Mis protestas sobre promociones de libros me hicieron tomar la decisión de que ya que no sé qué funciona (y no he encontrado muchos estudios usando metodología ciéntifica sobre el tema y menos aún que me sean aplicables) más vale que haga cosas que me gustan. Una de ellas es escribir. También me encanta leer y seguiré teniendo autores invitados (incluso clásicos que han sobrevivido el paso del tiempo), pero también me gustan otras cosas. A menudo voy al cine y al teatro y a veces voy a ver otras cosas.

Publicity shot of the original cast of Tchaiko...

Publicity shot of the original cast of Tchaikovsky’s ballet, The Sleeping Beauty, St Petersburg: Mariinsky Theater, 1890. Carlotta Brianza starred as Aurora. (Photo credit: Wikipedia)

El 24 de Mayo, fui a ver la Bella Durmiente, el famoso ballet con música de Tchaikovsky. Matthew Bourne, para los que no le conozcáis, es mucho más que un coreógrafo. Sus ballets son creaciones en todos los sentidos, donde todo (la historia, la música, la danza, el vestuario, el escenario) es parte de la historia. Si sólo pudiera decir una cosa sobre él diría que aburrido desde luego no lo es. Sus ballets no son los típicos formales con tutus y puntas que la mayoría de la gente imagina cuando les mencionan un ballet. Aunque hace versiones de clásicos (aunque también ballets completamente nuevos como ‘Dorian Gray’ o ‘Car Man) y la calidad de la danza es tan buena, si no mejor, que nada que hayáis visto, nunca es exactamente la historia que recuerdas.

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Matthew Bourne, choreographer for the stage adaptation of Edward Scissorhands, backstage in Melbourne 2006-11-28. (Photo credit: Wikipedia)

Yo llevo siguiendo su trabajo hace 9 ó 10 años, aunque su compañía, New Adventures (Nuevas Aventuras), celebra el 25 aniversario este año. Mi primer contacto con él fue cuando le oí entrevistado en Radio 2 (BBC) hablando de su ballet ‘Highland Fling’ (y dejadme que os diga que lo que él define como ‘un pequeño ballet escocés’ empieza con una escena en unos urinarios. La fantasía de la historia aumenta a medida que avanza, y a mí me encantó el hada con su maletita) que estaba de tour por el Reino Unido. Como estaba programado en el teatro del centro Lowry (si tienen oportunidad de visitar Manchester no se pierdan The Lowry y su vecino The Imperial War Museum North. Los dos son unos edificios modernos increíbles y siempre tienen exhibiciones interesantes) tuve que ir. Y le he seguido desde entonces.
Pero ya basta de preámbulos. Hablemos de ‘La Bella Durmiente’. Matthew (no estoy segura de que deba tutearle, pero como lo he visto en vivo en una ronda de preguntas le considero un amigo. Espero que sea mutuo) tuvo que cambiar la historia un poquito. En el programa explica que uno de los problemas con la historia es que el príncipe llega al final, rescata a Aurora y pin pan, ya está. No hay historia de amor ni romance. Así que decidió que Aurora y Leo (él no es un príncipe, es un jardinero del castillo) se conocen y se enamoran antes de que ella se duerma. Uno de los problemas que yo tengo con la historia es que Aurora se pasa la mayor parte del cuento dormida y es un objeto de deseo (y desvalida que necesita protección y rescate masculino). Aunque eso pasa, la Aurora de esta versión parece ser el resultado de algún arreglo entre los padres de Aurora y el hada mala, y es una criatura un pelín especial. La maravillosa marioneta que sustituye a Aurora de bebé es muy salvaje, trepando por las cortinas, y sin hacer jamás lo que se espera de ella. La joven Aurora también es un espíritu libre y nada le gusta más que quitarse los zapatos y bailar descalza por el bosque.
¿Qué otras cosas cambian? Sí, algunas de las hadas son hombre (no es una gran sorpresa, si habéis visto su Cascanueces ya sabéis que hay hadas de todas tallas, formas y sexos) y…si os gustan los vampiros…os gustará este ballet. Hay otro malo, teléfonos móviles y ropa moderna (incluso sudaderas), vestuario magnífico, danza bellísima y expresiva…
A mí los ballets de Matthew Bourne me parecen muy cinematográficos y son un espectáculo completo. Cuenta unas historias maravillosas y el ballet es un medio de expresión más que un fin en sí mismo.
¿Algún pero? Probablemente preferiría música en directo. Y a pesar de lo que me encantó la marioneta, a veces los aspectos técnicos de tener que cambiar el muñeco hacían rechinar un poco los engranajes de la producción.
Si tenéis oportunidad de ver éste o cualquier otro de sus ballets, no la dejéis pasar. Si os gusta el ballet porque son fabulosos. Si no os gusta, porque son refrescantemente diferentes y mágicos.
Gracias por leer!