Archives for category: Muestra de escritura

Elixir 1 (1)

Como es casi San Valentín, decidí participar en una iniciativa de uno de los grupo en Goodreads (Café Literario) que sugirieron publicar historias para celebrar ciertas ocasiones. Y este mes, por San Valentín y la fiesta de la amistad tocan historias románticas o que celebren la amistad. Se me ocurrió escribir esta historia, y compartirla con vosotros, a ver qué os parece.

El elixir del amor verdadero

La cosa duraba ya dos días y a Amelia se le habían acabado la paciencia y las ideas. Era cierto que quería encontrar novio y llevaba mucho tiempo sin salir en serio con nadie. Pero de ahí a que de repente todos los hombres con los que se cruzaba se la quedasen mirando, empezasen a decirle tonterías, y la siguieran por donde quiera que fuera, había un abismo.

Había esperado a que oscureciera para evitar tener a un pelotón de hombres siguiéndola por todas partes. Lo único que se le había ocurrido, después de consultar el internet sin encontrar ninguna respuesta, fue ir a ver a la abuela Petra. En su pueblo, Madejar, la abuela Petra era la autoridad en todo lo que se refería a la historia local, hierbas y pociones, cosas del corazón, folklore…Petra Gutiérrez era la versión autóctona de Google, aunque con mucho más estilo y color.

Al amparo de la noche e intentando no cruzarse con nadie Amelia llegó a la casa de la abuela Petra. Era una casona baja, tosca, que parecía arrancada a golpes de cincel de la colina de piedra en la que se apoyaba.

—¡Abuela Petra! ¡Abuela Petra! Soy yo, Amelia. ¡Necesito su ayuda!

—Pasa hija, pasa. Ya sabes que aquí siempre eres bienvenida.

Amelia entró en la casa, que parecía un museo de la vida rural de hacía un par de siglos, y encontró a la abuela sentada frente al fuego en la sala/comedor.

—Hola abuela.

—Hola hija. Siéntate, siéntate. ¿Cómo vienes a estas horas con tantas prisas?

Amelia le obedeció, sentándose en una silla baja, y sin darle más vueltas al asunto fue directa al grano, como solía.

—Abuela, hace un par de días que me está pasando algo muy raro. Cada vez que salgo de casa todos los hombres se giran para mirarme, me echan piropos, me compran flores, me siguen a todas partes como perritos falderos… No sé qué les pasa a todos, pero no es normal. Y no me digas que soy muy guapa y que les gusto, que eso no me había pasado nunca antes, y sé que no es cierto.

La abuela Petra la miró fijamente y se quedó callada, reflexionando. Al final dijo:

—¿Hiciste algo fuera de lo normal hace un par de días?

—¿El jueves?… Nada que yo recuerde. Estaba repasando los papeles y ordenando cosas y… ¡Es cierto! Encontré unas cuartillas sueltas entre las cosas de mi madre. Recetas. Me preparé una de las tisanas.

—¿Recuerdas qué llevaba?

—De hecho no tengo ni idea.

—¿Qué quieres decir?

—En lugar de ingredientes lo que había en la receta eran símbolos. Me di cuenta de que correspondía a algunas de los frascos que tenía mi madre en su alacena de ingredientes. Y preparé la tisana.

elixir 2

—¿Y la tomaste sin saber lo que llevaba?

Amelia miró a la abuela Petra.

—Mi madre siempre me había dicho que no había venenos ni ningún ingrediente peligroso en su alacena…Ya sé que no me acuerdo de todo y que mi madre… murió hace años, pero de eso me acuerdo perfectamente.

El padre de Amelia era geólogo y trabajaba en explotaciones petrolíferas en el extranjero y le veía poco. Su madre había sido su roca, y la había criado casi sin ayuda. Por desgracia su madre…

Sintió que se le humedecían los ojos. La abuela Petra se levantó de la silla y abrazó a Amelia, estrechándola fuerte.

—Todos echamos de menos a Cristina. Tu madre era una gran mujer.

A pesar del tiempo que hacía que había muerto su madre, casi cinco años, Amelia se había resistido a guardar sus cosas y lo había dejado todo como estaba, hasta hacía unos días. El ayuntamiento estaba planeando unas obras de mejora de la calle donde vivía y le habían pedido unos documentos. Y durante su búsqueda se había tropezado con lo que parecían unas recetas, y un diario de su madre, aunque escrito usando un código que aún no había conseguido descifrar.

—Sí, pero ¿por qué escribir las recetas y su diario de una forma tan rara? Ni que tuviera grandes secretos que ocultar.

La abuela Petra suspiró profundamente y se volvió a sentar. Fijó su mirada en el fuego.

—De hecho…Hay muchas cosas que tú no sabes de tu madre.

—¿Qué quieres decir?

—Si quieres saberlo todo…tendrías que ir a ver a la mejor amiga de tu madre. Manuela.

—¿A Manuela? ¿La madre de Fran?

—Sí, la madre de Paco.

Amelia y Francisco (al que todos llamaban Paco, aunque ella siempre le había llamado Fran) habían sido muy amigos de pequeños. Sus madres se conocían desde la escuela y ellos jugaban juntos mientras sus madres charlaban, cocinaban, trabajaban…

—¿Le has visto? Paco está visitando a sus padres. Está de vacaciones. Ha venido muy guapo —dijo la abuela Petra.

—No. No le he visto. Hace tiempo que no nos vemos…

Muy guapo…Desde luego. De pequeño Fran era un niño torpe, delgado como un fideo, siempre despeinado y desaliñado. A Amelia su aspecto nunca le había importado mucho, y aunque no era el chico más popular de la escuela, se divertían juntos un montón. Leían historias, jugaban interpretando a los personajes de la tele, ideaban aventuras imaginarias, y estudiaban y hacían los deberes. Eran inseparables. Un verano, cuando tenían unos 17 años, Fran se fue de vacaciones a la costa con sus tíos y al volver no parecía el mismo. Alto, moreno, vestido a la última, y musculoso. De repente todas las chicas se echaban a sus pies, se volvió don popular, y se le subieron los humos a la cabeza, o eso le pareció a ella. Siempre estaba ocupado, nunca tenía tiempo para verla, y al final…

—Pues si quieres enterarte de qué está pasando y encontrar una solución, Manuela es la clave.

—¿No me vas a decir nada más?

—Ve a ver a Manuela. Estoy segura de que ella te lo podrá explicar todo. Y además, ya va siendo hora de que hagas las paces con Paco.

—Yo no….

—No, no me digas que no os habéis peleado. Eráis inseparables y como me has dicho antes, ahora ni os habláis. A menos que quieras seguir con todos los hombres con los que te cruces persiguiéndote, más vale que vayas a ver a Manuela.

—Me lo pensaré.

Amelia se encaminó a la puerta pero se detuvo antes de abrirla. Había mucho ruido, como si hubiera una multitud de gente fuera, o un enjambre de abejorros. Miró por la ventana y vio a un montón de hombres, en vilo, esperándola.

—¿Puedo salir por algún otro sitio?

—Por la puerta de la cocina… — la abuela Petra soltó una risotada —. Entonces parece que al final vas a ir a ver a Manuela, ¿no?

Amelia se encogió de hombros y echó a correr hacia la cocina. Salió a paso ligero para evitar que la pillaran los hombres que se habían acumulado fuera de la casa de la abuela Petra. Tenía que ir con cuidado ya que no les daría el esquinazo por mucho tiempo.

La casa de Pedro y Manuela Márquez, los padres de Francisco, estaba al lado de la iglesia, a unos cinco minutos de la casa de la abuela Petra. Amelia llegó allí sin aliento y se puso a golpear la puerta con rapidez.

—¡Por favor! ¡Por favor! ¡Abrid!

—¿Pero qué pasa?

Francisco abrió la puerta. A pesar de lo desesperado de la situación, Amelia no pudo evitar una profunda inhalación cuando vio a su amigo de infancia. La abuela Petra tenía razón. Estaba buenísimo. Él le ofreció una sonrisa de oreja a oreja.

—¡Amelia! ¡Cuánto tiempo!

—Hola Fran. ¿Está tu madre?

La expresión de Francisco cambió a una seca y dura.

—Sí. Está dentro. Pasa.

—Cierra la puerta. Si no lo haces vas a tener la casa invadida de hombres.

Francisco la miró con cara de sorpresa pero ella no tenía ganas de explicaciones. O bueno, sí, pero no en aquel momento. Mientras se dirigía hacia la cocina, de donde se oía salir el sonido de una radio, Amelia se preguntó si quizás se habría acabado el extraño poder que había adquirido sobre los hombres, ya que Fran se había comportado de forma completamente normal con ella. O eso o era inmune. Golpeó la puerta de la cocina con los nudillos.

—Pasa, Amelia.

—¿Cómo sabías que era yo?

Manuela la miró y sonrió. Aunque físicamente no se parecían demasiado, ya que Manuela era alta y morena y su madre bajita y de pelo castaño, a Amelia siempre le recordaba a su madre, y esa era otra de las razones por las que no se había pasado mucho por allí.

—Te estaba esperando. He oído que te has convertido en un imán para los hombres.

—La abuela Petra tenía razón. Me dijo que tenía que venir a verte y que tú me contarías algo sobre mi madre que lo explicaría todo. No sé yo…

—Siéntate, Amelia, y dime qué pasa.

Amelia se lo explicó todo.

—Entonces, ¿qué me dices? ¿Qué es eso tan importante que tú sabes sobre mi madre?

—No sé si crees en…la sabiduría tradicional, cosas fuera de lo corriente, que no se pueden explicar fácilmente ni racionalmente…

—¿De qué estamos hablando? ¿De vampiros, hadas, hombres lobo…? —dijo Amelia, medio riéndose.

—No… —dijo Manuela —. Estamos hablando de hechizos y brujería…Blanca, eso sí.

—¿Quieres decir que mi madre era una bruja? ¿Estás de broma?

—No. Quiero decir que las dos tenemos…teníamos, una habilidad especial, y sabemos cosas sobre hierbas, pociones…

The Love Potion, Evelyn de Morgan, 1903

The Love Potion, Evelyn de Morgan, 1903

—Eso es ridículo.

—En absoluto. Utilizábamos un lenguaje especial, un código para escribir sobre nuestras experiencias. Si quieres te puedo ayudar a descifrar su diario y las recetas. Sospecho que tú debes haber heredado la habilidad. Y yo tengo guardados libros de hechizos y pócimas de nuestras abuelas y tatarabuelas. Nos viene de familia. De hace muchos años. Solo a las mujeres de las dos familias.

Amelia no estaba dispuesta a creerse nada de aquello.

—Si fuera verdad algo habría oído. Todos los pueblos tienen sus leyendas e historias. Jamás he oído nada sobre Madejar.

—Nosotras y nuestras familias siempre fuimos muy discretas.

Amelia seguía sin creerse nada.

—Entonces, según tú, ¿por qué me está pasando esto?

—No lo he probado nunca, pero esta “tisana” de la que me has hablado tiene que ser el elixir del amor verdadero.

—¿El qué?

—El elixir del amor verdadero. Toda persona del sexo opuesto que se cruce contigo caerá rendido a tus pies.

—¿Y cuánto duran sus efectos?

—Un mes, más o menos, pero estoy segura de que existe un antídoto y creo que está en uno de mis libros. Lo preparo esta noche y te lo llevo mañana por la mañana. Cuando veas que funciona te darás cuenta de que tengo razón.

Amelia asintió y se dirigió a la puerta. Giró el pomo, pero se quedó pensando.

—¿Qué te pasa? —preguntó Manuela.

—Me estaba preguntando para qué sirve esa poción. Lo entendería si se la dieras a alguien que te gustara para que se enamorara de ti, pero hacer que todos los hombres se enamoren temporalmente de ti por una poción… Eso no es amor verdadero. No entiendo ni para qué sirve, ni el nombre.

Manuela se rió.

—No es por eso por lo que se llama así. Es cierto, el elixir tiene ese efecto en todos los hombres, pero no tiene efecto alguno sobre un hombre que esté enamorado de ti de verdad. Si alguien está enamorado de ti de veras, se comportará como siempre se ha comportado contigo.

—O sea que sirve para distinguir el amor verdadero de una mera ilusión, de un capricho.

—Precisamente.

Amelia salió de la cocina, andando muy despacio. Se paró delante de la habitación de Francisco, que no parecía haber cambiado nada en los últimos años. Llamó a la puerta.

—Fran…

Él abrió la puerta.

—Creí que solo habías venido a ver a mi madre.

—Sí. Perdona, pero necesitaba un consejo urgente. Pero hace tanto que no te veía. Desde que te fuiste a trabajar a la capital.

Francisco estaba de pie, con la puerta entreabierta y cara de pocos amigos.

—Te escribí. Te envié mi correo electrónico. No te dignaste a contestarme —dijo él.

—Te iba a enviar un texto por tu cumpleaños, pero… Estaba segura de tendrías otras cosas que hacer.

Francisco la miró a los ojos.

—Siempre he tenido tiempo para ti. Pensases lo que pensases.

—Siempre te veía tan ocupado, incluso antes de que te fueras…

Francisco suspiró y la expresión de su cara se transformó en una de tristeza.

—Volví de aquellas vacaciones con mis tíos, y de repente…empezaste a comportarte de una forma muy rara conmigo. No sé porqué. Todo lo que yo hacía te parecía mal… Es cierto que gente que nunca se había fijado en mí empezaron a reírme las gracias, pero a mí eso me daba igual.

Amelia se quedó mirando a Francisco. El elixir no parecía ejercer ningún efecto sobre él. Y si Manuela tenía razón, eso solo podía querer decir que…

—Perdóname Fran. Tienes razón.

—Entre tú y yo no hace falta pedir perdón.

—Fran…

Francisco y Amelia se quedaron embobados mirándose el uno al otro. Un carraspeo de Pedro, el padre de Francisco que se les había acercado sin que ellos se dieran cuenta,  les hizo volver en sí.

—¿Te quedas a cenar, Amelia? —preguntó Pedro mirándola con una expresión muy peculiar —. Otra víctima del elixir —pensó Amelia.

—Gracias, pero hoy no puedo. Algún otro día.

—¿Por qué no nos vemos mañana? —sugirió Francisco.

—Me encantaría.

Amelia hizo un amago de salida por la puerta delantera para despistar a sus seguidores y finalmente salió por la puerta del jardín. Llegó a su casa cansada pero feliz. No estaba segura de cómo se sentía sobre un posible legado de brujería y hechizos, pero le agradó saber que el amor verdadero no necesitaba de elixires. Y también comprobar que la amistad es el mejor cimiento del amor.

 love_potion
Gracias por leer, y si os ha gustado, ya sabéis, dadle al me gusta, comentad, compartid, y sobre todo, amad mucho!

Hola a todos:
Si os acordáis os traje el principio de ‘Click Me Happy!’ hace un par de semanas y un esbozo de la portada.
Como a alguna gente le supo a poco, he decido ofreceros un poco más del primer capítulo. Y Raquel Antúnez Cazorla ha hecho algunas modificaciones a la portada, así que me pareció que era una buena oportunidad para presentaros la nueva (y yo creo) mejorada portada.
Si recordáis, a la protagonista, Lilith, no le gustan demasiado las novelas romántico y estaba hablando con su compañera y amiga Debbie (que es la encargada de la biblioteca donde trabajan las dos).
Aquí está:
̶ No es cuestión de creer o no, Lilith. Es una fantasía. ¿Quién no querría salir con un tío guapísimo, ser el centro de su universo, que te envidien todas las otras mujeres y…?
Lilith miró a Debbie de arriba abajo. Debbie tenía cuarenta y pico de años, unos cuantos años más mayor que Lilith, y Lilith siempre bromeaba y le decía que se vestía como un anuncio de Laura Ashley, con faldas a flores, blusas de lo más modesto, y el uniforme obligatorio de las bibliotecarias, un jersey de punto. El de hoy era de color verde oliva.
̶ ¿De verdad piensas eso, Debbie? Tú eres una mujer con mucho talento, pintas muy bien, sabes todo lo que se puede saber sobre los libros y sobre esta ciudad, estás felizmente casada con un hombre inteligente y amable y tienes un hijo maravilloso. ¿De verdad necesitas ese tipo de libros?
Debbie miró primero al suelo pero luego le clavó la mirada a Lilith. Un ligero rubor le cubría las mejillas
̶ No. Por supuesto que no los necesito, pero le dan un poco de emoción a la vida y la hacen menos sosa. No tienen nada de malo.
̶ Nosotras las mujeres perdemos el tiempo leyendo esta basura en lugar de salir a…
Sí, ¿a qué? Lilith no se sentía realizada hacía ya tiempo. Le faltaba algo. Por supuesto le encantaban los libros y trabajar en la biblioteca era muy agradable. Había trabajado allí desde que terminó el Masters en Biblioteconomía hacía años. Ayudaba a Debbie con las colecciones de la biblioteca y se había encargado de crear un archivo de observación en masa donde la gente de la localidad podían depositar sus memorias y recuerdos sobre noticias locales, ya fuera por escrito, en grabaciones, y más recientemente incluso en vídeo. Había tenido mucho éxito y un estudiante de cinematografía de la localidad planeaba hacer un documental usando algunos de los materiales del archivo. Sí, desde luego su trabajo tenía sus recompensas, pero aún y así…
Debbie la miró sonriendo y dijo:
̶ Tengo un nuevo proyecto para tí. Puede que te haga ver las cosas de forma distinta.
̶ ¿Qué proyecto?
Gracias por leer. Espero que os haya gustado. Y con un poco de suerte (y un poco de tiempo para escribir) la novela entera estará disponible dentro de poco…
Y la portada…

Clickmehappy española

https://olganm.wordpress.com/2013/04/30/en-progreso-click-me-happy-nueva-historia-romantica-busco-opiniones-y-sugerencias/

Hola  a todos. Aunque tengo muchos proyectos en marcha, (incluyendo acabar el epílogo de la serie ‘Escapando de la Psiquiatría’, traducir las tres novelas cortas al español y publicarlas como volumen único) de vez en cuando llega una historia que no te deja en paz hasta que la escribes, y ésta es una de ellas. Algunas de mis obras (publicadas y por publicar) contienen elementos de romance, pero no había escrito una obra puramente del género hasta ahora, pero supongo que nunca es tarde. Como dice Oscar Wilde, la única forma de vencer la tentación es caer en ella, y en eso estoy.

English: Oscar Wilde memorial, Dublin, Ireland.

Os traigo una pequeña muestra del primer capítulo y ando a la busca de sugerencias sobre un par de cosas (y naturalmente opiniones, aunque sé que es muy poco). Primero es el título. La historia (no estoy segura como de larga será, pero creo que una novela corta) se llama ‘Click Me Happy!’ en inglés. La protagonista que es muy cínica con respecto a romances, se ve envuelta (a regañadientes) en una relación a distancia usando social media. En español había pensado dejarla con el título inglés, pero también podría usar una traducción: ‘Hazme feliz on un click’ (que sería traducción más o menos literal), ‘Feliz al toque de un botón’, ‘El click de la felicidad’…O quizás dejar el título en inglés con subtítulo en castellano. No he decidido pero agradecería sugerencia y opiniones.

También ando a la búsqueda de ideas sobre la portada. Había pensado en un ordenador y…poco más.

Bueno, os dejo la muestra a ver que os parece y gracias por leer y sugerir.

Capítulo 1. Donde conocemos a la “heroína”

̶ No. ¡No otra maldita novela romántica! ¡Voy a vomitar de asco! ¡Anda, anda, mírala! Portada rosa con un tío macizo enseñando el pecho y una chica guapísima contemplándolo con lujuria. Y en el horizonte un castillo “escocés” de pacotilla. ¡No puedo soportarlo ni un minuto más!

Lilith Darville era mucho más atractiva de lo que se creía. Aunque no era una belleza arrebatadora (sea lo que sea lo que eso signifique) tenía un bonito pelo castaño que siempre llevaba corto (no tenía talento alguno para los peinados complicados), grandes ojos marrones almendrados, una peca que le favorecía mucho en la mejilla izquierda, nariz pequeña y boca bien definida. Una combinación la mar de agradable, pensara ella lo que pensara.

Solo se ponía maquillaje bajo tortura (y en ocasiones muy especiales), y aunque de pequeña estaba rellenita, entre comida sana y mucho ejercicio ahora estaba delgada y en buena forma. No era una top-model pero ¿quién quiere estar tan famélico de todas formas?

̶ ¿Cómo se llama? ̶ preguntó Debbie, encargada de la biblioteca y buena amiga de Lilith.

̶ ¿Qué importa eso? Se tendría que llamar Mira los musculitos de este tío, ponte caliente y compra mi libro. ¿De verdad hay alguien que se crea estas tonterías?

̶ No es cuestión de creer o no, Lilith. Es una fantasía. ¿Quién no querría salir con un tío guapísimo, ser el centro de su universo, que te envidien todas las otras mujeres y…?

 

 

 

Os he dado la lata mucho hablándoos de ‘El hombre que nunca existió’ y ‘Gemela Maldad’ pero  también he publicado una serie de 3 novelas cortas unidas por un mismo personaje central , Mary, que de momento solo están disponibles en inglés. El título de la serie es ‘Escapando Psiquiatría’ (ya que Mary es psiquiatra y escritora, como yo) y las novelas cortas se titulan: ‘Cannon Fodder’ (Carne de cañón), ‘Teamwork’ (Trabajo en equipo) y ‘Memory’ (Memoria). La premisa de la serie es que Mary quiere dedicarse a la escritura por completo, pero las circunstancias conspiran contra ella y por una razón u otra se ve envuelta en casos en los que tiene que volver a su profesión de psiquiatra, ya sea para proporcionar una opinión   experta para un caso judicial (como en ‘Cannon Fodder’), ofrecer terapia a un policía que presencia el asesinato de su compañero y padre adoptivo (‘Teamwork’), o en el caso de ‘Memory’ cuando ella misma es víctima de una crimen horrible y pierde la memoria.

El proceso de creación de ‘Escapando Psiquiatría’ fue un poco especial. Yo escribí ‘Cannon  Fodder’ hace muchos años (estaba estudiando literatura americana en la Universidad de Sussex, en Brighton, pero ese año como parte de la carrera lo pasábamos en una universidad de los Estados Unidos y yo estaba en Mount Holyoke College, Massachusetts). Durante mi estancia en Mount Holyoke participé en un curso de escritura de historias cortas, y le pedí a nuestro profesor que se leyera ‘Cannon Fodder’. A él le gustó mucho pero me comentó que era demasiado larga para una revista, pero demasiado corta para publicarla como novela (esto era en 1998 cuando publicación digital…era ciencia ficción). También se la envié a Maria Lauret, mi tutora en Sussex, que me comentó le mismo. Le gustó pero…Los dos sugirieron que quizás podría escribir más historias con el mismo personaje central como hilo conductor. Yo me quedé con la idea pero entre acabar la carrera, luego el doctorado, y la vida, no hice nada. Cuando yo volví a trabajar de psiquiatra (cosa que sigo haciendo), también volví a escribir con más ahínco y a pesar de otras distracciones, escribí dos historias más sobre Mary y sus aventuras y empecé a escribir un epílogo, con la idea de publicar las tres historias juntas con el epílogo. Al empezar a publicar en versión digital me di cuenta de que las novelas cortas han experimentado un renacimiento y decidí publicarlas por separado, en inglés.

Ahora, me estoy planteando volver a mi idea inicial, publicarlas como novela, y traducirlas al castellano. Para ver que os parece la sugerencia, os dejo una descripción de la primera novela corta Carne de Cañón y la traducción de un fragmento de la novela, parte de la entrevista entre Mary y Cain White.

Gracias por leer y no os olvidéis de dejar comentarios con vuestra opinión.

Carne de Cañón

En Carne de Cañón, Phil un abogado que es muy amigo de Mary (se conocieron en la Universidad) le pide que evalue y proporcione una opinion experta para el caso que está defendiendo. Su cliente, un hombre de origen Afro-Americano, muy religioso ha sido acusado de incitar  a la violencia durante una reunión religiosa. Aunque nunca ha hecho nada violento, algunas personas encuentran sus discursos provocadores y agitadores. No se limita a decir que oye la voz de Dios, sino que insiste en decir que Dios es negro y su mensaje parece ser de promoción de movimientos negros nacionalistas. ¿Qué le pasa a Cain? Está loco, delusional, equivocado, intentando atraer la atención de los medios de comunicación, o es un Santo? Para encontrar la respuesta a estas preguntas Mary habla con su familia y sus amigos. Aunque llega a la conclusión de que está cuerdo, su investigación destapa secretos sobre su familia, sus creencias y sobre la actitud de la población local que son preocupantes. ¿Santo o pecador, quién tiene la autoridad moral para decidir? Cuanto más se adentra Mary en las vidas de Cain y de los que lo rodean más se da cuenta de lo peligrosos y destructivos que pueden ser ciertos secretos.
Carne de Cañón trata sobre dañinos secretos de familia, el proceso judicial Americano, análisis psicológicos, discusiones sobre moralidad y religión, raza, abuso, tolerancia, pecado y finalmente redención. Aunque naturalmente yo la he escrito creo que no tiene desperdicio.

Fragmento de Carne de Cañón

−No soy nada especial, solo yo, Cain White, un joven de lo más normal.

−       ¿Crees que jóvenes normales y corrientes van diciendo que Dios les habla?

−       No conozco a otros jóvenes que lo digan, pero será porque no le oyen. Pero yo sí.

−        ¿Oyes su voz como me oyes a mí? ¿Su voz viene del exterior?

−       Es difícil de explicar. No es una voz como ninguna de las que he oído antes. No es la voz de un hombre o una mujer. Es Dios.

−       ¿Y tú cómo lo sabes?

−       Porque me lo dice la voz. Y yo la creo.

−       ¿Te habla a ti directamente, o habla sobre ti y sobre otra gente?

−       No, no, me habla a mí.

−       ¿Te llama por tu nombre?

−       Sí…Dice algo así como: −Cain, escucha. Quiero que le digas algo a los demás. Diles que deben amarse a si mismos. Dile que son hermosos, lo más bello de la creación.

−       ¿Quiénes son los demás?

−       Gente de raza negra.

−       Quieres decir que Dios le está hablando a la gente de raza negra a través de ti.

−       Lo que quiero decir es que Dios es negro.

Mary tuvo que morderse el labio para evitar una sonrisa. Cain iba a pasarlo mal en el juicio si el juez era blanco y conservador.

−       No me crees.

Mary le miró a los ojos directamente, sin pestañear.

−       No es parte de mi trabajo dictaminar si Dios es negro, blanco o de algún otro color.

−       No. Tú solo quieres saber si estoy loco. Supongo que debo estar como una cabra para decirle estas cosas a una psiquiatra blanca.

−       ¿Crees que psiquiatras negros diagnostican las enfermedades mentales siguiendo distintas pautas?

−       Probablemente no.

−       Esa voz, ¿está dentro de tu cabeza o fuera?

−       Ya te dije que fuera. Y no, no me la estoy imaginando.

−       No he dicho que te la estés imaginando.

−       ¿Cuándo oíste la voz por primera vez?

−       La oí una vez cuando era pequeño, justo después de morir mi padre, y me dijo que cuidase de mi madre y mis hermanos. Y después, hace unos meses.

−       ¿Usas drogas?

−       Nunca las he tocado. No estoy bajo la influencia, o ido. – Dijo bruscamente.

−       Tengo que preguntarte este tipo de cosas.

−       Lo sé. Perdona.

Gracia por leer. Por favor, dejad comentario, y compartid.

‘Cannon Fodder’

http://viewbook.at/B00AKWO8Z6

CannonFoddertitle

 

 

 

 

Hola a todos:

Os quiero pedir un favor. Me explico. Me parece que ya os había comentado que el proyecto en el que estoy trabajando ahora (bueno, ahora mismo estoy haciendo una traducción para un colega escritor, pero “mi” proyecto) es una serie de novelas juveniles. La primera de la serie ‘Pink Matters’ está ya terminada en versión inglesa y la he enviado a varias lectoras que se ofrecieron en un grupo de Goodreads. De momento no he recibido una gran respuesta. Había empezado a traducirla al castellano (llevo un capítulo y un poco) cuando me lié a publicar algunas novelas cortas, traducir una, y luego empecé con la otra traducción.

A pesar de que no hay mucho material de momento, os quería pedir opiniones. Ya sé que no es mucho, sólo un capítulo, aunque algo larguito, y es un borrador, osea que os pido que ignoréis formatos, faltas (ya que no lo he corregido más), y cosas de ese estilo. Lo que quiero que me digáis es si os parece que se puede leer y que tiene algo de interés. También he de reconocer que no estoy al tanto de algunas de las expresiones de hoy en día en castellano y para traducir algunos tipos de personajes (si lo leéis ya sabréis a qué me refiero) me he fíado del internet (contaba con preguntarle a la gente luego, pero no sé si habrá luego…) así que seguro que hay expresiones que no se usan (no sé que es un geek en castellano, pero es que no existían en esa forma en mi época en España). También lo bajaré a Wattpad pero no he tenido muchos comentarios allí aparte de Frank…

Os estaré eternamente agradecida si me decís qué os parece, pero de verdad. Prefiero tener el disgusto ahora que luego…

Muchas gracias!

Asuntos angélicos 1. Alerta Pink

Capítulo 1. Petra (alias Pink)

Es verdad. Nadie puede hacerte sentir tan humillada como un amigo íntimo. Sí, estábamos muy unidos. Pero de ahí a asumir…Seth y yo nos conocíamos hacía muchos años, él vivía en la casa de al lado, íbamos a la escuela juntos, compartíamos cosas…Y Seth era el chico más popular del Instituto (y por lo tanto el chico más popular de mi universo), y tenía todas las chicas que quería y todo eso. Ya lo sé, habéis visto la película. Y sabéis que todo el mundo creía que estaba enamorada de él y no era una pena que yo no fuera “su tipo”, y fuera “del montón” y… “llenita”…Pero, OK, acepto que todo le mundo se creyera eso y me tuvieran pena. Lo que no acepto, ni de broma, lo que es realmente ofensivo, es que “él” mismo se lo creyera. Me había llamado por teléfono la noche fatal (el 5 de Noviembre si lo queréis saber), alrededor de la medianoche, bastante bebido, para pedirme que le fuera a recoger a la fiesta de Cris. Me habían invitado pero estaba muy ocupada escribiendo y sabía como eran ese tipo de fiesta. Porque por supuesto, yo también era “aburrida”, “inteligente” y “estudiosa”. No bebía y no tomaba drogas.

Lo fui a buscar (tuve que tomar prestado el coche de mis padres, pero les gustaba Seth, y yo estaba convencida de que al menos mi madre pensaba que las cosas se “desarrollarían” entre nosotros) y lo encontré dándose el lote con una chica. No la había visto nunca, probablemente de una ciudad vecina. Una vez se despidió (algo así como ‘te llamaré’ pero muy difícil de entender con la bebida) me siguió, o más exactamente, lo medio llevé a cuestas al coche. Tuve que pararme una vez para que vomitara. Entonces, cuando paré delante de su casa para dejarle salir, se volvió hacia mí, me besó en la mejilla (una experiencia inigualable oliendo aún a vómito y todo eso) y dijo la frase memorable:

“Sabes, Pink, que si algún día…necesitas a un tío…Si no puedes encontrar…Yo…Yo lo haré contigo.”

Yo le empujé fuera del coche contagiada de las náuseas. Y no conseguí dormir después de eso.

Al día siguiente la cosa se puso aún peor aunque yo lo creía imposible. Tenía la esperanza de que no recordara el comentario, y ni siquiera esperaba o quería una disculpa, pero…Oh, no, eso hubiera sido demasiado fácil. Intenté evitarle durante todo el día, incluso decidí no contárselo a mis mejores amiga, Lorna y Silvia. ¿Lo entendéis? Quizás si no hablaba de ello, no habría pasado de verdad. Podía hacer ver que había sido una pesadilla y me lo había imaginado todo.

Dejé la escuela sin verle y pensaba que mi plan había funcionado y estaba a salvo. Pero no, sería mucho pedir. Cuando llegué a la puerta de mi casa oí a alguien que corría hacia mí. Ni siquiera me hizo falta darme la vuelta; sabía que era él.

“Pink, Pink! ¡Eh…He estado intentando pillarte todo el día!

“Pues por fin lo has conseguido. ¿Qué querías?”

“Yo…Escucha, sobre lo de ayer…”

Tampoco quería avergonzarle. Era mi instinto maternal hacia él que se había desarrollado a lo largo de los años (si no estaba imprimido en mi ADN) y no lo conseguía desconectar, ni siquiera cuando era vil. Decidí hacer ver que no me acordaba.

“ ¿Ayer?”

“Lo del sexo…yo…”

“Olvídalo.”

“No, no. No es eso. Yo sólo…Sólo te quería decir…que iba en serio. No era cosa de la bebida…Por supuesto, no hace falta que te preocupes por nada. No se lo contaría a nadie.”

Estaba a punto de preguntarle si estaba hablando en serio, pero me estaba mirando con cara solemne y ‘comprensiva’. No se me ocurrió qué decir y él malinterpretó mi silencio.

“Está bien. No hace falta que digas nada. Nos vemos.” Me dijo, dándome una palmadita en la espalda. Mi único consuelo fue que al menos no me dio la palmadita en la cabeza, como a un buen perro. Para ser sinceros no era un gran consuelo.

Me podría haber echado a gritar, y de hecho lo hice cuando entré en la casa y me encerré en mi habitación. ¡Lo quería matar! Y sin duda hubiese sido homicidio justificado.

Estuve muy preocupada y dolida un par de semanas, e intenté evitar a Seth con poco resultado. Él parecía no tener ni idea de mis esfuerzos o sentimientos.

No me lo pude guardar más tiempo, y finalmente se lo conté a Lorna y Silvia. También nos conocíamos hacía muchos años, y habíamos ido a la misma escuela y clase desde que éramos pequeñas, aunque Lorna y Silvia vivían en High Ridge, una ciudad vecina. Siempre nos habían interesado las mismas cosas y habíamos pasado el rato juntas, ya que no encajábamos fácilmente en ninguno de los grupos usuales. Estudiosas y amantes de los libros, pero no repelentes (ni siquiera llevábamos gafas), del montón pero no terriblemente feas, no muy deportivas pero tampoco tan torpes como para convertirnos en víctimas propicias de todas las bromas. Y sí, no estábamos en el grupo de la gente ‘in’ y de moda, pero no atraíamos la atención con estilos raros de ropa, maquillaje o tatuajes. En resumen, éramos invisibles y grises. Y hasta entonces eso nos había convenido. También era verdad que mi amistad con Seth nos daba algo de credibilidad y evitaba que cayéramos de pleno en uno de los grupos despreciados.

Yo había estado intentando hacer ejercicio, comer sanamente  y perder peso, y algo de éxito había tenido, aunque era lo suficientemente realista para saber que nunca llegaría a ser Barbie…Incluso si me matase de hambre, la estructura de mi cuerpo no cambiaría hasta el punto de tener piernas que me llegasen a los sobacos y aunque aún tenía esperanzas para mis pechos, hasta entonces se habían negado a convertirse en algo que pudiera atraer la mirada de los chicos.

A Lorna se le había dado mejor lo del crecer, y aunque se negase a aceptarlo cuando Silvia y yo se lo decíamos, se había convertido en una chica atractiva. Era muy evidente que cuando estábamos las tres junta lo chicos ahora la miraban a ella, mientras que antes solían deslizar la miraba sobre nosotras para fijarse en alguna otra persona. Su recientemente alisado y largo pelo marrón, ojos color avellana, perfecto cutis aceitunado y boca en forma de corazón la hacían muy bonita, incluso sin maquillaje. Y era menuda y bien proporcionada. Incluso había salido con algún chico, aunque de momento aún no había encontrado a su príncipe azul.

Por otro lado, la adolescencia no se había portado tan bien con Silvia que de repente había dado un tirón que la había hecho más alta que la mayoría de los chicos de nuestra edad, muy delgada, y lisa como una tabla de planchar. A pesar de innumerables visitas al ortodontista y una sucesión de aparatos que se merecían figurar en un artículo sobre implementos de tortura en Wikipedia, su sonrisa no estaba hecha para anuncios de dentífricos y ella se había vuelto aún más tímida que antes. Desde mi punto de vista de mejor amiga tengo que añadir que las encontraba a las dos hermosas y las mejores amigas que una chica pudiera desear.

Cuando les conté lo que había hecho Seth sus reacciones fueron las que me esperaba.

Lorna estaba indignada.

“¿Quién se cree que es él, eh? Anda… ¿Cómo puedes ser su amiga? No necesitas a ese idiota, Pink. Definitivamente not.”

Silvia siempre era amable y lo perdonaba todo. Yo siempre sospeché que a ella le gustaba Seth…Bueno, vale, le gustaba a la mayoría de las chicas, pero Silvia era tan tímida que casi nunca se permitía pensar en chicos, ya que la hacía desmoronarse. Pero yo había visto como se sonrojaba cuando Seth miraba hacia ella o le hablaba…si no amor…encaprichamiento al menos.

“Probablemente sólo estaba intentando ser amable…Es un tío a fin y al cabo. No entiende lo que sentimos sobre estas cosas. Estoy segura de que no intentaba humillarte.”

“Pues menos mal, ¿no? No creo que lo hubiera podido hacer nada mejor si hubiese estado intentando humillarte…Un polvo de pena…. ¡Ughhhh! ¡Me pone enferma!” Dijo Lorna, aún enfadada.

“Sí, yo también estaba muy enfadada al principio. Pero ahora…en lugar de seguir echando humo por la cabeza, creo que quizás debería tomar la iniciativa y hacer algo.”

“Sí, pero ¿qué?”

“De eso es de lo que os quería hablar. Le tengo que ajustar las cuentas.”

“ ¿Cómo?” Preguntó Lorna, interesada.

“Tengo que demostrar que se equivoca.”

“Quieres decir… ¿echarte novio?.. ¿No es un poco demasiado?” Dijo Silvia, evidentemente horrorizada por la sugerencia.”

“No creo que haga falta ir tan lejos como echarme novio. No quiero novio. Soy demasiado joven y tengo muchas cosas que hacer…De todas formas sabéis que pienso de todo eso.” En resumen lo que pienso de eso es, muy bonito en teoría pero en realidad una gran pérdida de tiempo a una edad en que uno no tiene tanto tiempo para perder. Cosas más importantes que hacer. OK, sé que debéis pensar ‘uvas verdes’ y todo eso…Pero, con toda sinceridad… ¿chicos? Quizás cuando crezcan…si es que crecen alguna vez.

“Ya veo. Tú sólo quieres que él te vea salir con alguien…” Dijo Lorna asintiendo. “Lo apruebo.”

“Sí ya, pero ¿quién? Pregunté.

“Veamos.”

Como solíamos hacer cuando teníamos que tomar decisiones importantes o discutir asuntos serios nos fuimos al café de la biblioteca. Con la popularidad de los libros electrónicos, netbooks y tablets, móviles android, y particularmente Facebook, Twitter y otros medios de comunicación social, casi no había nadie más que gente mayor en la biblioteca. Siempre nos sentábamos a la misma mesa, al fondo junto a la ventana, y la considerábamos “nuestra mesa”.

Una vez instaladas, con nuestras Coca-cola light, empezamos a buscar candidatos virtualmente. Silvia estaba muy bien organizada e interrumpió a Lorna cuando empezó a nombrar a chicos al tuntún.

“Sería mejor que consideráramos la población de chicos.”

“¿Cómo?” le pregunté.

“Bueno, ya sabes…Como si fuera un estudio etnográfico/sociológico. ¿En qué tipo de chico estabas pensando?”

“¿Quieres que creemos un perfil?” Preguntó Lorna.

“Quizás. Pero creo que eso sería demasiado ambicioso, considerando la materia cruda que tenemos a nuestra disposición. Será más fácil ver qué hay en cuanto a grupos de chicos que puedan estar disponibles.”

“Vale. Un método científico y organizado. ¿Por qué no?” Sí, tenía sentido. No hacía falta ser súper-emocional y comportarnos como niñas. Si lo íbamos a hacer, más valía hacerlo bien. Y como era cuestión de tíos, pensar como uno podría ayudar.

Silvia sacó su i-pad de la mochila.

“¿De veras?” Le preguntó Lorna. “¿No es ir un poco demasiado lejos?”

“¿Por qué? ¿Para que está la tecnología sino para este tipo de cosas?”

“ ¿Para cosas importantes quizás? Como resolver el problema de proporcionar energía y comida a la población del mundo entero, curar enfermedades, educar a las masas…” Contesté yo.

“Sí, de acuerdo. Quizás haremos todo eso en algún momento en nuestras vidas, pero ¿qué daño hacemos utilizando una base de datos para tomar una decisión razonable sobre chicos?”

Tuve que reconocer que tenía razón. Hoy, encontrar al candidato ideal para novio; mañana, el Premio Nobel.

Lorna, que evidentemente había estado pensando en chicos un poco, se puso a cargo de nombrar los distintos grupos de posibles candidatos, mientras todas considerábamos sus pros y contras. Bueno, no siempre podíamos encontrar pros. Cuando se consideraba el asunto de una forma sistemática, parecía de lo más sorprendente que nadie saliera con alguien. Las agencias matrimoniales se merecían su dinero y más por siquiera atreverse a tal tarea.

“Veamos, veamos… ¿Con qué tipo de chico te gustaría que te viera Seth, Pink?” Me preguntó Silvia.

“Bueno…evidentemente alguien razonablemente atractivo pero con algo de cerebro…Quiero decir, tendría que ser alguien con quien él pudiera creerse que yo saldría…Seth me conoce lo suficientemente bien como para saber que yo no saldría con alguien puramente por su cara bonita…Aunque alguien que fuera solamente “una cara bonita” probablemente tampoco saldría conmigo.”

Lorna me miró seria.

“Oh Pink, vamos, no empieces así. No hay problema alguno con tu apariencia. Cualquier chico…”

“Dejémoslo. No es cuestión de eso…Seamos metódicas.” Dije yo.

“OK. Atractivo pero razonablemente inteligente…”

Pensamos un rato. No había tantísimos chicos que encajaran en la categoría…

“Siempre están los amigos de Seth…Adam no está mal…” dijo Lorna.

“No, no lo está. Ni tampoco Tony, o Chris, o Scott… ¿Estás bromeando, Lorna? ¿No te has fijado nunca en el tipo de chica con las que salen? Animadoras, chicas de moda…la más bellas o al menos bonitas…Sería una misión imposible y ya sabes que no son demasiado discretos…Cuando salen con alguna chica todo el mundo sabe todos lo detalles. ¡Incluso nosotras!” le contesté.

“Sí, Seth es le único con algo de clase en su grupo de amigos.” Por supuesto, esa fue Silvia. ¿No os había dicho que a ella le gusta Seth?

“Tampoco estoy demasiado convencida sobre ninguno de ellos con respecto al tamaño de sus cerebros. Son populares y buenos en deportes y eso les da mucha manga ancha, pero con respecto a méritos…” añadí yo.

“Seth es bastante listo…creo.”

Lorna y yo miramos a Silvia. No estoy segura si yo también lo hice, pero Lorna definitivamente alzó la vista al cielo.

“Sí, y tiene un precioso pelo trigueño y ondulado, ojos verdes, hoyuelos muy monos y todo lo demás. Deja de hablar de Seth, Silvia. Él es el causante de todo este lío y evidentemente Pink no va a salir con él. No, tienes razón, Pink, ninguno de sus amigos sirven para esto. Los conoce demasiado bien, se daría cuenta de que no saldrías en serio con ninguno de ellos…No funcionaría.”

La mayoría de chicos considerados listos entraban en una de dos de las categorías más despreciadas, o los cerebros, el grupo de los estudiosos, compuesto principalmente de carácteres relegados, buenos para tener una conversación o formar grupo de estudio, pero no para salir con ellos, y los frikki informáticos.

“Theo, Paul, Mark y Luke…” dijo Silvia.

“¿Los cerebros? Por supuesto, son inteligentes, pero… ¿atractivos? ¿Les has mirado alguna vez?” dije yo.

“Bueno…sí, pero Mark…tiene unos ojos bonitos…” añadió Silvia.

“Sí, y Theo es muy alto, y Luke tiene un pelo negro rizado fabuloso, pero, Mark tiene un acné horroroso y es muy bajito, Theo es enorme y siempre está sudando, Luke lleva unas gafas muy pasadas de moda y es tan delgado que casi no se le ve de perfil y Paul…” seguí yo.

Sí, el pobre Paul era oficialmente el tío más feo de la escuela. Era un chico encantador pero si saliera con cualquiera de ese grupo seguro que Seth pensaría que estaba desesperada o me había vuelto locas. Probablemente volvería a repetirme su oferta si me viera con alguno de ellos. Tampoco funcionaría.

Lorna negó con la cabeza.

“No, ninguno de ellos servirá. No sólo son feos pero también son muy tímidos con las chicas y no tienen gracias sociales. Probablemente les daría un infarto si siquiera sospechasen que querías salir con uno de ellos…Y…”

“Sí, lo sé. Son demasiado majos y les haría daño si los usase así.” De acuerdo, me quería vengar de Seth, pero no era justo hacerle daño a otros para conseguirlo. Yo no creo en el “daño colateral”.

Llenamos otra vez los vasos de Cola light y volvimos a concentrarnos en el documento en el i-pad de Silvia…De momento sólo cruces…Sherlock Holmes solía clasificar los casos en los que estaba trabajando en categorías de dificultad según el número de pipas que se tenía que fumar para llegar a la respuesta. Fumar ya no era correcto socialmente y mujeres y pipas nunca se habían llevado demasiado bien así que…Supongo que en nuestro caso clasificaríamos problemas o planes en relación al número de colas light que nos bebíamos mientras los discutíamos. Éste podría llegar a batir nuestro record de tres.

“¿Y los frikki informáticos? No son tan sensitivos como los cerebros.” Sugirió Lorna.

Aunque los cerebros estaban bastante obsesionados con la informática, los frikki eran una categoría de chicos diferenciada. Sólo parecían tener tiempo para accesorios electrónicos, juegos, y la mayoría del tiempo parecían vivir en una realidad alternativa que sólo se cruzaba con la nuestra esporádicamente.

“Y aparte de Troy, el resto tienen una pinta bastante normal.” Afirmó Silvia.

Todas pausamos al mencionar a Troy. Era hijo del alcalde y a comparación con su hermano mayor que había terminado la escuela con una beca de fútbol y ahora estaba estudiando en Davis, la joya de la familia, era realmente raro y tenía un aspecto de lo más extraño. Siempre me hacía pensar en actores de película de terror. No parecía pertenecer a nuestro planeta. No era feo, pero como un Picasso su estética y fisonomía eran extremadamente poco convencionales. Es cierto que nadie podría pasar desapercibido dándole la mano, pero no estaba convencida de que ese era el tipo de atención que yo quería.

“¿Has intentado hablar alguna vez con Matt, Pete, Dean o Todd de algo que no sean juego, ordenadores o comics? Sé que lo habéis intentado. Yo también. Sin ningún éxito. Quiero venganza, pero no a coste de mi cordura. No quiero un novio de verdad pero al menos apreciaría a alguien con quien pudiera hablar…”

Más cruces. Seguíamos sin ningún sí.

“¿Y que me dices de los chicos invisibles?” Preguntó Lorna. A los que se refería eran a chicos como nosotras que no parecían pertenecer a ninguna de las categorías establecidas. Normales y corrientes, sin pasarse de feos, no particularmente deportistas, sin ser particularmente inteligentes, ni especialmente atractivos…

“No. Pink necesita a alguien que le llamara la atención a Seth. A alguien que le hiciera volver la cabeza si le viera con ella. Un invisible…por sus características esenciales no serviría.”

Asentí. Sí, Silvia tenía razón.

“Se daría cuenta si salieras con uno de los rebeldes.” Dijo Lorna.

Sí, incluso Hope Springs, ‘la ciudad donde nunca pasa nada’ (de acuerdo con nuestra versión revisada del lema oficial que era ‘donde todos los sueños son posibles’. Estoy de acuerdo, empalagosamente dulce, y además falso) tenía chicos malos. A nuestra edad no estábamos totalmente convencidas de que fueran genuinamente malos, no habían tenido suficiente tiempo para cometer muchas maldades, pero eran rebeldes, inconformistas y más problemáticos que la mayoría. Había que admitir que en un sitio como Hope Springs eso no era muy difícil pero…tenían un poco de mala reputación.

“Clint tiene novia. Y Jesse…” dijo Silvia.

Jesse había empujado a Silvia el año pasado y ella se había caído por las escaleras torciéndose el tobillo. Él había insistido en que no lo había hecho a posta, diciendo que tenía mucha prisa y ella estaba en medio, pero…oficialmente era persona non-grata para nosotras. De acuerdo con nuestras predicciones acabaría en la cárcel algún día. Carne de prisión iba más allá de lo que yo había pensado. No.

Habíamos llegado a nuestra tercera cola light y seguíamos sin candidatos razonables.

“No puedo pensar más.” Dijo Lorna. “Creo que debemos habernos repasado toda la clase”

Nos quedamos calladas unos segundos y entonces Silvia saltó.

“¡Tienes razón! ¡Eso es! Hemos revisado a todos los chicos de nuestra clase. Pero esos no son todos los chicos. Tenemos que buscar en otras clases. Necesitamos expander nuestro intervalo de edades.”

Cerré los ojos. Sabía adonde íbamos con esto. Podía leer el nombre que Silvia iba a mencionar en luces de neón. Pero aún tenía curiosidad por ver cómo le sacaría a relucir.

“No creo que chicos más jóvenes sean apropiados. Primero…incluso chicos de nuestra edad son inmaduros, ¿os podéis imaginar cómo deben ser los chicos más jóvenes? Un año más joven ya sería demasiado. No quieres echarte reputación de ladrona de niños.” Dijo Lorna, terminantemente. Tenía una forma de resumir las cosas e ir derecha al grano que yo siempre había admirado y creía que sería una gran ventaja para una carrera en publicidad o el cine.

“No, Seth se reiría de mí si saliera con un chico más joven. Se metería con él y conmigo todo el tiempo. No, eso no serviría para nada.”

“Anda chicas, vamos. Sabéis que no me refería a salir con un chico más joven. Lo que quería decir es que tendrías que considerar a chicos más mayores. Siempre le da status a una chica el salir con un tío mayor. Un hombre de mundo, maduro…”

“Seguro, pero ¿cómo de mayor? ¿De qué estamos hablando? ¿Chico universitario?” preguntó Lorna, girándose hacia mí y guiñándome un ojo. Evidentemente ella también había llegado a la misma conclusión sobre las intenciones de Silvia.

“Tampoco queremos pasarnos o hacer que el tío acabe pareciendo un viejo verde o un pedófilo…No, quizás alguien que sea un par de años más mayor…” añadió Silvia, intentado sonar casual, y fallando miserablemente.

“Me parece que no conocemos a muchos chicos de esas edad, ¿verdad Lorna? Pregunté, mirando a Lorna e intentando mantener la expresión seria.

“No. A mí no se me ocurre ninguno. Quizás tíos de otra ciudad…” Lorna chasqueó los dedos. “!Tengo una idea! Silvia, ¿por qué no le preguntas a tu hermano Jackson si tiene algún amigo que pueda ser apropiado? Es dos años mayor que nosotras, ¿no? No conozco a sus amigos, pero quizás alguno de ellos sirva. Podríamos llamarle.”

Lorna y yo miramos a Silvia con caras serias y decididas.

“Sí, eso parece una buena idea. ¿Por qué no llamas a Jackon, Silvia, y le preguntas?” dije yo.

Silvia nos miró a las dos, ruborizada, respirando rápida y superficialmente, intentando pensar en algo que decir. Finalmente no pudimos resistirlo más tiempo y nos echamos a reir.

“ ¡Tendrías que verte la cara, Silvia!” le dije.

“ ¡Me estabais tomando el pelo! ¡Sabíais que me refería a mi hermano!”

Lorna le dio un achuchón en el brazo.

“Por supuesto que sabíamos que te referías a tu hermano. Siempre estás intentando juntarle con Pink. Desde siempre has tenido la idea de que los dos se enamorarán locamente, serán felices y comerán perdices, vosotras dos seréis hermanas y tendrás preciosos sobrinos y sobrinas.”

“ ¡Pero a Jackson tú le gustas de verdad, Pink!”

“Sabes que pienso que tu hermano es un chico majo y me gusta, como amigo, pero…”

Lorna de nuevo se dejó de rodeos.

“Jackson es torpe, tiene una atención tan breve como la de un pez y aparte de deportes de pelota muy pocos intereses. Tú eres el cerebro de la familia, querida Silvia. Tu hermano, aunque no es feo, es un poco…”

Silvia no la dejó terminar.

“Tienes razón, esto es cuestión de venganza y no sería justo mezclar a mi hermano cuando él tiene sentimientos por ti…”

El pobre Jackson probablemente ni siquiera sabía qué sentía, pero confiaba en la opinión de su hermana sobre sus sentimientos y siempre había sido extra-amable conmigo, aunque yo había intentado tanto como pude, sin herirle, hacerle entender que no le veía como posible novio, y de hecho no quería ningún novio. Lorna tenía razón, feo no era. Tenía la perfecta sonrisa que su hermana no había conseguido a pesar de innumerables visitas al dentista, y aunque muy alto, jugaba al baloncesto y su altura le sentaba bien.

“Bueno, eso es todo. Tendremos que seguir pensando.” Dijo Lorna. “No puedo beber más Coca-cola light o seguir hablando de tíos. Tendremos que dejarlo.”

“Quizás aparecerá alguien nuevo.” Dijo Silvia, siempre optimista. Yo no creía que eso fuera probable pero asentí. ¿Para qué preocuparla más después de nuestros después de nuestros comentarios sobre su hermano? Quizás todos nuestros sueños se convertirían en realidad de todos modos.

Gracias por leer.  Y por favor no os olvidéis de dejar comentario. Y si leéis en inglés y os apetece leer algo más de la historia, con mucho gusto os puedo enviar el PDF.

 

Hola a todos:

Como sabéis normalmente tenemos a un escritor invitado los viernes. Por desgracia la escritora que iba a contribuir esta semana no ha podido hacerlo (aunque confío en que nos venga a visitar dentro de poco), así que pensé aprovechar y traeros el principio de una historia que estoy revisando para ver que os parece. No es muy larga, y si os interesa, os traeré algo más y quizás la publique algún día…A ver…

Familia, lujuria y cámaras

El paquete estaba plantado en mi mesa de despacho, marrón y de apariencia inocente. Tenía mi nombre escrito, mi título (Sub-editora) y la dirección de la oficina. Lo cogí, lo sopesé, lo agité…Era demasiado grande para un CD. Mi corazón empezó a latir muy deprisa y mis manos a temblar. Lo que llevaba temiendo hacía tiempo había pasado. Hermanme había encontrado finalmente.

Pegué un salto al sentir una mano en mi hombro.

“Perdona. No quería asustarte. Solo… ¿Cuál prefieres?”

Matt, uno de los diseñadores gráficos, había estado preparando la portada de la antología que estábamos a punto de publicar.

“Yo… ¿cuál te gusta más a ti?”

“Las he hecho las dos. No sé.”

Me estaba mirando. Era un hombre bajo, con una pinta algo rara, todo cabeza y ojos.

“¿Es un CD?”

Todavía tenía el paquete en mi mano derecha.

“No, un DVD.”

“¿Algo interesante?”

“Me parece que es una grabación familiar que estaba esperando. ¿Sabes si alguna de las cabinas de visionado está libre?”

“Que yo sepa no hay nadie allí esta mañana. ¿Cuál?”

“Oh…los diseños…Me gustan los dos. Pregúntale a Alan. O escógelo tú mismo. Siempre podemos usar el otro diseño cuando publiquemos otra antología.”

“OK. Espero que disfrutes la película.”

“Seguro…”

“…que no.” Me dije a mi misma cuando salió de la oficina. Casi corriendo me dirigí a una de las cabinas, la que estaba más lejos de la puerta, en el rincón más retirado. No quería ser interrumpida ni que me viera nadie. Tenía que estar completamente segura. Una vez allí, abrí el paquete. No había ninguna nota. Solo el DVD. Cubierta en blanco. Encendí la televisión y el DVD. Contemplé como la máquina se tragaba el disco, sintiéndome como hipnotizada. Después de unos segundos con la pantalla en blanco, apareció Herman. Estaba todavía más delgado y pálido que la última vez que lo había visto, si eso era posible. Llevaba el pelo largo, grasiento, y se distinguía alguna cana. Parecía cansado pero sonrió, una sonrisa de anuncio de pasta dentífrica.

“Hola Pat…Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos, ¿no? Más de tres años. Por supuesto, tú me estás viendo, pero yo no te puedo ver. Aún no, vamos. ¿O crees que sí te puedo ver?…Lo que me hiciste no fue nada elegante. Hacer las maletas e irte cuando lo estábamos pasando tan bien. Y enviarme un correo electrónico. ¡Tan impersonal! ‘No intentes contactarme. Déjame sola o…’ Me he estado preguntando ‘¿o qué?’ todos estos años. No es justo. He estado muy aburrido todo este tiempo. Viendo nuestra última grabación para entretenerme. ¿Te acuerdas? Aquí te dejo una selección.”

La pantalla se quedó en blanco un minuto y las imágenes siguientes eran de una pareja, desnudos en una cama estrecha, en plena relación sexual. Herman, el hombre en la grabación, parecía estar actuando para la cámara, intentando que la acción se viera lo más posible. Sólo cuando estaba próximo al orgasmo pareció perder el control y olvidarse de la actuación. A la mujer casi no se la veía hasta el final, cuando Herman se tendió a su lado, acariciándole el abdomen y besándole los pezones. Herman pareció recordar la cámara de repente y estrujándole la cara la hizo sentarse.

“Sonríe a la cámara.”

Miré la pantalla. Mi imagen devolviéndome la mirada desde el golfo de tres años me hizo sonrojarme y sentirme humillada. Pero aún no se había acabado. Herman se paseó por delante de la cámara y se sentó.

“Espero que lo disfrutaras. Yo lo hice. De hecho, no me diste demasiada oportunidad para preguntártelo. Pero, he estado pensando sobre nuevos ángulos para la cámara. Y sería más interesante si la próxima vez tú estuvieras encima. Te llamaré esta mañana. Solo para discutir los detalles. Adiós. Estoy muy feliz de haberte encontrado finalmente.”

Volví a mi despacho y me senté. Encerré el DVD en el primer cajón, el único con llave. El teléfono blanco parecía inofensivo y puro. No me sentía capaz ni de pensar ni de hacer nada. Contemplé la posibilidad de dejar la oficina e irme a casa. Quizás debería emigrar. Pero me sentía exprimida de toda energía. Me dediqué a esperar que sonara el teléfono. Y lo hizo.

“Hola Pat. Soy Cal. ¿Estás ocupada esta noche?”

“¿Esta noche?…No sé. Estoy esperando una llamada telefónica. No lo sé aún. ¿En qué estabas pensando?”

“Cena íntima, película, sexo…Lo habitual.”

“Te llamaré cuando sepa lo que voy a hacer.”

“ ¿Estás bien? Suenas un poco…rara.”

“Solo estoy un poco cansada. Todo va bien, Cal.”

“De acuerdo, pero no te olvides de llamarme. Ya sabes que tengo admiradoras haciendo cola…”

“Te llamo más tarde.”

“Pat…solo era una broma.”

“Lo sé cariño, lo sé. Perdona, no estoy muy fina hoy. Te llamo más tarde. Gracias por llamar.”

Cal…era un hombre tan encantador. ¿Cómo podría explicarle Herman a él? Era imposible explicarle Herman a alguien. Si desapareciera de una vez por todas…

El teléfono volvió a sonar. Lo dejé sonar unas cuantas veces, hasta que Tina, la chica en la oficina de al lado entró en mi oficina. Siempre estaba vestida a la última moda, impecable maquillaje, ni un pelo fuera de sitio…Corazón de modelo.

“O, creí que no estabas. Iba a contestar al teléfono…Por cierto, alguien llamó antes. Herman…no sé qué. Me dijo que es tu hermano adoptivo. No sabía que tuvieras familia.”

“No nos hablamos hace mucho. Te contaré la historia un día de estos.”

Tina se fue y yo cogí el teléfono.

“Hola. Pat Mackenzie al habla.”

“Hola Pat. Herman Stenson.”

No dije nada. No había nada que decir.

“¿Cómo estás? ¿Sorprendida?”

“Nada de lo que hagas me sorprende, Herman.”

“Probablemente te creías que te habías librado de mí.”

“No creía, rogaba y deseaba ardientemente. ¿Qué quieres?”

“Vale, olvidémonos de los buenos modos, ¿no? Solo soy yo, todo queda en familia, ya entiendo. ¿Qué crees que quiero?”

No le contesté. Quería colgar el teléfono, pero sabía que no cambiaría nada. Había crecido con el malnacido.

“Quiero que vengas a verme, Pat. También vivo aquí. Me mudé cuando descubrí tu dirección. Te diré donde vivo.”

“No quiero saberlo.”

“Es un sitio muy majo.”

“Déjame en paz.”

“Anda, Pat, sé justa. ¿Me he tomado todas estas molestias por encontrarte para nada? Debes venir a verme. Te enseñaré mi sistema de vigilancia y cámaras…Ahora puedo grabarlo todo.”

“No quiero…”

“De acuerdo, he intentado ser amable, pero ya veo que no funciona. Si eso es lo que quieres, así es como va a ser. Me vendrás a ver o le enviaré una copia del DVD a tu jefe y a tu precioso Carl Tom…como se llame.”

“Cal Tomlinson. ¿Qué te hace pensar que me preocupa eso?”

“La sub-editora de una revista intelectual seria, sobre Educación, estrella de una película porno. Me parece que no entona con el tipo de trabajo.”

“No es una película porno.”

“Sé lo que es y tú también, pero nadie más lo sabe. Nadie lo entendería. Y estoy seguro de que Carl no sería diferente a los demás.”

“Cal.”

“No me importa nada como se llame. A menos que quiera ser protagonista en la película…aunque…no, dejémoslo como estás.”

“¿POR QUÉ NO TE BUSCAS A OTRA PERSONA CON QUIEN…” de repente bajé la voz cuando me di cuenta de que probablemente Tina y la mitad de la oficina me debían estar oyendo. “…follar?”

“Es un poco más que eso, amor. Ven a verme y hablaremos de ello.”

Escribí su dirección automáticamente y colgué el teléfono.

********************************************************************

Y ahora, dos anuncios. Para compensar, la semana que viene (si todo va bien) tendremos dos autores invitados. El martes, mi blog formará parte del tour de Travis Luedke que nos hablará de su nueva novela en la serie ‘The Nightlife’. Si os gustan los vampiros marchosos…no os lo perdáis. Y el viernes, Dan O’Brien nos hablará de cómo publicar en una revista (ya que es editor) y información de sus libros.

Y el segundo anuncio. Mi novela corta juvenil ‘Gemela Maldad’ estará en promoción gratis en Amazon el viernes 1 de Marzo, por un día solo. Os lo recordaré el martes y el viernes, pero…el que avisa no es traidor…Y os dejo enlaces a previos posts con muestras de la novela…para refrescar la memoria.

Gracias por leer y buen fin de semana!

Gemela Maldad cover

http://viewbook.at/B00BDRLLX4

https://olganm.wordpress.com/2013/01/29/primicia-nueva-novela-corta-juvenil-gemela-maldad-y-muestra/

https://olganm.wordpress.com/2013/02/10/gemela-maldad-ya-esta-aqui-novela-corta-juvenil-paranormal-hermanos-romance-y-otra-muestra-para-probar/

Hola a todos. Y a os había comentando que tengo unos cuantos proyectos, entre ellos una serie de novelas juveniles (que estoy traduciendo, muy lentamente porque siempre me aparecen cosas más urgente). Y se me ocurrió que como introducción a las novelas podría publicar una novela corta juvenil del género de fantasía,  romance paranormal, que escribí hace un tiempo pero aún no había publicado. Si todo va como está previsto estará lista para la publicación en unas semanas.

Para que no os aburráis mientras tanto he decidido dejaros el principio de la novela, a ver que os parece…Es cortita (unas 40 páginas, siempre quedan más largas en español, será que hablamos mucho)…

Espero que os guste:

Gemela Maldad

La amiga de Hilda, Rut, era la chica más bonita y encantadora de la pequeña ciudad donde vivían. Su pelo rubio era brillante y fino como la seda, sus ojos azules como zafiros, su boca roja como el coral. Si hubiera vivido en una época diferente los juglares le habrían dedicado sus canciones. Rut era el orgullo y deleite de Yorktown. Y era lista, y generosa, y amable. Lo tenía todo.

Rut también tenía un hermano. Max era su gemelo, pero casi nadie habría adivinado que estaban emparentados. Él era muy alto y delgado, su pelo espeso, rizado y negro como el carbón, sus ojos grises como la pizarra, y su boca tenía labios delgados que casi nunca sonreían. Él era la oveja negra de la familia, y a Rut y a él la gente les llamaba ‘el ángel y el demonio’.

Hilda los conocía a los dos de toda la vida. Eran de la misma edad, y de hecho sus familias se conocían desde antes de que ellos nacieran. Sus padres solían salir en citas dobles y se casaron en una boda doble. Vivían en casas contiguas y era como si todos fueran miembros de la misma familia. Hilda siempre había sentido que era su obligación ser la amiga de Rut y Max. La tarea había sido muy fácil con Hilda, que era amiga de todo el mundo, pero Max nunca había sido un chico fácil de querer. Cuando jugaban juntos de niños, él torturaba a los animales, a los insectos, se peleaba con otros niños…Rut siempre había intentado alejarse de él y evitarle, ya que no soportaba ningún tipo de violencia, pero Hilda no era nada delicada, y Max siempre había asumido que Hilda estaba de acuerdo con lo que él hacía. Ella le había dicho muchas veces que no le gustaba su comportamiento pero él insistía que sus palabras eran sólo una pose. Max siempre era tan desagradable como podía con su hermana. Ponía animales muertos en su cama, gusanos en su comida, le arruinaba los vestidos…Una vez Hilda detuvo a Max cuando estaba a punto de prenderle fuego al pelo de su hermana, que estaba durmiendo. Rut se despertó con la discusión y le pegó un bofetón cuando se enteró de lo que estuvo a punto de hacer, pero él sólo se rio. Ni amenazas de Rut, ni advertencias de sus padres, ni castigos de sus profesores obtenían resultados, ya que a él no le importaban.

El verano del diecisiete cumpleaños de los gemelos, Max le había dado un descanso a todo el mundo y había decidido irse de acampada con otros jóvenes. Las dos familias habían tenido un par de semanas de paz y habían estado preparando la fiesta de cumpleaños de los dos, tranquilos y en perfecta calma.

“¡Hilda! ¡Hilda!”

“¡Oh no, ha vuelto!” Murmuró Esteban, el padre de Hilda.

“¡Hilda!”

“Ve a ver qué quiere antes de que acabemos todos sordos o locos.” Le ordenó su madre, Mandy.

“Vale, vale. Ya voy.”

“¡Hilda!”

Hilda marchó hacia el jardín sintiéndose como una mártir. ¡La de sacrificios que tenía que hacer para mantener la paz! Max estaba agitado corriendo por todo el jardín. Abrió la boca y empezó a decir:

“¡Hi…Ah, estás aquí.”

“Sí Max. Aquí estoy. ¿Siempre tienes que ser tan ruidoso?”

“¡Cállate! Quiero enseñarte algo.” Él agarró a Hilda del brazo y la arrastró por encima de la pequeña valla que separaba los jardines.

“Ten cuidado, ¿no?”

“Perdona. Ven, deprisa.”

Hilda y Max entraron en su casa a través de la puerta del salón que daba al jardín. Hilda le dijo hola al pasar a la madre de Max, Eleonor, y a su padre, Patrick. Rut estaba sentada en su habitación con la puerta abierta.

“¡Oh Rut! ¿Cómo…?”

Max empujó a Hilda hacia su cuarto.

“No le hables. No has venido aquí para hablar con ella. Has venido a ver algo.”

“¿Cuándo vas a crecer de una vez, Max? Sabes que también soy amiga de tu hermana y…”

“Para, por favor. Mira…”

Max encendió la luz. Su habitación estaba pintada de negro, las paredes y el techo, con extrañas inscripciones cabalísticas y dibujos diabólicos. Siempre estaba oscuro allí. Una vez hizo la luz, se quitó la camiseta y le enseñó la espalda a Hilda.

“¿Qué te parece?”

Hilda se quedó sin habla. Era un tatuaje increíble. Un águila negra, con las alas extendidas, atacando a una paloma blanca. El pico del águila goteaba sangre, y el color rojo del tatuaje era muy intenso y vivo, parecía latir. La paloma tenía los ojos azules y llevaba una espiga de trigo en el pico. Los ojos del águila eran grises y las alas brillaban iridiscentes. Era un tatuaje extremadamente vívido. Y su significado estaba tan claro que Hilda no lo podía ignorar. Max siempre llamaba a Rut ‘paloma blanca’. Incluso le cantaba la canción a veces. Era horrible.

“¿Por qué lo has hecho, Max?”

“Había este tío que era increíblemente bueno haciendo tatuajes muy cerca de donde acampamos. Es mi diseño propio.”

“Ya me había dado cuenta.”

“¿Por qué no te gusta? ¿No te parece bueno?”

“Es bueno. Increíblemente bueno. Pero, ¿qué significa?”

“¿Significa?…Nada. Es sólo un tatuaje.”

Max intentó usar su cara más inocente, pero no le era nada natural. No convencía a nadie.

“No me gusta la simbología.” Dijo Rut.

“Simbología. Que palabra más bella. Me encanta como hablas, como un libro.”

“Adiós Max.”

Rut le dio la espalda a Max y se dirigió hacia la puerta.

“¡Espera, espera! ¡Me he hecho otro tatuaje!”

“Si es como éste preferiría no verlo, gracias.”

“Oh no, es muy diferente. Adivina dónde está.”

Rut había parado y se había girado a mirar a Max, pero sacudió la cabeza y siguió andando.

“No me interesan tus juegos, Max. Tengo cosas que hacer.”

Max corrió hacia la puerta para impedir que Hilda saliera.

“Anda…He estado fuera dos semanas y ni siquiera me has preguntado cómo me fue o cómo estoy, o nada. Te he echado de menos, ¿sabes? Y tú ni siquiera te preocupas lo suficiente como para preguntarme.” Se quejó.

tampoco me has preguntado nada. Sólo llegaste chillando…”

“Vale, lo siento. Se lo tenía que enseñar a alguien o hubiera explotado. No se lo había enseñado a nadie.”

“Entonces ¿es una sorpresa?”

“Sí, sí. Tú no lo contarás, ¿no?”

Max y sus secretos. Hilda había sido elegida su confidente oficial hacía muchos años y nunca había conseguido librarse del privilegio. Aunque Max nunca lo confesaba todo. Siempre se guardaba algo. Eso a veces hacía las cosas un poco más fáciles para Hilda. A veces. A veces las hacía aún peores.

“Se lo tendrás que enseñar a tus padres. Lo descubrirán de todas maneras.”

“Se lo enseñaré, pronto….Pero mientras tanto no digas nada, ¿de acuerdo?”

“Vale.”

“Ahora, adivina dónde está el otro tatuaje.”

Pues ahí está. Os mantendré informados de su publicación. Si os ha gustado, no creo que tarde mucho. Y si queréis intentar adivinar dónde tiene Max el otro tatuaje…Bienvenidos…

Gracias por leer.

Ah, y el viernes, autora inviada. Judith Priay.

A.J.Lyndon

English Civil War historical novelist

Critical thinking for Human Community

Critical thinking for Human Community via #PublicDomainInfrastructure: Public Transit, Public Libraries, Public Education, and Public Health Care

Just Reading Jess

Book Blog: Book Reviews and other Bookish Posts

Rtistic

I speak my heart out.

LIfeTech with NikitaSainju

Blog writer, travel writer, journal writer, cooking, nature lover, book lover..

%d bloggers like this: