Os habéis preguntado alguna vez como os sentiríais si la gente os juzgara con sólo veros? Yo estoy acostumbrado a ello. Me llamo Jesús y nací feo (bueno, supongo que sigo siendo feo, pero llevo tantos años viéndome que ya no me doy cuenta). Muy feo. Mi nacimiento de hecho se ha convertido en leyenda familiar,
y sale a relucir cada vez que hay alguna reunión o acontecimiento de familia. Ya sabéis: bodas, bautizos, comuniones, entierros…
Mi abuela siempre me dice que yo le pegué un susto de muerte cuando nací. Mi madre, Adelina, a la que nunca le gustó hacer las cosas como los demás, decidió no ir al hospital y me tuvo en casa. Por lo visto estaba aullando como una desesperada (el médico llegó tarde. Andaba muy ocupado el buen hombre) y yo nací…pues lo mejor que pude. Fotos no he visto, porque nadie se atrevió a sacarme una foto. Nací cubierto de pelo negro y abrí los ojos al nacer, sin llorar ni nada. Mi abuela al verme cubierto de pelo (‘como un monito, me decía, y siempre añadía, ‘pero aun más feo y más peludo’) y con aquellos ojos exclamó ‘Jesús!’. Parece que se pensó que yo era como el diablo. 
Me quedé con el nombre porque a nadie se le ocurrió ninguno mejor, y pensaron que igual me protegería…
La cuestión es que la leyenda de mi nacimiento me ha seguido toda la vida, y todo el mundo me mira preguntándose si de veras hay algo diabólico en mí y cuando se manifestará. Hay que reconocer que la gente es algo tonta, pero mi cara y mi aspecto me ha complicado algo la vida. Aunque en realidad sospecho que mi vida habría sido complicada aunque me hubiera parecido a Johnny Depp.
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