Pan de St Jordi (con queso y sobrasada) en una panadería local. Y tambén podéis ver algunos dragones) en Barcelona

Pan de St Jordi (con queso y sobrasada) en una panadería local. Y tambén podéis ver algunos dragones) en Barcelona

Volví a Barcelona por unas cuantas semanas y me puse muy contenta cuando me di cuenta de que sin planearlo demasiado iba a estar allí por Sant. Jordi. Sant Jordi (San Jorge en Catalán) se celebra el 23 de Abril. Tradicionalmente es el día de la rosa y el libro. Creo que hoy en día la mayoría de lugares adoptan tradiciones globales y actualmente San Valentín se celebra en casi todo el mundo (al menos en los países occidentales, aunque sospecho que con películas y anuncios debe ser difícil escapar su influencia incluso muy lejos), pero cuando era niña, en Cataluña era más tradicional celebrar el amor romántico y su parafernalia por Sant Jordi. El día coincide con el aniversario de la muerte de Cervantes (en 1616) y es el día del libro. Las mujeres reciben como regalo una rosa (y os puedo decir que ese día son especialmente caras y no podréis ir a lugar alguno sin encontrar una parada intentando venderos una rosa. Según las leyendas, al matar al dragón Sant Jordi, de su sangre nació una rosa roja que le dio a la dama a la que había salvado) y luego están los libros. Paradas vendiendo libros también surgen en todas partes, autores más y menos famosos firmando libros, y los libros se venden con descuento. Ah, Sant Jordi es el santo patrón de Cataluña (sí, ya sé que también es el patrón de Inglaterra, y ese día se celebra el aniversario de la muerte de Shakespeare, tantas coincidencias) y aunque no es un día festivo como tal, muchos edificios oficiales (como el ayuntamiento, la Generalitat…) están abiertos al público.

No había estado en Barcelona por Sant Jordi hacía más de 20 años. Recuerdo haber hablado sobre ello con una amiga, Silvia, y ella me advirtió que se llena muchísimo de gente ese día y que hay que estar preparado. Al final nos vimos ese día, y fuimos a visitar a su hijo (Daniel, Dani) que estaba vendiendo rosas cerca de la Sagrada Familia. Yo había ido a dar una vuelta por la mañana, había estado paseándome por las paradas y había querido comprobar si algún autor amigo estaba firmando libros (algunos lo hicieron, pero no en Barcelona o no por donde yo visité). El día era algo ventoso pero soleado, buen día para rosas y libros. Vi una parada dedicada a leer El Quijote. Cuando pasé por allí estaban leyendo el capítulo cinco, así que aún había para rato.

Aquí la parada donde estaban leyendo El Quijote por capítulos, en La Diagonal

Aquí la parada donde estaban leyendo El Quijote por capítulos, en La Diagonal

Recibí varios mensajes de otros autores que viven en la ciudad o cerca y que planeaban ir a comer juntos. Silvia y yo conseguimos encontrarlos cuando estaban a punto de irse del restaurante y hablamos un poco (sobre la vida, la escritura, ser una súper-mujer y hacerlo todo, Egipto, medios sociales, vender libros, alcaldes, salud, padres)* y luego Silvia sugirió que podríamos ir a l’Ateneu Barcelonés, donde su marido (Bernardo) está estudiando un curso sobre escritura de novelas. El edificio normalmente solo lo pueden visitar los miembros, pero como era Sant Jordi hacían una excepción. Es un edificio maravilloso e incluyo algunas fotos. La biblioteca es excepcional.

La bibliotec de l'Ateneu Barcelonés

La bibliotec de l’Ateneu Barcelonés

L'Ateneu Barcelonés. Quién no querría leer aquí?

L’Ateneu Barcelonés. Quién no querría leer aquí?

Después de nuestro descanso en el Ateneu nos atrevimos a bajar por Las Ramblas. Si habéis visitado Barcelona alguna vez, conoceréis Las Ramblas. Es la meca para los turistas, llena de personalidad, una avenida que os lleva al puerto, con flores, suvenires, tiendas de artesanía, artistas callejeros y estatuas vivientes, la Boquería (El Mercado de Sant Antoni) un mercado como no habréis visto muchos, de visita obligada, con la Fuente de Canaletas a un extremo (al lado de la Plaza de Cataluña, y que la leyenda dice que si bebes de ella volverás a Barcelona) y Colón (el monumento a Cristóbal Colón donde apunta a las Américas. Me extrañó no ver a ninguna paloma ni en su dedo ni en su cabeza…) al otro extremo. Y casi me olvido del Liceu, el teatro de ópera de Barcelona, también en las Ramblas y que se merece una visita (y tiene una acústica fabulosa). Silvia tenía razón. Estaba a rebosar. Pero, sorprendentemente, ya que es la avenida más turística de la ciudad, la mayoría de los paseantes eran locales. Rosas, autores firmando libros, excitación…

La pastelería Vives ofrecía cajas de bombones en forma de libro con portadas de libros de verdad (naturalmente la caja también hecha de chocolate). Si os gustan los libros y el chocolate...irresistible!

La pastelería Vives ofrecía cajas de bombones en forma de libro con portadas de libros de verdad (naturalmente la caja también hecha de chocolate). Si os gustan los libros y el chocolate…irresistible!

Se hizo tarde y dejé a Silvia que tenía que ir a encontrarse con su marido y su hijo y volver a casa (ya que no viven en Barcelona sino en Terrassa) y yo volví a casa también. A esa hora las rosas se vendían mucho más baratas ya que no quedaba mucho del día.

Me encantó volver a estar en Barcelona por Sant Jordi. Y si tenéis la oportunidad, también os lo recomiendo a vosotros.

Gracias por leer y si os ha gustado, dadle al like, compartid, comentad y… a ver si podéis ir de visita!

*La verdad es que no tuve ocasión de hablar con todo el mundo y sé que me perdí a gente que se unió luego o que se había ido ya, pero pude hablar un poco con David de Luca, Antonia Romero (y marido), Josep Capsir, Pat Casalà…A ver si en un futuro cercano somos muchos más.