Hoy he publicado un post en inglés con un par de reseñas de libros, pero ando rezagado con mis lecturas en español así que decidí compartir una historia que escribí hace mucho, y que creo que os traerá recuerdos (a algunos. Los más jovenes igual ni sabéis de qué estoy hablando).

Espero que os guste.

Girl with magnifying glass Image courtesy of Naypong / FreeDigitalPhotos.net

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VER PARA CREER/3D

—¿Qué está mirando toda esa gente?

—¿Dónde?

–Ahí… —le dijo la mujer alta, impaciente, a su compañera, señalando a una tienda cercana.

Podrían haber sido hermanas, aunque probablemente sólo eran amigas. Las dos tenían unos cuarenta años, llevaban gabardinas y bolsas de la compra, la única diferencia entre las dos era que una era unos centímetros más alta que la otra. El centro comercial era un buen lugar para pasar otra mañana aburrida mientras sus maridos trabajaban, sobretodo en un día lluvioso.

A unos pasos de ellas habían al menos unas veinte personas, todas mirando al escaparate de una tienda grande. Parecía que estuvieran en trance, fascinados, sin apenas moverse…

—Vamos a ver —dijo la mujer baja.

Cuando llegaron allí, empujaron a un par de jóvenes y se plantaron en primera fila, para tener mejor vista.

—Ah, es otra de esas tiendas con posters del Ojo Mágico.

Había dos enormes posters  y una pequeña nota con instrucciones.

—Yo jamás he conseguido ver nada—dijo la mujer alta—. No creo que se pueda. Creo que nos están tomando el pelo. Como en el cuento del traje nuevo del emperador.

Un niño cerca de ellos dijo que él lo podía ver.

—¡Tonterías! —dijo la mujer alta.

—¿Por qué no pruebas con las gafas? Yo me he dejado las mías en casa— le sugirió su amiga.

—De acuerdo, de acuerdo, lo intentaré.

La mujer alta se puso las gafas, y se concentró en el póster de la derecha. Bizqueó, se balanceó hacia delante y hacia atrás, y entonces…

—Ah, sí…¡Es increíble!…Hay una puerta…parece…muy real…Casi puedo tocar la empuñadura…—ella levantó la mano y…

—Bueno, pues yo sigo sin ver nad…— la mujer baja se interrumpió a media frase —¿Dónde estás? ¿A dónde has ido?”

Su amiga no estaba en ningún sitio. Miró a su alrededor, entró en la tienda… Nada. Desaparecida. Se debía haber ido mientras ella estaba entretenida con el póster.

—Es de muy mala educación dejarme tirada así— se murmuró a sí misma.

El mismo niño le susurró a su padre:

—La señora en el póster…La de la derecha…¿La ves? Está en medio de un espacio vacío y negro, y parece sorprendida…¿No crees que se parece mucho a la señora que estaba aquí al lado hace unos minutos? Creo que es ella.

—¡No digas tonterías! ¡Es solo un póster!

El niño miró a su padre, nada convencido. Detrás de ellos, la señora baja echó un último vistazo a su alrededor, miró al póster, se prometió a sí misma que la próxima vez traería las gafas, y que jamás le volvería a hablar a su amiga de compras. ¡Desparecer de esa manera no se hacía!

Gracias por leer y si os ha gustado, y sabéis, dadle al me gusta, comentad y compartid!