Archives for posts with tag: novela corta juvenil

Hola a todos:

Como sabéis normalmente tenemos a un escritor invitado los viernes. Por desgracia la escritora que iba a contribuir esta semana no ha podido hacerlo (aunque confío en que nos venga a visitar dentro de poco), así que pensé aprovechar y traeros el principio de una historia que estoy revisando para ver que os parece. No es muy larga, y si os interesa, os traeré algo más y quizás la publique algún día…A ver…

Familia, lujuria y cámaras

El paquete estaba plantado en mi mesa de despacho, marrón y de apariencia inocente. Tenía mi nombre escrito, mi título (Sub-editora) y la dirección de la oficina. Lo cogí, lo sopesé, lo agité…Era demasiado grande para un CD. Mi corazón empezó a latir muy deprisa y mis manos a temblar. Lo que llevaba temiendo hacía tiempo había pasado. Hermanme había encontrado finalmente.

Pegué un salto al sentir una mano en mi hombro.

“Perdona. No quería asustarte. Solo… ¿Cuál prefieres?”

Matt, uno de los diseñadores gráficos, había estado preparando la portada de la antología que estábamos a punto de publicar.

“Yo… ¿cuál te gusta más a ti?”

“Las he hecho las dos. No sé.”

Me estaba mirando. Era un hombre bajo, con una pinta algo rara, todo cabeza y ojos.

“¿Es un CD?”

Todavía tenía el paquete en mi mano derecha.

“No, un DVD.”

“¿Algo interesante?”

“Me parece que es una grabación familiar que estaba esperando. ¿Sabes si alguna de las cabinas de visionado está libre?”

“Que yo sepa no hay nadie allí esta mañana. ¿Cuál?”

“Oh…los diseños…Me gustan los dos. Pregúntale a Alan. O escógelo tú mismo. Siempre podemos usar el otro diseño cuando publiquemos otra antología.”

“OK. Espero que disfrutes la película.”

“Seguro…”

“…que no.” Me dije a mi misma cuando salió de la oficina. Casi corriendo me dirigí a una de las cabinas, la que estaba más lejos de la puerta, en el rincón más retirado. No quería ser interrumpida ni que me viera nadie. Tenía que estar completamente segura. Una vez allí, abrí el paquete. No había ninguna nota. Solo el DVD. Cubierta en blanco. Encendí la televisión y el DVD. Contemplé como la máquina se tragaba el disco, sintiéndome como hipnotizada. Después de unos segundos con la pantalla en blanco, apareció Herman. Estaba todavía más delgado y pálido que la última vez que lo había visto, si eso era posible. Llevaba el pelo largo, grasiento, y se distinguía alguna cana. Parecía cansado pero sonrió, una sonrisa de anuncio de pasta dentífrica.

“Hola Pat…Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos, ¿no? Más de tres años. Por supuesto, tú me estás viendo, pero yo no te puedo ver. Aún no, vamos. ¿O crees que sí te puedo ver?…Lo que me hiciste no fue nada elegante. Hacer las maletas e irte cuando lo estábamos pasando tan bien. Y enviarme un correo electrónico. ¡Tan impersonal! ‘No intentes contactarme. Déjame sola o…’ Me he estado preguntando ‘¿o qué?’ todos estos años. No es justo. He estado muy aburrido todo este tiempo. Viendo nuestra última grabación para entretenerme. ¿Te acuerdas? Aquí te dejo una selección.”

La pantalla se quedó en blanco un minuto y las imágenes siguientes eran de una pareja, desnudos en una cama estrecha, en plena relación sexual. Herman, el hombre en la grabación, parecía estar actuando para la cámara, intentando que la acción se viera lo más posible. Sólo cuando estaba próximo al orgasmo pareció perder el control y olvidarse de la actuación. A la mujer casi no se la veía hasta el final, cuando Herman se tendió a su lado, acariciándole el abdomen y besándole los pezones. Herman pareció recordar la cámara de repente y estrujándole la cara la hizo sentarse.

“Sonríe a la cámara.”

Miré la pantalla. Mi imagen devolviéndome la mirada desde el golfo de tres años me hizo sonrojarme y sentirme humillada. Pero aún no se había acabado. Herman se paseó por delante de la cámara y se sentó.

“Espero que lo disfrutaras. Yo lo hice. De hecho, no me diste demasiada oportunidad para preguntártelo. Pero, he estado pensando sobre nuevos ángulos para la cámara. Y sería más interesante si la próxima vez tú estuvieras encima. Te llamaré esta mañana. Solo para discutir los detalles. Adiós. Estoy muy feliz de haberte encontrado finalmente.”

Volví a mi despacho y me senté. Encerré el DVD en el primer cajón, el único con llave. El teléfono blanco parecía inofensivo y puro. No me sentía capaz ni de pensar ni de hacer nada. Contemplé la posibilidad de dejar la oficina e irme a casa. Quizás debería emigrar. Pero me sentía exprimida de toda energía. Me dediqué a esperar que sonara el teléfono. Y lo hizo.

“Hola Pat. Soy Cal. ¿Estás ocupada esta noche?”

“¿Esta noche?…No sé. Estoy esperando una llamada telefónica. No lo sé aún. ¿En qué estabas pensando?”

“Cena íntima, película, sexo…Lo habitual.”

“Te llamaré cuando sepa lo que voy a hacer.”

“ ¿Estás bien? Suenas un poco…rara.”

“Solo estoy un poco cansada. Todo va bien, Cal.”

“De acuerdo, pero no te olvides de llamarme. Ya sabes que tengo admiradoras haciendo cola…”

“Te llamo más tarde.”

“Pat…solo era una broma.”

“Lo sé cariño, lo sé. Perdona, no estoy muy fina hoy. Te llamo más tarde. Gracias por llamar.”

Cal…era un hombre tan encantador. ¿Cómo podría explicarle Herman a él? Era imposible explicarle Herman a alguien. Si desapareciera de una vez por todas…

El teléfono volvió a sonar. Lo dejé sonar unas cuantas veces, hasta que Tina, la chica en la oficina de al lado entró en mi oficina. Siempre estaba vestida a la última moda, impecable maquillaje, ni un pelo fuera de sitio…Corazón de modelo.

“O, creí que no estabas. Iba a contestar al teléfono…Por cierto, alguien llamó antes. Herman…no sé qué. Me dijo que es tu hermano adoptivo. No sabía que tuvieras familia.”

“No nos hablamos hace mucho. Te contaré la historia un día de estos.”

Tina se fue y yo cogí el teléfono.

“Hola. Pat Mackenzie al habla.”

“Hola Pat. Herman Stenson.”

No dije nada. No había nada que decir.

“¿Cómo estás? ¿Sorprendida?”

“Nada de lo que hagas me sorprende, Herman.”

“Probablemente te creías que te habías librado de mí.”

“No creía, rogaba y deseaba ardientemente. ¿Qué quieres?”

“Vale, olvidémonos de los buenos modos, ¿no? Solo soy yo, todo queda en familia, ya entiendo. ¿Qué crees que quiero?”

No le contesté. Quería colgar el teléfono, pero sabía que no cambiaría nada. Había crecido con el malnacido.

“Quiero que vengas a verme, Pat. También vivo aquí. Me mudé cuando descubrí tu dirección. Te diré donde vivo.”

“No quiero saberlo.”

“Es un sitio muy majo.”

“Déjame en paz.”

“Anda, Pat, sé justa. ¿Me he tomado todas estas molestias por encontrarte para nada? Debes venir a verme. Te enseñaré mi sistema de vigilancia y cámaras…Ahora puedo grabarlo todo.”

“No quiero…”

“De acuerdo, he intentado ser amable, pero ya veo que no funciona. Si eso es lo que quieres, así es como va a ser. Me vendrás a ver o le enviaré una copia del DVD a tu jefe y a tu precioso Carl Tom…como se llame.”

“Cal Tomlinson. ¿Qué te hace pensar que me preocupa eso?”

“La sub-editora de una revista intelectual seria, sobre Educación, estrella de una película porno. Me parece que no entona con el tipo de trabajo.”

“No es una película porno.”

“Sé lo que es y tú también, pero nadie más lo sabe. Nadie lo entendería. Y estoy seguro de que Carl no sería diferente a los demás.”

“Cal.”

“No me importa nada como se llame. A menos que quiera ser protagonista en la película…aunque…no, dejémoslo como estás.”

“¿POR QUÉ NO TE BUSCAS A OTRA PERSONA CON QUIEN…” de repente bajé la voz cuando me di cuenta de que probablemente Tina y la mitad de la oficina me debían estar oyendo. “…follar?”

“Es un poco más que eso, amor. Ven a verme y hablaremos de ello.”

Escribí su dirección automáticamente y colgué el teléfono.

********************************************************************

Y ahora, dos anuncios. Para compensar, la semana que viene (si todo va bien) tendremos dos autores invitados. El martes, mi blog formará parte del tour de Travis Luedke que nos hablará de su nueva novela en la serie ‘The Nightlife’. Si os gustan los vampiros marchosos…no os lo perdáis. Y el viernes, Dan O’Brien nos hablará de cómo publicar en una revista (ya que es editor) y información de sus libros.

