué? ¿Para que está la tecnología sino para este tipo de cosas?”

“ ¿Para cosas importantes quizás? Como resolver el problema de proporcionar energía y comida a la población del mundo entero, curar enfermedades, educar a las masas…” Contesté yo.

“Sí, de acuerdo. Quizás haremos todo eso en algún momento en nuestras vidas, pero ¿qué daño hacemos utilizando una base de datos para tomar una decisión razonable sobre chicos?”

Tuve que reconocer que tenía razón. Hoy, encontrar al candidato ideal para novio; mañana, el Premio Nobel.

Lorna, que evidentemente había estado pensando en chicos un poco, se puso a cargo de nombrar los distintos grupos de posibles candidatos, mientras todas considerábamos sus pros y contras. Bueno, no siempre podíamos encontrar pros. Cuando se consideraba el asunto de una forma sistemática, parecía de lo más sorprendente que nadie saliera con alguien. Las agencias matrimoniales se merecían su dinero y más por siquiera atreverse a tal tarea.

“Veamos, veamos… ¿Con qué tipo de chico te gustaría que te viera Seth, Pink?” Me preguntó Silvia.

“Bueno…evidentemente alguien razonablemente atractivo pero con algo de cerebro…Quiero decir, tendría que ser alguien con quien él pudiera creerse que yo saldría…Seth me conoce lo suficientemente bien como para saber que yo no saldría con alguien puramente por su cara bonita…Aunque alguien que fuera solamente “una cara bonita” probablemente tampoco saldría conmigo.”

Lorna me miró seria.

“Oh Pink, vamos, no empieces así. No hay problema alguno con tu apariencia. Cualquier chico…”

“Dejémoslo. No es cuestión de eso…Seamos metódicas.” Dije yo.

“OK. Atractivo pero razonablemente inteligente…”

Pensamos un rato. No había tantísimos chicos que encajaran en la categoría…

“Siempre están los amigos de Seth…Adam no está mal…” dijo Lorna.

“No, no lo está. Ni tampoco Tony, o Chris, o Scott… ¿Estás bromeando, Lorna? ¿No te has fijado nunca en el tipo de chica con las que salen? Animadoras, chicas de moda…la más bellas o al menos bonitas…Sería una misión imposible y ya sabes que no son demasiado discretos…Cuando salen con alguna chica todo el mundo sabe todos lo detalles. ¡Incluso nosotras!” le contesté.

“Sí, Seth es le único con algo de clase en su grupo de amigos.” Por supuesto, esa fue Silvia. ¿No os había dicho que a ella le gusta Seth?

“Tampoco estoy demasiado convencida sobre ninguno de ellos con respecto al tamaño de sus cerebros. Son populares y buenos en deportes y eso les da mucha manga ancha, pero con respecto a méritos…” añadí yo.

“Seth es bastante listo…creo.”

Lorna y yo miramos a Silvia. No estoy segura si yo también lo hice, pero Lorna definitivamente alzó la vista al cielo.

“Sí, y tiene un precioso pelo trigueño y ondulado, ojos verdes, hoyuelos muy monos y todo lo demás. Deja de hablar de Seth, Silvia. Él es el causante de todo este lío y evidentemente Pink no va a salir con él. No, tienes razón, Pink, ninguno de sus amigos sirven para esto. Los conoce demasiado bien, se daría cuenta de que no saldrías en serio con ninguno de ellos…No funcionaría.”

La mayoría de chicos considerados listos entraban en una de dos de las categorías más despreciadas, o los cerebros, el grupo de los estudiosos, compuesto principalmente de carácteres relegados, buenos para tener una conversación o formar grupo de estudio, pero no para salir con ellos, y los frikki informáticos.

“Theo, Paul, Mark y Luke…” dijo Silvia.

“¿Los cerebros? Por supuesto, son inteligentes, pero… ¿atractivos? ¿Les has mirado alguna vez?” dije yo.

“Bueno…sí, pero Mark…tiene unos ojos bonitos…” añadió Silvia.

“Sí, y Theo es muy alto, y Luke tiene un pelo negro rizado fabuloso, pero, Mark tiene un acné horroroso y es muy bajito, Theo es enorme y siempre está sudando, Luke lleva unas gafas muy pasadas de moda y es tan delgado que casi no se le ve de perfil y Paul…” seguí yo.

Sí, el pobre Paul era oficialmente el tío más feo de la escuela. Era un chico encantador pero si saliera con cualquiera de ese grupo seguro que Seth pensaría que estaba desesperada o me había vuelto locas. Probablemente volvería a repetirme su oferta si me viera con alguno de ellos. Tampoco funcionaría.

Lorna negó con la cabeza.

“No, ninguno de ellos servirá. No sólo son feos pero también son muy tímidos con las chicas y no tienen gracias sociales. Probablemente les daría un infarto si siquiera sospechasen que querías salir con uno de ellos…Y…”

“Sí, lo sé. Son demasiado majos y les haría daño si los usase así.” De acuerdo, me quería vengar de Seth, pero no era justo hacerle daño a otros para conseguirlo. Yo no creo en el “daño colateral”.

Llenamos otra vez los vasos de Cola light y volvimos a concentrarnos en el documento en el i-pad de Silvia…De momento sólo cruces…Sherlock Holmes solía clasificar los casos en los que estaba trabajando en categorías de dificultad según el número de pipas que se tenía que fumar para llegar a la respuesta. Fumar ya no era correcto socialmente y mujeres y pipas nunca se habían llevado demasiado bien así que…Supongo que en nuestro caso clasificaríamos problemas o planes en relación al número de colas light que nos bebíamos mientras los discutíamos. Éste podría llegar a batir nuestro record de tres.

“¿Y los frikki informáticos? No son tan sensitivos como los cerebros.” Sugirió Lorna.

Aunque los cerebros estaban bastante obsesionados con la informática, los frikki eran una categoría de chicos diferenciada. Sólo parecían tener tiempo para accesorios electrónicos, juegos, y la mayoría del tiempo parecían vivir en una realidad alternativa que sólo se cruzaba con la nuestra esporádicamente.

“Y aparte de Troy, el resto tienen una pinta bastante normal.” Afirmó Silvia.

Todas pausamos al mencionar a Troy. Era hijo del alcalde y a comparación con su hermano mayor que había terminado la escuela con una beca de fútbol y ahora estaba estudiando en Davis, la joya de la familia, era realmente raro y tenía un aspecto de lo más extraño. Siempre me hacía pensar en actores de película de terror. No parecía pertenecer a nuestro planeta. No era feo, pero como un Picasso su estética y fisonomía eran extremadamente poco convencionales. Es cierto que nadie podría pasar desapercibido dándole la mano, pero no estaba convencida de que ese era el tipo de atención que yo quería.

“¿Has intentado hablar alguna vez con Matt, Pete, Dean o Todd de algo que no sean juego, ordenadores o comics? Sé que lo habéis intentado. Yo también. Sin ningún éxito. Quiero venganza, pero no a coste de mi cordura. No quiero un novio de verdad pero al menos apreciaría a alguien con quien pudiera hablar…”

Más cruces. Seguíamos sin ningún sí.

“¿Y que me dices de los chicos invisibles?” Preguntó Lorna. A los que se refería eran a chicos como nosotras que no parecían pertenecer a ninguna de las categorías establecidas. Normales y corrientes, sin pasarse de feos, no particularmente deportistas, sin ser particularmente inteligentes, ni especialmente atractivos…

“No. Pink necesita a alguien que le llamara la atención a Seth. A alguien que le hiciera volver la cabeza si le viera con ella. Un invisible…por sus características esenciales no serviría.”

Asentí. Sí, Silvia tenía razón.

“Se daría cuenta si salieras con uno de los rebeldes.” Dijo Lorna.

Sí, incluso Hope Springs, ‘la ciudad donde nunca pasa nada’ (de acuerdo con nuestra versión revisada del lema oficial que era ‘donde todos los sueños son posibles’. Estoy de acuerdo, empalagosamente dulce, y además falso) tenía chicos malos. A nuestra edad no estábamos totalmente convencidas de que fueran genuinamente malos, no habían tenido suficiente tiempo para cometer muchas maldades, pero eran rebeldes, inconformistas y más problemáticos que la mayoría. Había que admitir que en un sitio como Hope Springs eso no era muy difícil pero…tenían un poco de mala reputación.

“Clint tiene novia. Y Jesse…” dijo Silvia.

Jesse había empujado a Silvia el año pasado y ella se había caído por las escaleras torciéndose el tobillo. Él había insistido en que no lo había hecho a posta, diciendo que tenía mucha prisa y ella estaba en medio, pero…oficialmente era persona non-grata para nosotras. De acuerdo con nuestras predicciones acabaría en la cárcel algún día. Carne de prisión iba más allá de lo que yo había pensado. No.

Habíamos llegado a nuestra tercera cola light y seguíamos sin candidatos razonables.

“No puedo pensar más.” Dijo Lorna. “Creo que debemos habernos repasado toda la clase”

Nos quedamos calladas unos segundos y entonces Silvia saltó.

“¡Tienes razón! ¡Eso es! Hemos revisado a todos los chicos de nuestra clase. Pero esos no son todos los chicos. Tenemos que buscar en otras clases. Necesitamos expander nuestro intervalo de edades.”

Cerré los ojos. Sabía adonde íbamos con esto. Podía leer el nombre que Silvia iba a mencionar en luces de neón. Pero aún tenía curiosidad por ver cómo le sacaría a relucir.

“No creo que chicos más jóvenes sean apropiados. Primero…incluso chicos de nuestra edad son inmaduros, ¿os podéis imaginar cómo deben ser los chicos más jóvenes? Un año más joven ya sería demasiado. No quieres echarte reputación de ladrona de niños.” Dijo Lorna, terminantemente. Tenía una forma de resumir las cosas e ir derecha al grano que yo siempre había admirado y creía que sería una gran ventaja para una carrera en publicidad o el cine.

“No, Seth se reiría de mí si saliera con un chico más joven. Se metería con él y conmigo todo el tiempo. No, eso no serviría para nada.”

“Anda chicas, vamos. Sabéis que no me refería a salir con un chico más joven. Lo que quería decir es que tendrías que considerar a chicos más mayores. Siempre le da status a una chica el salir con un tío mayor. Un hombre de mundo, maduro…”

“Seguro, pero ¿cómo de mayor? ¿De qué estamos hablando? ¿Chico universitario?” preguntó Lorna, girándose hacia mí y guiñándome un ojo. Evidentemente ella también había llegado a la misma conclusión sobre las intenciones de Silvia.

“Tampoco queremos pasarnos o hacer que el tío acabe pareciendo un viejo verde o un pedófilo…No, quizás alguien que sea un par de años más mayor…” añadió Silvia, intentado sonar casual, y fallando miserablemente.

“Me parece que no conocemos a muchos chicos de esas edad, ¿verdad Lorna? Pregunté, mirando a Lorna e intentando mantener la expresión seria.

“No. A mí no se me ocurre ninguno. Quizás tíos de otra ciudad…” Lorna chasqueó los dedos. “!Tengo una idea! Silvia, ¿por qué no le preguntas a tu hermano Jackson si tiene algún amigo que pueda ser apropiado? Es dos años mayor que nosotras, ¿no? No conozco a sus amigos, pero quizás alguno de ellos sirva. Podríamos llamarle.”

Lorna y yo miramos a Silvia con caras serias y decididas.

“Sí, eso parece una buena idea. ¿Por qué no llamas a Jackon, Silvia, y le preguntas?” dije yo.

Silvia nos miró a las dos, ruborizada, respirando rápida y superficialmente, intentando pensar en algo que decir. Finalmente no pudimos resistirlo más tiempo y nos echamos a reir.

“ ¡Tendrías que verte la cara, Silvia!” le dije.

“ ¡Me estabais tomando el pelo! ¡Sabíais que me refería a mi hermano!”

Lorna le dio un achuchón en el brazo.

“Por supuesto que sabíamos que te referías a tu hermano. Siempre estás intentando juntarle con Pink. Desde siempre has tenido la idea de que los dos se enamorarán locamente, serán felices y comerán perdices, vosotras dos seréis hermanas y tendrás preciosos sobrinos y sobrinas.”

“ ¡Pero a Jackson tú le gustas de verdad, Pink!”

“Sabes que pienso que tu hermano es un chico majo y me gusta, como amigo, pero…”

Lorna de nuevo se dejó de rodeos.

“Jackson es torpe, tiene una atención tan breve como la de un pez y aparte de deportes de pelota muy pocos intereses. Tú eres el cerebro de la familia, querida Silvia. Tu hermano, aunque no es feo, es un poco…”

Silvia no la dejó terminar.

“Tienes razón, esto es cuestión de venganza y no sería justo mezclar a mi hermano cuando él tiene sentimientos por ti…”

El pobre Jackson probablemente ni siquiera sabía qué sentía, pero confiaba en la opinión de su hermana sobre sus sentimientos y siempre había sido extra-amable conmigo, aunque yo había intentado tanto como pude, sin herirle, hacerle entender que no le veía como posible novio, y de hecho no quería ningún novio. Lorna tenía razón, feo no era. Tenía la perfecta sonrisa que su hermana no había conseguido a pesar de innumerables visitas al dentista, y aunque muy alto, jugaba al baloncesto y su altura le sentaba bien.

“Bueno, eso es todo. Tendremos que seguir pensando.” Dijo Lorna. “No puedo beber más Coca-cola light o seguir hablando de tíos. Tendremos que dejarlo.”

“Quizás aparecerá alguien nuevo.” Dijo Silvia, siempre optimista. Yo no creía que eso fuera probable pero asentí. ¿Para qué preocuparla más después de nuestros después de nuestros comentarios sobre su hermano? Quizás todos nuestros sueños se convertirían en realidad de todos modos.

Gracias por leer.  Y por favor no os olvidéis de dejar comentario. Y si leéis en inglés y os apetece leer algo más de la historia, con mucho gusto os puedo enviar el PDF.

 

Hola a todos. Y a os había comentando que tengo unos cuantos proyectos, entre ellos una serie de novelas juveniles (que estoy traduciendo, muy lentamente porque siempre me aparecen cosas más urgente). Y se me ocurrió que como introducción a las novelas podría publicar una novela corta juvenil del género de fantasía,  romance paranormal, que escribí hace un tiempo pero aún no había publicado. Si todo va como está previsto estará lista para la publicación en unas semanas.

Para que no os aburráis mientras tanto he decidido dejaros el principio de la novela, a ver que os parece…Es cortita (unas 40 páginas, siempre quedan más largas en español, será que hablamos mucho)…

Espero que os guste:

Gemela Maldad

La amiga de Hilda, Rut, era la chica más bonita y encantadora de la pequeña ciudad donde vivían. Su pelo rubio era brillante y fino como la seda, sus ojos azules como zafiros, su boca roja como el coral. Si hubiera vivido en una época diferente los juglares le habrían dedicado sus canciones. Rut era el orgullo y deleite de Yorktown. Y era lista, y generosa, y amable. Lo tenía todo.

Rut también tenía un hermano. Max era su gemelo, pero casi nadie habría adivinado que estaban emparentados. Él era muy alto y delgado, su pelo espeso, rizado y negro como el carbón, sus ojos grises como la pizarra, y su boca tenía labios delgados que casi nunca sonreían. Él era la oveja negra de la familia, y a Rut y a él la gente les llamaba ‘el ángel y el demonio’.

Hilda los conocía a los dos de toda la vida. Eran de la misma edad, y de hecho sus familias se conocían desde antes de que ellos nacieran. Sus padres solían salir en citas dobles y se casaron en una boda doble. Vivían en casas contiguas y era como si todos fueran miembros de la misma familia. Hilda siempre había sentido que era su obligación ser la amiga de Rut y Max. La tarea había sido muy fácil con Hilda, que era amiga de todo el mundo, pero Max nunca había sido un chico fácil de querer. Cuando jugaban juntos de niños, él torturaba a los animales, a los insectos, se peleaba con otros niños…Rut siempre había intentado alejarse de él y evitarle, ya que no soportaba ningún tipo de violencia, pero Hilda no era nada delicada, y Max siempre había asumido que Hilda estaba de acuerdo con lo que él hacía. Ella le había dicho muchas veces que no le gustaba su comportamiento pero él insistía que sus palabras eran sólo una pose. Max siempre era tan desagradable como podía con su hermana. Ponía animales muertos en su cama, gusanos en su comida, le arruinaba los vestidos…Una vez Hilda detuvo a Max cuando estaba a punto de prenderle fuego al pelo de su hermana, que estaba durmiendo. Rut se despertó con la discusión y le pegó un bofetón cuando se enteró de lo que estuvo a punto de hacer, pero él sólo se rio. Ni amenazas de Rut, ni advertencias de sus padres, ni castigos de sus profesores obtenían resultados, ya que a él no le importaban.

El verano del diecisiete cumpleaños de los gemelos, Max le había dado un descanso a todo el mundo y había decidido irse de acampada con otros jóvenes. Las dos familias habían tenido un par de semanas de paz y habían estado preparando la fiesta de cumpleaños de los dos, tranquilos y en perfecta calma.

“¡Hilda! ¡Hilda!”

“¡Oh no, ha vuelto!” Murmuró Esteban, el padre de Hilda.

“¡Hilda!”

“Ve a ver qué quiere antes de que acabemos todos sordos o locos.” Le ordenó su madre, Mandy.

“Vale, vale. Ya voy.”

“¡Hilda!”

Hilda marchó hacia el jardín sintiéndose como una mártir. ¡La de sacrificios que tenía que hacer para mantener la paz! Max estaba agitado corriendo por todo el jardín. Abrió la boca y empezó a decir:

“¡Hi…Ah, estás aquí.”

“Sí Max. Aquí estoy. ¿Siempre tienes que ser tan ruidoso?”

“¡Cállate! Quiero enseñarte algo.” Él agarró a Hilda del brazo y la arrastró por encima de la pequeña valla que separaba los jardines.

“Ten cuidado, ¿no?”

“Perdona. Ven, deprisa.”

Hilda y Max entraron en su casa a través de la puerta del salón que daba al jardín. Hilda le dijo hola al pasar a la madre de Max, Eleonor, y a su padre, Patrick. Rut estaba sentada en su habitación con la puerta abierta.

“¡Oh Rut! ¿Cómo…?”

Max empujó a Hilda hacia su cuarto.

“No le hables. No has venido aquí para hablar con ella. Has venido a ver algo.”

“¿Cuándo vas a crecer de una vez, Max? Sabes que también soy amiga de tu hermana y…”

“Para, por favor. Mira…”

Max encendió la luz. Su habitación estaba pintada de negro, las paredes y el techo, con extrañas inscripciones cabalísticas y dibujos diabólicos. Siempre estaba oscuro allí. Una vez hizo la luz, se quitó la camiseta y le enseñó la espalda a Hilda.

“¿Qué te parece?”

Hilda se quedó sin habla. Era un tatuaje increíble. Un águila negra, con las alas extendidas, atacando a una paloma blanca. El pico del águila goteaba sangre, y el color rojo del tatuaje era muy intenso y vivo, parecía latir. La paloma tenía los ojos azules y llevaba una espiga de trigo en el pico. Los ojos del águila eran grises y las alas brillaban iridiscentes. Era un tatuaje extremadamente vívido. Y su significado estaba tan claro que Hilda no lo podía ignorar. Max siempre llamaba a Rut ‘paloma blanca’. Incluso le cantaba la canción a veces. Era horrible.

“¿Por qué lo has hecho, Max?”

“Había este tío que era increíblemente bueno haciendo tatuajes muy cerca de donde acampamos. Es mi diseño propio.”

“Ya me había dado cuenta.”

“¿Por qué no te gusta? ¿No te parece bueno?”

“Es bueno. Increíblemente bueno. Pero, ¿qué significa?”

“¿Significa?…Nada. Es sólo un tatuaje.”

Max intentó usar su cara más inocente, pero no le era nada natural. No convencía a nadie.

“No me gusta la simbología.” Dijo Rut.

“Simbología. Que palabra más bella. Me encanta como hablas, como un libro.”

“Adiós Max.”

Rut le dio la espalda a Max y se dirigió hacia la puerta.

“¡Espera, espera! ¡Me he hecho otro tatuaje!”

“Si es como éste preferiría no verlo, gracias.”

“Oh no, es muy diferente. Adivina dónde está.”

Rut había parado y se había girado a mirar a Max, pero sacudió la cabeza y siguió andando.

“No me interesan tus juegos, Max. Tengo cosas que hacer.”

Max corrió hacia la puerta para impedir que Hilda saliera.

“Anda…He estado fuera dos semanas y ni siquiera me has preguntado cómo me fue o cómo estoy, o nada. Te he echado de menos, ¿sabes? Y tú ni siquiera te preocupas lo suficiente como para preguntarme.” Se quejó.

tampoco me has preguntado nada. Sólo llegaste chillando…”

“Vale, lo siento. Se lo tenía que enseñar a alguien o hubiera explotado. No se lo había enseñado a nadie.”

“Entonces ¿es una sorpresa?”

“Sí, sí. Tú no lo contarás, ¿no?”

Max y sus secretos. Hilda había sido elegida su confidente oficial hacía muchos años y nunca había conseguido librarse del privilegio. Aunque Max nunca lo confesaba todo. Siempre se guardaba algo. Eso a veces hacía las cosas un poco más fáciles para Hilda. A veces. A veces las hacía aún peores.

“Se lo tendrás que enseñar a tus padres. Lo descubrirán de todas maneras.”

“Se lo enseñaré, pronto….Pero mientras tanto no digas nada, ¿de acuerdo?”

“Vale.”

“Ahora, adivina dónde está el otro tatuaje.”

Pues ahí está. Os mantendré informados de su publicación. Si os ha gustado, no creo que tarde mucho. Y si queréis intentar adivinar dónde tiene Max el otro tatuaje…Bienvenidos…

Gracias por leer.

Ah, y el viernes, autora inviada. Judith Priay.

The Go to Girl

Life as we experience it

BowmanAuthor and Writer/Editor

"Words Bring to Life Your Dreams, Fantasies, and Ideas!"

46. Ascending

an odd collection of tales about learning to do the impossible

Welcome to Colombian Woman

Find True Love with a Beautiful Colombian Woman

Vida a un Recuerdo... -life to a memory

fotografia, vida personal, familia, amor, amigos, recuerdos, historias... -photography, personal life, family, love, friends, memories, stories ...

%d bloggers like this: