Navidad

Navidad (Photo credit: Lumiago)

 

Como os prometí, estas Navidades intentaré traeros algunos de los posts que he publicado durante el año. En esta época que algunas personas encuentran particularmente difícil por sus circunstancias personales o por tener que estar ayudando y cuidando a otros, me pareció oportuno revisitar este post. Espero que os guste.

 

La máscara de oxígeno:

 

Puede que recordéis (o no, no creo que mis posts estén entre las cosas más memorables de las vidas de todo el mundo) que publiqué unos comentarios, con el título ‘Sabios (?) Consejos’ hace unas semanas.

 

Por supuesto, como suele pasar con estas cosas, al poco de publicarlo se me ocurrió otra cosa que debería haber mencionado. El sentido del humor. En mi opinión si uno intenta tomarse las cosas como vienen y es capaz de reírse de sí mismo y de ver el lado divertido de las cosas eso ayuda mucho a mantenerse cuerdo. De hecho tiene mucha relación con mi sugerencia de intentar ver las cosas con perspectiva, a distancia, en lugar de tomárselo todo personalmente. El humor es una de las estrategias a nuestro alcance para conseguirlo. Las pequeñas tragedias de la vida, vistas a través de un prisma humoroso, pueden ser divertidas. Recuerdo que hace tiempo (al menos 2 ó 3 años) me caí por las escaleras de mi casa (no puedo echarle la culpa a nada o nadie) y aterricé al pie de la escalera. No había nadie más en casa, pero por motivos desconocidos lo primero que se me pasó por la cabeza fue que habría sido divertido si alguien hubiera estado allí para verlo. Y ahí estaba yo, al pie de las escaleras, más sola que la una, y partiéndome de risa. Me torcí el tobillo y más tarde descubrí que tenía un escape en el radiador (sospecho que le debí pegar un buen porrazo al caerme) pero me reí muy a gusto.

 

Hoy estaba de charla (o mejor dicho, intercambiando correos) con otra autora y buena amiga. Y estábamos hablando de como a veces, cuando nos dedicamos a cuidar de otros y a apoyarlos, podemos agotarnos, física y mentalmente, y acabar enfermos e incapaces de funcionar. Pero si no nos dedicamos en cuerpo y alma a cuidar a los demás nos sentimos culpables. Le dije que yo siempre le digo a mis pacientes que si no estamos bien de salud y nos cuidamos nosotros no tendremos la suficiente resistencia como para cuidar de los demás. Y le recomendé que pensara en las instrucciones que nos repiten cada vez que vamos en avión (y a las que la mayoría de las veces no les hacemos mucho caso), sobre lo que hay que hacer en caso de emergencia. Cuando hablan de un incidente donde la cabina pierde presión y las máscaras de oxígeno se descuelgan del compartimento encima de nuestros asientos, siempre, siempre, no recuerdan que tenemos que ponernos nuestra máscara antes de intentar ayudar a los demás, porque si no, no estaremos en condiciones de ayudar a nadie. Si nos agotamos eso no ayudará ni a los que cuidamos ni a nosotros mismos. No os sintáis culpables por no ser supermujer o superman. Nunca olvidéis que debéis cuidaros de vosotros mismos. Es la única forma en que podréis seguir cuidando de los demás.

 

Gracias por leer y si os ha gustado o lo habéis encontrado útil, no os olvidéis de compartir!

 

Os dejo el enlace a mi otro articulo.

 

https://olganm.wordpress.com/2013/04/09/sabios-consejos-y-un-nuevo-video/