Y el segundo anuncio. Mi novela corta juvenil ‘Gemela Maldad’ estará en promoción gratis en Amazon el viernes 1 de Marzo, por un día solo. Os lo recordaré el martes y el viernes, pero…el que avisa no es traidor…Y os dejo enlaces a previos posts con muestras de la novela…para refrescar la memoria.

Gracias por leer y buen fin de semana!

Gemela Maldad cover

http://viewbook.at/B00BDRLLX4

https://olganm.wordpress.com/2013/01/29/primicia-nueva-novela-corta-juvenil-gemela-maldad-y-muestra/

https://olganm.wordpress.com/2013/02/10/gemela-maldad-ya-esta-aqui-novela-corta-juvenil-paranormal-hermanos-romance-y-otra-muestra-para-probar/

Advertisements

Hola a todos. Y a os había comentando que tengo unos cuantos proyectos, entre ellos una serie de novelas juveniles (que estoy traduciendo, muy lentamente porque siempre me aparecen cosas más urgente). Y se me ocurrió que como introducción a las novelas podría publicar una novela corta juvenil del género de fantasía,  romance paranormal, que escribí hace un tiempo pero aún no había publicado. Si todo va como está previsto estará lista para la publicación en unas semanas.

Para que no os aburráis mientras tanto he decidido dejaros el principio de la novela, a ver que os parece…Es cortita (unas 40 páginas, siempre quedan más largas en español, será que hablamos mucho)…

Espero que os guste:

Gemela Maldad

La amiga de Hilda, Rut, era la chica más bonita y encantadora de la pequeña ciudad donde vivían. Su pelo rubio era brillante y fino como la seda, sus ojos azules como zafiros, su boca roja como el coral. Si hubiera vivido en una época diferente los juglares le habrían dedicado sus canciones. Rut era el orgullo y deleite de Yorktown. Y era lista, y generosa, y amable. Lo tenía todo.

Rut también tenía un hermano. Max era su gemelo, pero casi nadie habría adivinado que estaban emparentados. Él era muy alto y delgado, su pelo espeso, rizado y negro como el carbón, sus ojos grises como la pizarra, y su boca tenía labios delgados que casi nunca sonreían. Él era la oveja negra de la familia, y a Rut y a él la gente les llamaba ‘el ángel y el demonio’.

Hilda los conocía a los dos de toda la vida. Eran de la misma edad, y de hecho sus familias se conocían desde antes de que ellos nacieran. Sus padres solían salir en citas dobles y se casaron en una boda doble. Vivían en casas contiguas y era como si todos fueran miembros de la misma familia. Hilda siempre había sentido que era su obligación ser la amiga de Rut y Max. La tarea había sido muy fácil con Hilda, que era amiga de todo el mundo, pero Max nunca había sido un chico fácil de querer. Cuando jugaban juntos de niños, él torturaba a los animales, a los insectos, se peleaba con otros niños…Rut siempre había intentado alejarse de él y evitarle, ya que no soportaba ningún tipo de violencia, pero Hilda no era nada delicada, y Max siempre había asumido que Hilda estaba de acuerdo con lo que él hacía. Ella le había dicho muchas veces que no le gustaba su comportamiento pero él insistía que sus palabras eran sólo una pose. Max siempre era tan desagradable como podía con su hermana. Ponía animales muertos en su cama, gusanos en su comida, le arruinaba los vestidos…Una vez Hilda detuvo a Max cuando estaba a punto de prenderle fuego al pelo de su hermana, que estaba durmiendo. Rut se despertó con la discusión y le pegó un bofetón cuando se enteró de lo que estuvo a punto de hacer, pero él sólo se rio. Ni amenazas de Rut, ni advertencias de sus padres, ni castigos de sus profesores obtenían resultados, ya que a él no le importaban.

El verano del diecisiete cumpleaños de los gemelos, Max le había dado un descanso a todo el mundo y había decidido irse de acampada con otros jóvenes. Las dos familias habían tenido un par de semanas de paz y habían estado preparando la fiesta de cumpleaños de los dos, tranquilos y en perfecta calma.

“¡Hilda! ¡Hilda!”

“¡Oh no, ha vuelto!” Murmuró Esteban, el padre de Hilda.

“¡Hilda!”

“Ve a ver qué quiere antes de que acabemos todos sordos o locos.” Le ordenó su madre, Mandy.

“Vale, vale. Ya voy.”

“¡Hilda!”

Hilda marchó hacia el jardín sintiéndose como una mártir. ¡La de sacrificios que tenía que hacer para mantener la paz! Max estaba agitado corriendo por todo el jardín. Abrió la boca y empezó a decir:

“¡Hi…Ah, estás aquí.”

“Sí Max. Aquí estoy. ¿Siempre tienes que ser tan ruidoso?”

“¡Cállate! Quiero enseñarte algo.” Él agarró a Hilda del brazo y la arrastró por encima de la pequeña valla que separaba los jardines.

“Ten cuidado, ¿no?”

“Perdona. Ven, deprisa.”

Hilda y Max entraron en su casa a través de la puerta del salón que daba al jardín. Hilda le dijo hola al pasar a la madre de Max, Eleonor, y a su padre, Patrick. Rut estaba sentada en su habitación con la puerta abierta.

“¡Oh Rut! ¿Cómo…?”

Max empujó a Hilda hacia su cuarto.

“No le hables. No has venido aquí para hablar con ella. Has venido a ver algo.”

“¿Cuándo vas a crecer de una vez, Max? Sabes que también soy amiga de tu hermana y…”

“Para, por favor. Mira…”

Max encendió la luz. Su habitación estaba pintada de negro, las paredes y el techo, con extrañas inscripciones cabalísticas y dibujos diabólicos. Siempre estaba oscuro allí. Una vez hizo la luz, se quitó la camiseta y le enseñó la espalda a Hilda.

“¿Qué te parece?”

Hilda se quedó sin habla. Era un tatuaje increíble. Un águila negra, con las alas extendidas, atacando a una paloma blanca. El pico del águila goteaba sangre, y el color rojo del tatuaje era muy intenso y vivo, parecía latir. La paloma tenía los ojos azules y llevaba una espiga de trigo en el pico. Los ojos del águila eran grises y las alas brillaban iridiscentes. Era un tatuaje extremadamente vívido. Y su significado estaba tan claro que Hilda no lo podía ignorar. Max siempre llamaba a Rut ‘paloma blanca’. Incluso le cantaba la canción a veces. Era horrible.

“¿Por qué lo has hecho, Max?”

“Había este tío que era increíblemente bueno haciendo tatuajes muy cerca de donde acampamos. Es mi diseño propio.”

“Ya me había dado cuenta.”

“¿Por qué no te gusta? ¿No te parece bueno?”

“Es bueno. Increíblemente bueno. Pero, ¿qué significa?”

“¿Significa?…Nada. Es sólo un tatuaje.”

Max intentó usar su cara más inocente, pero no le era nada natural. No convencía a nadie.

“No me gusta la simbología.” Dijo Rut.

“Simbología. Que palabra más bella. Me encanta como hablas, como un libro.”

“Adiós Max.”

Rut le dio la espalda a Max y se dirigió hacia la puerta.

“¡Espera, espera! ¡Me he hecho otro tatuaje!”

“Si es como éste preferiría no verlo, gracias.”

“Oh no, es muy diferente. Adivina dónde está.”

Rut había parado y se había girado a mirar a Max, pero sacudió la cabeza y siguió andando.

“No me interesan tus juegos, Max. Tengo cosas que hacer.”

Max corrió hacia la puerta para impedir que Hilda saliera.

“Anda…He estado fuera dos semanas y ni siquiera me has preguntado cómo me fue o cómo estoy, o nada. Te he echado de menos, ¿sabes? Y tú ni siquiera te preocupas lo suficiente como para preguntarme.” Se quejó.

tampoco me has preguntado nada. Sólo llegaste chillando…”

“Vale, lo siento. Se lo tenía que enseñar a alguien o hubiera explotado. No se lo había enseñado a nadie.”

“Entonces ¿es una sorpresa?”

“Sí, sí. Tú no lo contarás, ¿no?”

Max y sus secretos. Hilda había sido elegida su confidente oficial hacía muchos años y nunca había conseguido librarse del privilegio. Aunque Max nunca lo confesaba todo. Siempre se guardaba algo. Eso a veces hacía las cosas un poco más fáciles para Hilda. A veces. A veces las hacía aún peores.

“Se lo tendrás que enseñar a tus padres. Lo descubrirán de todas maneras.”

“Se lo enseñaré, pronto….Pero mientras tanto no digas nada, ¿de acuerdo?”

“Vale.”

“Ahora, adivina dónde está el otro tatuaje.”

Pues ahí está. Os mantendré informados de su publicación. Si os ha gustado, no creo que tarde mucho. Y si queréis intentar adivinar dónde tiene Max el otro tatuaje…Bienvenidos…

Gracias por leer.

Ah, y el viernes, autora inviada. Judith Priay.

Living in the Gap

“Ruffled feathers and endless squawking over a minor difficulty is typical of a crow’s life. I lean back on the counter and realize that could be my line….”

Opinión y actualidad

Opinión sobre noticias y asuntos de actualidad

Los escritos de Héctor Browne

Blog (algo literario y algo viejo) de un Licenciado en Letras, diplomado en edición, y Profesor de Lenguaje.

Priscilla Bettis, Author

The making of a horror novelist.

%d bloggers like this: