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Hoy tenemos como invitada a la escritora Nicole D. Fergusson. Ella muy amablemente nos ofrece no solo la descripción de su obra Gothic (Gótico) sino también un extracto de la obra y enlaces a su cuenta de Twitter y a su blog.

Descripción

Dahlia está empezando una nueva vida. Nueva universidad, nueva casa, nuevos amigos. Esta vez no va a estar rodeada de hombres lobo y vampiros. Ha luchado desde que tenía 8 años para evitar llevar una vida llena de seres sobrenaturales. ¿Qué importa que sienta más atracción por el vampiro en su clase que por el novio universitario normalito que se ha echado? ¿O que sus parientes hombres lobo empiecen a desaparecer uno a uno? Nada. Lo que quiere es una vida normal cueste lo que cueste. Es lo que siempre ha querido. Una vida normal. Exactamente eso es lo que lleva toda su vida esperando.

¿No?

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 Y ahora el fragmento de su novela:

̶ Eso es raro….̶ Elliott se detuvo.

̶ ¿Qué pasa? ̶ Pero entonces Dahlia se dio cuenta de lo que pasaba. Aunque ella no tenía el olfato de un hombre lobo, si que tenía el oído de un ser humano. Y se oía un gruñido intenso delante de ellos.

̶ ¿Hola? ̶ dijo moviéndose poco a poco hacia adelante. Elliott la agarró del brazo y la empujó detrás de él.

̶ ¿Qué…? ̶ empezó Dahlia.

El agresivo sonido se había redoblado en intensidad. Dahlia se dio cuenta de que Elliott más que gruñir estaba siseando y haciendo ruidos guturales. Estaba contenta de que Elliot la hubiese acompañado a los dormitorios. Normalmente siempre había gente rondando por la universidad, pero justo en aquel momento, no había ni un alma.

Elliott estaba agachado en postura de lucha, como si esperara un ataque violento.

Dahlia vigilaba con atención esperando lo que fuese a aparecer desde su punto de mira detrás de Elliott, echando un vistazo sobre su hombro de vez en cuando por si acaso los atacantes intentaban sorprenderlos por la espalda. Alguien andaba detrás de los hombres lobo, y ella había crecido con un montón de ellos.

Su corazón se le subió a la garganta cuando vio un lobo rubio salir de entre los arbustos y dirigirse hacia ellos. Le hubiera reconocido en cualquier sitio, pero eso no la hacía sentirse más amable y bien dispuesta hacia él. No le agradecía el susto que les había hecho pasar.

̶ ¡Luca! ¿Qué demonios estás haciendo? ̶ Eso lo dijo Dahlia en un duro tono entre los dientes, antes de girarse a mirar atrás de nuevo, esta vez para asegurarse de que no hubiese ningún estudiante despistado a punto de encontrarse cara a cara con un hombre lobo. Luca era mucho más grande que cualquier perro doméstico que ella conociera, y no llevaba correa, lo que quería decir que Dahlia se vería en un lío de todas formas si aparecía un estudiante. ̶ ¡Sabes que esto no es prudente!

Elliott no relajó la postura, ni permitió que Dahlia pasase por su lado en su intento de cantarle las cuarenta al ‘lobo’, lo que no ayudó nada la situación. Solo hizo que Luca gruñera más alto.

Mirando ahora a uno y ahora al otro, Dahlia se quedó con la boca abierta cuando se dio cuenta de qué iba la cosa.

̶ ¡Hay que joderse! ¿En serio?

Dahlia, indignada, le hizo bajar el brazo a Elliott de una palmada y le empujó fuera de su camino. Se detuvo justamente entre Elliott y Luca y los obligó a bajar las miradas, desafiando a cualquiera de los dos a hacer un movimiento territorial.

Elliott pasó de mirarla a ella a mirar al ‘lobo’ hasta que finalmente se la quedó mirando a ella. Luca finalmente dejó de gruñir, relajando los surcos de su hocico, pero sin expresión de arrepentimiento. Dahlia les miró fijamente a los dos, enfadada.

̶ Tú ̶ le ordenó a Luca, sin que su tono dejara ningún opción a la negativa. ̶ Encuentra un sitio privado donde cambiar y ven a mi habitación. ̶ Ella le enseñó los dientes. Él no podría acceder instintivamente a sus palabras, pero el gesto le quedaría claro.

Luca la siguió mirando un rato, intentando proclamar su dominio, pero Dahlia estaba demasiado airada como para jugar juegos de hombres lobo. Al cabo de un momento, él emitió un quejido, se dio la vuelta y se marchó con el rabo entre las patas, desapareciendo entre los arbustos.

Dahlia no le dio tiempo a Elliott a hacer una escena. Lo cogió de la manga y lo arrastró a su dormitorio, garantizando así que Luca no se dedicaría a tomarse su tiempo para cambiar antes de apresurarse a su habitación.

Estuvieron callados un minuto y entonces Elliott dijo: ̶ ¿Y por qué no me das a mí el discursito de : ̶ ¡Elliott, chico malo! ¡Vete a mi habitación!.

Ella casi se detuvo al oir eso, pero en lugar de hacerlo siguió arrastrándole hacia los dormitorios, con tanto empeño que casi le hizo caerse.

̶ ¿De verdad vas a intentar eso conmigo, Elliott, después de ese despliegue de idiotez alimentado por la testosterona? Me dan ganas de enviaros a los dos al rincón de los niños traviesos (‘the naughty corner’).

Elliott se calmó algo, y dijo más bajo: ̶ Había oído que tenías hombres lobo en la familia…̶  mientras cruzaban el hall.

̶ ¿Ah, sí? Preguntó Dahlia. ¿Y entonces qué fue eso de antes?

Elliott frunció el cejo. ̶ Creí que estabas en peligro.

̶ No corro peligro con mi propio hermanastro. ̶ masculló Dahlia.

Elliott sonrió sin ganas. ̶ No es que viniera con una pancarta proclamando eso.̶ Se paró en el dintel de la puerta y por un segundo Dahlia creyó que lo estaba haciendo solo enojarla más, antes de darse cuenta de que necesitaba una invitación.

Ese hecho la hizo desinflarse. Las dos, Annabelle y Meredith habían insistido en decirle que jamás debía decir la palabra: ̶ Entra ̶ cuando un gesto con la mano bastaba o se podía sugerir de otra manera, a menos que fuera de día. Gestos con la mano y otras sugerencias no eran invitaciones lo suficientemente fuertes como para permitir que un vampiro entrase en una nueva residencia.

Pero este era Elliott y, aunque estaba enfadada con él, Dahlia racionalmente sabía que nunca haría nada para hacerle daño. No lo había hecho cuando ella había estado visitándole en su residencia privada, y eso era casi igual que haberle invitado a que bebiera de ella.

̶ Elliott, por favor entra. ̶ le dio a la vez que oyó el sonido de Luca entrando en tromba por la puerta doble que daba entrada a su edificio.

̶ ¡Dahlia! ¡No!

Luca reapareció, y en forma humana, nada menos, justo a tiempo para ver a Elliott cruzar la puerta de la habitación de Dahlia. Se abalanzó dentro de la habitación con un gruñido, y agarró a Elliott por la garganta. A Elliott le sorprendió el ataque inesperado, pero sus reflejos fueron más rápidos que el movimiento de Luca, y antes de que el lobo pudiera aprovecharse de su ventaja Elliott lo había tirado contra la pared, haciendo caer dos cuadros que ella había colgado cerca.

̶ No soy peligroso para Dahlia ̶ le informó Elliott en forma calmada y tranquila, virtualmente repitiendo las palabra que Dahlia había dicho sobre Luca justo antes.

̶ !Luca, Elliott, no! ̶  repitió Dahlia, y entonces fue cuando Elliott dio un paso atrás, alejándose de Luca una vez había dejado las cosas en claro.

Luca se quedó junto a la pared un segundo más, recuperando el aliento y mirando a Elliott. Entonces se volvió a Dahlia.

̶ ¿Cómo se te ocurre invitarle a tu habitación? ¡Ya sabes las reglas!

̶ No conoces a Elliott ̶ le respondió Dahlia sin inflexión alguna. ̶ Si le conocieras sabrías que es tan poco probable que me hago daño como lo sería que me lo hiciera Annabelle.

Los dos hermanastros se miraron intensamente mucho rato. Elliott se quedó a un lado, pero al cabo de un rato, dio un paso atrás y se sentó en la cama, esperando a que acabasen. Luca lo vio y se rio entre dientes.

̶ Parece estar la mar de cómodo aquí.

