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Hola a todos:

Como ya sabéis ando a destajo intentando dejarlo todo listo para la publicación de mi nueva serie juvenil Asuntos angélicos y os pedí ayuda hace poco para correr la voz. Muchísimas gracias a todos (hablaré más de ello cuando pueda) pero gracias. Sois maravillosos.

Estuve pensando en qué podía ofreceros para agradecéroslo. Me he dado cuenta que voy a estar muy liada con mis propias promociones y las de los demás, pero aun así… Se me ocurrió compartir una historia que escribí hace tiempo pero no he publicado nunca (aunque igual la habéis leído por ahí porque la he compartido antes, aunque hace varios años). Es una historia que me parece entretenida, y que les puede gustar igual a los escritores, a los no escritores, y a los soñadores. No es de las más cortas pero espero que la disfrutéis. Ah, y al final os dejo unos enlaces que igual os resultan útiles.

La novela

Denver nunca había sido la más atractiva o afortunada de las chicas. Pelo castaño, ojos marrones, altura media. Ni siquiera tenía un tipo escultural. Había pasado por EGB y bachillerato sin hacer nada remarcable. Había salido con algunos chicos, pero nunca había tenido novio formal (¡o informal!). Había dejado la casa de sus padres (gente agradable, pero demasiado convencional) hacía casi un año, y se había imaginado que su vida cambiaría por completo. ¡Se acabó el aburrimiento!

¡Excitación, libertad, locura! Quizás todo eso no era ella, después de todo, porque su vida continuó tan aburrida como siempre. Nada nuevo. Tenía un piso-estudio para ella sola, pero eso era todo. Ni siquiera era un sitio de  moda. Tranquilo, silencioso, y vacío.

Incluso su amiga Filomena estaba viviendo con alguien. Denver siempre había pensado que Filomena sería la última chica en el mundo en echarse novio. Tan tímida, tan educadita, nunca se atrevía a correr riesgos…Y ahí estaba. Filomena había tenido su aventura, y Denver aún estaba ahí. Esperando.  ¿Qué narices estaba esperando?

Si las cosas fueran como en los libros o en las películas. La vida sería mucho más fácil de manejar. Si consiguiera descubrir cuál era la trama de su vida, o al menos cuál era el género de la novela que estaba viviendo. Si la vida viniera con un libro de instrucciones para su uso y disfrute todo sería mucho más simple.

Denver se dijo a sí misma que todo era cosa de decidirse. Se iba a poner al mando. De ahora en adelante, era ella la que escribía su propia historia. Y ella decidiría como iba a ser. Le pareció escuchar la música de Carmen (“Toreador”) mientras se adormecía pensando en ello. Su nombre en luces de neón. Sus parientes y amigos aplaudiendo su actuación. ¡Su vida se iba a convertir en un best-seller!

A la mañana siguiente, cuando entró en la oficina, se había decidido. Una novela rosa. Eso era lo que su vida sería. Una hermosa historia de amor. El decorado no era perfecto: mesas, ordenadores, puertas, papeles y más papeles. Pero su reserva de imaginación era más grande que el Banco Nacional. Podía hacer desaparecer la realidad, si se empeñaba. Todo formaba parte del proceso de creación. Las mesas baratas de plástico se podían convertir en mesas de época, de caoba. Las lámparas, en arañas de cristal…Quizás algo más íntimo y menos elegante sería más romántico. Tampoco quería “Lo que el Viento se Llevó”. Era demasiado. No era tan ambiciosa. Cortinas con flores en las ventanas; en lugar de rascacielos un lago y una casita blanca en la distancia, una canción de Cole Porter o un bolero…Y una luz suave. Combinaría con su vestido rosa. Y tenía un héroe, el Sr. Blanco, Marcos, su jefe. Era alto, moreno y guapo. Denver se había dado cuenta de que habían muchas mujeres interesadas en él, pero en su interior, incluso si no lo demostraba nunca, ella sabía que la llama de su amor ardía intensamente. Denver había comprado flores para su mesa, para redondear la escena, y dejó una en la oficina de su jefe.

El Sr. Blanco entró y la saludó con un gesto. La música subió de volumen. Él nunca le había dicho nada pero Denver presentía que sólo estaba fingiendo indiferencia.  Esperó a que la llamara. Estaba segura de que la llamaría en cualquier momento para darle las gracias por la flor, y le confesaría sus sentimientos. Se podía imaginar la escena. Ella entraría, y allí estaría él, en el centro de la habitación, como iluminado por un foco, con todo borroso a su alrededor, y una sonrisa en los labios. ¿Quién necesitaba a Brad Pitt o a Antonio Banderas cuando una tenía al Sr. Blanco? El se abalanzaría sobre ella, inflamado por la pasión y tomándole la mano, se la cubriría de besos.

 

“Gracias por la flor. Es tan bella y delicada como tú. Supongo que te imaginabas que yo no me había fijado en ti, pero he necesitado toda mi fuerza de voluntad para mantenerme alejado hasta ahora, y…”

“Sr. Blanco…” Ella enrojecería y movería sus largas pestañas que eran uno de sus mayores encantos.

“Llámame Marcos…”

Una de las otras chicas, una recién llegada, baja y siempre moviéndose, le puso la mano en el hombro.

“El Sr. Blanco te está llamando. Yo no le haría esperar. Está bastante impaciente últimamente.”

“Conmigo no estará impaciente.”

La otra chica la miró sorprendida, pero Denver entró en la oficina con decisión, el bloc de notas y una sonrisa muy ancha. ‘Our love is here to stay’[1] sonaba en su imaginación.

“Sr. Blanco.”

Su jefe estaba estornudando como un loco. No había ni sonrisa ni entorno borroso.

“¿Fue idea suya?” Le preguntó señalando la flor.

“Bueno, sí. Pensé que animaría la oficina.”

“Nadie le ha pedido que piense. Soy alérgico a las flores. Sáquela de aquí. ¡Deprisa!” Su tono de voz era duro y frío. No le había gustado nada su gesto romántico.

Denver agarró la flor sintiéndose mortificada. Sólo estaba intentando…

“Y no vuelva aquí. El Sr. Vidal necesita que alguien le ayude. Su secretaria tuvo un accidente hace un par de días. Llévese sus cosas a su oficina.”

¡El Sr. Vidal! Era viejo, fiero, y no muy agradable. Denver quería llorar.

“Y llévese las flores de su mesa. Gracias.”

¿Gracias? ¿Gracias? ¿Quién se había creído que era? No su héroe, definitivamente no. Un héroe romántico no se comportaba así. Hombres. Nunca se podía confiar en ellos para actuar sus papeles.

Mientras estaba archivando documentos en la oficina del Sr. Vidal concluyó que su vida podía ser cualquier otra cosa, pero una novela romántica no era. Pero, ¿quién quería una novela rosa? No había aventura, riesgo, peligro…Una historia de detectives. Una buena historia de misterio era lo que necesitaba.

A la mañana siguiente Denver decidió ponerse un traje oscuro, e incluso se compró un paquete de cigarrillos por el camino. Intentó fumar uno, pero la hizo toser, y le empezaron a llorar los ojos. Los tiró a la basura. Tendría que ser un detective sano e higiénico para variar.

Una vez en la oficina no pasó nada excitante por un rato. Seleccionar el correo, contestar algunas cartas, cambiar algunas citas. Justo antes de la hora de comer, Esteban, uno de los vendedores y novio de María (una de las otras secretarias) fue a verla. Era un chico majo, nada especial, pero amable y atento. No sabía cómo vestir, porque pelo rojo no combina con traje marrón, pero no era como los otros vendedores que sólo coqueteaban con las chicas guapas y a ella nunca le decían nada. Era un chico educado y siempre le contaba las aventuras que le pasaban vendiendo sus ‘maravillosos complementos de jardín’. María nunca le dejaba hablar de eso; era demasiado aburrido. Ella sólo quería que la adorara y que hablara sobre ella todo el rato. Esteban era demasiado bueno para María. No era el tipo de Denver, pero se merecía algo mejor que María. Siempre se tenía que dar aires.

“Me preguntaba si me podrías ayudar a resolver este misterio.”

¡Un misterio! ¡Eureka! Había presentido que sería su día afortunado. La música inundaba sus oídos. Amenazadora, violenta, jazz…

“Cuéntame.”

“He ido a ver a María…No está en su mesa.”

El pulso de Denver se aceleró. Sonó la trompeta. Una persona desaparecida. Siempre era un buen tema en historias de detectives.

“Probablemente está haciendo algo…¿Fotocopias?”

“Ya he mirado. No está allí. Y nadie la ha visto salir.”

“Vayamos a investigar.”

Denver examinó la mesa de María con el mayor cuidado. Un buen detective tiene que ser científico y meticuloso. Qué lástima que no se había traído la lupa. Pero, era demasiado anticuado. Hoy en día todo eran tests del ADN y sofisticados aparatos. Tendría que usar sólo su talento. Más barato. Observación era la primera norma. La libreta de notas de María estaba en el despacho, así que no era probable que estuviera en la oficina del Sr. Blanco. A menos que…

“¿Crees que está archivando algo en la oficina?” preguntó Esteban.

“Es posible, pero al Sr. Blanco no le gusta que archivemos mientras él está dentro, y no ha salido. ¿Ves? María no ha anotado nada en el diario. El Sr. Blanco tiene que estar en el despacho.”

“¿Y el cuarto de baño?”

“Hace mucho rato. Y su bolso está en el cajón, o sea que no se está maquillando ni nada.”

“No puede haberse esfumado.”

“¿Te estaba esperando?¿Sabía que ibas a venir?”

“No. Yo no iba a estar aquí hoy, tenía que salir de la ciudad, pero el cliente me llamó para decirme que estaba enfermo, así que no fui.”

“Ya veo.”

Una idea se apoderó del cerebro de Denver. No le gustaba pero tenía sentido. Era la explicación perfecta de porque el Sr. Blanco había estado tan enfadado últimamente, porque María vestía ropas mejores y más caras, porque la había echado con una excusa estúpida. Su banda sonora mental murió. Silencio de muerte.

“Me parece…” Denver presionó el botón del intercomunicador.

“Oh María…”

“Sr. Blanco…”

“Marcos…”

“Marcos…Sigue…Sigue…!Sí, sí, sí!”

Denver lo apagó. Era demasiado. La cara de Esteban había cambiado de color.

“Zorra.”

“No…”

Esteban estaba sofocado, tembloroso, pero intentó sonreír. “No te preocupes. No cometeré ninguna estupidez. Que le vaya bien. Que les vaya bien a los dos. Puedo encontrar a otra como ella cuando quiera. Gracias de todas formas.”

“Lo siento.”

“No te preocupes. No es culpa tuya. Adiós.”

Denver no era suficientemente dura para el trabajo. No le gustaban los resultados. La verdad podía ser muy dolorosa a veces y a ella no le gustaba hacer daño a nadie. Su vida no sería una novela de detectives tampoco.

Denver decidió no admitir su derrota aún. Los tiempos no eran los adecuados para novelas románticas o historias de detectives. La gente quería lo imposible, sueños transformados en realidad, progreso…Ciencia Ficción, eso era el género de moda. Una buena historia de Ciencia Ficción. Eso era.

En el ascensor el día siguiente Denver intentó ponerse del humor adecuado para su nuevo género. El edificio era más apropiado para eso que para novelas rosas o historias de misterio. Puertas de aspecto metálico, pinturas abstractas, esculturas mecánicas, cámaras por todos lados, pantallas de ordenador, y miles de puertas…Incluso la gente parecía gris y metálica ese día. El ascensor se paró sin avisar entre los piso diez y once. No conocía a ninguna de las personas atrapadas con ella. Trabajaban en otras oficinas. Uno de los hombres, pálido, calvo, de traje gris, parecía enfadado.

“Me pregunto que pasa ahora. Estos malditos cacharros nunca funcionan bien.”

“No será nada serio” aseguró la más joven, más rubia y más guapa de las chicas. Llevaba una falda gris y una blusa también gris. Un día gris, definitivamente.

“¿Usamos la alarma?” preguntó un hombre muy joven y nervioso, todo sudoroso, y probablemente estrenando su primer traje gris en su primer trabajo.

Las luces se apagaron. Quizás se había equivocado y no era una novela de ciencia ficción sino una película de terror. O una combinación de las dos, como ‘Alien’. Pero, la única música que sonaba en su mente era la de la banda en el bar de ‘La Guerra de las Galaxias’. OK, todos eran un poco raros en el ascensor, pero no tanto como los especímenes de la película.

“¿Qué está pasando?” Era una voz desconocida. Sin dudad una mujer gris.

“Le daré al botón” dijo el joven hombre gris. Ni movimiento, ni sonido. Silencio.

“¡No funciona! ¿Qué está pasando?” preguntó la misma mujer gris. El tono de voz era mucho más agudo esta vez.

El ascensor tembló y se oyeron ruidos. Todo el mundo se quedó callado. A Denver no le acababa de parecer la situación adecuada para una abducción por extraterrestres. Siempre había oído decir que habían luces brillantes, y normalmente le pasaba a gente conduciendo en caminos solitarios, o yendo a pasear, no en medio de la ciudad, en un ascensor lleno de gente. No tenía sentido. Quizás era una novela de terror. Pero,¿por qué esa música? No era serio. Incluso la música de ‘Expediente X’ sería más apropiada, pero no. El bar extraterrestre en ‘La Guerra de las Galaxias’.

Oyeron algo que parecían voces provenientes del exterior. Quizás era una abducción. Extraterrestres. ¿Preferirían los extraterrestres gente vestida de azul en ascensores? Denver no recordaba haber leído nada sobre eso. No debería haber descuidado su cultura de esa forma. Si no la secuestraban se encargaría de ponerse al día. Y si la secuestraban…bueno, suponía que se enteraría de una forma u otra.

“¡Ayuda! ¡Estamos atrapados!” gritó el hombre calvo de gris.

No se oyeron más voces y todo se quedó silencioso.

“Aquí hay algo raro.” Opinó el joven de gris. “Me parece…

Oyeron algo o a alguien andando en el techo del ascensor. Uno de los paneles encima de ellos se empezó a mover. El panel se levantó y un rayo de luz penetró la oscuridad. ¡Denver se había dado cuenta, horrorizada, que iba vestida de verde! ¡Venían a por ella! ¡Los extraterrestres no podían soportar a la gente que se vestía de color verde! Denver gritó y el resto del ascensor se unió a ella.

“¡Vienen a por nosotros!”.

Cuando una cabeza se asomó por la apertura, un golpe fuerte resonó en la cabina. Un círculo de luz se posó en el cuerpo. Era el hombre gris calvo. Se había desmayado.

“¿Qué hacen aquí?” preguntó el dueño de la cabeza. “Le dijimos al portero que no le dejara usar esta unidad a nadie porque teníamos que hacer algunas reparaciones, así que la paramos donde nos convino.”

“El portero no nos dijo nada.”

“¿Y quién se pensaban que era yo? ¿Por qué gritaron? Bueno, les dejaremos salir. Lo siento.” El mecánico se sonrió. Probablemente estaba pensando en la historia que les iba a contar a sus colegas. ¡Pánico en el ascensor!

Daba vergüenza. Incluso Denver tenía un aspecto gris después de eso. Y por si no fuera suficientemente malo, la música siguió. Pero lo podía soportar. No sería una historia de Ciencia-Ficción, o una novela de terror. Quizás probar otro de los estilos antiguos. Eran tiempos de recuperación histórica. Un buen Western. Nada se podía comparar a una buena historia del oeste. Y Denver siempre se había querido poner botas de vaquero y sombrero. Con la calefacción central a todo gas el sitio parecía un desierto, y los cactus que la compañía había comprado para darle a la oficina un aire hogareño facilitaban la ilusión. Su nombre era apropiado. Denver.El Denver Kid…La chica Denver…Denver la rápida. ¿Búfalo Denver?. Decisiones, decisiones. Y el Sr. Vidal dándole la lata con las copias. Escogería su nuevo nombre mientras hacía las fotocopias.

Cuando Denver llegó a la fotocopiadora, que estaba estratégicamente situada en medio del corredor que conectaba todas las oficinas, se dio cuenta de que se había olvidado su tarjeta. Dejó las  cosas junto a la máquina mientras iba a recogerla. Cuando volvió María había tenido la cara dura de saltarse la cola y empezar a fotocopiar sus cosas. ¿Quién se había creído que era? Primero su hombre, luego la fotocopiadora. ¿Qué sería lo siguiente? No, no se podía tolerar. No había suficiente espacio en la oficina para las dos. Los silbidos de fondo de una de las películas de Clint Eastwood parecían filtrarse debajo de la puerta al otro lado del corredor. Un corredor muy largo. Vacío. Sólo María y ella.

“María.”

“¿Sí?”

“ Yo estaba aquí antes que tú. ¿No viste mis cosas?”

“Tendrías que acordarte de traer la tarjeta. Nunca te acuerdas de nada. Tienes un cerebro como un colador.”

Denver no tenía pistola, pero se echó la mano al cinturón de todos modos. Se ajustó su sombrero blanco imaginario. Al fondo del callejón lleno de polvo estaba su enemigo, María, vestida de negro. Se acercaron a cámara lenta la una a la otra. ¿Fue su imaginación u oyó realmente el clic de las espuelas? Acercándose más, un poco más.

“Y tú te tendrías que acordar de que tienes novio antes de meterte en la oficina con el jefe.” Se sintió algo perversa, pero uno tenía que usar las mejores armas disponibles. Estaba preparada para disparar. Rápido, limpio, sin dudar.

“¿Qué quieres decir?”

“¿Has visto a Steve últimamente?”

“No.”

“Creo que escuchó una conversación algo curiosa entre el Sr. Blanco y tú.”

“No sé de qué estás hablando.”

“Una que decía más o menos: ‘Marcos…¡Sí, sí, sí!” dijo Denver intentando imitar la voz chillona de María. ¿Había dado en el blanco? María todavía se mantenía en pie, pero estaba segura de que al menos la había herido.

“¡Tú…!”

“Yo…¿Qué…?”

Denver vió en los ojos de María que se estaba preparando para disparar. Tenía aspecto de tener buena puntería. Fría, tranquila, sin temblar.

“¿Sabes lo que me dijo Marcos, Denver? Dijo: ‘Esa Denver, es una criatura de lo más patética. Siempre viviendo en las nubes, no tiene estilo, sin sentido del humor. Estoy seguro de que es lesbiana.”

“El no…”Denver sintió como la bala le entraba en el corazón.

“¿Quieres que le preguntemos a él?”

Denver se retiró. Demasiada pérdida de sangre para intentar otro disparo. No se había ofendido porque el Sr. Blanco la había llamado lesbiana. Eso no era un insulto, era lo mismo que llamarla baja o de pelo castaño. Pero ‘criatura patética’ ‘sin sentido del humor’. Se había esforzado tanto para gustarle y había fallado. Si todos sus esfuerzos habían fallado con él, no tenía ninguna posibilidad con nadie más. Dejó la escena herida de gravedad. Había perdido el duelo. No había nacido para ser pistolera tampoco.

Si Esteban no hubiera entrado en la oficina en aquel preciso instante Denver se habría echado a llorar, pero sabía que él tenía mejores razones que ellas para llorar (después de todo había estado saliendo con María por casi dos años y parecía que iba en serio) y se lo estaba tomando muy bien. Su vida podía ser cualquier cosa pero no quería que acabara en tragedia. No era para tanto.

“Hola Denver. No pareces muy contenta.”

“Hola Esteban. No lo estoy. Pero no es nada de importancia.”

“Cuéntame tus penas y yo te contaré las mías.”

“Es una historia muy larga, Esteban.”

“Es la hora de comer. Vamos. Salgamos y me lo cuentas.”

“De acuerdo.”

Sentados en un banco del parque le contó a Esteban sus ideas sobre libros y vida y sus fallidos intentos de vivir su vida como si fuera un libro. Él se rio.

“¿Te parece divertido?”

“Sí. ¿No te has dado cuenta de que tu vida es una comedia fantástica?”

“No lo es. Al menos no para mí.”

“Yo creo que es para morirse de risa. Un duelo con María. Es una idea maravillosa. No me importaría probar a mí. Pero preferiría pistolas de verdad.”

“Estoy contenta de haberte hecho reír.”

“Me has hecho sentirme mejor. Pero no tan bien come para cambiar de opinión. He decidido dejar este trabajo. No me gustó nunca, desde el principio y no quiero hacer esto toda la vida. Un amigo mío se ha comprado un restaurante. No recuerdo si te lo había dicho antes pero estudié para chef. Para empezar no será un gran negocio, pero…”

“¿Aquí?”

“No, en Madrid. Está algo lejos pero no dejo demasiadas cosas aquí.”

“Te echaré de menos.”

“Ven a verme. Yo también te echaré de menos. Eres la única a la que echaré de menos en este agujero. Pero debes recordar que nadie puede arruinarte la vida si no les dejas. Tienes suficiente imaginación para sobrevivir cualquier cosa.”

“Gracias. Debemos volver a la oficina. Yo todavía trabajo allí.”

“Volvamos.”

Esteban prometió despedirse antes de marcharse, y Denver a cambió prometió que intentaría ir a visitarle. Se sentó de nuevo a la mesa y su mente voló a los viejos temas. Vida. Novelas. Quizás los libros no eran una guía tan buena y poderosa como se había imaginado. No quería vivir una comedia que sólo era divertida para los demás. El escritor del guion de su vida no le había dado un buen papel. Y tampoco demasiado donde escoger. La vida no era justa.

“¡Denver, Denver!” La voz del Sr. Vidal la devolvió a la realidad. “¿Soñando de nuevo? Venga a mi oficina. Le tengo que dictar unas cartas.”

Cartas, cartas…Quizás la vida consistía solamente en escribir las cartas de otros.

De vuelta en casa Denver siguió pensando en su vida. ¿Escribir las cartas de otros? ¿Era éso todo? No. No podía ser. Si no podía vivir su vida como un libro, quizás…

Se sentó a la mesa, cogió lápiz y papel y empezó a escribir:

Denver nunca había sido la más atractiva o afortunada de las chicas.

 ***

       Y como os prometí, los enlaces.

Si os molestan los anuncios cuando estáis en línea, igual os interesa probar:

 

https://adblockplus.org/

Es una extensión gratuita que funciona con todos (al menos los que yo conozco) buscadores y que bloquea los anuncios. No los bloquea todos, ya que no bloquea los que consideran que no interfieren y ayudan a que funcione el sitio web, y se puede ajustar a vuestros intereses. Por ejemplo, a mí los botones pidiendo likes en Facebook no me molestan demasiado, pero si a vosotros sí, los podéis bloquear.

Para los escritores entre vosotros, ya sabéis que Amazon tiene muchas tiendas en muchos sitios, y eso quiere decir que existen múltiples enlaces para vuestros libros, ya que cada persona los comprará en el  Amazon del territorio donde vivan (normalmente). Para evitar tener que dar un listado muy largo de enlaces, hay varios sitios web que ofrecen la creación de enlaces únicos que llevan a cada comprador la Amazon que les corresponda (en realidad al Amazon del territorio donde estén. Cuando yo estaba en España me enviaban al de España, pero mi Amazon es el UK. Tan listos estos enlaces no son). Hay diferencias entre ellos y algunos son más complicados que otros (si tenéis cuentas de afiliados, etc, puede haber problemas). Yo siempre intento encontrar algo fácil y hoy en día uso:

http://relinks.me/

Solo necesitáis el enlace o el ASIN del libro y ya está. También os ofrecen el enlace en formato corto (útil para Twitter y os ahorra tener que usar un acortador como Bitly, que también son útiles) y el código QR, que aunque yo no he usado para nada, si creáis vuestro propio material promocional pueden veniros muy bien. Yo me he tenido que poner en contacto con ellos un par de veces y son muy serviciales y lo solucionan todo enseguida (y considerando que es gratis, es muy de agradecer). Ah, también podéis crear un enlace multiterritorial de autor, si tenéis perfiles distintos en distintas tiendas. (Si no, el enlace llevaría a la gente a una lista de vuestras obras, que tampoco es malo).

Y como no estaba nada  ocupada ya (ja!) se me ocurrió que estudiar un idioma nuevo me mantendría el cerebro en marcha, así que después de leer un post con sugerencias, probé Duolingo y ahí sigo, más de un mes después de empezar.

https://www.duolingo.com/

Duolingo me dice que domino el 16% del alemán, pero tengo mis dudas. En fin, es ameno, las lecciones no son muy largas  y gente del país deja comentarios y aclaraciones que son de lo más entretenidas (e informativas). Por si os aburrís.

Gracias a todos por leer, perdonad por este post tan raro que me ha salido, y ya sabéis, comentad, compartid y haced CLIC!

Y no os olvidéis de Asuntos angélicos que los ángeles tienen una memoria muy larga, y no os digo nada de los demonios!

Asuntos angélicos 1. Alerta Pink

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[1] TN: ‘Our Love is here to stay’: canción romántica cuya traducción sería : Nuestro amor está aquí para quedarse, escrita por George y Ira Gershwin.

Hola a todos:

Tenía planeado hacer un post especial para anunciar que había sobrevivido a la etapa de subir los 6 libros (los mismos 3 en inglés y español) a las diversas plataformas para que estuvieran disponibles en preventa,  y luego hacer un post normalito, pero descubrí que el proceso me había destruído unas cuantas neuronas, así que… decidí anunciarlo oficialmente y ver si me recupero un poco.

Así que ahí va.

Los tres libros en la colección Asuntos Angélicos están disponibles en preventa al precio especial de $0.99 cada uno. Es un precio de ganga y subirán de precio al poco de publicarlas, así que, el que avisa no es traidor.

Aquí os dejo un vídeo.

Enlace:


No os preocupéis. Escribo mejor que creo videos, pero como llevaba tiempo coleccionando fotos de ángeles, pensé que más valía usarlos.

Asuntos angélicos 1. Alerta Pink

Asuntos angélicos 1. Alerta Pink

Asuntos angélicos 1. Alerta Pink

Tú eres Pink, no la más guapa de las chicas, pero lista y con grandes recursos. ¿Qué haces cuando tu mejor amigo se ofrece a tener sexo contigo, porque cree que no tienes ninguna otra oportunidad? ¡Planeas cómo vengarte con tus dos mejores amigas, por supuesto!

Parece que has tenido suerte cuando un nuevo y misterioso estudiante se presenta en la escuela. Y por si fuera poco, parece estar interesado en ti. Podría participar en el plan. Pero, parece que tiene un plan propio… Insiste en decir que no es un chico corriente. Y lo que parecía fácil al principio, se complica más y más cuando el Cielo y el Infierno llaman a su puerta.

Alerta Pink es la historia de Pink, una chica de 17 años, buena estudiante, elocuente y lista. Nunca ha sido el centro de atención ni ha estado entre las diez chicas más populares o atractivas de la escuela. Cuando dos tíos, ambos diciendo que son ángeles, insisten en decir que ella es ‘especial’, se pelean por conseguir su atención y cooperación y le dicen que ella es la clave del futuro del universo, no puede evitar preguntarse: ¿por qué yo?

Y una pequeña muestra:

―¿Quién eres? ―le preguntó Lorna. Antes de que pudiera decir nada más se quedó parada, como paralizada. Y lo mismo le ocurrió a Sylvia.

―Oh no, otra vez no ―dije yo.

―Hola Pink. Soy Azrael. Soy…

―Déjame que lo adivine. Eres un ángel.

Podría decir que sonrió pero era más parecido a una luz que irradiaba de entre sus labios. Su voz también sonaba como algo de otro mundo. Desde luego no se parecía en nada a G. Carne y huesos no eran su prioridad.

―Sí, lo soy.

―O… K… Y… ¿a qué le debo el placer de tu visita? Si me vas a anunciar algo… Me podrías haber avisado con algo de antelación.

La luz ahora parecía irradiar del “cuerpo” entero si eso era lo que tenía delante de mí. De algún modo su actuación era mucho más creíble que la de G. Y asustaba más.

―No es un anuncio como tal. Pero deberías saber que G…

―¿Sí?

―Sé que te ha dicho que es un ángel.

Le miré. Quizás era distinto a G pero podía ser tan cargante como él. Y metomentodo.

―Sí. Yo también “sé” cosas. En mi caso es porque “yo” soy un ángel. Él no te ha contado la verdad sobre su identidad.

Alerta Pink está disponible en pre-venta y será publicada el 26 de Junio (hora Amazónica, así que igual es algo tarde).

Amazon:

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Irá apareciendo en otros sitios pero de momento, también está disponible en Kobo:

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Por si os ha picado la curiosidad, os dejo los detalles de:

Asuntos angélicos 2. Dimensiones de Greg

Asuntos angélicos 2. Dimensiones de Greg

Asuntos angélicos 2. Dimensiones de Greg

¿Qué más podría pasarte después de la muerte y la resurrección de tu madre? ¿Qué más podrían hacerle a Pink el Cielo y el Infierno? Bueno, para empezar, le envían un niñero infernal nuevo, que está muy bueno. Y aunque les gusta a todas, solo tiene ojos para ella. Cuando Pink se entera del precio que costó el ‘milagro’ de salvar a su madre, se da cuenta de que tiene que ir con mucho cuidado, ya que el Infierno no es buen perdedor.

Una de sus amigas quiere encontrar el hombre perfecto, la otra se está viendo con alguien de quien no quiere hablar, hay un demonio que no sabe cuándo abandonar, y un ángel que tiene su propia agenda. ¿Qué cielos o qué demonios estaba pasando?

Y un fragmento:

—Así que… ¿Has venido solo para quedarte ahí sentado como una momia? ¿Qué ha pasado desde la última vez que hablamos?

—Bueno… cosas…

Esto se estaba poniendo de lo más ridículo. Yo no le había llamado a él. Si él se había tomado la molestia de venir debía haber algo que me quería decir, preguntar, o lo que fuera. ¿Estaba pasando una crisis, o qué? No era como si antes hubiera tenido el más mínimo problema para hablar conmigo. Vale, mucho de lo que me había dicho habían sido mentiras, pero seguía siendo hablar. Quizás si le distrajera con algo…

—Cuando te vi ahí fuera, me preguntaba… ¿Te hace falta hacer eso?

—¿Qué? ¿Quieres decir, “flotar”, como lo llamas tú? No, supongo que no. Pero me he dado cuenta de que es una buena manera de llamar la atención de alguien.

—Bueno, sí, supongo, pero no me refería  eso. Lo que quería decir era, esperar ahí fuera. ¿Es como con los vampiros? ¿Os tienen que invitar antes de que podáis entrar?

G me miró con una expresión que no había visto nunca. No estaba segura de si era incredulidad, desilusión o el desdén más absoluto.

—¿Vampiros? ¿Que si somos como vampiros? Los vampiros no existen. No podemos ser como ellos. Solo son historias tontas. Tú eres una chica inteligente. ¿Cómo puedes creerte tal tontería?

—No me lo creo. Pero tampoco pensaba que existieran los demonios. Y no estoy segura de haber tenido una opinión en firme sobre los ángeles antes de todo esto. ¡Y fíjate en ti!

—¿Así que ahora te crees que toda la basura paranormal es cierta? Hombres lobo, hadas, fantasmas…

—Brujas… —añadí.

—Bueno, las brujas son un asunto algo diferente. Lucifer siempre ha tenido sus seguidores y seguidoras.

Dimensiones de Greg está disponible en pre-venta y será publicada el 15 de Julio de 2015.

Amazon:

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Kobo:

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http://bit.ly/1M4YV0G

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Y como no hay dos sin tres:

Asuntos angélicos 3. Pink, ¿ángel o demonio?

Asuntos angélicos 3. Pink, ¿ángel o demonio?

Asuntos angélicos 3: Pink, ¿ángel o demonio?

OK, OK, OK. Pink por fin lo ha entendido. Es la Elegida, le guste o no. El Cielo y el Infierno la están presionando cada vez más, y sus enviados están más cerca de casa que nunca. Than cerca que no los puede ignorar. Y ella hará todo menos eso.

Tenga el tiempo que tenga, está decidida a hacer que cuente. Solucionará los asuntos de sus amigas, ayudará a su familia, y vivirá la vida un poco. Y luego, se pondrá al mando. Porque nadie va a poder decir que Pink se rindió sin luchar. Por grande y malo que sea el enemigo.

Confusión de sexos, romances, antiguos amores que por fin germinan, nuevos retos, intervenciones divinas, lágrimas, risas y magia. Todo eso y más. Porque si te vas a ir, hay que hacerlo a lo grande.

Un par de trocitos:

Me miró tan fijamente que sentí como si estuviera metiéndose dentro de mí.

―No. No tengo novia. Nunca había encontrado a nadie de quien me sintiera tan cercano… hasta ahora.

Y entonces se inclinó hacia mí y me besó. Y aunque no oí sonar campanas ni vi fuegos artificiales, fue increíble. Era una locura, un lío tremendo, estaba mal, él no era mi tipo. ¡Dios! ¡Ni siquiera era humano! Pero aún y así, yo no quería que se acabara. Y es posible que aún siguiéramos allí si no fuera porque Jackson empezó a toser detrás de nosotros evidentemente para alertarnos de su presencia.

***

―¿Vas a matarme?

―Ya os dije…

―No, esta vez soy yo la que pregunta. ¿Vas a matarme? No quiero que intentes ser amable o no disgustarme. Necesito saberlo. Creo que me merezco saberlo. Si, como dices, te importo… No me enfadaré, no me pondré triste. Por supuesto que no me gustará si me dices que lo harás, pero lo soportaré. Solo necesito saber con qué cartas estoy jugando. Para planear mi partida.

Ella cerró los ojos durante unos segundos. Entonces los volvió a abrir y me miró fijamente.

Pink, ¿ángel o demonio? está disponible en pre-venta y será publicada el 30 de Julio de 2015.

Amazon:

http://rxe.me/YI05N96

Apple: (No sé porqué les gustó más la tercera que las otras…)

http://apple.co/1eFZgfd

Kobo:

http://bit.ly/1Fl7IH9

Nook:

http://bit.ly/1SRpYBl

Muchísimas gracias por vuestro apoyo, y ya sabéis, dadle al me gusta, comentad, compartid y haced CLIC. Ah, y gracias a Lourdes Vidal por las portadas.

 

Hola a todos:

Os quiero pedir un favor. Me explico. Me parece que ya os había comentado que el proyecto en el que estoy trabajando ahora (bueno, ahora mismo estoy haciendo una traducción para un colega escritor, pero “mi” proyecto) es una serie de novelas juveniles. La primera de la serie ‘Pink Matters’ está ya terminada en versión inglesa y la he enviado a varias lectoras que se ofrecieron en un grupo de Goodreads. De momento no he recibido una gran respuesta. Había empezado a traducirla al castellano (llevo un capítulo y un poco) cuando me lié a publicar algunas novelas cortas, traducir una, y luego empecé con la otra traducción.

A pesar de que no hay mucho material de momento, os quería pedir opiniones. Ya sé que no es mucho, sólo un capítulo, aunque algo larguito, y es un borrador, osea que os pido que ignoréis formatos, faltas (ya que no lo he corregido más), y cosas de ese estilo. Lo que quiero que me digáis es si os parece que se puede leer y que tiene algo de interés. También he de reconocer que no estoy al tanto de algunas de las expresiones de hoy en día en castellano y para traducir algunos tipos de personajes (si lo leéis ya sabréis a qué me refiero) me he fíado del internet (contaba con preguntarle a la gente luego, pero no sé si habrá luego…) así que seguro que hay expresiones que no se usan (no sé que es un geek en castellano, pero es que no existían en esa forma en mi época en España). También lo bajaré a Wattpad pero no he tenido muchos comentarios allí aparte de Frank…

Os estaré eternamente agradecida si me decís qué os parece, pero de verdad. Prefiero tener el disgusto ahora que luego…

Muchas gracias!

Asuntos angélicos 1. Alerta Pink

Capítulo 1. Petra (alias Pink)

Es verdad. Nadie puede hacerte sentir tan humillada como un amigo íntimo. Sí, estábamos muy unidos. Pero de ahí a asumir…Seth y yo nos conocíamos hacía muchos años, él vivía en la casa de al lado, íbamos a la escuela juntos, compartíamos cosas…Y Seth era el chico más popular del Instituto (y por lo tanto el chico más popular de mi universo), y tenía todas las chicas que quería y todo eso. Ya lo sé, habéis visto la película. Y sabéis que todo el mundo creía que estaba enamorada de él y no era una pena que yo no fuera “su tipo”, y fuera “del montón” y… “llenita”…Pero, OK, acepto que todo le mundo se creyera eso y me tuvieran pena. Lo que no acepto, ni de broma, lo que es realmente ofensivo, es que “él” mismo se lo creyera. Me había llamado por teléfono la noche fatal (el 5 de Noviembre si lo queréis saber), alrededor de la medianoche, bastante bebido, para pedirme que le fuera a recoger a la fiesta de Cris. Me habían invitado pero estaba muy ocupada escribiendo y sabía como eran ese tipo de fiesta. Porque por supuesto, yo también era “aburrida”, “inteligente” y “estudiosa”. No bebía y no tomaba drogas.

Lo fui a buscar (tuve que tomar prestado el coche de mis padres, pero les gustaba Seth, y yo estaba convencida de que al menos mi madre pensaba que las cosas se “desarrollarían” entre nosotros) y lo encontré dándose el lote con una chica. No la había visto nunca, probablemente de una ciudad vecina. Una vez se despidió (algo así como ‘te llamaré’ pero muy difícil de entender con la bebida) me siguió, o más exactamente, lo medio llevé a cuestas al coche. Tuve que pararme una vez para que vomitara. Entonces, cuando paré delante de su casa para dejarle salir, se volvió hacia mí, me besó en la mejilla (una experiencia inigualable oliendo aún a vómito y todo eso) y dijo la frase memorable:

“Sabes, Pink, que si algún día…necesitas a un tío…Si no puedes encontrar…Yo…Yo lo haré contigo.”

Yo le empujé fuera del coche contagiada de las náuseas. Y no conseguí dormir después de eso.

Al día siguiente la cosa se puso aún peor aunque yo lo creía imposible. Tenía la esperanza de que no recordara el comentario, y ni siquiera esperaba o quería una disculpa, pero…Oh, no, eso hubiera sido demasiado fácil. Intenté evitarle durante todo el día, incluso decidí no contárselo a mis mejores amiga, Lorna y Silvia. ¿Lo entendéis? Quizás si no hablaba de ello, no habría pasado de verdad. Podía hacer ver que había sido una pesadilla y me lo había imaginado todo.

Dejé la escuela sin verle y pensaba que mi plan había funcionado y estaba a salvo. Pero no, sería mucho pedir. Cuando llegué a la puerta de mi casa oí a alguien que corría hacia mí. Ni siquiera me hizo falta darme la vuelta; sabía que era él.

“Pink, Pink! ¡Eh…He estado intentando pillarte todo el día!

“Pues por fin lo has conseguido. ¿Qué querías?”

“Yo…Escucha, sobre lo de ayer…”

Tampoco quería avergonzarle. Era mi instinto maternal hacia él que se había desarrollado a lo largo de los años (si no estaba imprimido en mi ADN) y no lo conseguía desconectar, ni siquiera cuando era vil. Decidí hacer ver que no me acordaba.

“ ¿Ayer?”

“Lo del sexo…yo…”

“Olvídalo.”

“No, no. No es eso. Yo sólo…Sólo te quería decir…que iba en serio. No era cosa de la bebida…Por supuesto, no hace falta que te preocupes por nada. No se lo contaría a nadie.”

Estaba a punto de preguntarle si estaba hablando en serio, pero me estaba mirando con cara solemne y ‘comprensiva’. No se me ocurrió qué decir y él malinterpretó mi silencio.

“Está bien. No hace falta que digas nada. Nos vemos.” Me dijo, dándome una palmadita en la espalda. Mi único consuelo fue que al menos no me dio la palmadita en la cabeza, como a un buen perro. Para ser sinceros no era un gran consuelo.

Me podría haber echado a gritar, y de hecho lo hice cuando entré en la casa y me encerré en mi habitación. ¡Lo quería matar! Y sin duda hubiese sido homicidio justificado.

Estuve muy preocupada y dolida un par de semanas, e intenté evitar a Seth con poco resultado. Él parecía no tener ni idea de mis esfuerzos o sentimientos.

No me lo pude guardar más tiempo, y finalmente se lo conté a Lorna y Silvia. También nos conocíamos hacía muchos años, y habíamos ido a la misma escuela y clase desde que éramos pequeñas, aunque Lorna y Silvia vivían en High Ridge, una ciudad vecina. Siempre nos habían interesado las mismas cosas y habíamos pasado el rato juntas, ya que no encajábamos fácilmente en ninguno de los grupos usuales. Estudiosas y amantes de los libros, pero no repelentes (ni siquiera llevábamos gafas), del montón pero no terriblemente feas, no muy deportivas pero tampoco tan torpes como para convertirnos en víctimas propicias de todas las bromas. Y sí, no estábamos en el grupo de la gente ‘in’ y de moda, pero no atraíamos la atención con estilos raros de ropa, maquillaje o tatuajes. En resumen, éramos invisibles y grises. Y hasta entonces eso nos había convenido. También era verdad que mi amistad con Seth nos daba algo de credibilidad y evitaba que cayéramos de pleno en uno de los grupos despreciados.

Yo había estado intentando hacer ejercicio, comer sanamente  y perder peso, y algo de éxito había tenido, aunque era lo suficientemente realista para saber que nunca llegaría a ser Barbie…Incluso si me matase de hambre, la estructura de mi cuerpo no cambiaría hasta el punto de tener piernas que me llegasen a los sobacos y aunque aún tenía esperanzas para mis pechos, hasta entonces se habían negado a convertirse en algo que pudiera atraer la mirada de los chicos.

A Lorna se le había dado mejor lo del crecer, y aunque se negase a aceptarlo cuando Silvia y yo se lo decíamos, se había convertido en una chica atractiva. Era muy evidente que cuando estábamos las tres junta lo chicos ahora la miraban a ella, mientras que antes solían deslizar la miraba sobre nosotras para fijarse en alguna otra persona. Su recientemente alisado y largo pelo marrón, ojos color avellana, perfecto cutis aceitunado y boca en forma de corazón la hacían muy bonita, incluso sin maquillaje. Y era menuda y bien proporcionada. Incluso había salido con algún chico, aunque de momento aún no había encontrado a su príncipe azul.

Por otro lado, la adolescencia no se había portado tan bien con Silvia que de repente había dado un tirón que la había hecho más alta que la mayoría de los chicos de nuestra edad, muy delgada, y lisa como una tabla de planchar. A pesar de innumerables visitas al ortodontista y una sucesión de aparatos que se merecían figurar en un artículo sobre implementos de tortura en Wikipedia, su sonrisa no estaba hecha para anuncios de dentífricos y ella se había vuelto aún más tímida que antes. Desde mi punto de vista de mejor amiga tengo que añadir que las encontraba a las dos hermosas y las mejores amigas que una chica pudiera desear.

Cuando les conté lo que había hecho Seth sus reacciones fueron las que me esperaba.

Lorna estaba indignada.

“¿Quién se cree que es él, eh? Anda… ¿Cómo puedes ser su amiga? No necesitas a ese idiota, Pink. Definitivamente not.”

Silvia siempre era amable y lo perdonaba todo. Yo siempre sospeché que a ella le gustaba Seth…Bueno, vale, le gustaba a la mayoría de las chicas, pero Silvia era tan tímida que casi nunca se permitía pensar en chicos, ya que la hacía desmoronarse. Pero yo había visto como se sonrojaba cuando Seth miraba hacia ella o le hablaba…si no amor…encaprichamiento al menos.

“Probablemente sólo estaba intentando ser amable…Es un tío a fin y al cabo. No entiende lo que sentimos sobre estas cosas. Estoy segura de que no intentaba humillarte.”

“Pues menos mal, ¿no? No creo que lo hubiera podido hacer nada mejor si hubiese estado intentando humillarte…Un polvo de pena…. ¡Ughhhh! ¡Me pone enferma!” Dijo Lorna, aún enfadada.

“Sí, yo también estaba muy enfadada al principio. Pero ahora…en lugar de seguir echando humo por la cabeza, creo que quizás debería tomar la iniciativa y hacer algo.”

“Sí, pero ¿qué?”

“De eso es de lo que os quería hablar. Le tengo que ajustar las cuentas.”

“ ¿Cómo?” Preguntó Lorna, interesada.

“Tengo que demostrar que se equivoca.”

“Quieres decir… ¿echarte novio?.. ¿No es un poco demasiado?” Dijo Silvia, evidentemente horrorizada por la sugerencia.”

“No creo que haga falta ir tan lejos como echarme novio. No quiero novio. Soy demasiado joven y tengo muchas cosas que hacer…De todas formas sabéis que pienso de todo eso.” En resumen lo que pienso de eso es, muy bonito en teoría pero en realidad una gran pérdida de tiempo a una edad en que uno no tiene tanto tiempo para perder. Cosas más importantes que hacer. OK, sé que debéis pensar ‘uvas verdes’ y todo eso…Pero, con toda sinceridad… ¿chicos? Quizás cuando crezcan…si es que crecen alguna vez.

“Ya veo. Tú sólo quieres que él te vea salir con alguien…” Dijo Lorna asintiendo. “Lo apruebo.”

“Sí ya, pero ¿quién? Pregunté.

“Veamos.”

Como solíamos hacer cuando teníamos que tomar decisiones importantes o discutir asuntos serios nos fuimos al café de la biblioteca. Con la popularidad de los libros electrónicos, netbooks y tablets, móviles android, y particularmente Facebook, Twitter y otros medios de comunicación social, casi no había nadie más que gente mayor en la biblioteca. Siempre nos sentábamos a la misma mesa, al fondo junto a la ventana, y la considerábamos “nuestra mesa”.

Una vez instaladas, con nuestras Coca-cola light, empezamos a buscar candidatos virtualmente. Silvia estaba muy bien organizada e interrumpió a Lorna cuando empezó a nombrar a chicos al tuntún.

“Sería mejor que consideráramos la población de chicos.”

“¿Cómo?” le pregunté.

“Bueno, ya sabes…Como si fuera un estudio etnográfico/sociológico. ¿En qué tipo de chico estabas pensando?”

“¿Quieres que creemos un perfil?” Preguntó Lorna.

“Quizás. Pero creo que eso sería demasiado ambicioso, considerando la materia cruda que tenemos a nuestra disposición. Será más fácil ver qué hay en cuanto a grupos de chicos que puedan estar disponibles.”

“Vale. Un método científico y organizado. ¿Por qué no?” Sí, tenía sentido. No hacía falta ser súper-emocional y comportarnos como niñas. Si lo íbamos a hacer, más valía hacerlo bien. Y como era cuestión de tíos, pensar como uno podría ayudar.

Silvia sacó su i-pad de la mochila.

“¿De veras?” Le preguntó Lorna. “¿No es ir un poco demasiado lejos?”

“¿Por qué? ¿Para que está la tecnología sino para este tipo de cosas?”

“ ¿Para cosas importantes quizás? Como resolver el problema de proporcionar energía y comida a la población del mundo entero, curar enfermedades, educar a las masas…” Contesté yo.

“Sí, de acuerdo. Quizás haremos todo eso en algún momento en nuestras vidas, pero ¿qué daño hacemos utilizando una base de datos para tomar una decisión razonable sobre chicos?”

Tuve que reconocer que tenía razón. Hoy, encontrar al candidato ideal para novio; mañana, el Premio Nobel.

Lorna, que evidentemente había estado pensando en chicos un poco, se puso a cargo de nombrar los distintos grupos de posibles candidatos, mientras todas considerábamos sus pros y contras. Bueno, no siempre podíamos encontrar pros. Cuando se consideraba el asunto de una forma sistemática, parecía de lo más sorprendente que nadie saliera con alguien. Las agencias matrimoniales se merecían su dinero y más por siquiera atreverse a tal tarea.

“Veamos, veamos… ¿Con qué tipo de chico te gustaría que te viera Seth, Pink?” Me preguntó Silvia.

“Bueno…evidentemente alguien razonablemente atractivo pero con algo de cerebro…Quiero decir, tendría que ser alguien con quien él pudiera creerse que yo saldría…Seth me conoce lo suficientemente bien como para saber que yo no saldría con alguien puramente por su cara bonita…Aunque alguien que fuera solamente “una cara bonita” probablemente tampoco saldría conmigo.”

Lorna me miró seria.

“Oh Pink, vamos, no empieces así. No hay problema alguno con tu apariencia. Cualquier chico…”

“Dejémoslo. No es cuestión de eso…Seamos metódicas.” Dije yo.

“OK. Atractivo pero razonablemente inteligente…”

Pensamos un rato. No había tantísimos chicos que encajaran en la categoría…

“Siempre están los amigos de Seth…Adam no está mal…” dijo Lorna.

“No, no lo está. Ni tampoco Tony, o Chris, o Scott… ¿Estás bromeando, Lorna? ¿No te has fijado nunca en el tipo de chica con las que salen? Animadoras, chicas de moda…la más bellas o al menos bonitas…Sería una misión imposible y ya sabes que no son demasiado discretos…Cuando salen con alguna chica todo el mundo sabe todos lo detalles. ¡Incluso nosotras!” le contesté.

“Sí, Seth es le único con algo de clase en su grupo de amigos.” Por supuesto, esa fue Silvia. ¿No os había dicho que a ella le gusta Seth?

“Tampoco estoy demasiado convencida sobre ninguno de ellos con respecto al tamaño de sus cerebros. Son populares y buenos en deportes y eso les da mucha manga ancha, pero con respecto a méritos…” añadí yo.

“Seth es bastante listo…creo.”

Lorna y yo miramos a Silvia. No estoy segura si yo también lo hice, pero Lorna definitivamente alzó la vista al cielo.

“Sí, y tiene un precioso pelo trigueño y ondulado, ojos verdes, hoyuelos muy monos y todo lo demás. Deja de hablar de Seth, Silvia. Él es el causante de todo este lío y evidentemente Pink no va a salir con él. No, tienes razón, Pink, ninguno de sus amigos sirven para esto. Los conoce demasiado bien, se daría cuenta de que no saldrías en serio con ninguno de ellos…No funcionaría.”

La mayoría de chicos considerados listos entraban en una de dos de las categorías más despreciadas, o los cerebros, el grupo de los estudiosos, compuesto principalmente de carácteres relegados, buenos para tener una conversación o formar grupo de estudio, pero no para salir con ellos, y los frikki informáticos.

“Theo, Paul, Mark y Luke…” dijo Silvia.

“¿Los cerebros? Por supuesto, son inteligentes, pero… ¿atractivos? ¿Les has mirado alguna vez?” dije yo.

“Bueno…sí, pero Mark…tiene unos ojos bonitos…” añadió Silvia.

“Sí, y Theo es muy alto, y Luke tiene un pelo negro rizado fabuloso, pero, Mark tiene un acné horroroso y es muy bajito, Theo es enorme y siempre está sudando, Luke lleva unas gafas muy pasadas de moda y es tan delgado que casi no se le ve de perfil y Paul…” seguí yo.

Sí, el pobre Paul era oficialmente el tío más feo de la escuela. Era un chico encantador pero si saliera con cualquiera de ese grupo seguro que Seth pensaría que estaba desesperada o me había vuelto locas. Probablemente volvería a repetirme su oferta si me viera con alguno de ellos. Tampoco funcionaría.

Lorna negó con la cabeza.

“No, ninguno de ellos servirá. No sólo son feos pero también son muy tímidos con las chicas y no tienen gracias sociales. Probablemente les daría un infarto si siquiera sospechasen que querías salir con uno de ellos…Y…”

“Sí, lo sé. Son demasiado majos y les haría daño si los usase así.” De acuerdo, me quería vengar de Seth, pero no era justo hacerle daño a otros para conseguirlo. Yo no creo en el “daño colateral”.

Llenamos otra vez los vasos de Cola light y volvimos a concentrarnos en el documento en el i-pad de Silvia…De momento sólo cruces…Sherlock Holmes solía clasificar los casos en los que estaba trabajando en categorías de dificultad según el número de pipas que se tenía que fumar para llegar a la respuesta. Fumar ya no era correcto socialmente y mujeres y pipas nunca se habían llevado demasiado bien así que…Supongo que en nuestro caso clasificaríamos problemas o planes en relación al número de colas light que nos bebíamos mientras los discutíamos. Éste podría llegar a batir nuestro record de tres.

“¿Y los frikki informáticos? No son tan sensitivos como los cerebros.” Sugirió Lorna.

Aunque los cerebros estaban bastante obsesionados con la informática, los frikki eran una categoría de chicos diferenciada. Sólo parecían tener tiempo para accesorios electrónicos, juegos, y la mayoría del tiempo parecían vivir en una realidad alternativa que sólo se cruzaba con la nuestra esporádicamente.

“Y aparte de Troy, el resto tienen una pinta bastante normal.” Afirmó Silvia.

Todas pausamos al mencionar a Troy. Era hijo del alcalde y a comparación con su hermano mayor que había terminado la escuela con una beca de fútbol y ahora estaba estudiando en Davis, la joya de la familia, era realmente raro y tenía un aspecto de lo más extraño. Siempre me hacía pensar en actores de película de terror. No parecía pertenecer a nuestro planeta. No era feo, pero como un Picasso su estética y fisonomía eran extremadamente poco convencionales. Es cierto que nadie podría pasar desapercibido dándole la mano, pero no estaba convencida de que ese era el tipo de atención que yo quería.

“¿Has intentado hablar alguna vez con Matt, Pete, Dean o Todd de algo que no sean juego, ordenadores o comics? Sé que lo habéis intentado. Yo también. Sin ningún éxito. Quiero venganza, pero no a coste de mi cordura. No quiero un novio de verdad pero al menos apreciaría a alguien con quien pudiera hablar…”

Más cruces. Seguíamos sin ningún sí.

“¿Y que me dices de los chicos invisibles?” Preguntó Lorna. A los que se refería eran a chicos como nosotras que no parecían pertenecer a ninguna de las categorías establecidas. Normales y corrientes, sin pasarse de feos, no particularmente deportistas, sin ser particularmente inteligentes, ni especialmente atractivos…

“No. Pink necesita a alguien que le llamara la atención a Seth. A alguien que le hiciera volver la cabeza si le viera con ella. Un invisible…por sus características esenciales no serviría.”

Asentí. Sí, Silvia tenía razón.

“Se daría cuenta si salieras con uno de los rebeldes.” Dijo Lorna.

Sí, incluso Hope Springs, ‘la ciudad donde nunca pasa nada’ (de acuerdo con nuestra versión revisada del lema oficial que era ‘donde todos los sueños son posibles’. Estoy de acuerdo, empalagosamente dulce, y además falso) tenía chicos malos. A nuestra edad no estábamos totalmente convencidas de que fueran genuinamente malos, no habían tenido suficiente tiempo para cometer muchas maldades, pero eran rebeldes, inconformistas y más problemáticos que la mayoría. Había que admitir que en un sitio como Hope Springs eso no era muy difícil pero…tenían un poco de mala reputación.

“Clint tiene novia. Y Jesse…” dijo Silvia.

Jesse había empujado a Silvia el año pasado y ella se había caído por las escaleras torciéndose el tobillo. Él había insistido en que no lo había hecho a posta, diciendo que tenía mucha prisa y ella estaba en medio, pero…oficialmente era persona non-grata para nosotras. De acuerdo con nuestras predicciones acabaría en la cárcel algún día. Carne de prisión iba más allá de lo que yo había pensado. No.

Habíamos llegado a nuestra tercera cola light y seguíamos sin candidatos razonables.

“No puedo pensar más.” Dijo Lorna. “Creo que debemos habernos repasado toda la clase”

Nos quedamos calladas unos segundos y entonces Silvia saltó.

“¡Tienes razón! ¡Eso es! Hemos revisado a todos los chicos de nuestra clase. Pero esos no son todos los chicos. Tenemos que buscar en otras clases. Necesitamos expander nuestro intervalo de edades.”

Cerré los ojos. Sabía adonde íbamos con esto. Podía leer el nombre que Silvia iba a mencionar en luces de neón. Pero aún tenía curiosidad por ver cómo le sacaría a relucir.

“No creo que chicos más jóvenes sean apropiados. Primero…incluso chicos de nuestra edad son inmaduros, ¿os podéis imaginar cómo deben ser los chicos más jóvenes? Un año más joven ya sería demasiado. No quieres echarte reputación de ladrona de niños.” Dijo Lorna, terminantemente. Tenía una forma de resumir las cosas e ir derecha al grano que yo siempre había admirado y creía que sería una gran ventaja para una carrera en publicidad o el cine.

“No, Seth se reiría de mí si saliera con un chico más joven. Se metería con él y conmigo todo el tiempo. No, eso no serviría para nada.”

“Anda chicas, vamos. Sabéis que no me refería a salir con un chico más joven. Lo que quería decir es que tendrías que considerar a chicos más mayores. Siempre le da status a una chica el salir con un tío mayor. Un hombre de mundo, maduro…”

“Seguro, pero ¿cómo de mayor? ¿De qué estamos hablando? ¿Chico universitario?” preguntó Lorna, girándose hacia mí y guiñándome un ojo. Evidentemente ella también había llegado a la misma conclusión sobre las intenciones de Silvia.

“Tampoco queremos pasarnos o hacer que el tío acabe pareciendo un viejo verde o un pedófilo…No, quizás alguien que sea un par de años más mayor…” añadió Silvia, intentado sonar casual, y fallando miserablemente.

“Me parece que no conocemos a muchos chicos de esas edad, ¿verdad Lorna? Pregunté, mirando a Lorna e intentando mantener la expresión seria.

“No. A mí no se me ocurre ninguno. Quizás tíos de otra ciudad…” Lorna chasqueó los dedos. “!Tengo una idea! Silvia, ¿por qué no le preguntas a tu hermano Jackson si tiene algún amigo que pueda ser apropiado? Es dos años mayor que nosotras, ¿no? No conozco a sus amigos, pero quizás alguno de ellos sirva. Podríamos llamarle.”

Lorna y yo miramos a Silvia con caras serias y decididas.

“Sí, eso parece una buena idea. ¿Por qué no llamas a Jackon, Silvia, y le preguntas?” dije yo.

Silvia nos miró a las dos, ruborizada, respirando rápida y superficialmente, intentando pensar en algo que decir. Finalmente no pudimos resistirlo más tiempo y nos echamos a reir.

“ ¡Tendrías que verte la cara, Silvia!” le dije.

“ ¡Me estabais tomando el pelo! ¡Sabíais que me refería a mi hermano!”

Lorna le dio un achuchón en el brazo.

“Por supuesto que sabíamos que te referías a tu hermano. Siempre estás intentando juntarle con Pink. Desde siempre has tenido la idea de que los dos se enamorarán locamente, serán felices y comerán perdices, vosotras dos seréis hermanas y tendrás preciosos sobrinos y sobrinas.”

“ ¡Pero a Jackson tú le gustas de verdad, Pink!”

“Sabes que pienso que tu hermano es un chico majo y me gusta, como amigo, pero…”

Lorna de nuevo se dejó de rodeos.

“Jackson es torpe, tiene una atención tan breve como la de un pez y aparte de deportes de pelota muy pocos intereses. Tú eres el cerebro de la familia, querida Silvia. Tu hermano, aunque no es feo, es un poco…”

Silvia no la dejó terminar.

“Tienes razón, esto es cuestión de venganza y no sería justo mezclar a mi hermano cuando él tiene sentimientos por ti…”

El pobre Jackson probablemente ni siquiera sabía qué sentía, pero confiaba en la opinión de su hermana sobre sus sentimientos y siempre había sido extra-amable conmigo, aunque yo había intentado tanto como pude, sin herirle, hacerle entender que no le veía como posible novio, y de hecho no quería ningún novio. Lorna tenía razón, feo no era. Tenía la perfecta sonrisa que su hermana no había conseguido a pesar de innumerables visitas al dentista, y aunque muy alto, jugaba al baloncesto y su altura le sentaba bien.

“Bueno, eso es todo. Tendremos que seguir pensando.” Dijo Lorna. “No puedo beber más Coca-cola light o seguir hablando de tíos. Tendremos que dejarlo.”

“Quizás aparecerá alguien nuevo.” Dijo Silvia, siempre optimista. Yo no creía que eso fuera probable pero asentí. ¿Para qué preocuparla más después de nuestros después de nuestros comentarios sobre su hermano? Quizás todos nuestros sueños se convertirían en realidad de todos modos.

Gracias por leer.  Y por favor no os olvidéis de dejar comentario. Y si leéis en inglés y os apetece leer algo más de la historia, con mucho gusto os puedo enviar el PDF.

 

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“Ruffled feathers and endless squawking over a minor difficulty is typical of a crow’s life. I lean back on the counter and realize that could be my line….”

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