Archives for category: Lanzamiento de ‘Gemela Maldad’

Hola a todos:

Últimamente me ha dado por repasar las cosas que he hecho y los libros que he publicado. Aunque más recientemente he publicado libros que he escrito hace poco, cuando empecé a publicar lo hice por libros que hacía tiempo que había escrito y estaban guardaditos en el cajón. Aún me quedan unos cuantos esperando a ser desenterrados (o a convertirse en zombies, quién sabe) pero ya veremos.

A cambio de una traducción (que me está encantando, pero como no está acabada no os digo más), Paloma Caral accedió a revisar mis dos primeras novelas en español, ‘El hombre que nunca existió’ (en la que sigue trabajando) y ‘Gemela Maldad‘. Hace poco Paloma me entregó la versión corregida de Gemela Maldad, y aproveché para crear una portada nueva y publicar la versión mejorada.

Paloma Caral correcciones

Paloma Caral correcciones

Y ya que menciono a Paloma Caral, si os interesa informaros sobre sus servicios de corrección, lo podéis hacer aquí. Porque como ella dice: Solo existe una vez para una primera impresión.

Aprovechando la oportunidad, y ya que hace bastante de la publicación inicial, pensé aprovechar la ocasión para recordaros estas novela corta juvenil y compartir el principio por si os apetece.

Gemela Maldad de Olga Núñez Miret

Gemela Maldad de Olga Núñez Miret

Érase una vez un par de gemelos, un chico y una chica. Rut era rubia, ojos azules, de piel muy blanca y muy buena. Max tenía el pelo negro como el carbón, los ojos grises, y era huraño y malo. Su vecina de al lado y compañera de fatigas, Hilda, intentaba ser amiga de los dos, pero no era fácil. Los dos hermanos no se podían ver y ella siempre se encontraba en medio de sus peleas intentando mantener la paz. Max opinaba que su hermana era una pesada y aburrida, imposiblemente perfecta, y Rut no podía soportar las travesuras de su hermano y su pésimo comportamiento. Le tenía miedo. Rut era demasiado perfecta e inocente, como una niña pequeña, para poder sobrevivir en el mundo real, tanto que Hilda sospechaba que algún problema había, pero no sabía cual. ¿Era Rut el ángel que todo el mundo creía? ¿Estaba enferma? ¿Por qué no se comportaba como una chica de su edad? Cuando los dos gemelos empezaron a hablar del destino y a decir que “algo” iba a ocurrir Hilda se preocupó. ¿Qué podía hacer? Y desgraciadamente “algo” ocurrió.
‘Gemela Maldad’ es una novela corta juvenil (aproximadamente 55 páginas) que empieza como un cuento de hadas, trata de amistades que sobreviven a todos los contratiempos, de tragedia, romance, y también tiene un toque de fantasía/paranormal. Con una historia que engancha, buen ritmo, y unos personajes misteriosos, intrigantes y entrañables os hará pensar. Si tenéis mucha imaginación y os gustan las lecturas compactas y gratificantes, ¿por qué no la probáis?

Y aquí la muestra:

La amiga de Hilda, Rut, era la chica más bonita y encantadora de la pequeña ciudad donde vivían. Su pelo rubio era brillante y fino como la seda, sus ojos azules como zafiros, su boca roja como el coral. Si hubiera vivido en una época diferente los juglares le habrían dedicado sus canciones. Rut era el orgullo y deleite de Yorktown. Y era lista, y generosa, y amable. Lo tenía todo.

Rut también tenía un hermano. Max era su gemelo, pero casi nadie habría adivinado que estaban emparentados. Él era muy alto y delgado, su pelo espeso, rizado y negro como el carbón, sus ojos grises como la pizarra, sus labios eran delgados y su boca casi nunca sonreía. Él era la oveja negra de la familia, y a Rut y a él la gente les llamaba «el ángel y el demonio».

Hilda los conocía a los dos de toda la vida. Eran de la misma edad y, de hecho, sus familias se conocían desde antes de que ellos nacieran. Sus padres solían salir en citas dobles y se casaron en una boda conjunta. Vivían en casas contiguas y era como si todos fueran miembros de la misma familia. Hilda siempre había creído que era su obligación ser la amiga de Rut y Max. La tarea había sido muy fácil con Hilda, que era amiga de todo el mundo, pero Max nunca había sido un chico fácil de querer. Cuando jugaban juntos de niños, él torturaba a los animales, a los insectos, se peleaba con otros niños. Rut siempre había intentado alejarse de él y de evitarle, ya que no soportaba ningún tipo de violencia, pero Hilda no era nada delicada y Max siempre había asumido que Hilda estaba de acuerdo con lo que él hacía. Le había dicho muchas veces que no le gustaba su comportamiento, pero él insistía en que sus palabras eran solo una pose. Max siempre era tan desagradable como podía con su hermana. Ponía animales muertos en su cama, gusanos en su comida, le arruinaba los vestidos. Una vez, Hilda detuvo a Max cuando estaba a punto de prenderle fuego al pelo de su hermana mientras dormía. Rut se despertó con la discusión y le pegó un bofetón cuando se enteró de lo que estuvo a punto de hacer, pero él solo se rio. Ni amenazas de Rut, ni advertencias de sus padres, ni castigos de sus profesores obtenían resultados, ya que a él no le importaban.

El verano del diecisiete cumpleaños de los gemelos, Max le había dado un descanso a todo el mundo y había decidido irse de acampada con otros jóvenes. Las dos familias habían tenido un par de semanas de paz y habían estado preparando la fiesta de cumpleaños de los dos, tranquilos y en perfecta calma.

—¡Hilda! ¡Hilda!

—¡Oh, no, ha vuelto! —murmuró Esteban, el padre de Hilda.

—¡Hilda!

—Ve a ver qué quiere antes de que acabemos todos sordos o locos —le ordenó su madre, Mandy.

—Vale, vale. Ya voy.

—¡Hilda!

Hilda salió al jardín sintiéndose como una mártir. ¡La de sacrificios que tenía que hacer para mantener la paz! Max estaba agitado, corriendo por todo el jardín. Abrió la boca y empezó a decir:

— ¡Hil…! ¡Ah, estás aquí!

—Sí, Max, aquí estoy. ¿Siempre tienes que ser tan ruidoso?

—¡Cállate! Quiero enseñarte algo.

Max agarró a Hilda del brazo y la arrastró por encima de la pequeña valla que separaba los jardines.

—Ten cuidado, ¿no?

—Perdona. Ven, deprisa.

Hilda y Max entraron en su casa a través de la puerta del salón que daba al jardín. Hilda saludó a la madre de Max, Eleonor, y a su padre, Patrick. Rut estaba sentada en su habitación con la puerta abierta.

—¡Ah, Rut! ¿Cómo…?

Max empujó a Hilda hacia su cuarto.

—No le hables. No has venido aquí para hablar con ella, has venido a ver algo.

—¿Cuándo vas a crecer de una vez, Max? Sabes que también soy amiga de tu hermana y…

—Para, por favor, mira.

Max encendió la luz. Su habitación estaba pintada de negro, las paredes y el techo, con extrañas inscripciones cabalísticas y dibujos diabólicos. Allí siempre estaba oscuro. Se quitó la camiseta y le enseñó la espalda a Hilda.

—¿Qué te parece?

Hilda se quedó sin habla. Era un tatuaje increíble. Un águila negra, con las alas extendidas, atacando a una paloma blanca. El pico del águila goteaba sangre y el color rojo del tatuaje era muy intenso y vivo, parecía latir. La paloma tenía los ojos azules y llevaba una espiga de trigo en el pico. Los ojos del águila eran grises y las alas brillaban iridiscentes. Era un tatuaje extremadamente vívido. Y su significado estaba tan claro que Hilda no lo podía ignorar. Max siempre llamaba a Rut «paloma blanca». A menudo le cantaba la canción. Era horrible.

—¿Por qué lo has hecho, Max?

—Había un tío muy bueno haciendo tatuajes muy cerca de donde acampamos. Es un diseño propio.

—Ya me había dado cuenta.

—¿Por qué no te gusta? ¿No te parece bueno?

—Es bueno, increíblemente bueno, pero ¿qué significa?

—¿Qué significa? Nada. Es solo un tatuaje.

Max intentó usar su cara más inocente, pero no le surgía de forma natural. No convencía a nadie.

—No me gusta la simbología —dijo Rut.

—«Simbología». ¡Qué palabra más bella! Me encanta como hablas, como un libro.

—Adiós, Max.

Rut le dio la espalda y se dirigió hacia la puerta.

—¡Espera, espera! ¡Me he hecho otro tatuaje!

—Si es como este, preferiría no verlo, gracias.

—Es muy diferente. Adivina dónde está.

Aquí el enlace en Amazon (de momento disponible en Unlimited, pero no por mucho tiempo):

http://bit.ly/1yFIF35

Gracias por leer, y ya sabéis, si os ha interesado, dadle al me gusta, comentad, compartid y haced CLIC! 

Advertisements

Hola a todos:

Recordaréis que hace un par de semanas os dije que estaba terminando de corregir una novela corta juvenil, ‘Gemela Maldad’ y os ofrecí en primicia el principio de la historia para  ver que os parecía. Pues ya está publicada, así que para que os hagáis mejor idea os traigo la descripción, otro fragmento, y la portada. Y por supuesto el enlaces.

Gemela Maldad

Érase una vez un par de gemelos, un chico y una chica. Rut era rubia, ojos azules, de piel muy blanca y muy buena. Max tenía el pelo negro como el carbón, los ojos grises, y era huraño y malo. Su vecina de al lado y compañera de fatigas, Hilda, intentaba ser amiga de los dos, pero no era fácil. Los dos hermanos no se podían ver y ella siempre se encontraba en medio de sus peleas intentando mantener la paz. Max opinaba que su hermana era una pesada y aburrida, imposiblemente perfecta, y Rut no podía soportar las travesuras de su hermano y su pésimo comportamiento. Le tenía miedo. Rut era demasiado perfecta e inocente, como una niña, para sobrevivir en el mundo real, tanto que Hilda sospechaba que algún problema había, pero no sabía cual. ¿Era Rut el ángel que todo el mundo creía? ¿Estaba enferma? ¿Por qué no se comportaba como un chica de su edad? Cuando los dos gemelos empezaron a hablar del destino y a decir que “algo” iba a ocurrir Hilda se preocupó. ¿Qué podía hacer?  Y desgraciadamente “algo” ocurrió.

‘Gemela Maldad’ es una novela corta juvenil (aproximadamente 40 páginas) que empieza como un cuento de hadas, trata de amistades que sobreviven a todos los contratiempos, tragedia, romance, y un toque de fantasía/paranormal. Con una historia que engancha, buen ritmo, y unos personajes misteriosos, intrigantes y entrañables os hará sentiros bien pero os dejará con dudas. Si tenéis mucha imaginación y os gustan las lecturas compactas y gratificantes, ¿por qué no la probáis?

Si recordáis el principio de la historia, las dos familias estaban preparando una fiesta…aquí os la dejo:

En la fiesta Max iba vestido con unos pantalones tejanos negro y una camiseta negra No le había hecho caso a su madre cuando le sugirió que se pusiera algo más ‘bonito’. Con los toques finales del pastel, Hilda y su familia llegaron a la fiesta bastante tarde, cuando todo estaba en marcha. Max estaba en la sala y parecía estar esperando ansiosamente a Hilda

“Hola Hilda. Es ridículo. Tienes que ver el vestido de Rut. Es tan…asqueroso…No puedo ni hablar.”

“Eso no te pasa muy a menudo. Feliz cumpleaños, Max.” Hilda le besó en la mejilla, pero él le agarró por el hombro, la abrazó, y le plantó un beso en los labios.

“Muy bueno.” Dijo con una sonrisa.

“Si no fuera tu cumpleaños te daría un bofetón. Mis padres tienen tu regalo, pero supongo que los abrirás más tarde. ¿Dónde está tu hermana?”

“Dentro. Lamiéndole el culo a los profes.”

Hilda le pellizcó el trasero, y cuando él se rió también le dio un cachete.

“Más, más…Me encanta…Ponte sexi conmigo, anda, Hilda.”

Hilda no pudo evitar ruborizarse, y para esconderlo se giró de espaldas a él.

“Cállate, pervertido. Voy a darle un beso a tu hermana. Nos vemos.”

A Rut la estaban admirando y haciendo carantoñas todos los adultos. Su vestido era algo infantil para su edad. Los lazos rosas y la puntilla blanca la hacían parecer más joven, y su melena peinada a tirabuzones era excesiva. Por una vez Hilda estaba de acuerdo con Max. Era demasiado dulce y empalagoso para su gusto. Rut no estaba demasiado desarrollada aún, pero era demasiado mayor para aquello. La mayoría de las chicas en la fiesta llevaban vestidos cortos o pantalones ceñidos, pero Rut…Hilda contempló su propio vestido floreado. Simple, normal…Se metió por en medio de todos para darle un beso a Rut y decirle lo de los regalos. Rut contestó que saldría en un momento. Hilda la dejó entre sus admiradores y salió fuera.

“¿Qué opinas?”

Max estaba de nuevo junto a ella.

“Estoy completamente de acuerdo contigo. Creo que tu hermana es demasiado mayor para ese tipo de vestido.”

“¿Ves? No me equivoco siempre.”

“Pero tienes razón en contadísimas ocasiones.”

“Te traeré algo de beber. Contadísimas ocasiones. Me gusta.”

Max volvió al poco con una cola.

“¿No hay ponche?”

“No te recomiendo que bebas ese ponche.”

“Pero tu padre es un verdadero experto en prepararlo.”

“Hoy no. Lo he probado. Es demasiado dulce para mí, y sé que a ti no te gustan las bebidas tan dulces. Ha usado zumo de melocotón en lugar de limonada. Mala elección.”

“No me gusta el melocotón. Vale, me fío de ti en esto.”

Max hizo una reverencia y se volvió a su rincón a ‘observar’.

Esteban y Patrick eran los cocineros designados para la barbacoa, algunos invitados empezaron a bailar, trajeron el pastel y apagaron las velas, más que nada Rut mientras Max se quedaba atrás, los gemelos abrieron sus regalos…Habían más regalos para Rut que para Max. A Rut le regalaron joyas, ropa, perfumes…A Max música, libros, juegos de ordenador…Hilda le regaló a Rut un par de pendientes que le gustaban y a Max un tablero Ouija. A él le entusiasmó.

Rut dio uno de sus encantadores discursos para dar las gracias a todos por su amabilidad, en particular a su familia y a la de Hilda por convertirlo en ‘un cumpleaños tan especial’. Cuando terminó, Max se levantó y dijo:

“No tengo tanto talento para los discursos como mi adorable hermana gemela, pero decidí compartir algo con vosotros. Espero que os guste.”

Se subió a una silla, se volvió de espaldas a los invitados, y se levantó la camiseta. La mayoría de gente se quedó sorprendida, pero Rut se desmayó y su familia y la de Hilda quedaron en estado de shock. Hilda oyó los comentarios de un par de estudiantes de su curso.

“¿Pero a qué viene tanto drama? Es un tatuaje espléndido. No hay para tanto.”

“Quizás odian los tatuajes. A lo mejor va en contra de su religión. O tiene algo que ver con la familia… ¿Qué importa?”

Patrick y Esteban entraron a Rut en la casa y la tendieron en el sofá. Se recuperó al cabo de poco y le preguntó a Hilda, que la estaba cuidando:

“¿Por qué hizo eso? ¿Por qué escogió ese dibujo? Es una amenaza, ¿no?”

“Lo hizo para llamar la atención. Le pareció que nadie le estaba haciendo suficiente caso. No me di cuenta de lo que iba a hacer. Me lo enseñó cuando volvió de acampar y me dijo que se lo enseñaría a tus padres, pero no cuándo. Debería habérmelo imaginado…”

“No podías saberlo. Es muy retorcido.”

Cuanto más avanzaba la noche, más raro se volvía el comportamiento de los jóvenes. Hilda no podía entender qué estaba pasando. Hacían mucho ruido, algunos empezaron a pelearse, muchos estaban devolviendo…Incluso Rut no parecía ella, bailando alocadamente y luego vomitando sobre su vestido. No era normal. Algo estaba pasando. Hilda miró a Max ¿Qué había hecho? Estaba sonriendo, como el gato de Cheshire, y estaba mirando hacia el ponche…Tenía que confirmar sus sospechas. Hilda fue a buscar un vaso de ponche. Max la empujó antes de que pudiera beberlo, derramándolo todo por el suelo.

“Perdona.”

Hilda le agarró del brazo firmemente y le miró a los ojos.

“¿Qué has puesto en el ponche, Max? Sabes que no soy tonta.”

“No…” Él abrió la boca para negarlo, intentando evitar su mirada, pero ella le cogió la barbilla y le obligó a mirarla a los ojos. Él desistió. “OK…sólo algo de whisky, vodka, y unas cuantas píldoras.”

“¿Qué tipo de píldoras?”

“Anfetaminas, Es…Nada demasiado peligroso. Todos estarán perfectamente bien mañana. Es divertido ver a la adorable Rut intoxicada y vomitando. Precioso.”

“Eres malo Max. Muy malo.”

Hilda se apresuró a contarles todo a sus padres. Con la ayuda del resto de los adultos que aún quedaban en la fiesta, se deshicieron de la bebida y se llevaron a los chicos y chicas que estaban peor a sus casas. Nadie parecía requerir atención médica. Hilda dejó la casa sin dirigirle la palabra a Max. Estaba muy enojada con él. Había puesto en peligro a todo el mundo. Quizás estuviera enfadado porque Rut había monopolizado la fiesta, pero… ¿Cómo podía ser tan malvado e irresponsable? Y ¿podía seguir siendo amiga de alguien como él?

Gemela Maldad cover

Enlace:

http://viewbook.at/B00BDRLLX4

Como siempre gracias por leer. Espero que os haya gustado, y que vayáis a echarle un vistazo. Y si os gusta, corred la voz!

Y el viernes, autor invitado Eduardo Perellón!

https://olganm.wordpress.com/2013/01/29/primicia-nueva-novela-corta-juvenil-gemela-maldad-y-muestra/

Living in the Gap

“Ruffled feathers and endless squawking over a minor difficulty is typical of a crow’s life. I lean back on the counter and realize that could be my line….”

Opinión y actualidad

Opinión sobre noticias y asuntos de actualidad

Los escritos de Héctor Browne

Blog (algo literario y algo viejo) de un Licenciado en Letras, diplomado en edición, y Profesor de Lenguaje.

Priscilla Bettis, Author

The making of a horror novelist.

%d bloggers like this: