Mobile Vs Mobile

Mobile Vs Mobile (Photo credit: koalazymonkey)

Os confesaré algo. No me gustan nada los móviles. De hecho me resistí durante tiempo a tener uno. Al final una chica con la que estaba estudiando en la Universidad de Sussex (estaba haciendo el doctorado en Literatura Americana, o para ser más precisos, Los Films de David Mamet) Heba, insistió cuando presenté la tesis en que tenía que tener un teléfono móvil para poder seguir en contacto, y me dio uno viejo de los suyos. Como yo andaba a la búsqueda de trabajo necesitaba un número de teléfono así que…

Unos cuantos móviles más tarde (normalmente los cambio cuando se empiezan a enganchar las teclas o la batería se desgasta tanto que cuesta menos comprar otro teléfono) ando con un androide que me está haciendo la vida imposible porque tiene muy poca memoria y se empeña en descargar cosas que yo no quiero cada vez que me doy la espalda,  y luego me toca borrar todos los programas manualmente, y naturalmente desaparecen las cosas que necesito…así que sospecho que lo tendré que cambiar. Me he resistido a pasar de Pay As You Go (sin contrato) a contrato porque sigo pensando que así estoy menos atada al móvil. La verdad es que lo uso poco.

¿Por qué no me gustan los móviles? Para la gente que adora los móviles (y hay muchos) lo de convertir a los demás es eso, como una misión devocional. Siempre puedes estar en contacto con la gente, si hay una emergencia (esa me parece la única buena razón, aunque naturalmente, es posible que cuando lo necesites estés en una zona sin cobertura, te hayas quedado sin batería o…lo que sea) te será muy útil, puedes comprar cosas, leer tus correos, no dejar pasar ni una oportunidad, sacar fotos, leer libros…Ya, vale. La verdad es que de vez en cuando se está muy bien tranquilo sin que nadie te pueda venir a dar la lata. La mayoría de cosas que son tan ‘urgentes’ de hecho no lo son y si uno se conecta a todo en el teléfono (Facebook, Twitter, Skype, Instagram, Tumble, Goodreads, Pinterest…añadid los que queráis) no te queda ni un segundo para hablar con nadie. Hablar de verdad, quiero decir, no a través de una pantalla. Sí, ya sé que puedes desconectarlo, pero entonces, ¿no es lo mismo no tenerlo? Y de hecho supongo que ya os habéis dado cuenta que los móviles de hoy en día de teléfono ya tienen poco (y la mayoría ni siquiera te dan instrucciones de cómo usarlos como teléfonos) y los hay hasta con zoom para la cámara.

Hace unos años acudí a una conferencia (de la Asociación Americana de Literatura, ALA) en Boston y descubrí que mi móvil no funcionaba allí. Un sentimiento de paz me invadió y he de reconocer que aunque solo fueron 4 días (y tenía que  hacer una presentación yo) no recuerdo haberme sentido tan relajada desde hacía tiempo.

Mobile

Mobile (Photo credit: Albany Associates)

Pero esto todo es una digresión. De hecho yo quería preguntaros algo. Hace tiempo ando bromeando que necesito un App que haga los días más largos, porque no me llegan las horas. Un App que promocionara las obras de uno (ya sean libros, discos, fotografías, artesanía, ropa…) también sería muy útil (y los dos combinados me cambiarían la vida, y sospecho que no solo a mí). Y vosotros, ¿con que Apps soñáis?

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