̶  Y eso podría ser un problema ni no me acabases de ver invitándole a entrar. ̶ Dahlia cruzó los brazos sacudiendo la cabeza. ̶ Ahora en serio, Luca. Ya no tengo dieciséis años. Tú y la manada no tenéis control sobre a quién invito o no invito a mi habitación.

Luca hizo rechinar los dientes. No iba a dejarlo. ̶ Alguien está matando hombres lobo.

̶ Y yo no soy un hombre lobo ̶ dijo Dahlia, ignorando completamente el hecho de que ella misma había estado preocupada por la confusión debida a sus conexiones con la manada unos minutos antes.

Elliott, en un momento inspirado de autopreservación decidió no sacarlo a relucir.

̶ Y yo que pensaba venir aquí y darte una sorpresa ya que no te pude ver la noche pasada.

Los dientes de Luca estaban todavía encajados, pero ahora parecía triste. Esa tristeza hizo que Dahlia evitara darle una respuesta irónica sobre como de sorprendente había resultado volver y ver a un lobo rondando el edificio. Él continuó, como si hubiese leído sus pensamientos. ̶ Me sorprendió oler a vampiro. Puedo hacer más daño como lobo que como hombre.”

Elliott asintió con la cabeza. Luca lo vio, aunque Dahlia no lo hiciera. Mirando a Elliott, Luca preguntó, refunfuñando:

̶ ¿Y entonces éste quién es?

Dahlia suspiró. Se suponía que los hermanos mayores tenían que ser pesados, ¿no? ¿No se lo habían dicho al menos una docena de chicas en el instituto? Al menos ella se llevaba bien con el suyo, la mayoría del tiempo. ̶ Éste es Elliott. Es un amigo. Uno de mis amigos, y de Annabelle también. ̶ añadió Dahlia, para dejar claro cómo le había conocido. Luca sabía que su tía Annabelle no toleraba a idiotas y nunca había sido una mujer cruel, a pesar de ser una vampira.

Lucha echó un vistazo de nuevo hacia Elliott. “Entonces vale.”

Dahlia se giró hacia Elliott. “Elliott, este es Luca. Su padre básicamente fue como un padre para mí cuando el mío…nos abandonó.” Todavía se le hacía un nudo en la garganta cada vez que hablaba de él. Ella siguió hablando muy rápidamente. “Luca prácticamente me adoptó como hermana pequeña.”

Elliott volvió a asentir. ̶ Y tú la has estado protegiendo desde entonces. Muy encomiable.

Luca entrecerró los ojos mientras miraba a Elliott, intentando decidir si se estaba burlando con su cumplido. Elliott le devolvió la mirada sin pestañear. Al final Luca asintió brevemente y murmuró: ̶ Gracias.

Dahlia dejó escapar un suspiro de alivio. Pero no le duró mucho.

̶ Tan entretenida como es esta amistosa reunion… ̶  fue todo lo que le dio tiempo a decir antes de que sonara su teléfono.

Los dos chicos dieron un salto. Elliott siseó, gruñó, y los dos se pusieron inmediatamente en guardia.

̶ Oh, Jesús, que no se mueva nadie. ¡No quiero que ninguno de los destruya mi teléfono!

Los dos chicos se ganaron una mirada de: ̶ ¿No puedo quitaros los ojos de encima ni dos minutos sin que volváis a luchar? ̶  a la que al menos los dos tuvieron el buen gusto de poner cara de avergonzados. No estaba segura de si fue por su comportamiento tan tonto o por darse cuenta de que casi acabaron en una pelea de boxeo con algo que solo podría considerarse un arma letal en manos de Russell Crowe.

Fabuloso! Y ahora los enlaces:

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Para contactar a Nicole.
En Twitter: https://twitter.com/faerywhimsy
Para seguir su blog: http://nicole-d-fergusson.blogspot.com.au/

Y su página de Facebook: https://www.facebook.com/NicoleDFergusson

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Gracias a Nicole por venir de invitada y a vosotros por leer!

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Hi all: Today it’s Friday and that means, guest author. I’m very pleased to introduce Nicole D. Fergusson who’s come to tell us a bit about her Young Adult novel Gothic. She’s kindly agreed to leave us not only the description and the great cover, but also a fragment of the novel that will leave you wanting more. And here she is:

Description:

Dahlia is starting a new life. New university, new home, new friends. This time, she’s not going to be surrounded by werewolf packs and vampires. She has fought against a life filled with supernaturals since she was eight years old. Does it matter when she’s more attracted to the vampire in her class than the normal university boyfriend she picks up? Or when her werewolf kin start gradually start to go missing? Of course not. A normal life is what she wants. What she’s always wanted. A normal life. This is exactly what she’s been waiting for.
Isn’t it?

And now an excerpt from the novel:

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“That’s… strange,” Elliott paused.

“What?” But then Dahlia caught on. Though she didn’t have a werewolf’s sense of smell, she did have a human’s sense of hearing. And a low growl was coming from somewhere in front of them.

“Hello?” she started, inching forward. Elliott grabbed her arm and pulled her behind him. “Whaa?” Dahlia began.

The aggressive sound had doubled. Dahlia realised, with shock, that Elliott was not growling so much as hissing, or snarling. She was glad for Elliott’s walking her back to her dorm. Usually there were people milling around the university colleges but, right then, there was a distinct lack of anyone.

Elliott had dropped to a fighting crouch, like he expected violence.

Dahlia watched keenly for whatever it was from her vantage point behind Elliott, glancing over her shoulder a couple of times just in case attackers came from behind. There was someone targeting werewolves, and she had grown up with a whole bunch of them.

Her heart dropped to her stomach when she saw a honey-blonde wolf pull out of the bushes and start stalking towards them. She would have recognised him anywhere, but that didn’t incline her to feel kindly disposed towards him. She did not appreciate the panic he’d just put her through.

“Luca! What the hell are you doing?” This in a harsh whisper, before Dahlia looked behind her again, this time to make sure there were no hapless students about to walk up and find themselves face to face with a werewolf. Luca was much larger than any domestic dog she could think of, and he wasn’t on a lead, which meant that Dahlia would be in trouble either way if another student happened upon them. “You know better than this!”

Elliott didn’t relax his position, didn’t allow Dahlia to push past him in her attempts to chastise the ’wolf, which didn’t defuse the situation at all. It just made Luca growl louder.

Looking between the two men, Dahlia’s jaw dropped as she realised what this was about.

“Oh, for fuck’s sake! Really?”

Dahlia righteously slapped Elliott’s arm down and strode past him. Standing directly in between Elliott and Luca, Dahlia stared them both down, daring either of them to make another territorial move.

Elliott looked from her to the ’wolf, until eventually his gaze settled on her. Luca eventually stopped growling, relaxing the ridges on his nose, but not at all looking contrite. Dahlia just stared at them both in disgust.

“You,” she informed Luca, her tone offering no room for refusal. “Find somewhere private to change and get to my room.” She bared her teeth. He wouldn’t instinctively accede to her words, but the snarl would make an impression.

Luca stared back at her for a while, trying to assert dominance, but Dahlia was too incensed to play into werewolf games. After a moment, he emitted a wuffle sound, turning tail and disappearing back into the bushes.

Dahlia didn’t give Elliott time to make something of any of this. She just grabbed his sleeve, dragging him to her dorm, and thus guaranteeing that Luca would not be dallying about his change before rushing to her room.

There was silence for a minute, then Elliott said, “So, why don’t you ever give me the, ‘Bad boy! Go to my room’ spiel?’”

She almost stopped when he said that, but instead settled for dragging him towards the dorm, nearly overbalancing him in the process. “Are you really going to try that on me now, Elliot, considering that display of testosterone fuelled idiocy? I’ve a mind to send you both to the naughty corner.”

Elliot sobered a little at that, and instead said quietly, “I’d heard you had werewolves in your family…” as they strode through the hall.

“Oh?” Dahlia asked. “Then what was that back there?”

Elliott frowned. “I thought you were in danger.”

“I’m not in danger from my own foster brother,” Dahlia snarled.

Elliott smiled grimly. “He didn’t exactly come with a sign proclaiming that.” He stopped at her doorway and. For a second, Dahlia thought he was doing it as just another thing to piss her off, before she realised that he needed an invitation.

That recognition took some of the wind out of her sails. Both Annabelle and Meredith had impressed it upon her not to ever utter the words, “Come in,” when a hand gesture or assumption would do, unless it was daylight. Hand gestures and assumptions weren’t strong enough invitations to let a vampire into a new residence.

But this was Elliott and, even though she was pissed at him, Dahlia intellectually knew that he would never do anything to harm her. He hadn’t when she’d been at his private residence, and that was almost like inviting a vampire to drink from you.

“Elliott, would you please come in?” she said, and at the same time heard the sound of Luca thundering through the double doors that marked the entrance to her building.

“Dahlia! No!”

Luca reappeared, and in human form no less, just in time to watch Elliott take the step over the threshold to Dahlia’s room. He threw himself into the room with a growl, and grabbed Elliott by the throat. Elliott was taken off guard by the sudden attack, but his reflexes worked faster than Luca moved and, before the ‘wolf could take advantage of his hold on Elliott, he was propelled into the opposite wall by the vampire’s shove, jolting the couple of wall hangings she had nearby.

“I am not a danger to Dahlia,” Elliott informed him in quiet, well retained, words that virtually mimicked Dahlia’s assurances of Luca just before.

“Luca, Elliott, don’t,” Dahlia echoed, which was when Elliott stepped back from Luca, having made his point.

Luca stayed by the wall for a second longer, catching his breath and glaring at Elliott. His gaze turned to Dahlia.

“How could you invite him into your room? You know the rules!”

“You don’t know Elliott,” Dahlia informed him flatly. “If you did, you’d know he was about as likely to hurt me as Annabelle.”

The two foster siblings stared each other down for a long time. Elliott stood to the side but, after a time, stepped back and settled himself on her bed content to wait them out. Luca saw this and scoffed.

“He looks fairly comfortable in here.”

“And that might be a problem, if you hadn’t just seen me invite him in.” Dahlia crossed her arms, shaking her head. “Seriously, Luca. I’m not sixteen anymore. You and the pack have no control over who I do or don’t invite into my room.”

Luca’s teeth were gritted. He wasn’t letting this go. “Someone is killing werewolves.”

“And I’m not a werewolf,” Dahlia said blithely, completely ignoring the fact that she herself had been worried about confusion due to her connections to the pack just a few minutes before.

Elliott, in a moment of self-preservation, chose not to bring that either.

“And I thought I would come here and surprise you, since I didn’t get to see you last night.” Luca’s teeth were still gritted, but now he looked sad as well. That sadness deprived Dahlia of the ability to offer some sort of snark regarding how much of a surprise it had been to come back and see a wolf around her building. He continued, as though almost reading her thoughts. “It surprised me when I could smell a vampire coming my way. I can do more damage as a ’wolf than as a man.”

Elliott nodded his head in an acknowledgement.

Luca saw it, even if Dahlia didn’t. Looking at Elliott now, Luca asked grudgingly, “So, who is he?”

Dahlia sighed. Older brother types were supposed to be annoying, weren’t they? Hadn’t she heard as much from at least a dozen girls during high school? At least she got along with hers the majority of the time. “This is Elliott. He’s a friend. One of mine—and Annabelle’s—friends,” she said, making it clear how Dahlia had gotten to know him. Luca knew his Auntie Annabelle didn’t suffer fools and had never been a cruel woman, for all that she was a vampire.

Luca flicked another glance in Elliott’s direction. “Okay then.”

Dahlia turned to Elliott. “Elliott, this is Luca. His father was basically a father to me after mine… ran off.” There was still that lump in her throat whenever she mentioned him. She went on quickly. “Luca pretty much adopted me as a little sister.”

Elliott inclined his head. “And you’ve been looking out for her ever since. Very commendable.”

Luca narrowed his eyes at Elliott, trying to judge if there had been anything facetious in the compliment. Elliott just looked back at him. Eventually Luca offered him a stiff nod. “Thanks,” he murmured.

Dahlia heaved a relieved sigh. Her relief was short lived, however.

“As entertaining as this unexpected gathering is…” was all Dahlia had time to say, before her phone went off.

Both boys jumped. Elliot hissed, Luca snarled, as both immediately went to their fighting stances.

“Oh Jesus. Right, nobody move. I don’t want either of you to kill my phone!”

Both boys copped a look of, ‘Can I take my attention off you for two minutes without coming back to a fight?’ to which they each had the good grace to look somewhat ashamed. She wasn’t sure whether that was because of their boorish behaviour or the realization that they nearly ended up going in to a boxing match with something that could only be considered a lethal weapon in the hands of Russell Crowe.

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Thanks Nicole for sharing your work with us and thanks all for reading!

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